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Renzo Vittorino, El Jefe De La Mafia Búlgara

Renzo Vittorino, El Jefe De La Mafia Búlgara

Status: Terminada
Genre:Acción / Mafia / Venderse para pagar una deuda / Romance oscuro / Completas
Popularitas:375.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Rosi araujo

Renzo Vittorino no es solo un líder; es la encarnación de la ley dentro de la mafia búlgara. Conocido por su frialdad quirúrgica y un código de honor inquebrantable, gobierna mediante el miedo y la eficiencia. Para Renzo, las mujeres siempre han sido accesorios temporales o herramientas políticas; nunca ha permitido que nadie interfiera en sus decisiones, manteniendo un control absoluto.
Al rastrear a un antiguo rival que le debe una suma astronómica, Renzo se enfrenta a una situación que desafía incluso su visión pragmática del mundo. Sin dinero ni bienes, el deudor ofrece su última “mercancía”: una joven mantenida cautiva en el sótano de una casa oscura.

NovelToon tiene autorización de Rosi araujo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

El vapor en el baño de mármol imperial creaba una atmósfera de sueño y peligro. El agua caía como una cortina tibia, ahogando los sonidos del mundo exterior y aislando a Renzo y Aurora en un universo donde solo el tacto y el calor importaban.

Renzo Vittorino, un hombre cuyas manos habían moldeado el destino de naciones y silenciado enemigos sin un parpadeo, se sentía, por primera vez, vulnerable.

No a un arma, sino a la delicadeza de aquella que él mismo estaba forjando. Aurora no retrocedió bajo el agua. Al contrario, se acercó hasta que el calor del pecho de Renzo fue lo único que ella pudo sentir.

Sus dedos pequeños, aún temblorosos pero movidos por una curiosidad febril, comenzaron el reconocimiento. Ella no podía ver los detalles con claridad, entonces sus manos se convirtieron en sus ojos.

Ella trazó las líneas fuertes de los hombros de él, sintiendo la tensión en los trapecios, el peso de la responsabilidad que él cargaba. Sus manos descendieron por el pecho ancho, mapeando las cicatrices que contaban historias de batallas que ella mal podía imaginar.

Cuando sus dedos alcanzaron el abdomen, trazando los músculos rígidos y definidos que se contraían a cada toque de ella, Renzo sintió su sanidad pender de un hilo.

Él era el hombre que no se dejaba dominar por nadie, que nunca permitiera que una mujer tuviera el poder de desarmarlo, pero allí, bajo el techo de su propia casa, él luchaba contra la propia carne.

Cuando las manos de Aurora amenazaron con descender aún más, buscando el centro de la tensión que emanaba de él, Renzo actuó. Él sujetó las muñecas de ella con una firmeza que era, al mismo tiempo, un freno y un suplicio.

Él llevó las manos de ella a sus labios, besando la palma de cada una con una intensidad devota.

Renzo— No hagas eso, pequeña loba

él gruñó, la voz vibrando de una forma que ella sintió en la propia espina dorsal.

Renzo— Yo soy un hombre hecho de sombras e impulsos. No voy a conseguir controlarme si tú alcanzas donde quieres llegar.

Aurora inclinó la cabeza, el cabello pelirrojo y empapado pegado al cuerpo como una capa de fuego.

Aurora— Renzo... ¿cuántos años tienes?

ella preguntó, la curiosidad rompiendo el silencio del vapor. Renzo soltó un suspiro pesado, el agua escurriendo por su rostro esculpido.

Renzo— Treinta y cinco, Aurora. Yo soy un hombre viejo para ti, cargado de pecados y cenizas. Tú solo tienes diecisiete años. Mal has comenzado a ver el mundo, y lo que has visto ha sido lo peor de él.

Aurora se soltó del agarre de él, pero solo para abrazarlo por el cuello, pegando su cuerpo al de él en un acto de rendición absoluta.

Aurora— No me importan los números, ni el tiempo que has vivido antes de mí. El mundo me ha dejado en la oscuridad, pero tú me has traído a la luz. Yo no pertenezco a ese mundo de allá afuera, Renzo. Yo te pertenezco a ti.

Renzo cerró los ojos, la confesión de ella siendo más poderosa que cualquier juramento de lealtad de sus soldados. Él la abrazó con una fuerza desesperada, protegiéndola como si ella fuera la única cosa real en su vida de mentiras y violencia.

Después del baño, la atmósfera cambió. El silencio se tornó ritualístico. Renzo salió primero, dejando a Aurora bajo los cuidados de su equipo de confianza, mujeres entrenadas para el silencio y la perfección.

