Ella renace en un mundo mágico, pero no cambia su forma de ver la vida, sigue siendo ella buscando la felicidad en pequeños detalles.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Despertar 2
Alana se quedó en silencio.
Después volvió a mirar el espejo.
—Soy Alana Norton.
Decirlo en voz alta hizo que todo pareciera más real.
Se tocó nuevamente el rostro.
—No puede ser…
Se rio suavemente.
[¡Reencarné!]
La palabra parecía absurda.
Imposible.
Ridícula.
Y, sin embargo…
Era la única explicación.
Había muerto.
Había estado en una oscuridad extraña.
Había visto los recuerdos de aquella niña.
Y ahora estaba dentro de su cuerpo.
Eso significaba…
[¡Reencarné de verdad!]
Abrió los ojos con emoción.
—¡Reencarné!
Su propia voz rebotó por la habitación.
Se quedó en silencio.
Miró hacia la puerta.
Esperó.
Nada.
[Bueno… aparentemente nadie me escuchó.]
Volvió a mirar sus manos.
Entonces recordó algo.
La magia.
—¿Será verdad?
Extendió una mano.
No sabía exactamente qué debía hacer.
Los recuerdos de Alana parecían estar allí, pero no completamente organizados.
Era como tener un manual de instrucciones dentro de la cabeza, pero con varias páginas dobladas.
Aun así, algo dentro de ella sabía qué hacer.
Respiró profundamente.
Concentró su atención.
Sintió algo.
Era una sensación extraña.
Una especie de corriente eléctrica muy pequeña que recorría su cuerpo.
No dolía.
Era cálida.
Vibrante.
Como pequeñas chispas recorriendo sus dedos.
Sus ojos se abrieron.
[¿Esto es maná?]
La energía se concentró en su mano.
Y entonces…
Una pequeña planta apareció.
Primero fue un tallo.
Después una hoja.
Y finalmente…
Una flor.
Una hermosa flor creció directamente frente a sus ojos.
Ella quedó paralizada.
La miró.
La tocó.
Era real.
Completamente real.
Sus labios se abrieron lentamente.
—¡Puedo hacer flores!
Miró la flor.
Después su mano.
Después nuevamente la flor.
Y comenzó a reír.
—¡Puedo hacer flores con la mano!
Dio una pequeña vuelta sobre sí misma.
—¡Esto es increíble!
Volvió a mirarse en el espejo.
Su cabello rubio se movió con el giro.
Sus ojos celestes brillaban.
Y su sonrisa parecía iluminar toda la habitación.
[Tengo magia.]
Miró la flor.
[Soy hermosa.]
Miró su cabello.
[Tengo una familia noble.]
Miró alrededor.
[Tengo una mansión.]
Después se quedó pensativa.
[Y… técnicamente estoy muerta.]
Silencio.
—Bueno.
Se encogió de hombros.
[No se puede tener todo.]
Volvió a sonreír.
Entonces comprendió algo.
Había tenido dos vidas.
En una había sido una mujer que había pasado años intentando darle a su niña interior todo aquello que no había podido tener.
Había aprendido a disfrutar las pequeñas cosas.
A ilusionarse.
A comprar libretas absurdamente brillantes.
A reírse de sus propios problemas.
Y ahora tenía otra oportunidad.
Una oportunidad completamente inesperada.
Además…
Había heredado la belleza de Alana.
Su magia.
Su posición social.
Su familia.
Su conocimiento.
Y también tenía su propia personalidad.
Alegre.
Optimista.
Soñadora.
Curiosa.
Ilusionada.
Ella volvió a mirar su reflejo.
[Tengo lo mejor de las dos.]
Sonrió.
[La belleza de Alana…]
Levantó la mano y observó la flor.
[Y mi personalidad.]
Miró nuevamente el enorme espejo.
[Esto va a ser divertido.]
Todavía no podía creer completamente que hubiera reencarnado.
Era demasiado absurdo.
Demasiado mágico.
Demasiado imposible.
Aunque, considerando que acababa de hacer aparecer una flor con la mano…
Probablemente ya no tenía mucho sentido discutir con la realidad.
Se acercó al espejo.
Apoyó ambas manos sobre sus mejillas.
Y sonrió nuevamente.
—Soy Alana Norton.
Lo dijo una segunda vez.
Esta vez con un poco más de seguridad.
—Y tengo magia.
Miró la flor.
Después volvió a mirar su reflejo.
—Esto…
Sonrió aún más.
—Definitivamente es mucho mejor que una libreta con brillantina.
Hizo una pausa.
Su expresión cambió.
[Aunque…]
Miró alrededor de la habitación.
[¿Tendrán libretas aquí?]
Sus ojos brillaron.
La reencarnación acababa de comenzar.
Y, aparentemente, su problema con las cosas bonitas también.
El Rey ya está perdido.
Desde ahora debes de vijilarla más 😏🤣