Para el mundo, Ada Medina de 35 años es una ingeniera en sistema muy exitosa en un campo dominado por hombres, pero para su familia, es solo la hermana que nunca superó a su amor de la infancia Sebastián Hernández, sin embargo, bajo la sombra de la etiqueta de “pagafantas” que su hermana Victoria con malicia se encargó de difundir, la realidad es que Ada guarda un secreto.
Desde hace años Ada vive un romance clandestino con Damián Hernández un valiente bombero de 37 años, y hermano mayor de Sebastián.
Al ser ambos los eternos postergados y los “segundos” de sus respectivas familias, han preferido mantener en secreto su “vínculo” bajo la imagen de una simple amistad para evitar el estallido de conflictos muy dolorosos.
Pero el silencio tiene un límite y Ada está a punto de demostrar que no es el plan B de nadie, y que el amor de su vida siempre estuvo ahí, esperando el momento adecuado para salir a la luz.
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Capítulo X:Cuentas Pendientes y Promedios Reales
Ada entró en la secundaria cuando apenas comenzaba el día, y debido a la hora, los pasillos, que generalmente eran muy ruidosos, en ese momento estaban sumergidos en un silencio que lejos de inquietarla la reconfortó profundamente, caminaba con una sensación de nostalgia mientras recorría con la mirada todo el lugar.
Solo estaba el personal que comenzaba a llegar, y los saludaba a su paso y pensaba que, sin el escrutinio y falso trato amable de Sebastián, así como los comentarios hirientes de Victoria y su grupo de amigos, el lugar se sentía por primera vez muy apacible incluso le agradaba.
Solo faltaba un mes para que las clases terminaran, y dejar atrás su vida como estudiante de una secundaria y convertirse en la mujer independiente que su abuelo y Damián veían en ella.
Se dirigió a su sitio favorito, un banco cerca de la cantina escolar, donde se refugiaba para estudiar sin ser molestada, estaba allí sentada esperando el inicio de las clases, cuando escuchó el sonido de unos pasos, y al levantar la vista, vio a Constanza entrando al recinto.
Ada la observó en silencio por unos segundos, la joven apretaba un lote de libros contra su pecho, probablemente préstamos de la biblioteca que debía devolver antes de clase, Constanza no era una mala persona; simplemente se enamoró de uno de los mejores amigos de Sebastián, y su lealtad al grupo se debía más de la ignorancia, pero no de la malicia, y eso era precisamente lo que Ada ya no podía permitir.
—Constanza—llamó Ada con voz suave, pero a la vez firme.
La otra chica se detuvo en seco, sorprendida de encontrar a alguien tan temprano, ella era una estudiante becada y dedicaba muchas horas a sus estudios por eso era frecuente que llegara temprano para ir a la biblioteca a entregar los libros que tomaba prestados.
Ada sintió un nudo en el estómago; pero sabía que debía advertirle a Constanza sobre la verdadera naturaleza del grupo al cual pertenecía, porque eso sería como lanzar una piedra contra un cristal, y en el pasado se quedaría callada solo para proteger a Sebastián, sin embargo, ahora ya no estaba dispuesta.
Constanza con reticencia se acercó a Ada y se sentó a su lado dejando su mochila sobre el banco con un suspiro muy pesado, la noche anterior apenas si había dormido, estudiando para sus exámenes.
—Llegaste muy temprano, Ada—dijo Constanza con una sonrisa forzada, al recordar el plan que el grupo tenía en su contra—Pensé que sería la única aquí a esta hora.
Ada la observó con detenimiento, y aunque se había prometido convertirse en una piedra gris, no podía ser indiferente a la desgracia de otra persona, y más una con tanto potencial, tomó aire y decidió hablar porque el silencio también era una forma de complicidad.
—Constanza, necesito decirte algo—comenzó Ada con la voz temblorosa—Y no lo hago por chisme sino porque te respeto y no mereces seguir viviendo en una mentira.
Constanza se tensó porque los comentarios despectivos hacia Ada esa noche en el karaoke fueron cada vez más pesados e hirientes.
—Sé que escuchaste los comentarios sobre ti esa noche … te vi cuando te marchabas—ella intentó justificarlos—Ellos pueden ser pesados, pero no tienen malas intenciones.
Ada negó con la cabeza, sintiendo lástima, porque Constanza estaba atrapada en el mismo papel de "pagafantas" que ella misma había interpretado durante años.
—Sobre eso te agradecería que no les diga que estuve allí esa noche, pero no quiero hablar de mí, sino de ti y de lo que te hacen —dijo Ada con firmeza— Tu novio es un infiel compulsivo, no son "tus nervios", ni estás imaginando cosas, ni estás loca, aunque él use esas palabras para anularte cada vez que cuestionas sus mentiras.
Ada le hizo un pequeño resumen de todo lo que sabía del novio de Constanza y como se jactaba con sus amigos del “gaslighting” que le hacía a Constanza, haciéndola dudar y culparse de que sus celos infundados estuvieran dañando la relación.
—¿Es verdad todo esto, Ada? —preguntó con alivio
—Todo lo que sospechas es real, Sebastián y el resto del grupo no solo lo saben, sino que se ríen a tus espaldas y lo están ayudando a engañarte.
