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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:99.1k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

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Capítulo 10

Valentina Roca tenía el despacho más ordenado que Alma había visto en su vida y eso que llevaba veinte años en hospitales. Todo en su sitio, cada documento en su carpeta, cada carpeta en su estante. Y en el centro de ese orden perfecto, ella: cincuenta y tantos, traje sastre negro, el cabello recogido con esa firmeza de mujer que no tiene tiempo que perder y lo sabe.

Las recibió sin preámbulos.

— Siéntense. Ya sé todo. Máximo me puso al día anoche. — Abrió la carpeta que tenía sobre el escritorio. — Su marido es un miserable de manual. De los peores que he visto y llevo veinte años viendo lo peor.

— ¿Cómo terminó en esto? — preguntó Ángela, que ya tenía la curiosidad encendida desde que entró.

Valentina la miró.

— Por culpa de un divorcio pésimo y un marido igual de miserable que el suyo. — Lo dijo sin dramatismo, como quien cuenta el clima. — Me dejó sin nada. Sin casa, sin dinero, sin orgullo. Y en lugar de quedarme llorando decidí estudiar derecho para meterlos a la cárcel a todos. — Sonrió. Fría, satisfecha. — En quince años construí un nombre que hace temblar a cualquiera en los tribunales. Así que sí, estoy más que dispuesta a ayudarle.

— Me alegra saberlo — dijo Alma.

— Pero antes de presentar la demanda necesitamos algo. — Valentina juntó las manos sobre el escritorio. — La cuenta en el paraíso fiscal. Si conseguimos la clave de acceso antes de que él sepa que sabemos que existe, lo dejamos sin respaldo el día que lo enfrentemos en los tribunales. Sin ese dinero no tiene con qué sostenerse. — Miró a Alma directo. — Ese es el primer movimiento.

Ángela aplaudió una vez.

— Eso es excelente.

Valentina se recostó levemente en la silla.

— A ver, Alma. ¿Tienes alguna idea de cuál puede ser la clave? Los hombres son idiotas por naturaleza, sin excepción. Siempre usan claves que puedan recordar. La fecha de cumpleaños de la hija de afuera, algo relacionado con la amante, la fecha del matrimonio. Son tipos autoritarios y se creen más listos de lo que son. ¿Tienes acceso a la mansión?

— Lo dudo. Me echaron hace dos días.— La caja fuerte principal está en el despacho — dijo Alma despacio, pensando en voz alta. — De hecho los dos conocemos la clave. Nunca me la ocultó porque nunca imaginó que yo fuera a usarla en su contra.

— ¡Por Dios, Alma! — Ángela se enderezó en la silla. — Si te echó de la mansión lo primero que haría sería cambiar la clave. ¿No es obvio?

— Acabas de decirlo Valentina. Los hombres son idiotas. — Alma la miró con calma. — Darío se cree ganador. Cree que me dejó sin nada, sin abogado, sin recursos. Jamás va a imaginar que yo sé lo de la cuenta bancaria y mucho menos que quiero entrar a esa caja fuerte. — Hizo una pausa. — Si conozco a Darío, y lo conozco mejor de lo que él cree, lleva veinte años con la misma rutina. Se levanta temprano, se ejercita, va al club a jugar golf y a presumir, y después a la empresa. Aunque muchas tardes no iba a la empresa.

— ¿A dónde iba? — preguntó Valentina.

— A visitar a su amante, supongo. Aunque en esa época siempre aparecía por la clínica con cualquier excusa. — La mandíbula se le apretó un momento. — Ya veo que la excusa era hacerme firmar lo que necesitaba.

— Perfecto. — Valentina tomó nota. — Si sabemos su rutina solo nos falta saber cuándo no está la amante en la casa.

— Eso es lo fácil — dijo Ángela.

— ¿En qué momento sale la bruja? Dijo Angela.

Alma ya tenía el teléfono en la mano.

Buscó el nombre. Lo encontró. Llamó.

Tres tonos.

— ¿Señora Alma?

La voz de Agatha, su nana de toda la vida, sonó al otro lado con esa calidez de siempre mezclada con algo más, algo que Alma reconoció de inmediato como contención, como alguien que tiene ganas de llorar y está aguantando.

— Agatha. ¿Cómo estás?

Un silencio breve.

— Limpiando pisos, mi señora. — Lo dijo bajito, casi en susurro. — Me pusieron a limpiar pisos.

Alma cerró los ojos un segundo. Ángela, que escuchaba, apretó la mandíbula.

— Agatha, escúchame. Quiero que renuncies.

