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La Luna Humana del Alfa

La Luna Humana del Alfa

Status: En proceso
Genre:Romance / Aventura de una noche / Hombre lobo / Embarazo no planeado
Popularitas:18.1k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Aurora Rivas solo quería sobrevivir aquella noche.
Traicionada por su prometido, drogada por su propia familia y perseguida en un hotel de lujo, terminó en brazos de Damian Montero, el hombre más poderoso de la Ciudad de México… y el Alfa de la manada más antigua.
Para Aurora fue una noche que debía olvidar.
Para Damian, fue el despertar de su lobo.
Ella huyó antes del amanecer sin saber que la mordida que dejó en su hombro no era una simple marca, sino el lugar exacto donde una Luna reclama a su Alfa.
Semanas después, Aurora descubre que está embarazada.
No de un bebé.
De cuatro.
Ahora la familia que quiso destruirla quiere arrebatarle lo único que le queda, mientras la manada Montero empieza a inclinarse ante una humana que jamás pidió ser reina.
Aurora no sabe que nació Luna.
Damian sí.
Y esta vez, el Alfa no va a dejar escapar a su pareja destinada.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

# Capítulo 010: ¿Monje o fuera del clóset?

Tres horas antes de que Diego Lara esposara a Bruno Zavala en la sala de los Rivas, Damian Montero ya sabía casi todo.

Marco dejó una carpeta sobre el escritorio.

La carpeta no necesitaba ser gruesa para hacer daño. Con pocas páginas bastaba si cada dato estaba en el lugar correcto.

Damian no tocó la carpeta.

Miraba la primera página.

Una foto de Aurora en bata de laboratorio, el cabello recogido, ojeras leves y esa expresión seria de quien había aprendido a no pedir permiso para existir.

—Sigue.

Marco pasó la página.

—Su madre.

Marco consultó la tableta.

—Selene Luna Delacroix. Fallecida hace doce años en un accidente automovilístico. El expediente dice pérdida de control del vehículo en carretera. Hay inconsistencias.

Damian apoyó los dedos sobre el escritorio.

—Qué tipo de inconsistencias.

—Testigo único que cambió declaración dos veces. Taller que revisó el auto cerró tres meses después. El mecánico responsable murió hace cuatro años. Cáncer.

—Conveniente.

—Mucho.

Marco pasó otra página.

Damian cerró la mano.

El escritorio crujió.

Marco siguió hablando como si no hubiera oído nada.

—Don Augusto está internado en una clínica privada. Los pagos salen de una cuenta empresarial bajo control de Ricardo Rivas.

—Lo usa como correa.

—Eso parece.

Damian se levantó.

La oficina de Grupo Montero ocupaba el último piso de una torre en Santa Fe. Desde ahí se veía la ciudad extendida, gris, inmensa, llena de tráfico y ventanas. Para Damian, siempre había sido territorio.

Ese día parecía una jaula demasiado grande.

—La droga.

Marco abrió otro archivo.

—Cámaras del hotel. Aurora llegó con Felipe Herrera y Mariana Rivas. Felipe le entrega una copa. Trece minutos después, Aurora intenta salir de la habitación. Bruno Zavala entra por el pasillo de servicio. Tenemos imagen clara.

Damian giró despacio.

—Felipe.

—Felipe Andrés Herrera Domínguez. Familia Herrera. Proveedores de BellaRiva. Hay un acuerdo de compromiso informal con Aurora, pero no está anunciado públicamente.

El lobo dentro de Damian mostró los dientes.

Marco bajó la vista de forma instintiva, obedeciendo a algo más viejo que el miedo humano: el reflejo de un Beta frente a su Alfa.

El Alfa estaba demasiado cerca de perder el control.

—Mariana.

—Mariana Rivas Soto. Hija de Ricardo y Patricia. Relación frecuente con Bruno Zavala. Mensajes borrados de ambos teléfonos, pero hay respaldos en nube que podemos solicitar con orden.

Damian tomó la carpeta y la cerró.

—Diego.

—Ya está informado. Necesita base legal para actuar rápido.

—Dásela.

