Una oficinista es atropellada por un camión después de descubrir que su esposo le es infiel con su mejor amiga. Al despertar una vez más, se da cuenta de que renació en otro mundo.
Solo que en este mundo ya pasó la legendaria batalla contra el Rey Oscuro, ahora solo queda una supuesta paz de final feliz.
De la misma manera, su hermana menor, una idol que fue explotada por la industria del espectáculo, cae en cama por comer un pastel al cual es alérgica y renace en el mismo mundo, volviendo a ser otra vez la hermana menor.
Ahora las hermanas Harper, deberán sobrevivir en un mundo post-rey Oscuro, donde nuevas amenazas van a aparecer.
Como el príncipe Kir, un príncipe demonio que busca matarlas por cosas que hicieron en sus vidas pasadas.
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #19: Pies en la Tierra
Poco después de que el lamento soltará un suspiro y de darme cuenta de que todos los demás me estaban viendo sorprendidos, sentí como mi cuerpo llegaba al límite por todas las descargas que tuve que soportar para seguir cantando.
—Jaja, lo ves… puedes salvar al mundo con música y siendo tú —dije al ver una alucinación de la princesa frente a mí—.
Con solo dar un paso hacia adelante, caí al suelo inconsciente y con algunas partes de mi cuerpo llenas de mi propia sangre. Lo último que escuché fue el grito de mi hermano mayor corriendo hacia mí.
—¡¡Rin!! ¡¡Gumi!! —grito mi hermano preocupado, corriendo hacia mí—
Me desperté de un salto en una cama, de lo que parecía ser un hospital, y estando aturdida volteé a los alrededores, viendo a mi hermana cubierta de vendas a mi lado.
—¿Huh? Puchy ¿Qué fue lo que pasó?
—Huhm, bueno, derrotamos al lamento con nuestra genialidad
—¿Eh? ¿Nuestra genialidad?
—Sí, si, tu derrotaste al lamento, con tus poderes de T/N e Idol, mientras que yo lo hice usando mis poderes… ¡¡De protagonista tipo Shonen!!
—¿Ah? ¿Y por qué yo debo ser la Mary Sue? ¡No quiero! Tú sé la Mary Sue
—No, no, eso ya se decidió el día que naciste tan bella y perfecta para ser una Idol ultra poderosa que logra cosas imposibles
—¡¡Yo no quiero ser la protagonista de un fanfic!! Además… Mm… las ídols no tienen poderes, ni nada similar
—¿Cómo que no? Las Ídols lesbianas si tienen poderes, tu eres un ejemplo
—¡¡No soy lesbiana!! ¡Soy Bisexual! No es lo mismo, idiota —le grité lanzándole mi almohada en la cara— Además creí que casi perdemos la vida por nuestra idiotez
—¡Ya te dije! ¡Fue nuestra genialidad! ¡Ja! ¡Ja! incluso el director prometió darnos una recompensa
—¿Te prometió un novio? Y no lo sé, un jabón para bañarte
—¿Ah? ¿Quieres pelear? Maldita glo…
Antes de que empezáramos a pelear en medio de la habitación, el profesor Ken y el director entraron con una expresión de cachorro regañado. Ambas rápidamente volteamos a verlos, al olfatear un delicioso postre que tenían en sus manos y ver al acompañante de esos dos.
—¿Comida? —dije al olfatear el delicioso olor a chocolate derretido y caramelo, ese que es tan empalagoso que causa gastritis—
—¿Un chico guapo? —dijo mi hermana al olfatear un perfume caro, de esos que usan las personas, que te causan tu bendito desarrollo de personaje—.
—Chicas, hemos venido a…
—¡Vienen a disculparse! Eso ya lo sabemos, se equivocaron y teníamos razón, siempre tenemos ¡Ja! Porque nosotras somos las protagonistas
—¡¡Además de que ustedes casi me matan con esta estúpida cinta en mi cuello!!
—¿Qué? ¡No!
—Rin Gumi, esas descargas fueron causadas por desobedecer mis órdenes y correr como loca, sin explicar tu plan.
—Aahh, siempre es lo mismo con ustedes, Gumi si fueras un poco inteligente, te hubieras detenido a explicarnos tu plan y nosotros te hubiéramos ayudado
—¡¡Me decían loca por llevar la guitarra!!
—¡¡Porque esa es la reacción normal de ver a una chica de 19 años medio desnuda corriendo por un pueblo lleno de demonios asesinos, con una guitarra!!
—Sí, creo que ahí tiene un punto, Gumi. Es la reacción que tendría cualquiera, además nadie esperaría que la música fuera capaz de derrotar a un enemigo legendario y antiguo como un maldito lamento
—Psh, sí, pero… Mm…
—Jaja, ni siquiera tú estabas tan confiada en que tu idea loca iba a funcionar ¿Verdad?
—N-no, yo… solo lo hice para demostrar algo que me dolió
—Lo sabía jaja, eres una Harper —se burló mi hermana dándome manotazos en la espalda—.
—¡¡Y tú!! —le gritó el profesor dándole un coscorrón a mi hermana—. ¡¡Casi mueres por ser tan idiota y salir hacia la zona de batalla sin avisar!!
