esta historia trata sobre dos estudiantes de universidad totalmente diferentes ya que uno es el popular y el otro el nerd de la clase con las mejores calificaciones que durante las vacaciones por cosa del destino se cruzan y así hablan un poco hasta que empiezan a ser más cercanos y empiezan una relación pero Adrián Walker es un estupido que solo vio a Liam como un pasatiempo durante las vacaciones
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esto se acaba hoy
La noticia del rumor falso no tardó en llegar a casa.
Esta vez no fue un video.
Ni un mensaje.
Fue peor.
Porque fue la mamá de Adrián quien lo supo antes de que él pudiera decir una sola palabra.
Adrián estaba en su cuarto, sentado en la orilla de la cama, cuando escuchó pasos firmes por el pasillo.
Demasiado firmes.
La puerta se abrió.
Su mamá no tocó.
Tenía el teléfono en la mano, la pantalla encendida… y la expresión completamente distinta a la del día anterior.
Ya no era solo tristeza.
Era determinación.
—Nos vamos al instituto —dijo.
Adrián levantó la mirada de golpe.
—¿Qué? No, mamá, no—
—Sí.
No fue un grito.
Fue peor.
Fue definitivo.
—Están cruzando todos los límites posibles.
Adrián se levantó rápido.
—Son solo rumores… yo puedo ignorarlo—
—No —lo interrumpió ella—. Esto no es ignorar.
Le mostró la pantalla.
Adrián vio las capturas.
Los papeles.
Las falsificaciones.
Su nombre convertido en mentira otra vez.
Y su estómago se hundió.
—Esto ya no es un chisme de instituto —dijo ella—. Es acoso.
Adrián bajó la mirada.
—Si voy… va a empeorar.
Su mamá lo sostuvo por los hombros.
—No. Va a terminar.
Una hora después, estaban en la dirección del instituto.
El aire dentro del edificio parecía más frío que nunca.
Adrián caminaba detrás de su mamá, sintiendo que cada paso pesaba el doble.
La secretaria los miró con sorpresa al verlos.
—La directora está ocupada—
—Ahora no —dijo la mamá de Adrián sin perder la calma.
Y en menos de diez minutos, ya estaban dentro del despacho.
La directora levantó la vista, algo sorprendida.
—Señora Walker, Adrián… ¿qué sucede?
La mamá de Adrián no se sentó.
Dejó el teléfono sobre el escritorio.
—Sucede esto.
La directora tomó el dispositivo.
Empezó a leer.
Primero con neutralidad.
Luego con atención.
Luego con preocupación.
Y finalmente… con el ceño completamente fruncido.
Adrián estaba de pie, con las manos juntas, mirando el suelo.
—Estos mensajes son falsos —dijo la directora lentamente.
—Sí —respondió la madre—. Y están circulando por todo el instituto.
La directora suspiró.
—Entiendo que es grave, pero necesitamos identificar la fuente…
—No —la interrumpió ella otra vez—. Necesitan actuar ya.
Silencio.
Adrián levantó la mirada apenas un poco.
Su mamá no estaba pidiendo.
Estaba exigiendo.
—Mi hijo ha sido expuesto, ridiculizado y ahora difamado —continuó—. Y el instituto ha permitido que esto escale durante demasiado tiempo.
La directora miró a Adrián por un segundo.
Él desvió la mirada inmediatamente.
—Adrián… ¿esto ha estado ocurriendo todos estos días?
Su voz sonaba más suave.
Pero eso no lo hacía más fácil.
Adrián asintió apenas.
La directora apretó los labios.
—Vamos a iniciar una investigación.
—No es suficiente —dijo la mamá de Adrián—. Quiero medidas ahora. Supervisión de contenido, revisión de teléfonos si es necesario, y una reunión con los estudiantes involucrados.
La palabra “involucrados” flotó en el aire.
Y Adrián supo que esto ya había cambiado de nivel.
Cuando salieron del despacho, Adrián caminaba en silencio.
Su mamá lo acompañaba a su lado.
—¿Crees que hice mal? —preguntó ella de pronto.
Adrián la miró sorprendido.
—No…
Ella bajó la voz.
—No voy a dejar que te destruyan en ese lugar.
Adrián tragó saliva.
—Solo… tengo miedo de que empeore.
Su mamá lo miró con firmeza.
—Entonces lo enfrentaremos también si empeora.
En ese mismo momento, en otra parte del instituto, los rumores comenzaron a cambiar otra vez.
—La mamá de Adrián fue a dirección.
—Van a investigar todo.
—Dicen que van a revisar teléfonos…
Y por primera vez en días…
El instituto no se sentía entretenido.
Se sentía nervioso.
Y en algún lugar de los pasillos, Liam Carter escuchó la noticia en silencio.
Sin amigos alrededor.
Sin risas.
Solo él.
Y por primera vez desde que todo empezó…
no supo qué iba a pasar después.