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Mi Sexy Jefe Es el Padre de Mi Enemiga

Mi Sexy Jefe Es el Padre de Mi Enemiga

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Estaba desesperada. A punto de perder mi carrera por no poder pagar la matrícula, acepté ser la asistente personal del imponente Nicolas Donovan. Él es todo lo que intimida: cuarenta y tres años, poder absoluto y una mirada tan oscura que me desnuda el alma. La tensión entre nosotros es un fuego a punto de estallar cada vez que nos encerramos en su oficina. Pero el infierno se desató cuando vi ese portarretratos en su escritorio. Nicolas es el padre de Vanessa, mi peor enemiga. Entregarme a él significa arriesgarlo todo. ¿Pero... cómo me resisto al hombre que ya logró dominarme?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2: LA LLAMADA

Chloe Bennett

El destino tiene un sentido del humor retorcido, o tal vez solo le gusta verme arrastrar por el fango antes de darme un respiro.

Pasé el resto del día encerrada en la biblioteca pública fuera del campus, intentando en vano secar mi laptop con aire frío en el baño y revisando mi teléfono cada cinco minutos. El silencio de mi bandeja de entrada era una losa pesada.

Para cuando el sol comenzó a ocultarse, tiñendo el cielo de un gris plomizo que imitaba a la perfección mi estado de ánimo, la realidad me golpeó con fuerza: nadie contrata a una estudiante de veintiún años en menos de doce horas para un puesto de alto ejecutivo. Estaba siendo patética y pretenciosa al creer que mi promedio perfecto le importaría a un imperio corporativo.

A las siete de la tarde, mi estómago rugió, recordándome que solo había desayunado una manzana. Salí de la biblioteca arrastrando los pies, con la mochila húmeda pesando en mis hombros, directo hacia el pequeño y lúgubre departamento que alquilaba en la zona baja de la ciudad. Un lugar donde las paredes eran delgadas como el papel y el olor a humedad se te pegaba a la ropa.

Entré, tiré las llaves sobre la mesada y, justo cuando me disponía a calentar un tazón de sopa instantánea, mi teléfono comenzó a vibrar con una fuerza salvaje sobre la mesa.

El corazón se me detuvo.

La pantalla mostraba un número privado. Con los dedos repentinamente torpes y una descarga de adrenalina que me erizó los vellos de la nuca, deslicé el dedo para contestar.

—¿Hola? —mi voz sonó más aguda de lo que pretendía.

—¿Chloe Bennett? —La voz al otro lado de la línea no era la de un anciano, sino la de una mujer. Una voz impecable, gélida, profesional y tan afilada como un bisturí.

—Sí, soy yo. Buenas noches.

—Le llamamos de la oficina de presidencia de la Corporación UltraTech Donovan. Hemos recibido su postulación para el puesto de asistente personal nocturno. El director de Recursos Humanos filtró los currículums y el señor Donovan ha seleccionado personalmente tres perfiles para una entrevista inmediata. El suyo es uno de ellos.

El aire se me atascó en la garganta. Mis piernas flaquearon y tuve que apoyarme contra la mesada para no caer al suelo.

—¿De... de verdad? —tartamudeé, maldiciéndome internamente por sonar tan poco profesional—. Quiero decir, muchas gracias. Estoy completamente disponible.

—Eso espero, señorita Bennett, porque la entrevista es mañana a las siete en punto de la mañana. En la Torre Donovan, piso cuarenta y cinco. Si llega un solo minuto tarde, la seguridad del edificio no la dejará pasar. Traiga sus certificados de idiomas impresos y sus calificaciones universitarias oficiales.

—Allí estaré. No se preocupe, seré puntual —aseguré, apretando el teléfono con tanta fuerza que los nudillos se me pusieron blancos.

—Una última cosa —añadió la secretaria, y su tono se volvió aún más riguroso, casi de advertencia—. El señor Donovan es un hombre... sumamente exigente. Odia las vacilaciones, la mediocridad y la debilidad. Prepárese mentalmente, señorita Bennett. Buenas noches.

El clic de la llamada finalizada resonó en mi oído como un disparo.

Me quedé estática en medio de mi cocina flotando en una mezcla de terror puro y euforia ciega. Mañana a las siete de la mañana mi vida podía cambiar para siempre. Podía salvar mi carrera, humillar indirectamente a Vanessa demostrándole que no iba a ser expulsada, y pagar cada maldito centavo que debía.

No dormí nada esa noche. Absolutamente nada.

Me pasé las horas planchando tres veces la única camisa blanca de botones que me quedaba y mi falda de tubo negra, la cual me quedaba un poco ajustada pero me daba un aire formal y maduro. Limpié mis zapatos de tacón bajo hasta que brillaron y me obligué a repasar mentalmente el vocabulario técnico en ruso, francés e italiano. Si ese hombre quería perfección, yo le daría la maldita perfección personificada.

A las seis y media de la mañana, el transporte público me dejó frente a la Torre Donovan.

Al levantar la mirada, el edificio me pareció un titán de cristal y acero que arañaba el cielo nublado. Era imponente, frío, obscenamente lujoso. El reflejo de la luz de la mañana en los cristales oscuros impedía ver qué había dentro, como un castillo medieval moderno diseñado para mantener a los plebeyos afuera.

Tragué saliva, acomodé la correa de mi bolso y caminé hacia las puertas giratorias de cristal.

