Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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Bajo el Mismo Techo
A las doce en punto, el timbre del penthouse rompió el silencio
Yuri se levantó de la silla con cuidado de no hacer ruido, echó una última mirada a Dmitry —quien dormía profundamente— y fue a abrir la puerta
En el pasillo estaba Borís, acompañado por un médico de cabello canoso que llevaba un maletín de cuero
—Buenas tardes, señor Romanov —saludó Borís con una inclinación respetuosa
—Traigo al doctor Voronov para examinar al señor Sokolov
—Pásenle. Está en su habitación —dijo Yuri, haciéndose a un lado
—Le bajé la fiebre con un antipirético hace unas horas, pero seguía débil
El médico asintió y se dirigió a la suite principal, mientras Borís se quedaba en la entrada observando a Yuri con discreción
—No esperaba que se quedara a cuidarlo hoy —comentó Borís en voz baja
—El señor Sokolov suele ser intratable cuando está enfermo y exige que todos se mantengan al margen
—No lo cuidé, solo evité que se muriera en mi turno —respondió Yuri cruzándose de brazos, aunque sus mejillas traicionaron su indiferencia con un leve tinte rojizo
—Además, si le pasa algo, mi taller se va a la quiebra
Borís insinuó una ligera sonrisa
—El señor Sokolov nunca cancela una reunión por enfermedad que haya aceptado quedarse en cama y dejar que usted lo auxiliara es algo que no ha visto nadie en los diez años que llevo trabajando para él
Antes de que Yuri pudiera replicar, el doctor salió de la habitación cerrando la puerta con suavidad
—Está fuera de peligro —anunció el médico, ajustándose los lentes
—Es un cuadro grave de agotamiento físico y deshidratación, sumado a una infección leve en la garganta
Le he administrado un sedante suave y un antibiótico de espectro amplio
Debe guardar reposo absoluto durante las próximas cuarenta y ocho horas
—Gracias, doctor
Lo acompañaré a la salida —dijo Borís
Yuri regresó a la habitación
Dmitry comenzaba a despertar lentamente por el efecto del sedante, parpadeando para enfocar la vista en la figura de Yuri
—¿El médico ya se fue? —preguntó Dmitry con la voz profundamente rasposa
—Se acaba de irY
dijo que tienes que quedarte en esta cama dos días enteros —dijo Yuri, acercándose al borde de la colchón con una taza de té caliente que había preparado minutos antes
—Tómatelo
Dmitry se incorporó con esfuerzo, apoyando la espalda en la cabecera
Aceptó la taza, sintiendo el calor del vapor en el rostro
—No puedo perder dos días, Romanov
Tengo una firma de contratos el jueves
—Los vas a perder quieras o no —sentenció Yuri, apoyando las manos en las caderas
—Borís ya está cancelando tu agenda
Si intentas levantarte, le diré que te amarre a la cama
Dmitry alzó una ceja, mirándolo por encima del borde de la taza
—¿Ahora tú me das órdenes en mi propia casa?
—Alguien tiene que hacerlo cuando actúas como un idiota —replicó Yuri sin intimidarse
—Bebes el té, te comes la sopa que encargaré y te duermes
Si necesitas algo, me hablas
Estaré en la sala
Yuri se giró para marcharse, pero la mano de Dmitry salió con rapidez, atrapándolo suavemente por la muñeca
Esta vez el agarre no era violento ni dominante; era firme, pero cálido
—Quédate —pidió Dmitry con voz baja, sosteniéndole la mirada con una intensidad que hizo que a Yuri se le detuviera el aliento por un segundo
Yuri se congeló
Miró la mano de Dmitry rodeando su muñeca y luego sus ojos oscuros, despojados de la frialdad corporativa habitual
—¿Qué dijiste? —murmuró el menor
—Dije que te quedes —repitió Dmitry, aflojando los dedos pero sin romper el contacto
Trae tus bocetos si quieres
Trabaja aquí
No voy a molestarte
Yuri tragó saliva
La propuesta lo tomó completamente con la guardia baja
Dmitry Sokolov, el hombre obsesionado con el orden, el control y la privacidad, le estaba pidiendo que compartiera su espacio más íntimo
—Mi desorden te molesta—argumentó Yuri, intentando mantener la distancia emocional
—Haré una excepción —contestó Dmitry, soltando su muñeca despacio
—Solo... no te vayas a la sala
Yuri lo observó durante un momento, buscando alguna trampa en su rostro, pero solo encontró la sombra del cansancio y una sinceridad extraña que nunca le había visto
—Está bien —cedió Yuri en un suspiro, dándose la vuelta
—Voy por mis cosas, pero si me críticas un solo trazo, me voy
—Hecho —murmuró Dmitry, apoyando la cabeza en la almohada con una pequeña curva apenas perceptible en la comisura de sus labios
Minutos después, Yuri regresó a la habitación cargando su cuaderno de dibujo, varios lápices y una pequeña mesa portátil
Se acomodó en el sillón de lectura ubicado cerca del ventanal de la suite, desde donde entraba la luz natural de la tarde
El silencio que se instaló en la habitación ya no era tenso ni agresivo
El raspar del lápiz de Yuri contra el papel y la respiración pausada de Dmitry al descansar crearon una atmósfera sorprendentemente pacífica
El raspar del lápiz de Yuri contra el papel y la respiración pausada de Dmitry al descansar crearon una atmósfera sorprendentemente pacífica
De vez en cuando, Yuri levantaba la vista de sus bocetos para comprobar cómo seguía el magnate
Cada vez que lo hacía, descubría que la distancia entre el villano frío que creía conocer y el hombre que dormía a unos metros de él se hacía cada vez más pequeña
Dmitry abrió los ojos un par de horas más tarde y se quedó observando a Yuri en silencio
El joven estaba completamente concentrado, trazando líneas fluidas en el papel con el ceño fruncido y un mechón rubio cayéndole sobre la frente
—Eres bueno en lo que haces —dijo Dmitry de repente, rompiendo la calma
Yuri dio un pequeño salto en el sillón, sin esperar que estuviera despierto
—No necesitas adularme para que te prepare más té —respondió Yuri, tratando de sonar despectivo, aunque ajustó su agarre al lápiz
—No te estoy adulando —corrigió Dmitry, mirándolo con seriedad
—Tienes talento
Esos diseños son complejos y tienen carácter
No es raro que tu padre haya luchado tanto por mantener ese taller en pie
Yuri bajó el cuaderno lentamente, sorprendido por las palabras del magnate
—Pensé que creías que el arte era una pérdida de tiempo
—El arte sin rentabilidad es un pasatiempo —dijo Dmitry con frialdad analítica
—Pero el arte con visión es un imperio
Y tú tienes visión, Yuri
El uso de su nombre de esa manera, dicho sin sarcasmo, provocó que el pecho de Yuri se apretara
—Es la primera vez que dices algo agradable desde que me mudé aquí —dijo Yuri, poniéndose de pie para acercarse a la cama
—No te acostumbres —respondió Dmitry, aunque sus ojos no se apartaron del rostro del joven mientras este se detenía junto a él
Continuará...
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