—Hotel, cámaras, registro de habitación, antecedentes de Bruno, publicación de la foto, amenaza digital...

—Todo.

Marco asintió.

—¿Quiere que Diego sepa lo de usted y Aurora?

Damian lo miró.

—Diego sabe guardar la boca cerrada.

—Sí, Alfa.

El teléfono de Marco vibró.

Revisó la pantalla.

—La publicación completa ya se está moviendo en redes. Aurora acaba de subir el video del acoso en el salón.

Damian extendió la mano.

Marco le pasó la tableta.

Damian vio a Aurora de pie frente al estudiante.

Vio la cachetada.

Vio el empujón.

Vio la sangre.

La esquina del escritorio se partió bajo su mano.

Marco dio medio paso atrás.

—Voy a pedir otro escritorio.

—Pide tres.

Marco guardó silencio.

Damian vio el video hasta el final.

—Ella no se esconde.

—No.

—La están rompiendo por partes y aun así sigue caminando.

Marco no dijo nada.

Damian dejó la tableta sobre la mesa con cuidado, precisamente porque quería romperla.

—Que Diego entre hoy.

—La orden puede tardar.

Damian lo miró.

Marco corrigió:

—Haré que no tarde.

El celular personal de Damian sonó.

En la pantalla apareció "Mamá".

Marco vio el nombre y por primera vez en toda la mañana pareció compadecerlo.

—Suerte.

Damian contestó.

—Mamá.

—Damian Alejandro Montero Valdez —dijo Valentina—. Si no estás en La casona en una hora, voy a ir a tu oficina y te voy a sacar de esa silla frente a todos tus empleados.

—Estoy ocupado.

—Siempre estás ocupado. Por eso tienes treinta años, cero novias, cero hijos y una madre a punto de perder la paciencia.

Marco encontró algo muy interesante en el techo.

Damian cerró los ojos.

—No es buen momento.

—Perfecto. Entonces será buen momento para mí. Una hora.

La llamada se cortó.

Damian miró el teléfono.

Marco tosió.

—¿Problemas con la manada?

—Peor.

—¿Valentina?

—Valentina.

Marco hizo una mueca.

—Que la Diosa Luna lo acompañe.

Damian tomó el saco.

—Tú consigue la orden.

—¿Y usted?

—Voy a sobrevivir a mi madre.

La casona Montero ocupaba una propiedad enorme en Bosques de las Lomas, detrás de muros altos, árboles viejos y un sistema de seguridad que haría llorar a cualquier funcionario corrupto.

Desde afuera parecía una mansión antigua.

Desde dentro, era el corazón de la manada Montero.

Damian llegó cuarenta y nueve minutos después.

Valentina lo esperaba en la entrada.

Eso nunca era buena señal.

Su madre llevaba un vestido verde oscuro, tacones perfectos y una mirada capaz de someter a hombres que no le tenían miedo ni a la muerte.

—Tarde —dijo.

—Once minutos antes.

—Tarde para una madre preocupada.

Valentina lo tomó del brazo y lo llevó hacia el comedor principal.

—Mamá, tengo trabajo.

—Y yo tengo un hijo que se comporta como si hubiera hecho voto de castidad en una montaña.

—No hice voto de nada.

—Eso es lo preocupante.

Damian entró al comedor.

Sebastian Montero estaba sentado junto a la ventana, leyendo el periódico con una calma sospechosa. Don Esteban ocupaba la cabecera de la mesa, bastón apoyado a un lado, rostro severo y ojos demasiado atentos. A su derecha, Doña Consuelo servía café como si no estuviera presidiendo una emboscada familiar.

Damian se detuvo.

—Esto es una intervención.

Doña Consuelo sonrió.

—Qué inteligente mi nieto.

Valentina le señaló una silla.

—Siéntate.

Damian miró a Don Esteban.

—Abuelo.

El viejo Alfa no sonrió.

—Siéntate antes de que tu madre empiece a bailar de ansiedad.

Valentina le dio un golpe suave en el hombro.

—Papá.

Damian se sentó.

Sebastian dobló el periódico.

—Hijo, nadie quiere presionarte.

