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La Cocina De César

La Cocina De César

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Posesivo / Romance
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

La Cocina de César es una apasionante novela Omegaverse donde un arrogante chef alfa acostumbrado a controlar todo se enfrenta por primera vez a un talentoso omega que, marcado por un pasado de abusos y sacrificios, se niega a caer bajo su encanto mientras trabajan juntos frente a millones de espectadores. ¿Podrá alguien como César un alfa nacido en cuna de oro conquistar a alguien como Hamlet quien no piensa unir su vida a ningún alfa?

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un Omega en su dominio culinario

Oficinas de Aurora TV.

Saulo Borgia Orsini revisaba currículums por segunda vez aquella mañana.

La mayoría eran mediocres.

Otros presumían contactos familiares.

Algunos tenían talento, pero no experiencia culinarias frente a cámaras.

Entonces si contacto se lo había recomendado días atrás.

—Hamlet Basil Capone...

Abrió el expediente.

Su sonrisa apareció lentamente al ver su rostro. Supo que podía molestar a su ex un buen rato.

—Universidad Culinaria de Roma.

Pasó la página.

—Maestría de un año en Estados Unidos.

Otra página.

—Restaurantes de prestigio...

Otra.

—Becas académicas.

Saulo silbó.

—Nada mal. Es Omega y no a sido marcado. Nunca a tenido su celo y está medicado para tener control de sus feromonas.

Golpearon la puerta.

—Pase.

Entró una asistente.

—¿Ya lo hago pasar?

—Si, gracias Lourdes.

—¿Les traigo café?

—Sí.

La mujer se echó a reír.

—Pobre desgraciado. Esperemos que dure. Sino el ranking va a bajar. La gente se había encariñado con el anterior.

—No seas cruel.

—César hizo renunciar a tres. A veces se pasa de lanza.

—Dos.

—Tres.

—Dos y medio.

—¿Dos y medio?

—Uno duró dos días.

La asistente volvió a reír.

Saulo tomo la foto 2x2 en sus manos.

—Quiero entrevistarlo. Que nadie me interrumpa, y ten listo todo no quiero retrasos.

— De acuerdo, ya le dimos el tour así que si pasa lo llevaré directo al estudio. Se encargará de todo. Hoy haremos Risotto de mariscos y langosta primaveral al horno.

— Bien.

Minutos después.

Hamlet entró en la oficina.

Traje sencillo.

Zapatos pulidos.

Postura recta.

Mirada tranquila.

Saulo lo observó con atención.

Era atractivo.

Pero lo que más destacaba era la seguridad con la que caminaba.

—Hamlet Basil Capone.

—Saulo Orsini.

Se estrecharon las manos.

—Tome asiento.

—Gracias.

— Wao, en persona te ves más hermoso.

— Agradezco el halago.

— Te veras bien en TV.

Saulo comenzó a hacer preguntas.

Experiencia.

Estudios.

Conocimientos técnicos.

Manejo de cocina profesional.

Hamlet respondió todo sin titubear.

Después de cuarenta minutos, Saulo cerró la carpeta.

—¿Sabe quién será su jefe directo?

—César Tascone Visconti.

—¿Lo conoce?

—Por televisión.

—¿Qué opina de él?

Hamlet lo pensó. No quería que supiera que le caía mal antes de conocerlo en persona.

—Es talentoso.

Saulo sonrió.

—Eso es diplomático.

—¿Debía decir algo más?

—La mayoría dice que es arrogante.

—No lo conozco personalmente.

La respuesta hizo reír a Saulo.

Por alguna razón le gustó.

Mucho.

Y una idea apareció en su cabeza.

César iba a odiar a alguien tan indiferente.

O iba a obsesionarse.

No existía punto medio.

—El puesto es suyo si lo quiere. Solo debe actual frente a las cámaras en vivo, hacer lo que ya sabe y asistirlo en todo.

—Lo quiero.

—Empieza hoy mismo. La paga se hará a su cuenta de banco. Siete mil euros. Una semana de trabajo de ocho de la mañana a cuatro de la tarde. Se encargará del menú y comprar los ingredientes, hay que preparar todo en el set con anticipación. El en vivo solo es una hora de once a doce del medio día Revise el contrato y firme.

—Perfecto.

—¿Puedo preguntar por qué regresa a Italia?

La sonrisa de Hamlet desapareció.

—Mi madre está enferma. Necesito estar cerca.

Saulo asintió.

Y no hizo más preguntas.

***

9:40 de la mañana.

Estudio principal.

Hamlet terminaba de acomodar ingredientes. Revisar el guión. El plato a recrear ese día.