— Pero señora...

— Sé que ahora mismo no puedo pagarte lo que mereces. Pero si estás dispuesta a esperar, te lo juro que lo haré. Y cuando esto termine te doy una pensión para que te retires bien. Te lo prometo.

Al otro lado de la línea se oyó un llanto contenido.

— Yo haría cualquier cosa por usted. La quiero como a mi propia hija. Siempre puede contar conmigo, señora Alma. Siempre.

— Gracias, Agatha. — Alma respiró. — Necesito que me avises cuando la señora Lucrecia salga de la casa. Y la muchacha también. Necesito entrar al despacho y sacar unos documentos sin que nadie me vea.

— Por supuesto. — Una pausa breve. — De hecho, señora, esta noche informaron que cenan fuera. Unos nuevos inversionistas para la empresa y para la clínica.

Alma se quedó quieta.

— ¿Cómo?

— Así es, mi señora. Al parecer el señor Darío piensa vender. Está moviendo todo muy rápido.

El despacho quedó en silencio.

— Está bien, Agatha. Espero tu llamada. — Colgó.

Miró a Valentina. Miró a Ángela.

— Piensa vender la clínica.

— Maldito — dijo Ángela.

— Ni crea — dijo Alma. La voz fría, sin un temblor. — Que venda lo que es mío sin que yo vea un centavo.

— Tranquila. — Valentina juntó los papeles con esa calma de quien ha ganado batallas más difíciles. — Aunque la venda la podemos recuperar. Si la compra un tercero de buena fe se complica, pero si nos movemos rápido lo evitamos. — La miró directo. — Esta noche entras a esa mansión, abres esa caja fuerte y me traes lo que necesitamos. Con eso presento la demanda en cuarenta y ocho horas y congelo todos los bienes a nombre de Darío, incluidas las cuentas.

— ¿Puede hacer eso? — preguntó Ángela.

— Son bienes matrimoniales. — Valentina sonrió. — Aunque él haya logrado que Alma firmara los traspasos, siguen siendo bienes adquiridos durante el matrimonio. Por eso él la está presionando para que firme el divorcio, porque sabe que mientras estén casados tiene que dividirlos equitativamente. — Hizo una pausa. — Con todas las causales que hay en su contra, manipulación, fraude, infidelidad documentada, lo vamos a dejar en la calle. Eso se lo garantizo.

Ángela miró a Alma.

Alma miró la tarjeta de Valentina sobre el escritorio.

— Esta noche entro — dijo.

1
Lucy alejo
muy buena la historia 🥰😍
Betty Saavedra Alvarado
,Maximo le dijiste la verdad en su cara
Betty Saavedra Alvarado
Augusto tu solito te pudiste la soga al cuello Lucrecia te grabó todo ahora la policía hará su trabajo irás a la carcel por todo tus delitos
Betty Saavedra Alvarado
Alma no deja de nadie
Betty Saavedra Alvarado
Maximo a ser fuerte
Betty Saavedra Alvarado
Ese Augusto ves una rata
Betty Saavedra Alvarado
Dario fue la víctima de Belmonte
Betty Saavedra Alvarado
Lucia tienes el corazón de Vanessa ella murió por ambiciosa
Lucy alejo
y la pinche seguridad que según le pusieron en la universidad no sirve para nada por lo visto 🙄
Lucy alejo
la hubieran cambiado de universidad nomás va a estar aguantando las humillaciones de esa mocosa
Lucy alejo
Angela no es una dama en apuros tiene con que defenderse jajaja 😂 para la próxima piensenlo bien desgraciados
Lucy alejo
exactamente y tú no tienes con que sostenerte y vas a perder jajaja
Lucy alejo
bien merecido se tiene esa cachetada muy bien Alma 👏🏻 se cree mucho gastando dinero ajeno la sinvergüenza
Lucy alejo
aprovecha ese colágeno almita por qué no te va a llegar 2 veces uno así como Máximo 😋🤭
Lucy alejo
yo opino que me super encanta esta novela , tiene de todo me gusta como se va dando las cosas
Lucy alejo
Máximo es un amor 🥰😍🥰😍
Lucy alejo
jajaj "el muerto"🤣😂🤣😂
Lucy alejo
jajaj está Angela muy chistosa 😂😂🤣
Lucy alejo
para Máximo Alma es suya de él y nada ni nadie dirá lo contrario, así se hace papito 🥰🥰😍
Lucy alejo
Máximo llegó en el momento justo, él te ayudará a dejar en la calle al vividor ese
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