Valentina lo miró.

—Yo sí.

Sebastian suspiró.

—Tu madre quiere presionarte.

Doña Consuelo levantó la taza.

—Yo también, pero con cariño.

Damian apoyó la espalda en la silla.

—Tengo una empresa que dirigir.

—Tu abuelo dirigió la manada, tres empresas, dos crisis financieras y aun así tuvo tiempo de casarse —dijo Valentina.

Don Esteban carraspeó.

—Tu abuela no me dio opción.

—Porque eras muy guapo y muy terco —dijo Doña Consuelo.

—Sigo siendo ambas cosas.

Valentina chasqueó los dedos frente a Damian.

—No cambies el tema con tus abuelos coqueteando.

Damian miró hacia la puerta.

—¿Puedo irme?

—No —dijeron los cuatro.

Perfecto.

Valentina puso una carpeta sobre la mesa.

Damian la miró con desconfianza.

—¿Qué es eso?

—Perfiles.

—No.

—Ni los has visto.

—No.

—Hay una arquitecta preciosa, una médica, una violinista...

—No.

Doña Consuelo intervino:

—También hay un muchacho muy guapo por si el problema era otro.

Sebastian casi se atragantó con el café.

Valentina se quedó quieta.

Damian levantó una ceja.

—¿Perdón?

Doña Consuelo se encogió de hombros.

—Hay que cubrir posibilidades.

Valentina se llevó una mano al pecho.

—Mamá.

—¿Qué? Yo quiero bisnietos, pero primero quiero que el niño deje de mirar las paredes como alma en pena.

Don Esteban observaba a Damian sin decir nada.

Damian sintió esa mirada.

El viejo Alfa olía cosas que otros no. Cambios en el temperamento. En el lobo. En la paciencia.

Tal vez ya lo sabía.

Tal vez lo sospechaba desde que Damian cruzó la puerta.

Valentina volvió al ataque.

—Damian, tienes treinta años. No has presentado a nadie. No sales con nadie. No tienes escándalos, no tienes amantes, no tienes ni una ex tóxica para que yo pueda odiarla en paz.

—Lamento decepcionarte.

—No te burles. Me preocupas.

Eso sí lo hizo callar.

Valentina dejó de actuar por un momento. La madre apareció debajo de la generala.

—A veces te veo en la capilla familiar, solo, en silencio, como si estuvieras hablando con alguien que no responde. Tu padre dice que te dé espacio. Tu abuelo dice que los Alfa cargan cosas que nadie entiende. Yo digo que mi hijo está triste.

Damian bajó la mirada.

No estaba triste.

Había estado vacío.

Hasta un pasillo de hotel.

Hasta una chica con apellido Luna y mordida imposible.

Don Esteban apoyó ambas manos sobre el bastón.

—Valentina.

Ella lo miró.

—Déjalo respirar.

—Papá, no me pidas paciencia cuando tu nieto parece dispuesto a extinguir el linaje Montero por puro orgullo.

Damian soltó una risa baja.

No pudo evitarlo.

Los cuatro lo miraron.

Valentina entrecerró los ojos.

—¿Te da risa?

—Un poco.

—Damian.

Él se inclinó hacia delante.

—¿Qué les preocupa exactamente? ¿Que me meta de monje... o que salga del clóset?

El silencio fue delicioso.

Sebastian cerró los ojos.

Doña Consuelo dejó la taza a medio camino.

Valentina abrió la boca, la cerró, volvió a abrirla.

Don Esteban fue el único que sonrió apenas.

—Imbécil —dijo el viejo Alfa, sin enojo.

Damian se levantó.

—Los quiero. Pero no voy a revisar perfiles.

Valentina reaccionó.

—¡Damian!

—Cuando tenga algo que contar, lo contaré.

La frase cambió el aire.

Valentina se quedó inmóvil.

—¿Hay algo que contar?

Damian tomó su saco del respaldo.

—Dije cuando.

—Damian Alejandro.

—Mamá.

La forma en que la miró la detuvo.

Valentina lo conocía demasiado bien.

—¿La encontraste? —preguntó, muy bajo.