—¡¡Ambas pusieron en riesgo toda la operación!! ¡¡Por ser tan idiotas!! ¡¡Por no tener sentido común!! ¡¡Y no saber trabajar en equipo con todos los demás!!
—¡¿Ah?! ¡¡Somos las que les salvaron el culo a todos ustedes!! ¡¡Y te equivocas!! ¡¡Trabajamos en equipo con la otra!! Yo defendí como buena protagonista de un Shonen, y mi hermana uso sus poderes de Idol lesbiana
—¡Sí, si no fuera por mis poderes de lesbiana! ¡O por mi hermana que perdió la cabeza! ¡¡Estarían muertos!! —añadí enfurecida agitando los brazos—
—Tal vez… pero… aún así, no esperen que les demos una recompensa.
—Puede que hayan ayudado pero ¡¡Estorbaron más que ayudarnos!! Y lo peor de todo, es que nos regañaron por su acción de actuar solas
—¡Psh! ¡¿Y por qué están aquí?! Si no es para disculparse
—Estamos aquí, porque ustedes pelearon contra el príncipe Kir
—Queremos respuestas, siendo que ustedes son las únicas que pueden saber la razón de su ataque y de despertar a los lamentos
—¿Eh? ¿Kir despertó a los lamentos?
—Sí, lo sabemos porque había baba plateada en los lugares donde estaban sellados los lamentos y queremos saber ¿Por qué? ¿Qué es lo que busca?
—Busca a los portadores de las armas elementales para matarlos —les respondí agachando la cabeza y agarrando con fuerza las sábanas de la cama—. Dijo que busca venganza
—Sí, venganza por lo que los primeros portadores le hicieron a su padre, el Rey Blob
—¿Qué? ¿El Rey Blob? Lo entiendo, entiendo, este enemigo no es cualquiera —dijo con un tono más serio—.
—Esa cosa… esa cosa es pariente del malvado Dios del destino, eh
—Bien, pero… ¿Por qué insistir en atacar el pueblo Stoker? ¿Hay un portador ahí?
—No, no, no puede haber un portador, el hacha del viento fue entregada a los elfos para ser resguardada
—Entonces ¿Por qué tanta insistencia en atacar ahí? —murmuró el profesor Ken con una voz temblorosa—.
—Si hay una… —jadeé al recordar las últimas palabras que me dijo ese príncipe—.
—¿Eh? ¿Quién? —dijeron el profesor Ken, el director, mi hermana y el chico guapo al mismo tiempo—.
—Rashel Leah Mochi… ella es la razón por la que ataca el pueblo Stoker —les respondí levantando la cabeza—. Es una portadora de un arma elemental igual que nosotras
—¿Qué? ¡Eso es imposible! ¡Mi hermana no ha pisado ese estúpido pueblo desde que somos niños! —dijo el príncipe Henry o el chico guapo al escuchar el nombre de su hermana menor—.
—Sí, la princesa, no ha pisado el pueblo
—Puede ser pero Leah sí, y ese día que Kir atacó, él quería matarla y cuando ustedes llegaron solo se resigno a retirarse, no sin antes decirme que la próxima no iba a fallar, qué mataría a los portadores
—Huhm, ¡Y bien! ¡Estúpida! ¡¿Y entonces por qué no nos dijiste nada?! Pudimos haber evitado y estar más preparados para el día de anoche si tan solo… —me gritó el príncipe acercándose a mí para intentar agarrarme de mi ropa con fuerza—.
—¿Ah? Mi hermana no tiene porque contarte nada —le dijo mi hermana deteniendo con fuerza la mano del príncipe antes de que esté logrará tocarme siquiera—.
—¡¡Soy de la realeza!! ¡Y tengo derecho a saber todo lo que afecta a mi hermanita! Y sí ella lo sabía, debió habernos dicho
—Vuelvo a repetir… ¿Quién te crees que eres para que mi hermana te cuente eso? O mejor aún, para gritarle a mi hermana de esa forma tan patética —le repitió con uno más molesto y apretando el brazo del príncipe con tanta fuerza que lo hizo chillar del dolor que sentía—.
—¡¡Suéltame!! ¡Estúpida plebeya!
—Hoshi, él tiene razón, Gumi debió…
—N-no lo sabía, creía que Leah, solo era una novicia más. Aún así me disculpo, por todo lo que pasó y por no contarles esto —me disculpé interrumpiendo al director—.
—Hoshi, suéltalo
—Psh ¡Qué niñita eres! —se quejó soltando al principe al ver las lágrimas del príncipe—.
—¡Cierra la boca! ¡Gorila! —le respondió molesto y agarrándose la muñeca—.
—Bien, creo que lo mejor es que las dejemos descansar
—¡¿Ah?! ¡¿Y nuestra recompensa?!
—¡Sí, arriesgamos nuestras vidas!
—Su recompensa es no ser expulsadas y claro, les daremos un pase para un día libre de la escuela sin clases
—¡¡Sí!! ¡¡Lo hicimos!! —celebramos al mismo tiempo saltando a los brazos de la otra para bailar como señores de un bar de fútbol en medio del mundial—. ¡¡Completamos nuestra tercera misión escolar!! —gritamos y celebramos bailando—