Estar en la zona de amigos es vivir en el infierno disfrazado de confianza.
Layla ama en silencio a Alexander, su mejor amigo, pero para él ella es solo una hermana: nunca la verá con otros ojos. Mientras tanto, Ryan, el chico que parecía no tener corazón ni sentimientos, se cruza en su camino y pone su mundo patas arriba.
De repente nada es sencillo. Alexander empieza a cuestionarse si en realidad ha estado mirando a la persona equivocada todo este tiempo. Y Ryan está dispuesto a todo para demostrarle que, a veces, lo que buscas no está donde crees… sino justo frente a ti.
¿Seguirá esperando a quien nunca la verá, o se atreverá a tomar el riesgo de amar a quien sí la mira como nadie más?
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Cap 7: Choque de vidas
...Ryan Gallagher...
Mierda.
Empezaba a creer que la idea de mi mamá sobre dejarme conducir su auto para llegar a la escuela era una muy mala. Mi progenitora creyó que si llegaba a la escuela en auto no tardaría mucho y no me pondrían una tardanza, y por primera vez en mis diecisiete años de vida decidí hacerle caso y resultaba ser la peor idea.
En realidad no me importaba llegar tarde a clases, usualmente lo hacía. Sin embargo, había faltado al primer día de clases y a los siguientes tres días debido a que mi madre se encargó de mi cambio a última hora.
Eso significaba que sería un alumno nuevo y tenía un horario que recoger, debido a eso no sabía a qué salón de clases tenía que ir. Estaba en último año y mi madre tuvo la genial idea de cambiarme a una mejor escuela, ella dejó que yo estudiara tres años en un mismo lugar, que hiciera amigos y ganara popularidad para luego decidir cambiarme.
¿En qué estaba pensando esa mujer?
Estaba enojado, no quería que me cambiaran. Pude haber golpeado a un par de compañeros (aclaración: se lo merecían), faltado a un par de clases, reprobado un par de materias, casi haber repetido penúltimo año, pero eso no significa que tenga que separarme de mis amigos y traerme a una escuela donde no conocía a nadie.
Me tomó mucho tiempo conseguir una reputación para que mi madre acabe con todo eso. Era Ryan Gallagher y todos en la escuela me amaban.
Mi madre me estaba castigando.
Pasé mucho tiempo quejándome de mi madre y lamentándome de mi vida que no me di cuenta de que un auto venía directamente hacia mí. Tenía buenos reflejos, por lo que logré girar el auto intentando evitar el choque, pero la persona de aquel coche no pudo e impactó con la mitad de la parte delantera del auto de mi madre. El impacto hizo que mi cuerpo se fuera hacia adelante y mi rostro se golpeara con el volante.
Doble mierda.
Por un instante dejé de escuchar y cerré los ojos sintiendo dolor en todo mi rostro, la cabeza me dolía y le agradecía a mi yo de hace unos minutos por haberse colocado el cinturón. Un fuerte sonido, como el que provoca un silbato, me comenzó a molestar, era lo único que escuchaba y me frustraba. Sentí un sabor metálico en mis labios y al llevar mi mano a la cabeza, y sentir un líquido deduje que también estaba sangrando.
No tenía lesiones en mis piernas, pero aun así sentía que me dolían. Supuse que el impacto me estaba ocasionando esos dolores. Como pude me quité el cinturón y logré salir del auto, la parte delantera y parte del lado izquierdo estaban hecha añicos. Llevé mis manos a la cabeza, sintiendo dolor, era soportable pero no quería que siguiera sangrando. Muchas personas se acercaban a mi auto, pero muchas más corrían hacia el otro coche, donde al parecer estaban intentando sacar al conductor.
Me apresuré hacia el lugar, las personas al verme me abrían el paso, deduciendo que yo era la otra persona con la que el conductor había chocado. Era un auto genial, que lastimosamente había quedado destruido. Varios señores cargaban a una chica, su ropa estaba manchada de sangre, en especial su blusa que fácilmente podría decirse que era roja.
Triple mierda.
Me acerqué hacia ella cuando los hombres la colocaron en el suelo. En momentos como este no debería fijarme en esto, pero me fue inevitable; era una chica muy linda.
Su rostro parecía tener solo un par de heridas, por lo que supuse que ella se había cubierto con los brazos, los cuales tenían un par de vidrios incrustados. Con solo verlo me dolía. Observé como uno de los hombres llevaba dos dedos hacia su cuello, intentando saber si tenía pulso.
—¿Está viva? —cuestioné al instante, el dolor en mi cabeza y mi rostro parecía haber disminuido y sabía que tenían que atenderme, pero en estos momentos me importaba más las heridas de la chica, ella se había llevado la peor parte.
Aunque ella tenía la mayor parte de la responsabilidad del accidente, yo me sentía un poco culpable por mi distracción.
—Su pulso es débil, pero ya llamamos a la ambulancia y las autoridades no tardan en llegar —aseguró—. Por la forma en que cayó su auto se debe haber llevado un gran golpe y no soy doctor, pero no creo que solo se trate de una pequeña lesión.
Asentí tratando de normalizar mi respiración, me sentía agitado y ni siquiera había hecho alguna clase de esfuerzo. Si algo malo le pasaba a la chica, yo podría ir a la cárcel. Bueno, quizás no tanto porque fue ella quien me chocó, pero aun así me sentía un poco responsable.
De la parte superior de su blusa sobresalía un objeto y el hombre que la había revisado pareció notarlo también. Al intentar sacarlo terminé ensuciándolo con un poco de sangre, recordé que había llevado mis manos a mi cabeza y ésta estaba sangrando. Un celular casi intacto era lo que la chica había guardado. Su rostro haciendo una mueca extraña fue lo que observé apenas encendí el celular.
Algo en su cuello también me llamó mi atención. Comencé a escuchar como las sirenas se acercaban de a poco, eso significaba que la ambulancia estaba llegando. Un collar era lo que tenía colgado en su cuello, parecía costoso y lo que me pareció extraño fue ver el nombre que formaba parte del collar.
Layla.
¿Así se llamaba?
Qué nombre tan extraño.
—¿La conoces? —la voz del señor hizo que me diera cuenta que la ambulancia ya había llegado y se estaban acercando. Negué de inmediato.
Todo comenzó a suceder muy rápido. La chica, quien casi puedo asegurar que se llama Layla, fue alzada y colocada en una camilla para que la atendieran de inmediato. Seguí a las personas que se la llevaban y la colocaban dentro de la ambulancia, pero me detuvieron.
—Está herido, debemos atenderlo, por favor suba a la otra ambulancia, nos…
—No, no, no, yo voy con ella —no esperé a que me dijeran algo más y me subí.
...“Un accidente, un nombre, una mirada que no olvidaría. Ese día entendí que nada pasa por casualidad.”...
^^^Continuará…^^^