El vestíbulo era del tamaño de una catedral, con suelos de mármol negro tan pulidos que podías ver tu propio reflejo. El aire acondicionado olía a sándalo, dinero y poder. Me acerqué al mostrador de seguridad, donde un hombre corpulento con traje a medida me miró de arriba abajo con una ceja alzada.

—Chloe Bennett. Tengo una entrevista en el piso cuarenta y cinco a las siete —dije, manteniendo la voz firme a pesar del temblor en mis manos.

El guardia revisó una tableta, asintió con desgana y me extendió una tarjeta magnética dorada.

—Ascensor de alta velocidad a la derecha, señorita. Buena suerte. La va a necesitar —murmuró con una sonrisa críptica que me revolvió el estómago.

Entré al ascensor. Al presionar el botón del piso 45, mis oídos se taparon casi de inmediato por la velocidad del ascenso. Las luces de los números pasaban tan rápido que me mareaban. Cerré los ojos, respirando hondo. "Tú puedes con esto, Chloe. Eres inteligente. Eres capaz. No dejes que te intimiden."

Las puertas se abrieron, revelando la antesala presidencial. El diseño era minimalista y sofisticado: paredes de madera oscura, sillones de cuero blanco y un ventanal gigantesco que mostraba toda la ciudad a nuestros pies, reducida a un mapa de hormigúm. Detrás de un escritorio de recepción de mármol estaba la mujer de la llamada: una secretaria de unos cuarenta años, con el cabello recogido en un moño perfecto y una mirada que irradiaba severidad.

—Señorita Bennett. Siéntese a la izquierda. El señor Donovan llegará en tres minutos —dijo sin siquiera mirarme, tecleando furiosamente en su computadora.

Me senté en uno de los sofás de cuero. En el lado opuesto, había otras dos candidatas. Eran mujeres de unos veintiocho o treinta años, vestidas con trajes de sastre de miles de dólares, accesorios de oro y una actitud de absoluta confianza. Me miraron de reojo, notando de inmediato mis zapatos baratos y mi bolso desgastado. Sus sonrisas de superioridad me recordaron dolorosamente a Vanessa. Apreté los dientes. Ellas tendrían la experiencia y el dinero, pero yo tenía la desesperación y el hambre de comerme el mundo.

De repente, el ambiente en la sala cambió de forma drástica. La presión atmosférica pareció caer y un silencio sepulcral inundó el lugar.

Las puertas del ascensor privado se abrieron.

Y entonces lo vi.

El aire se evaporó de mis pulmones. Era el señor Nicolas Donovan entró a la antesala como una tormenta silenciosa.

Era un hombre imponente, jodidamente alto, de hombros anchos que llenaban a la perfección un traje gris hecho a medida que gritaba opulencia. Su piel era blanca, contrastando brutalmente con una cabellera negra, espesa y ligeramente despeinada que le caía sobre la frente de una manera peligrosamente sexy y rebelde para un CEO. Pero lo que me paralizó por completo fueron sus ojos: de un azul tan claro y frío que parecían dos témpanos de hielo, rodeados por pestañas oscuras. Tenía una mandíbula afilada, sombreada por una barba de un par de días que le daba un aspecto maduro, masculino y devastadoramente atractivo.

Caminaba con una seguridad felina, con un aura de poder tan densa que hacía que el resto de la habitación pareciera desaparecer. No miró a nadie. No saludó. Se movía como un rey que no necesita reconocer la existencia de sus súbditos.

La secretaria se puso de pie de inmediato, tensa como una cuerda de violín.

—Señor Donovan, las candidatas para el puesto nocturno ya están aquí —anunció con voz sumisa.

Nicolas Donovan se detuvo justo antes de entrar a su oficina doble. Giró la cabeza lentamente. Sus ojos recorrieron la sala, pasando de largo de las otras dos mujeres como si fueran transparentes, hasta que su mirada se clavó directamente en mí.

Fue un impacto físico. Sentí una descarga eléctrica recorrer mi columna vertebral. Su mirada penetrante me recorrió la cara, bajó por mi cuello y se detuvo un segundo en mis manos, que apretaban mis papeles contra mis piernas. Su rostro no mostró ninguna emoción, pero sus ojos se entrecerraron milimétricamente, analizándome, desnudando mis miedos y mi timidez en un solo segundo.

—Que pase la primera —ordenó. Su voz... Dios, su voz era un barítono profundo, ronco y oscuro que vibró directamente en mi pecho, enviando un escalofrío helado y caliente a la vez por todo mi cuerpo.

Se dio la vuelta y entró a su despacho, dejando la puerta abierta.

La secretaria me miró y luego apuntó hacia la entrada con un dedo frío.

—Señorita Bennett. Es su turno. Entre.

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Agripina Botines
y no hay continuidad de la lecto novela??
Zuleima Chavez
muy buena pero no deberían publicar si está incompleta
Celeste Godoy: Hola, gracias por darle una oportunidada la novela/Drool/ pero, a los escritores nos conviene subir por partes ya que ganamos por la retención de lectores y en lo que va de la publicación de la novela hasta ahora estoy actualizando a un ritmo constante y diario. /Shy//Shy//Shy/
total 1 replies
Agripina Botines
buena trama...pero nos deja esperando más capítulos....
Celeste Godoy: Hoy en la noche se viene /Chuckle/
total 1 replies
Zuleima Chavez
excelente
Celeste Godoy: MUCHAS GRACIAS REINA♥️♥️♥️♥️✨️
total 1 replies
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