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Bajo El Cielo De Aquella Infancia

Bajo El Cielo De Aquella Infancia

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor de la infancia / Romance de oficina / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Azul

Sinopsis
​Atrapada durante una década en un matrimonio marcado por el maltrato psicológico y el control asfixiante de su esposo Esteban, Sofía ha visto cómo su brillante formación y su autoestima se consumían en el silencio. Su vida da un vuelco inesperado cuando un viaje de trabajo la reencuentra con Mateo, un amigo de la infancia convertido en un poderoso líder corporativo que jamás olvidó la promesa de protegerla.
​Con el apoyo inquebrantable de Mateo y la firmeza de la justicia, Sofía logra romper sus cadenas, enfrentar a su agresor en los tribunales y transformar su dolor en un faro de esperanza al fundar un centro de apoyo para mujeres víctimas de violencia. Entre batallas legales, la reconstrucción de su propia identidad y un amor maduro que desafía las sombras del pasado, Sofía redescubre su libertad y aprende que ningún infierno es eterno cuando se decide volver a empezar bajo el mismo cielo.

NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: La mirada que lo cruza todo

​El sonido de la puerta al cerrarse detrás de su asistente legal resonó en la gran sala de juntas como un eco seco y definitivo. Nos quedamos solos en el silencio espeso que flotaba entre la mesa de roble y los ventanales polarizados que ofrecían una vista panorámica de la ciudad. Afuera, el tráfico de la tarde empezaba a congestionarse, convirtiendo las luces de los vehículos en hilos borrosos de colores, mientras dentro de la habitación el aire se había vuelto denso, casi irrespirable.

​Mateo seguía de pie frente a mí, con las manos apoyadas en el borde de la mesa y la mirada fija en mi rostro, como si temiera que, con un simple parpadeo, yo pudiera disiparme como la niebla de la mañana.

​—No tienes derecho a mirarme así, Mateo —logré decir al fin, rompiendo el hielo con una voz que sonó extrañamente frágil, impropia de la mujer que intentaba proyectar en su entorno laboral—. Han pasado diez años. Diez años en los que cada uno construyó su propio camino. El tuyo te trajo aquí, a la cima. El mío... bueno, el mío es una historia muy distinta que no te incumbe.

​—¿Que no me incumbe? —su voz estalló en un tono bajo pero cargado de una furia contenida, la clase de ira que no nace del enojo, sino de la impotencia—. ¿Crees que olvidé el día en que me fui del pueblo? ¿Crees que olvidé la promesa que hicimos sentados en aquel viejo muelle, mirando exactamente el mismo cielo que hoy nos cubre, Sofía? Yo juré que volvería por ti. Y cuando volví, tu familia me dijo que te habías mudado, que habías desaparecido sin dejar rastro. Te busqué durante años.

​Sentí que el corazón se me estrujaba en el pecho al recordarlo. En aquella época, la repentina ruina económica de mis padres y la presión asfixiante de un entorno que se derrumbaba me obligaron a cortar toda comunicación, a borrar mis huellas y a aceptar un destino que creía inevitable.

​—Las circunstancias cambian, Mateo. Las personas también —respondí apartando la mirada hacia el suelo, sintiendo que las lágrimas amenazaban con romper la poca dignidad que me quedaba—. Tú eres un hombre poderoso ahora, el director de esta compañía. Yo soy solo una empleada más en el departamento financiero, una pieza descartable en tu organigrama. Déjalo así. Vuelve a tus informes, a tus reuniones y a tu vida perfecta. Olvídate de la niña del pueblo.

​Mateo dio un paso tan rápido que no me dio tiempo a retroceder. Sus dedos, cálidos y firmes, se cerraron suavemente alrededor de mi muñeca derecha. Un instinto primitivo y aterrado me hizo encogerme, tensando el brazo por puro reflejo, esperando el dolor punzante al que estaba tan acostumbrada en casa. Pero el dolor nunca llegó.

​Al notar mi reacción defensiva, la expresión de Mateo cambió de golpe. Sus ojos oscuros se abrieron con horror al comprender el motivo exacto de mi estremecimiento. Su mano aflojó de inmediato la presión, deslizando los dedos con extrema delicadeza hacia el extremo de mi manga larga, rozando la tela que ocultaba los moretones.

​—¿Por qué te encoges cuando te toco, Sofía? —preguntó, y su voz sonó rota, desprovista de toda autoridad ejecutiva, convertida en el eco de aquel chico que jugaba conmigo en los campos de girasoles—. ¿Quién te hizo esto? Dime su nombre.

​—Nadie... fue un accidente en casa, un descuido con una puerta —mentí con torpeza, sacando el brazo con un movimiento brusco y cruzándome de brazos para protegerme—. Por favor, te lo suplico, déjalo así. Si alguien nos ve hablando de esta manera, si se enteran de que nos conocíamos... mi puesto corre peligro. Y lo necesito, necesito este empleo para sobrevivir.

​—¿Sobrevivir? —repitó él con una amargura sorda, negando lentamente con la cabeza mientras se pasaba una mano por el cabello—. Una mujer con tu talento, con tu brillantez para los números, no debería estar sobreviviendo en un rincón oscuro de esta empresa, y mucho menos temblando en su propia piel. No voy a ignorarlo, Sofía. No ahora que te he encontrado.

​En ese preciso instante, un par de golpes secos en la puerta de caoba interrumpieron la tensión.

​—Señor director, disculpe la interrupción —la voz del jefe de recursos humanos se filtró desde el pasillo—, pero los jefes de área lo esperan en la sala principal para la revisión de presupuestos.

​Mateo cerró los ojos un segundo, exhalando el aire con lentitud para recuperar su máscara de hierro. Cuando volvió a mirarme, su expresión era una mezcla implacable de frialdad corporativa hacia el exterior y una promesa silenciosa y ardiente dirigida únicamente a mí.

​—La reunión ha terminado, señorita Rivas —dijo en voz alta, lo suficientemente fuerte para que se escuchara al otro lado de la puerta, antes de añadir en un susurro casi imperceptible mientras pasaba a mi lado—: Esto no ha terminado, Sofía. A las seis en punto, en el callejón trasero de la torre. Hablaremos quieras o no.

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alicia g
en el mundo hay muchas sofias que no an encontrado un mateo que la ayude y no pudieron salir de ese destino tan cruel que le an tocado ,felicitaciones escritora, excelente tu historia
Manu
Tu trabajo es excelente. Tienes una fan que lee todas tus novelas y siempre se queda con un wao, que historia más bonita.
Manu
Me has dejado pasmada con esta historia. Y creo que algo que viven muchas mujeres. Me encanta eso que escribes y al final hay un reflexión, no es escribir novelas vacías.. Admiración full. 🥰
Marta Gutierrez: para reflexionar
total 1 replies
Manu
Se me hizo chiquito el capitulo 😭
Manu
Que buenos capítulos 🥰
Manu
🥰👏
Cliente anónimo
Está súper interesante
Marta Gutierrez
me encanta la historia muy bien escrita felicitaciones
Marta Gutierrez
está muy buena está historia de 💕
Judy
Una historia de esperanza y amor! Felicitaciones!
Judy
Una realidad dolorosa que sufren a diario muchas mujeres, plasmada en esta historia que emociona y da esperanza, Gracias! Felicitaciones
Manu
Que buen inicio 👏
Alexandra Ortiz Posada
Ojalá Sofía reflexione y no siga siendo la chica tonta que no se aleja de su opresor ni se deja ayudar
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