Él necesitaba espacio para recomponer su máscara de hielo antes de la cena. En la habitación, el vestido azul noche esperaba por ella. Cuando las manos de las asistentes finalmente terminaron el trabajo, Aurora estaba transformada.

El vestido de seda abrazaba sus curvas que comenzaban a florecer bajo la dieta rigurosa de Renzo. El escote en "V" era profundo, pero elegante, revelando la piel alba que nunca había visto el sol, pero que ahora brillaba bajo las luces suaves de la cobertura.

Su espalda quedaba parcialmente expuesta, una extensión de piel satinada que terminaba donde la seda fluida comenzaba a caer hasta el suelo.

En los pies, sandalias de tiras finas con tacones que la dejaban más alta, más imponente. El toque final fue el cabello: las ondas pelirrojas no estaban más presas o desordenadas, sino cepilladas hasta parecer un manto de seda cobriza que caía sobre sus hombros.

El Dr. Aris había permitido que ella se quedara sin las vendas por algunas horas, desde que usara gafas de sol de diseño sofisticado, que escondían el enrojecimiento de la cura y le daban a ella un aire de misterio y sofisticación.

Renzo la esperaba en la sala, vistiendo un traje a medida azul noche, sin corbata, con la camisa levemente abierta. Cuando él oyó el sonido del tacón de ella contra el mármol, él se volteó.

El Capo de Sofía, el hombre que nunca se doblegaba, sintió el impacto en el pecho. Aurora no era más la niña del sótano. Ella era una visión de belleza letal y etérea.

El azul del vestido hacía su piel parecer hecha de porcelana y el fuego de su cabello era el único color necesario en el ambiente.

Renzo— Tú estás...

Renzo comenzó, pero las palabras le faltaron. Él caminó hasta ella, tomando su mano y depositando un beso casto y reverente.

Renzo— Tú eres la criatura más linda que ha pisado esta ciudad, Aurora. Mikhail quería esconderte porque sabía que, si el mundo te viera, él tendría que quemarse para merecerte.

Aurora sonrió, sintiendo la firmeza de la mano de él.

Aurora— Yo solo quiero que tú me veas, Renzo. El resto del mundo puede continuar en la oscuridad.

Renzo la guio hasta la salida. Ellos no irían a un restaurante común. Él había cerrado la terraza de un edificio histórico, donde la vista de Sofía se extendía como una alfombra de diamantes.

Sería el último banquete de ella antes del "gran dolor" del tratamiento final en la mañana siguiente. Él quería que ella tuviera aquella memoria: el gusto del vino caro, el sonido de la música clásica y la sensación de ser, por primera vez, la mujer más importante del mundo.

Mientras entraban en el ascensor privado, Renzo la miró de reojo. Él sabía que la mañana traería agonía, pero en aquella noche, él la trataría como la divinidad que ella se había tornado en su vida.

El entrenamiento en las sombras la había hecho fuerte; la seda la había hecho reina. Y él sería su trono y su espada.

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Paula Lastreto
no recuerdo la edad de Renzo o si la dejaron ,x favor que alguien me responda mi duda
Mari Chavez
muy buena novela escritora interesante buena redacción
Gladys Batista
👏
Cinzia Cantú
Es una historia que invita a la lectura
Cinzia Cantú
Una historia que atrae en cada capítulo, no cae en el aburrimiento y te atrapa en cada párrafo
Cinzia Cantú
Es lindo que se emtiendan tan bien
Cinzia Cantú
Una familia lista para enfrentar cualquier situación
Cinzia Cantú
Una gran y unida familia
Cinzia Cantú
Las que van a disfrutar de los niños son las abuelas y la bisabuela
Cinzia Cantú
Era de esperarse con tanta gimnasia !
Cinzia Cantú
Un capítulo muy bien redactado que te da una visión perfecta
Cinzia Cantú
Un lugar paradisíaco para su luna de miel
Cinzia Cantú
Unos votos conyugales impregnados de amor
Cinzia Cantú
Una hermosa y emotiva ceremonia
Cinzia Cantú
Una sinfonía justo para ellos
Cinzia Cantú
Dos almas que se merecían
Cinzia Cantú
Por fin no hablan más de guerra sino de paz y futuro
Cinzia Cantú
Ahora a vivir en paz cuidando sus logros y agrandando la familia😆
Guadalupe Barrios
Excelente novela muchas felicidades
Cinzia Cantú
Los dos pagaron con su vida por sus pecados y no volverán a lastimar a nadie, por fin todo terminó
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