Sebastian dejó el periódico por completo.

Doña Consuelo se llevó una mano a la boca.

Don Esteban no se movió.

Damian no respondió.

Su silencio bastó.

Valentina se puso de pie tan rápido que la silla sonó contra el suelo.

—¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Es buena? ¿Come bien? ¿La conozco? ¿Por qué no la trajiste?

—Porque la conocí hace dos días y hoy está ocupada sobreviviendo a su familia.

La alegría de Valentina se rompió al oír la última parte.

—¿Qué familia?

—Los Rivas.

Don Esteban levantó la cabeza.

—Rivas.

Damian miró a su abuelo.

—¿Los conoces?

—Conocí a una Luna hace mucho tiempo.

Damian se quedó quieto.

—Ella es Luna.

Don Esteban no pareció sorprendido.

Valentina miraba de uno a otro.

—¿Quién es Luna? ¿Por qué hablan como si yo no estuviera aquí?

El teléfono de Damian vibró.

Mensaje de Marco.

"Diego entró. Bruno esposado."

Damian leyó dos veces.

El lobo dentro de él dejó de arañar por un instante.

—Tengo que irme.

Valentina lo tomó del brazo.

—No puedes tirar una bomba y salir caminando.

—Puedo si la bomba sigue en peligro.

Valentina soltó su brazo.

El gesto le costó.

—Ve.

Damian la miró.

—¿Así de fácil?

—No es fácil. Pero si es tuya...

—Mamá.

—Si es importante para ti —corrigió ella, aunque sus ojos decían otra cosa—, entonces ve.

Damian inclinó la cabeza.

—Gracias.

Salió del comedor.

En el pasillo principal, Don Esteban lo alcanzó sin hacer ruido. Para un hombre de su edad, seguía moviéndose como lobo.

—Damian.

Él se detuvo.

—Abuelo.

Don Esteban miró hacia el jardín oscuro.

—Los Luna no son una familia cualquiera.

—¿Qué sabes?

—Más de lo que voy a decirte en un pasillo.

Damian apretó la mandíbula.

—Está en problemas.

—Entonces ve.

Damian dio un paso, pero la voz del viejo Alfa lo detuvo.

—Cuando la encuentres...

Damian miró por encima del hombro.

Don Esteban sostuvo su mirada.

—Trae a tu pareja destinada a casa.

Damian no respondió.

No hacía falta.

El viejo Alfa ya había olido la verdad.

Damian salió de La casona con el teléfono en la mano.

En la pantalla, el punto de ubicación que Marco había colocado cerca de la residencia Rivas seguía activo.

Aurora estaba allí.

Y él ya no pensaba quedarse lejos.

1
Josephine 💜
🥰🥰🥰🥰
Primi Mendez
esta por terminar sin pasar casi nada 😕
Eva Domínguez Cobos
estuvo súper espero el final pronto
Primi Mendez
Mariana está pisando arena movedizas. no le conoce al protector de Aurora 🤢
Primi Mendez
esta bueno TÚ novela me encanta está pareja
Primi Mendez
Que hermoso como Damián cuida a su mujer y a su cachorro que viene en camino
Ivana Bollici
m encanta...super atrapante!
JZulay
Aurora no cayó en cuenta , lo de los 400 años 🤔🤭
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/🤭...muy sensibles.
El único de acero es el abuelo Esteban 😜
JZulay
comparsa.../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Joyful//Proud/ mucha gente 🤭
JZulay
comparsa 🤭🥹🥹🥹/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
por Dios......y se pela con las manos 🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Doubt/...no solo fisgonear
JZulay
no fue mi lejos , no en distancia no en tiempo 🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Emily Morillo ♥️
pero que terca esa pendeja
JZulay
🐺❤️🥰/Kiss//Kiss//Kiss/
JZulay
ay tía Lupe..../Facepalm//Facepalm//Facepalm/
ud es querendona y alborotadora 🤭
JZulay
estás bien ñepra...🤭...hasta el tape /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
yupiiiiiii .....🥳...estamos avanzando 👏🏼👏🏼
JZulay
los golpes enseñan /Sweat/
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