Todo estaba medido. Perfecto.

Las asistentes lo observaban.

—¿Terminó todo eso solo?

—Sí. El mise and place es Perfecto, el programa en vivo será pan comido. Y ya quiero probar lo que hará al finalizar el en vivo

—Faltan una hora y veinte minutos para salir al aire.

—Por eso vine temprano. Y no desayuné pensando en la comida de hoy.

— Es profesional en lo que hace. Escuché que vino de Estados Unidos aunque es italiano.

—Ahora entiendo por qué Saulo lo contrató.

Hamlet siguió trabajando.

Mientras tanto, al otro extremo del edificio...

Las puertas del estacionamiento privado se abrieron.

Un automóvil negro se detuvo.

César bajó del vehículo con su traje negro de chef, elegante y con una presencia impecable.

Seguro de sí mismo.

—Buenos días, chef.

—Buenos días.

Entró caminando hacia su camerino para maquillaje.

Entonces se detuvo.

A lo lejos.

Dentro del estudio.

Había alguien que no conocía.

Un omega por su delicadeza y altura.

Cabello rubio.

Concentrado en la cocina.

Moviéndose con autoridad.

Dando instrucciones.

Corrigiendo detalles.

—¿Quién es?

Preguntó César sin apartar la vista.

Una asistente sonrió.

—El nuevo subchef. Su asistente en vivo.

—¿Nombre?

—Hamlet Basil Capone. Viene de américa aunque es italiano.

César siguió observándolo.

El omega parecía dueño del lugar.

No estaba nervioso.

No parecía impresionado.

Ni siquiera miraba alrededor.

Simplemente trabajaba.

—Interesante.

—Saulo lo eligió.

Eso llamó aún más su atención.

—Ya veo.

Finalmente continuó hacia maquillaje.

Veinte minutos después.

César regresó al estudio.

Y encontró todo listo.

Absolutamente todo.

El mise and place de la comida que se iba a preparar en vivo.

Ingredientes.

Utensilios.

Decoración.

Mesas.

Platos.

Todo.

Perfectamente organizado.

—Vaya.

Las asistentes intercambiaron miradas.

—¿Qué?

—Nada. Dame el guión de hoy.

—Es la primera vez que lo escuchamos decir algo positivo tan rápido.

César ignoró el comentario.

Se acercó a Hamlet.

El omega levantó la vista.

Por primera vez.

Sus ojos se encontraron.

Y por un segundo...

César olvidó qué iba a decir.

Aquellos ojos grises eran impresionantes.

—Chef Tascone.

Hamlet extendió la mano.

—Un placer.

César reaccionó.

—Igualmente.

Apretó su mano.

Firme.

Profesional.

Nada más.

Ni nervios.

Ni sonrojos.

Ni titubeos.

Eso lo desconcertó. Encima no podía oler su esencia, no había presencia de sus feromonas. Cesar al ser alfa dominante podía oler el más mínimo olor Omega a kilómetros de distancia. Pero no podía oler a ese Omega rubio con un trasero de infarto, delicado y esa mirada que hechizaba. Era como estar al lado de un beta.

—¿Dónde estudió?

—Universidad Culinaria de Roma.

—¿Y después?

—Maestría un año en Estados Unidos. Lo paré por el momento.

—¿Trabajaba allá?

—Sí.

—¿En qué?

—Chef ejecutivo asistente. Un restaurante en San Francisco.

—¿Por qué regresó?

—Asuntos familiares.

La respuesta fue seca.

Educada.

Pero cerró el tema.

César arqueó una ceja.

No estaba acostumbrado a que la gente terminara las conversaciones cuando él quería seguirlas.

—Bien.

Hamlet asintió.

—Bien.

—Mientras esté aquí hará todo lo que le pida durante la transmisión.

—Lo sé.

—Debe anticiparse a mis necesidades.

—Lo sé.

—Asistirme en todo.

—Lo sé.

—¿Ya leyó el contrato?

—Tres veces.

—¿Y?

—Vale la pena.

Las asistentes tuvieron que contener la risa.

César lo miró.

—¿Vale la pena?

—Seis meses.

—¿Solo seis meses?

—Eso dice el contrato.

Por alguna razón aquella respuesta irritó al alfa.

Como si Hamlet ya estuviera contando los días para marcharse.

Llega el momento de salir al aire.

—¡Cinco segundos!

—¡Cuatro!

—¡Tres!

—¡Dos!

—¡Uno!

La música comenzó.

Las cámaras se encendieron.

Y César cambió por completo.

Sonrisa perfecta.

Voz cálida.

