Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 18: La decisión de Selene
Venía de la oficina después de un día bastante pesado. Había tenido reuniones desde temprano y lo único que quería era llegar a la casa, quitarme los zapatos y descansar un rato.
Cuando entré, noté algo extraño.
En la sala había varias maletas.
Me quedé quieto por unos segundos.
Entonces vi a Valeria.
—¿Ya te vas? —pregunté.
Ella levantó la mirada.
—Sí.
Miré las maletas y después la miré a ella.
—¿Ya firmaste?
—Sí —respondió con tranquilidad—. Eso era lo que querías, ¿no?
No supe qué decir durante unos segundos.
Después de tantos meses de discusiones, finalmente los documentos estaban firmados y nuestro matrimonio llegaba oficialmente a su final.
—Bueno... gracias por haberlo hecho —dije.
Valeria tomó una de sus maletas.
—No lo hice porque quisiera. Lo hice porque entendí que ya no querías continuar conmigo.
Asentí lentamente.
—Yo sé.
Hubo un silencio incómodo.
Entonces Valeria cambió completamente de expresión.
—Pero una cosa te digo, Santiago.
—¿Qué?
—Voy a hacer todo lo posible para quitarte a nuestra hija.
La miré sorprendido.
—¿Cómo así?
—Selene se va a ir conmigo.
Respiré profundamente.
—Ay, Valeria... ¿en qué mundo vivís?
—En el mundo donde soy su mamá.
—Y yo soy su papá. Pero hay algo que estás olvidando.
—¿Qué?
—Selene ya tiene edad para expresar claramente con quién quiere vivir. Ella ya tomó su decisión.
Valeria apretó los labios.
—Tiene solamente 16 años.
—Sí, pero eso no significa que no tenga opinión. Además, todo esto tiene que manejarse por las vías legales correspondientes. No vamos a convertir a nuestra hija en un trofeo.
—Yo no quiero convertirla en un trofeo.
—Entonces no digás que vas a quitármela.
Valeria me miró fijamente.
—Yo también tengo derechos como madre.
—Y nadie te los está quitando.
—Pero vos querés que se quede contigo.
—No soy yo quien está tomando esa decisión por ella.
Hice una pausa.
—Selene me dijo claramente que quiere quedarse conmigo.
Valeria bajó la mirada.
—Ella está confundida.
—Puede ser que esté pasando por muchas cosas, pero también entiende perfectamente lo que está ocurriendo entre nosotros.
—Es mi hija.
—También es mi hija.
El ambiente se puso bastante tenso.
Decidí bajar la voz.
—Mirá, Valeria. Podemos estar divorciados, pero eso no significa que tengamos que convertirnos en enemigos.
—Vos ya hiciste tu vida.
—Y vos también podés hacer la tuya.
—Pero yo no quiero perder a mi hija.
—No la vas a perder.
Ella levantó la mirada.
—¿Entonces qué querés?
—Que sigás siendo su mamá. Que la llamés, que la visitéis, que compartás con ella. Yo jamás le voy a decir que deje de quererte.
Valeria se quedó en silencio.
—Pero si Selene decide quedarse conmigo, voy a respetar su decisión.
En ese momento escuchamos pasos.
Selene apareció desde el pasillo.
—¿Qué está pasando?
Valeria la miró.
—Tu papá y yo estamos hablando.
Selene observó las maletas.
—¿Ya te vas, mamá?
Valeria asintió.
—Sí, mi niña.
Selene se acercó y la abrazó.
—Te voy a extrañar.
Valeria comenzó a llorar.
—Yo también te voy a extrañar muchísimo.
Me quedé a cierta distancia, dándoles su espacio.
Después de unos minutos, Selene se separó de su mamá.
—Mamá, yo quiero que sepas algo.
—¿Qué?
—Que yo te quiero. Aunque me quede viviendo con mi papá, no significa que vaya a dejar de ser tu hija.
Valeria la abrazó nuevamente.
Yo sentí un nudo en la garganta.
Aquello era precisamente lo que había querido evitar: que nuestra separación terminara afectando la relación de Selene con alguno de los dos.
Cuando Valeria terminó de recoger sus últimas cosas, tomó las maletas.
Antes de salir, me miró.
—Espero que cumplás lo que acabás de decir.
—Lo voy a cumplir.
—No quiero que Selene se aleje de mí.
—No va a pasar.
Valeria miró a nuestra hija una última vez.
—Te quiero, mi niña.
—Yo también, mamá.
La puerta se cerró después de que Valeria salió.
La casa quedó completamente silenciosa.
Selene respiró profundamente y se sentó en el sofá.
Yo me acerqué.
—¿Estás bien?
—Sí, papá. Solo estoy triste.
—Es normal.
Me senté a su lado.
—Quiero que tengas claro algo: jamás voy a impedir que veás a tu mamá.
Selene asintió.
—Gracias, papá.
—Y tampoco quiero que sintás que tenés que escoger entre nosotros.
Ella apoyó la cabeza sobre mi hombro.
—Yo solamente quiero estar tranquila.
—Y eso es lo que quiero para vos.
Aquella noche entendí que el divorcio no era solamente firmar unos documentos.
Era aprender a construir una nueva vida sin convertir el pasado en una guerra.
Valeria ya no era mi esposa.
Pero siempre sería la mamá de Selene.
Y yo estaba decidido a respetar ese vínculo.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