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Renací Como La Esposa De La Muerte.

Renací Como La Esposa De La Muerte.

Status: Terminada
Genre:Romance oscuro / Amor eterno / Pacto diabólico / Completas
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Tatiana.

Valeria Montenegro lo tenía todo: éxito profesional, riqueza, una familia amorosa, un matrimonio estable y una vida perfecta a los ojos de todos. Pero por dentro, su alma se consumía en un vacío profundo y doloroso. Atrapada en una existencia ordenada y predecible, sentía que solo existía, no vivía. Buscaba desesperadamente pasión, emoción y un sentido que nunca encontró en su mundo humano, incluso cuando tomó la valiente decisión de romper con todo para buscar su propio camino. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Una noche de tormenta, un accidente fatal le arrebató la vida justo cuando estaba a punto de empezar de nuevo. En sus últimos momentos, su alma gritó un deseo desesperado: "Haré lo que sea, iré a donde sea, con tal de sentir algo real, aunque sea oscuridad, aunque sea muerte".
Su petición fue escuchada.

NovelToon tiene autorización de Tatiana. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: Te he esperado mil años.

Pero lo que más llamaba la atención era el lecho, situado en el centro, elevado sobre una tarima de piedra, rodeado de cortinas largas y pesadas de seda negra y azul oscuro. Era inmenso, construido para alguien de su estatura, cubierto de mantas suaves, pieles blancas y negras, y almohadas de seda que parecían nubes. Todo respiraba lujo, antigüedad, poder y, sobre todo, intimidad. Era un lugar hecho para la eternidad, hecho para el amor y para el descanso.

Caminé hacia el interior, descalza sobre un suelo cubierto de alfombras gruesas y suaves, mirando todo con los ojos muy abiertos, maravillada. Había sillones grandes y cómodos, mesas de madera oscura llenas de libros y objetos que no reconocía, espejos con marcos antiguos, lámparas que brillaban con luz suave. Pero lo que más me llamó la atención fue la sensación que me invadió al entrar. Era una sensación de paz, de pertenencia, de que, por fin, estaba en mi verdadero hogar.

—Es… increíble —susurré, incapaz de encontrar palabras mejores—. Nunca vi nada igual.

Azrael se acercó a mí, poniéndose detrás de mí, rodeándome con sus brazos, apoyando su barbilla sobre mi hombro, de modo que ambos mirábamos por la ventana aquella vista infinita y hermosa. Su calor frío me envolvió, su aroma —a lluvia, a bosque antiguo, a algo único y poderoso— llenó mis sentidos.

—Este reino es hermoso, sí —dijo él en voz baja, cerca de mi oído—. Pero también es peligroso, Lysandra. Tiene sus leyes, sus criaturas, sus secretos. No todo lo que vive aquí es bueno, ni todo lo que brilla es luz. Y yo… yo no soy solo el rey, ni el esposo amoroso que ves ahora. Yo soy la Muerte. Soy el final de todo lo que vive. Tengo poder absoluto, sí, pero también tengo responsabilidades, enemigos, cargas que llevo sobre mis hombros desde hace milenios.

Se giró suavemente para que lo mirara, y vi en sus ojos esa mezcla de belleza y de terror, de perfección y de dolor que lo definía.

—Debes saberlo ahora, antes de que avancemos más —dijo con seriedad, sosteniendo mi mirada—. Tengo enemigos. Fuerzas que no quieren que haya una reina. Fuerzas que creen que mi soledad es necesaria para el equilibrio, que creen que debí haber reinado solo por siempre. Hay quienes me temen, quienes me envidian, quienes desean mi poder, o quienes simplemente odian todo lo que represento. Y ahora que estás aquí, ahora que eres mi esposa… tú también eres un objetivo. Te protegeré con mi vida, con mi alma, con todo lo que soy. Mataré a cualquiera que intente ponerte un dedo encima, destruiré a cualquiera que intente apartarte de mi lado. Pero debes ser fuerte. Debes aprender rápido. Porque aquí, en este reino, la debilidad no se perdona. Y la inocencia no dura mucho tiempo.

