NovelToon NovelToon
Los Gemelos de Mi Ex

Los Gemelos de Mi Ex

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Hijo/a genio / La mimada del jefe / Amante arrepentido
Popularitas:114.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Ximena firmó el divorcio sin decirle a Gael que estaba embarazada.

Se fue de Ciudad de México, cambió de vida y crió sola a sus gemelos.

Cuatro años después, vuelve. Gael la reconoce de inmediato, pero lo que no espera es ver a dos niños con sus mismos ojos.

Ahora él quiere recuperar a la mujer que dejó ir.

Y también la verdad que ella le ocultó.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Capítulo 10

Cuando Paula se fue, Doña Tere se acercó a Ximena con cara de culpa.

—Señorita, Sofi quería ver los pavorreales. Pensé que no pasaría nada...

—No te preocupes.

No podía encerrar a los niños para siempre.

Ximena subió al estudio y le contó a Don Ernesto.

El viejo guardó silencio.

—Entonces esperemos —dijo al fin—. Si los Alcázar vienen, hablaremos.

—Sí.

—Pero deberías preparar a los niños.

Ximena miró hacia la ventana.

—Después de la siesta. Si se los digo ahora, no van a dormir.

Por la tarde, Santi y Sofi despertaron y se sentaron a merendar leche con panecitos. Ximena pidió a Doña Tere y a las empleadas que las dejaran solas.

Se sentó frente a ellos.

—Mis amores, mamá tiene que decirles algo.

Los dos levantaron la vista.

—Primero, quiero pedirles perdón. Les dije algo que no era verdad.

Sofi dejó el vaso.

—¿Qué cosa?

Ximena tragó saliva.

—Su papá no murió. Está vivo.

Los ojos de Sofi se abrieron como platos.

—¿De verdad? ¿Dónde está?

Santi no dijo nada, pero Ximena vio el brillo en su mirada.

Le dolió más de lo que esperaba.

Ellos sí lo habían esperado. Aunque ella creyera que los protegía.

—Cuando mamá y papá se divorciaron, yo me fui a Houston. Allá nacieron ustedes. Él no sabe que existen.

—¿No sabe de nosotros? —preguntó Santi.

—No.

—¿Y nos va a conocer?

—Tal vez. Puede que pronto venga a buscarnos.

Sofi bajó de la silla y abrazó el brazo de Ximena.

—Yo no quiero irme con él.

Santi hizo lo mismo del otro lado.

—Yo tampoco. Me quedo contigo.

Ximena los apretó contra ella.

—Nadie va a obligarlos a separarse de mí.

—¿Cómo se llama? —preguntó Santi después de un momento.

Ximena cerró los ojos un segundo.

—Gael.

Sofi repitió el nombre en voz baja, como probándolo.

Esa misma noche, Paula regresó a la residencia Alcázar. Había una recepción llena de mujeres jóvenes, música y copas de vino.

—¿Hay fiesta? —preguntó al mayordomo.

—La señora Elisa invitó a varias señoritas.

Paula se rio.

—Mi pobre primo.

Buscó a Gael y lo encontró cerca de Lía. Esperó hasta que la reunión terminó.

—Gael —lo llamó en la escalera—. Necesito hablar contigo.

Subieron a una sala pequeña.

—¿Qué pasa?

—Fui a casa de Ximena.

La expresión de Gael cambió apenas.

—¿Y?

—La vi. Está bien. Tiene dos hijos preciosos.

Gael sintió el pinchazo de siempre.

—Ya lo sabía.

—No sabes esto. Los niños se parecen a ti. Sobre todo el niño. Es como verte de chiquito.

La habitación quedó en silencio.

Gael se enderezó.

—¿Estás segura?

—No bromearía con algo así.

Gael pensó en aquella noche. No hubo protección. Si Ximena no tomó nada después, pudo quedar embarazada.

Los tiempos cuadraban.

Paula lo miró, seria.

—Si son tuyos, ¿qué vas a hacer?

Gael no dudó.

—Traerlos a mi vida.

Y, aunque no lo dijo, también pensó:

A su madre.

Gael no durmió.

Paula se fue a su cuarto después de advertirle que no actuara como loco, pero ya era tarde. La posibilidad se le había metido en la sangre.

Santi y Sofi.

Hijos de Ximena.

Quizá hijos suyos.

Llamó esa misma noche.

—Necesito que investigues con quién volvió Ximena Salcedo a México, de dónde vino y qué relación tiene con ese hombre.

Tres días después, el reporte llegó a su correo.