Carisma natural.

—¡Bienvenidos a La Cocina de César!

Los aplausos inundaron el estudio.

Hamlet observó desde un costado.

Tenía que admitirlo.

El hombre sabía hacer televisión.

Luego de presentarlo como sub chef y asistente todo fluyó con normalidad. Hamlet se adapto rápido al ritmo del alfa.

La hora avanzó rápidamente.

Todo funcionaba a la perfección.

—Hamlet.

—Sí, chef.

—Tomates.

Los tenía listos.

—Hamlet.

—Aquí.

—Aceite.

—Los tengo.

—Hamlet.

—Listo.

Todo fluía. Los platos tomaban forma

Hasta que ocurrió.

César terminó de utilizar un pequeño recipiente.

Lo dejó a un lado descuidadamente.

El objeto cayó al suelo.

Nadie lo notó.

Excepto las cámaras.

Y fue demasiado tarde.

Hamlet dio un paso atrás.

Pisó el recipiente.

Resbaló.

Un jadeo recorrió el estudio.

César reaccionó por instinto.

Sujetó su brazo.

Luego su cintura.

Impidiendo que cayera.

Durante un segundo quedaron inmóviles.

Muy cerca.

Demasiado cerca.

Los ojos grises de Hamlet encontraron los suyos.

César sintió un extraño vuelco en el pecho.

—¿Está bien?

—Sí.

Hamlet recuperó el equilibrio.

Se apartó.

Como si nada hubiera ocurrido.

—Lo siento.

La disculpa salió sola.

Varias personas abrieron mucho los ojos.

César jamás se disculpaba.

—Fue mi culpa.

Hamlet acomodó su uniforme.

—Tendré más cuidado.

Y continuó trabajando.

—¡No pasó nada, solo un pequeño descuido!— dijo César a las cámaras—¿dónde nos quedamos...?

Hamlet, así.

Sin más.

Sin sonrojarse.

Sin ponerse nervioso.

Sin reaccionar al contacto.

Sin siquiera parecer consciente de que el alfa más famoso y codiciado de Italia acababa de sostenerlo entre sus brazos.

César se quedó observándolo de reojo.

Confundido.

Porque normalmente los omegas intentaban acercarse.

Coqueteaban.

Buscaban llamar su atención.

Pero Hamlet...

Hamlet actuaba como si César Tascone Visconti fuera simplemente otro compañero de trabajo.

Y cuanto más lo ignoraba...

Más difícil le resultaba al alfa apartar la vista de él.

1
Patricia Polo
excelente bien por Hamlet y cesar ahora viene lo desagradable con los envidiosos y el alfa malvado ese que Hamlet casi dejó sin bolas🤣🤣🤣🤣🤣 espero cesar lo proteja bien y el otro que viene por interés acercándose nuevamente al lado de la mamá del omega salga con las tablas en la cabeza que no le den chance de nada😡
inuyasha/ Tomoe🦊
amo valió la pena cada capítulo
Patricia Polo
quiero más capitulossss porfis escritora☺️
Mckasse Escritora: paciencia que ahora fue que me desocupe. son las diez de la noche. yo estoy más impaciente que ustedes 🤣🥰😂
total 1 replies
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Regresan esos malnacidos a joder la vida del chico.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Esa zorra lo que quería que piense la gente que tiene una relación con César y el muy tonto calló en el engaño.
Patricia Polo
ay estúpido date cuenta la putizorra que tienes al lado vas a perder a hamlet por invesil
Patricia Polo
no entiendo si la tipa tenía su casa en el mismo edificio por qué fue al de cesar y el tonto creyéndose todo en dado caso la acompaño hasta la puerta de su apartamento y punto pero ay va está malintencionada haciendo el mal😡
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Esta buenísima la historia.
inuyasha/ Tomoe🦊
dale César hace q mariano se arrepienta y quiera ir a la tumba por tocar a nuestro conejito
Patricia Polo
su conejito ya pasó su dificultad con con los cuidados de su amigo y enamorado alfa 🥰
Patricia Polo
pobre de mi niño como ha sufrido menos mal llegó cesar🥰
Patricia Polo
pasaba por aquí para ver si se conseguía un capítulo por casualidad pero nada🤭que crisque 😂😂😂
Mckasse Escritora: jajaja en varias horas te subo dos...
total 1 replies
Patricia Polo
jajajajaja bueno todo va bien hasta que aparezca el desgraciado del expadrastro ese infeliz violador😡
inuyasha/ Tomoe🦊
necesito más capítulos
ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
holis escritor por fa si puedes y si no das más cap plis 😭
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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