El silencio que siguió se sintió como muy pesado porque Ada esperaba un estallido o una negación rotunda, pero, por el contrario, lo que encontró fue alivio, Constanza soltó un sollozo y se llevó las manos a su rostro.
—Lo sabía…—susurró Constanza, con la voz quebrada—Cada vez que percibía un olor extraño en su ropa, y le reprochaba, él me decía que estaba paranoica y que mi inseguridad iba a destruir nuestra relación y me hacía sentir que estaba perdiendo la razón.
—Lo importante es que ya sabes que es algo deliberado y que tienes razón en lo que sientes—dijo Ada, poniendo una mano en su hombro.
Constanza levantó el rostro conteniendo las lágrimas, y por primera vez en meses desde que empezó esta situación con su novio, sintió que el vacío en su corazón era reemplazado por una reconfortante claridad.
—Gracias Ada…
—No me des las gracias Constanza, solo falta unos días para el examen de ingreso a la universidad así que no pierdas más el foco, porque ellos tienen menos que perder que tú.
Pero la advertencia de Ada no terminaba allí porque le tenía reservada una sorpresa a su grupo de compañeros, así como a Sebastián y en especial a su media hermana, ellos pretendían hacerle daño y sabotear su futuro bastaría saber si tenían la capacidad o al menos el tiempo para hacerlo con la sorpresa que les tenía preparada.
—Constanza, hay algo más que debo decirte y tú decides como actuar porque esto no va a destruir tus sentimientos, sino tu carrera, sino te apartas del grupo ahora mismo.
El rostro de Constanza palideció porque ese mismo día era el examen final de química orgánica, y recordó que, durante la noche del sábado en el karaoke, cuando el sobrino del profesor se jactó de haber robado el examen, y Sebastián que era bueno en cálculos resolvió los problemas con facilidad y luego compartió los resultados con el grupo.
—Sé lo del examen final de Química Orgánica, y que, durante el encuentro del grupo en el karaoke, se compartieron las respuestas, entre todos —Ada hablaba con mucha seguridad a pesar de que no estuvo allí para comprobarlo —El problema es que los voy a delatar, así que piensa si te vas a hundir con ellos o saltas de ese barco ahora mismo, porque ya basta de abusos mientras hay personas cuyas notas son producto del esfuerzo existen otros que es producto de hacer trampa.
—¡Ada, no lo hagas! —exclamó Constanza con terror—Si el director se entera, anularán el examen para todo el grupo.
Ada asintió con rostro severo, porque sabía que Constanza, a diferencia de Sebastián o Victoria, si debía mantener un promedio.
—Exactamente, y es por eso que te lo advierto, porque estás becada, y si te ves envuelta en un escándalo de fraude académico, no solo perderás tu beca, sino tu acceso a una universidad de prestigio, ellos tienen dinero para pagar una educación privada si fracasan; tú solo tienes tu esfuerzo.
La noticia dejó impactada a Constanza, porque podía soportar la traición amorosa, pero ante la posibilidad de perder su futuro académico por un grupo de personas que solo la veían como una tonta fácil de manipular la dejó sin palabras.
—¿Qué se supone que haga, Ada? —preguntó con un hilo de voz.
—Lo que mejor sabes hacer, Constanza: estudiar —respondió Ada con firmeza.
Este intercambio marcó un antes y un después, Constanza no solo dejó de ser la novia engañada; sino que se convirtió en la única aliada de Ada en la cruzada que estaba a punto de llevar a cabo, porque a las personas no le gustan a aquellos que delatan a sus compañeros, a pesar de que lo hacen es lo correcto, por suerte para Ada solo quedaba un mes de clases.
Entonces Ada divisó en la distancia a la persona que estaba esperando, era el director, el cual caminaba con paso presuroso, tomando su taza de café y una expresión de pocos amigos en su rostro.
—Ya llegó el director—susurró Ada sintiéndose nerviosa—Deséame suerte Constanza y recuerda el tiempo se agota, pero la decisión está en ti.
Constanza la observó con admiración, porque sabía que ella hablaba en serio, y que no pensaba echarse atrás.
—Pero Ada… —titubeó Constanza—, ¿Realmente no te importa lo que pase con ellos? Si los descubren, Sebastián perderá su lugar en el cuadro de honor y tu hermana… Victoria podría ser sancionada, ¿No te importa el caos que esto causará en tu propia casa?
Ada se encogió de hombros con indiferencia, porque no tenía sentimientos hacia esa hermana y en cuanto a Sebastián tampoco le importaba lo que pasara con él, ya vivía en un ambiente hostil así que no era como si eso arruinaría la paz familiar que, en realidad, nunca existió.
—Si estudiaron, no tienen nada de que preocuparse —respondió Ada con una voz cortante—Pero si decidieron confiar su futuro a una hoja de respuestas robada, entonces las consecuencias no son mi asunto.
Sin mirar atrás, Ada se puso de pie y caminó hacia la oficina del director, dejando a Constanza a solas con su conciencia y el peso de una verdad que estaba a punto de estallar, pero de algo estaba segura y es que ella no se hundiría con todos ellos.
hermosa me encantó 💕
en ningún momento ella se dejó almedendrar x esos atorrantes poca cosa , dejan mucho q desear como personas especialmente el padre