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Casada Con Mi Verdugo

Casada Con Mi Verdugo

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Hija rica en bancarrota / Venderse para pagar una deuda / Atracción entre enemigos / Completas
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Cuando una estafa sacude el imperio de Alfred Lecrec, el implacable magnate Sebastian Spencer está decidido a destruir a los responsables. Sin embargo, todo cambia al conocer a Elena Lecrec: una arquitecta independiente, inteligente y de carácter indomable. Fascinado por ella, Sebastian ofrece un cruel trato: perdonará a su familia si Elena acepta casarse con él durante cinco años y darle un heredero; de lo contrario, su hermano Martín, el verdadero culpable, pasará el resto de su vida en prisión.

Para Elena, Sebastian no es más que su verdugo. Pero mientras el odio se convierte en convivencia, descubrirá que detrás de ese hombre frío y despiadado se esconde un corazón marcado por profundas heridas. Lo que comenzó como un matrimonio por obligación podría convertirse en la única oportunidad para sanar… o destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Vestido Negro

Por fin llegó el día de la boda. El jardín de la mansión Lecrec había sido decorado de forma provisional y austera: sillas blancas dispuestas en filas, un pequeño arco de flores blancas y un juez de paz esperando bajo un toldo. Apenas había una docena de invitados: algunos abogados, John Anderson, Benjamin y el resto de la familia Spencer. Ningún amigo cercano de Elena. Ninguna celebración real.

Sebastian esperaba de pie junto al juez, impecable con un traje negro hecho a medida. Su expresión era seria, casi impenetrable.

Cuando Elena apareció en la entrada del jardín, un murmullo recorrió a los pocos presentes. Llevaba un vestido negro largo, elegante pero completamente inapropiado para una boda. El color oscuro contrastaba con su piel pálida y su cabello rubio recogido en un moño sencillo. Caminaba con la cabeza alta, aunque sus ojos verdes brillaban con desafío.

Sebastian se acercó a ella con pasos medidos. Se inclinó ligeramente y le susurró al oído:

—Te ves bien de negro. Sabes perfectamente que todo esto lo haces para enfadarme, ¿verdad?

Elena no lo miró.

—Este es el color que merece este circo.

La ceremonia fue breve y fría. El juez carraspeó y comenzó:

—Sebastian Spencer, ¿acepta usted a Elena Lecrec como su esposa, por libre y espontánea voluntad, en los términos acordados?

—Acepto —respondió Sebastian con voz firme y clara.

El juez se volvió hacia Elena.

—Elena Lecrec, ¿acepta usted a Sebastian Spencer como su esposo, por libre y espontánea voluntad, en los términos acordados?

Elena sintió un nudo enorme en la garganta. Las lágrimas amenazaban con salir, pero las contuvo con pura fuerza de voluntad. Tras unos segundos eternos, susurró:

—Acepto.

Firmaron los documentos. El juez declaró el matrimonio legal. No hubo beso. No hubo aplausos. Solo un silencio incómodo.

Durante la pequeña reunión posterior, Matilda se acercó a Elena con el rostro rojo de furia.

—¿Por qué hiciste esto? —siseó, señalando el vestido negro—. ¡Nos has dejado en ridículo delante de todos! ¿Qué clase de esposa se presenta de luto en su propia boda?

Elena la miró directamente, sin miedo.

—Solo me vestí para la ocasión. Hoy es el día más oscuro de mi vida. No voy a fingir que celebro nada.

Matilda perdió el control. Tomó una tijera que estaba sobre una mesa de servicio (usada antes para cortar cintas) y, delante de todos los presentes, cortó violentamente la falda del vestido de Elena. El tejido se rasgó con un sonido horrible.

—¡Esto es lo que mereces por tu insolencia!

Elena soltó un grito ahogado. La humillación fue gigantesca. Con el vestido destrozado, giró sobre sus talones y corrió hacia la mansión, ignorando las miradas de todos. Se encerró en la habitación principal y no salió en todo el día. Ni siquiera bajó a cenar.

A la mañana siguiente, Elena despertó con un peso sobre el colchón. Sebastian dormía a su lado, completamente vestido sobre las sábanas, como si hubiera velado su sueño. Su presencia era imponente incluso dormido.

Elena se levantó con sigilo, se duchó, se maquilló cuidadosamente para ocultar las ojeras y se vistió con uno de sus trajes de oficina. Bajó al comedor dispuesta a retomar algo de normalidad.

La servidumbre comenzó a servir el desayuno. Mary, una de las chicas más jóvenes, se acercó con la cafetera para servirle a Sebastian. Matilda levantó la mano de inmediato.

—Deja eso, Mary. Que sea la señora de la casa quien cumpla con sus obligaciones conyugales.

La mesa se tensó al instante. Alfred bajó la mirada. Benjamin frunció el ceño. Stephanie sonrió con malicia.

Elena se quedó paralizada unos segundos. Luego, con furia contenida ardiendo en su pecho, se levantó, tomó la cafetera de las manos de Mary y se acercó a Sebastian.

Sirvió el café con movimientos bruscos, casi derramándolo. El líquido caliente temblaba en la taza.

—Aquí tiene… esposo —dijo con voz cargada de veneno.

Sebastian levantó la mirada hacia ella. Por un momento, sus ojos grises mostraron algo parecido a satisfacción.

—Gracias, querida —respondió con calma deliberada—. Veo que empiezas a entender tu lugar.

Elena dejó la cafetera con fuerza y se sentó de nuevo, con la mandíbula apretada y el corazón latiéndole con rabia. La guerra entre ellos apenas comenzaba, y cada día prometía ser más dura que el anterior.

1
Cira Barrera
porfa la continuación de la novela
Eli
que paso con está novela
Cliente anónimo
Por qué dice que la historia está completa si la dejaste a mitad de camino no hay respuesta no se sabe qué pasó así no se escribe hiciste dos larguísimas y no pudiste terminar una por Dios
Cliente anónimo
Yo puedo entender que sea prepotente con un ego terrible con el alma gris, porque que nunca ha sido feliz, pero veo demás a una vieja que la recogieron sólo porque le da un canto de pan cuando él era chiquito y a la hija de ella que también es otra recogida y que él le permita que la humillen con qué derecho ella le faltan el respeto a la dueña de la casa a la esposa de la amo, porque cuando ella fue a la oficina esas fueron sus palabras entonces por qué permitirle que ofendan constantemente a su esposa y tú me vas a decir a mí que está en la historia del Estocolmo, porque si fuera yo a Matilda y a Stephanie le sacaban los ojos, pero en mi casa ni nadie negrita si ella es la señora pues ella la que puede gritar no es que la traten de sirvienta come caca ya me enojé
Cira Barrera
hola me gustaría terminar de leer la historia esta muy buena gracias
Luciana Obiang
Aurora por favor quiero seguir leyendo la novela
Encarna Moreno: yo también
. pero tengo la sensación que va a tardar en actualizar
total 2 replies
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por actualizar
Suleima Dominguez Guzman
gracias por cada capítulo queremos maratón pliss
Diva Ramirez
Esta es una copia exacta de una novela turca
Daigle Vargas: si,de arafta
total 2 replies
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por cada capítulo excelente novela me encanta gracias por actualizar esta súper
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por actualizar cada capítulo es excelente
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
te felicito autora excelente novela gracias por escribir
Darquiz Bonilla
y esa familia no tiene casa para venirse a meter a esta...
Deisy Campos
para que engañan con esas novelas por partes comenzamos bien y nos corta no vale
Yineth Carvajal: para cuándo la segunda parte de la novela Marcada por un Error
total 2 replies
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