Ximena había volado desde Houston. Hernán Valle viajó en el mismo vuelo. No había registro de matrimonio. No había acta, ni unión civil, ni cambio de apellido, ni nada que indicara que Ximena hubiera rehecho su vida legalmente con otro hombre.

Vivía sola con los niños.

Gael leyó cada línea dos veces.

La pesadez que llevaba años en el pecho se movió.

Si Ximena no se había casado, todavía existía una oportunidad.

No sabía si ella iba a dársela.

Pero existía.

Esa tarde fue a la casa Del Río.

Don Yago lo recibió con cortesía y lo condujo hacia una sala lateral.

—La señorita Ximena está en el salón de danza con la niña. Permítame avisarle.

Gael caminó unos pasos y se detuvo en la puerta abierta.

El sol de la tarde entraba por los ventanales. Ximena y Sofi, ambas con ropa blanca de ballet, seguían la música frente al espejo. Ximena giraba con una gracia que Gael nunca se había permitido observar. Sofi la imitaba, concentrada, con la lengua apenas asomada entre los labios.

En el piano, Santi tocaba una melodía sencilla.

Gael no se movió.

No quería romper esa escena.

Cuando la música terminó, Ximena se inclinó para secar el sudor de Sofi. Al levantarse, lo vio.

Su expresión se cerró.

Santi ya había bajado del banco y se acercó a la puerta.

—Señor, ¿quién es usted?

Gael miró al niño.

Paula tenía razón.

Era como verse en un espejo de años imposibles. Los ojos, la nariz, la forma seria de observar.

—Yo...

No supo qué decir.

Ximena llegó con Sofi de la mano.

—Santi, Sofi, él es el tío Gael.

—Hola, tío Gael —dijeron los dos.

Tío.

La palabra le raspó por dentro.

Ximena llamó a Doña Tere.

—Llévalos a tomar agua y a cambiarse.

Cuando los niños salieron, Ximena condujo a Gael al salón de té del tercer piso. Era un espacio tranquilo, con muebles de madera, pinturas de Victoria Del Río en las paredes y olor a hojas secas.

Se sentaron frente a frente.

Ximena calentó agua, enjuagó las tazas y sirvió té negro que Don Ernesto guardaba para visitas especiales.

Gael la observó en silencio.

Durante su matrimonio nunca habían compartido algo así. No de verdad.

Ella colocó la taza frente a él.

—Es una mezcla que mi abuelo aprecia mucho. Pruébala.

Gael tocó la mesa con dos dedos en señal de gracias y bebió.

—Es bueno.

—Me alegra.

Ximena dejó la tetera en la mesa.

—¿A qué viniste, Gael? Si es por negocios, deberías hablar con mi abuelo.

Él la miró.

—Sabes que no vine por negocios.

—Entonces dilo.

Gael apretó la taza. Había imaginado muchas formas de preguntar. Ninguna sonaba correcta.

—Quiero hablar de los niños.

Ximena sostuvo su mirada, quieta.

—¿Qué niños?

—Santi y Sofi.

El silencio se volvió pesado.

Gael respiró hondo.

—Ximena, son mis hijos, ¿verdad?

1
Mildred Maiz
perdón pero ya da fastidio siempre lo mismo con jimena y galletas no se cuantos capitulos cambia es el dia no la historia
Tere Jimenez
muy interesante gracias por compartir ojalá y nos regales el final
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Andrea Pupo
porque no le dice que le llevo el anillo de casada que supuestamente el se olvidó
Andrea Pupo
esa cosa de no querer parecer me da bronca
Andrea Pupo
ok no es por defenderlo pero tampoco sabía cómo iba a preguntar todo muy raro
Gladis Erazo
van a abri los siguientes capitulos x favor
Gladis Erazo
van a abri los siguientes capitulos x favor
Gladis Erazo
y siguen con comentarios
Gladis Erazo
Gracias pero no volveré a leer sus novelas xq no dejan q uno termine de leer y x ultimo uno hace el comentario
Gladis Erazo
no me gusta q cada rato interrum
Gladis Erazo
me parecio hermosa la historia
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Gladis Erazo
si van a abrirlos siguientes caputulos
Gladis Erazo
q sigaaaaa
Gladis Erazo
quiero el final de la historia... Gracias
Gladis Erazo
x favor q continue la historia
Gladis Erazo
con interrupciones no vuelvo a leer mas
Gladis Erazo
no mas, dejeb leer en paz por favor
Gladis Erazo
muy buena por favor no vuelvan a interrumpir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play