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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: En proceso
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: Maldito reencuentro

Capítulo 15

La mañana llegó sin darle tregua. Isabella no recordaba en qué momento había dejado de trabajar ni cuándo sus ojos se habían cerrado, pero sabía que no había descansado lo suficiente. Aun así, estaba de pie frente al espejo, obligándose a ignorar el cansancio que pesaba en cada parte de su cuerpo. Sus ojos estaban rojos, sus ojeras apenas disimuladas, pero su mirada… su mirada estaba firme.

Hoy no podía fallar.

No después de todo lo que había sacrificado.

Ajustó su ropa con manos ligeramente temblorosas, tomó su bolso y salió de su departamento sin mirar atrás. El aire frío de la mañana golpeó su rostro, pero no logró despejar el peso que llevaba dentro.

El edificio de la empresa Whitman era imponente, casi intimidante. Cada paso que daba dentro de ese lugar hacía eco en su pecho. Todo era demasiado perfecto, demasiado ordenado… demasiado lejos de su caos interno.

Cuando la puerta de la sala de reuniones se abrió, el destino terminó de cerrarse sobre ella.

El señor Rolling Whitman estaba ahí, de pie, con esa presencia dominante que llenaba el espacio sin esfuerzo. Al verla, levantó la mirada con calma.

—Me imagino que usted debe ser la nueva entrevistadora para el portal Corea Comunity.

Isabella caminó hacia él, sintiendo cómo cada paso le exigía más fuerza de la que tenía.

—Mucho gusto. Me presento, soy Isabella Parker… asistente en gerencia de periodismo… y vengo para formularle algunas preguntas —dijo, manteniendo la voz estable a pesar del cansancio—. ¿Le parece si empezamos?

—Por supuesto.

Se sentaron.

El aire era pesado, pero Isabella logró concentrarse. Encendió la grabadora, abrió su libreta y comenzó. Tenía que hacerlo bien. Tenía que demostrar que todo su esfuerzo valía la pena.

—En torno a su empresa… ¿cuál es el plan a futuro que espera llevar a cabo?

El señor Whitman no dudó.

—Ninguno… prácticamente tengo todo lo que quiero.

Esa respuesta fue como un golpe seco. Isabella sintió algo extraño en el pecho, pero no lo mostró.

—Claro… pero me imagino que algo más debe esperar…

—De cierta manera, sí.

—¿Estamos hablando de…?

El hombre sonrió, con una seguridad que no dejaba espacio a dudas.

—Del matrimonio de mi yerno con mi hija, por supuesto.

Y entonces…

La puerta se abrió.

—Me mandó a llamar.

El mundo se rompió.

No fue un sonido fuerte. No fue un golpe. Fue peor. Fue una voz.

Esa voz.

Esa maldita voz que su mente había intentado borrar tantas veces… que su corazón había intentado olvidar… sin éxito.

El bolígrafo cayó de sus manos.

Su respiración se detuvo.

El tiempo… dejó de avanzar.

El señor Whitman sonrió, ajeno al desastre que acababa de provocar.

—Mira, justo ahí está.

Pero Isabella ya no escuchaba.

Porque su cuerpo… ya había reaccionado antes que ella.

Lentamente… con un miedo que nunca había sentido… giró la cabeza.

Y lo vio.

Adrian Collins.

De pie en la entrada.

Intacto.

Como si el tiempo no hubiera pasado.

Como si el dolor… no hubiera existido.

Como si nunca la hubiera destruido.

El aire dejó de entrar en sus pulmones. Su pecho se apretó con tanta fuerza que por un segundo creyó que no podría respirar otra vez. Un escalofrío brutal recorrió todo su cuerpo, helándola por completo.

No podía moverse.

No podía hablar.

No podía… apartar la mirada.

Era él.

El mismo hombre que alguna vez fue todo.

El mismo que la dejó con nada.

Las imágenes comenzaron a invadirla sin permiso: recuerdos, palabras, promesas rotas y miradas que alguna vez fueron su refugio… y que ahora eran su peor debilidad.

Su garganta se cerró.

Quiso hablar.

Quiso levantarse.

Quiso decirle todo… todo lo que había guardado durante tanto tiempo.

Pero no salió nada.

Nada.

Porque tenerlo frente a frente… no era como lo había imaginado.

Era peor.

Mucho peor.

Adrian avanzó unos pasos, sin notar al principio el caos que había provocado. Su atención estaba en el señor Whitman.

—¿Me necesitaba?

Pero entonces…

La vio.

Y el mundo… también se detuvo para él.

Su expresión cambió apenas. Un mínimo gesto. Pero suficiente.

Sus ojos se clavaron en ella como si no pudieran apartarse.

Como si tampoco pudiera creerlo.

El silencio en la sala se volvió insoportable.

Pesado.

Cargado de un pasado que ninguno de los dos había logrado enterrar.

Isabella sintió cómo su corazón latía con violencia, como si quisiera salirse de su pecho. Sus manos temblaban, su respiración era inestable… y aun así seguía ahí, atrapada en ese momento.

Frente a él.

Frente a todo lo que perdió.

Frente a todo lo que nunca pudo superar.

Y en ese instante entendió algo que le heló el alma.

No estaba lista.

No estaba lista para verlo.

No estaba lista para sentir todo otra vez.

Pero ya era demasiado tarde.

Porque el pasado… acababa de volver.

Y esta vez… no pensaba irse sin destruir todo a su paso.

^^^Continuará...^^^

1
Limaesfra🍾🥂🌟
y Gabriel🤔 este sujeto 🤔🤔🤔 tem cuidado Isa eres ingenua😎
Yolanda Plazola Arroyo
yá lo dejé esun 🪳🪳🤭
Yolanda Plazola Arroyo
probecita desgrciado🪳
Maria Garcia
pobre duele pero no merece su amor es un idiota que le gusta el dinero tiene que ser fuerte y seguír adelante ya encontrará algo mejor
Limaesfra🍾🥂🌟
ds un idiota rata de 2 patas.
excelente capitulo gracias, vamos x mas
Limaesfra🍾🥂🌟
ooohhhh
Limaesfra🍾🥂🌟
eres.un cucaracho🤬
Limaesfra🍾🥂🌟
duelee😢😭😡🤬🤬🤬
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