Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz
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capitulo 4
Alejandro volvió a sacar de la clínica a Gisela y su hijo
— El precio de la venganza
Nayid salió de la clínica furioso.
No podía creer que Alejandro hubiera conseguido echarlo.
—¿Quién se cree que es? —preguntó molesto.
Gissela lo miró.
—Es el hijo legítimo de Elías.
Nayid soltó una sonrisa irónica.
—¿Y eso qué importa?
—Importa porque ahora él tiene el control.
Nayid permaneció pensativo.
—Entonces tendremos que hacer que Elías vuelva a tener el control.
Gissela negó lentamente con la cabeza.
—No entiendes. Alejandro es el socio mayoritario de las empresas.
Nayid cambió de expresión.
—¿Y eso significa que puede quitarnos el dinero?
—Puede intentarlo.
Nayid apretó los dientes.
—Pues no pienso dejar que lo haga.
Gissela lo observó en silencio.
Sabía perfectamente cómo era su hijo. Nayid nunca había tenido interés en estudiar, trabajar o construir su propio futuro. Desde muy joven había aprendido que podía conseguir de Elías todo lo que quisiera.
Un teléfono nuevo.
Dinero para salir.
Un automóvil.
Viajes.
Cualquier cosa que necesitara.
Y Elías siempre había cedido.
Ahora eso podía terminar.
—Tenemos que hablar con Elías —dijo Nayid.
—No.
—¿Por qué?
—Porque Alejandro está vigilando.
Nayid se quedó pensando.
—Entonces tendremos que esperar.
Gissela sonrió.
—No vamos a esperar demasiado.
Dentro de la habitación, Elías permanecía mirando el techo.
La puerta se abrió y entró una enfermera.
—Señor Beltrán, necesita descansar.
—¿Mi hijo se fue?
—¿Nayid?
Elías asintió.
—Sí.
La enfermera dudó.
—¿Es su hijo?
Elías bajó la mirada.
—Sí.
La mujer salió sin hacer más preguntas.
Elías cerró los ojos.
Había imaginado muchas veces el día en que sus dos familias pudieran conocerse.
Pero nunca imaginó que sería de aquella manera.
Ahora Alejandro odiaba lo que había hecho.
Araceli estaba decepcionada.
Analia estaba destrozada.
Y Nayid estaba preocupado por el dinero.
Elías sintió una presión en el pecho.
—¿En qué momento destruí mi propia familia?
Mientras tanto, Alejandro continuaba revisando los documentos de las empresas.
Había decidido no contarle todavía a su madre todo lo que estaba encontrando.
No quería aumentar su sufrimiento.
Pero cada documento que revisaba despertaba nuevas sospechas.
Existían transferencias periódicas a una cuenta que parecía estar relacionada con Nayid.
Alejandro frunció el ceño.
—Esto no puede ser...
Revisó las fechas.
Los pagos llevaban años realizándose.
No eran cantidades pequeñas.
Eran sumas que podían afectar seriamente las finanzas de las empresas.
Tomó fotografías de los documentos y se las envió a su abogado.
“Necesito que revises esto. Quiero saber exactamente de dónde salió cada transferencia.”
La respuesta llegó pocos minutos después.
“Alejandro, hay movimientos que debemos revisar con mucho cuidado. No tomes ninguna decisión todavía.”
Alejandro dejó el teléfono sobre la mesa.
Algo dentro de él le decía que aquello apenas comenzaba.
En casa, Analia abrió un armario.
Sacó una pequeña caja.
Dentro estaban las cartas que Elías le había escrito cuando eran jóvenes.
Se sentó sobre la cama y comenzó a leer una.
“Te prometo que siempre voy a estar contigo.”
Analia cerró los ojos.
Aquellas palabras ahora parecían una burla.
Tomó otra carta.
“Nunca habrá nadie más.”
Una lágrima cayó sobre el papel.
—Mentiroso...
Por primera vez, Analia dejó salir el dolor que había estado conteniendo.
Lloró en silencio.
No solamente por la mujer que había descubierto.
Lloraba por la joven de dieciocho años que había confiado en él.
Por los treinta y dos años que había entregado a aquel matrimonio.
Por los hijos que ahora estaban sufriendo.
Y por todos los momentos que, después de conocer la verdad, ya nunca volverían a ser iguales.
Araceli apareció en la puerta.
—Mamá...
Analia rápidamente guardó las cartas.
—¿Qué pasó?
—Alejandro llamó.
—¿Qué dijo?
—Que mañana te llevará a la clínica.
Analia permaneció callada.
—¿Quieres que vaya contigo?
—No.
Araceli se sorprendió.
—¿Por qué?
Analia se levantó.
—Porque esta vez necesito hablar con tu padre sola.
Araceli la miró preocupada.
—Mamá, no quiero que te haga daño otra vez.
Analia tomó su mano.
—Ya me hizo daño, hija.
Hizo una pausa.
—Ahora necesito saber si todavía queda algo de verdad en todo lo que vivimos.
Esa misma noche, Gissela recibió una llamada.
—¿Sí?
La voz al otro lado era de una persona que conocía muy bien a Elías.
—Tengo información que puede interesarte.
Gissela se incorporó.
—¿Qué clase de información?
—Algo que podría cambiar la situación de las empresas.
Gissela guardó silencio.
—¿Cuánto quieres?
La persona le dio una cifra.
Gissela sonrió.
—Te pagaré.
Colgó.
Nayid la observaba desde el otro lado de la habitación.
—¿Qué pasó?
Gissela lo miró.
—Tenemos una oportunidad.
—¿De qué?
—De recuperar el control.
Nayid sonrió.
—¿Y Alejandro?
Gissela respondió:
—Alejandro cree que porque es el socio mayoritario puede decidirlo todo.
Tomó su teléfono.
—Vamos a demostrarle que hay cosas que ni siquiera él sabe de su propio padre.
A la mañana siguiente, Alejandro llegó temprano a la clínica.
Se acercó a la recepción.
—¿Mi padre sigue estable?
—Sí.
—¿Ha recibido visitas?
La recepcionista negó con la cabeza.
—Nadie ha entrado.
Alejandro asintió.
Entonces recibió un mensaje.
Era de su abogado.
“Necesito hablar contigo personalmente. Encontré algo muy importante.”
Alejandro sintió un escalofrío.
—¿Qué encontraste?
La respuesta llegó inmediatamente.
“No quiero hablarlo por teléfono. Ven a mi oficina.”
Alejandro miró hacia la habitación de su padre.
Después miró su teléfono.
Algo le decía que aquel mensaje podía cambiarlo todo.
Y mientras Alejandro se alejaba de la clínica, Gissela observaba desde un automóvil estacionado a pocos metros.
No estaba sola.
A su lado había una carpeta.
Dentro había documentos que podían poner en peligro no solamente a Elías...
sino también a Alejandro.
Gissela acarició la carpeta y sonrió.
—Ahora sí, Analia... vamos a ver quién pierde todo.
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.