Escuché sus palabras, y en lugar de asustarme, sentí que algo dentro de mí se despertaba con más fuerza. Sentí esa determinación que siempre había tenido, esa fuerza que me había hecho llegar tan lejos en mi vida humana, pero que ahora se multiplicaba mil veces. Levanté la mano y acaricié su mejilla, su piel suave y fría, mirándolo con toda la seguridad que podía reunir.

—No me asustan los peligros, Azrael —le dije con voz firme—. No me asustan tus enemigos, ni tus cargas, ni lo que eres. Yo te pedí esto. Yo pedí vida, intensidad, sentir. Y si eso incluye peligro, batallas, luchas… entonces las acepto. No soy una niña frágil que necesita ser escondida. Soy tu esposa. Soy la Reina de las Sombras. Y si tengo que luchar para estar a tu lado, para mantener lo que tenemos… lucharé. Con todo lo que tenga.

Una sonrisa de satisfacción, de orgullo y de deseo iluminó su rostro. Tomó mi mano que descansaba en su mejilla y la besó, sus labios fríos tocando mi piel, enviando escalofríos agradables por todo mi cuerpo.

—Lo sabía —murmuró, con una voz cargada de emoción—. Sabía que eras tú. Sabía que eras la única. Ninguna de las otras que intentaron estar aquí antes tuvo tu fuerza, tu fuego, tu esencia. Se rompieron ante la grandeza de este mundo. Pero tú… tú lo abrazas. Tú lo deseas. Y eso te hace perfecta para mí.

Me levantó en brazos con una facilidad asombrosa, como si no pesara nada, y me llevó hacia el lecho grande y suave, depositándome allí con cuidado, como si fuera algo precioso y frágil, aunque sus ojos brillaran con la intensidad de una tormenta. Se quedó de pie a mi lado, mirándome desde arriba, su figura inmensa recortada contra la luz de la ventana, una figura de poder absoluto, de belleza aterradora, de amor eterno.

—Te he esperado mil años, Lysandra —dijo él, despojándose de su capa pesada y dejándola caer al suelo, acercándose lentamente hacia mí, con esa gracia peligrosa que tenía todo lo que hacía—. Mil años soñando con este momento. Mil años imaginando cómo sería tenerte aquí, ser tuyo, hacerte mía de todas las formas posibles. Y ahora que estás aquí… ahora que eres real… no tengo prisa. Pero tampoco tengo paciencia. Porque cada segundo que pasa sin tenerte por completo es un segundo perdido en la eternidad.

Se inclinó sobre mí, apoyando una mano a cada lado de mi cabeza, enjaulándome con su cuerpo, mirándome con esa hambre que me quemaba viva.

—Esta noche no hay miedo, ni dudas, ni pasado. Solo somos tú y yo. Solo somos lo que hemos prometido ser el uno para el otro. Yo te enseñaré lo que es el placer eterno. Te enseñaré lo que significa ser amada por la Muerte. Y tú… tú me enseñarás lo que significa volver a estar vivo.

Sus labios volvieron a encontrar los míos, pero esta vez más despacio, más profundo, más intenso. Y mientras la noche eterna caía sobre el reino, mientras las sombras danzaban a nuestro alrededor y la magia llenaba el aire, entendí que mi verdadera vida no había hecho más que empezar. Entendí que estaba a punto de descubrir un amor que iba más allá de la vida y de la muerte, un amor que podía destruir mundos o crearlos, un amor que era mi destino y mi condena, mi cielo y mi infierno.

Y mientras me perdía en él, mientras me entregaba a esa oscuridad hermosa y profunda, supe que no me arrepentiría de nada. Porque al final, había conseguido lo que pedí. Había dejado de estar vacía. Y ahora, estaba llena de él.

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shaymi
ahora sí le va dar como cajón que no cierra 🤣🤣
shaymi
😍😍
shaymi
ahora sí viene lo emocionante 😍😍
shaymi
😍😍😍 me está encantado está historia 🥰
shaymi
me encanta 🥰🥰
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