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LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Grandes Curvas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:874.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Irina Vólkov es la vergüenza de su familia. Omega sin loba, gorda y relegada a fregar platos mientras su hermana gemela Astrid brilla como la bendecida por la diosa luna. La noche de su cumpleaños 18, su padre la anuncia como ofrenda al Rey Theron Blackmoor — un alfa maldito del que nadie habla sin bajar la voz.

Lo que nadie sabe es que antes de esa noche, en un lago escondido entre las montañas, una bestia enorme la encontró desnuda bajo la luna. No la atacó. Solo la miró. Como si la estuviera esperando.

Ahora Irina está encerrada en un castillo oscuro con un rey que la desprecia de día y una bestia que duerme a sus pies de noche. Con una ceremonia que puede unirla a él para siempre — o matarla si la diosa luna decide que no es suficiente. Con una hermana dispuesta a todo por quitarle lo que tiene. Y con una loba despertando dentro de ella que le susurra lo que Irina se niega a aceptar:

Que la bestia la eligió primero.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10 La profecía y el veneno

Astrid hizo su jugada en el desayuno.

—Papá y yo hemos decidido quedarnos hasta la ceremonia —anunció con esa sonrisa que derramaba dulzura como un pastel podrido por dentro—. No voy a dejar que mi hermana pase por algo tan importante sola.

Irina dejó la taza de café sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.

—No es necesario, Astrid. Estoy bien.

—Tonterías. Es la ceremonia más importante de tu vida. Necesitas apoyo.

—Necesito que te vayas.

Viktor intervino con su voz de padre preocupado:

—Irina, tu hermana solo quiere ayudar. No seas descortés.

Catalina, que hasta ese momento untaba mantequilla en su tostada con la precisión de un cirujano, levantó la vista.

—¿Quedarse hasta la ceremonia? —dijo, mirando a Astrid—. Qué generoso. ¿Y dónde exactamente planean alojarse? Porque la suite del ala sur es temporal.

—Estoy segura de que el castillo tiene espacio suficiente, Reina Madre —dijo Astrid sin perder la sonrisa.

—El castillo tiene espacio. Lo que no tiene es paciencia para huéspedes indefinidos. —Catalina mordió su tostada—. Pero si mi hijo lo aprueba, no tengo objeción.

Theron comía sus tostadas con la concentración de alguien que ha decidido que esta conversación no le pertenece. Cuando Irina lo miró buscando apoyo, él le devolvió la mirada apenas un segundo.

—Que se queden —dijo sin levantar la vista—. Mientras no estorben.

Astrid sonrió. Asunto cerrado.

Catalina miró a Astrid por encima de la taza de café. No dijo nada más. Pero Irina reconoció esa mirada: la misma que le había dedicado la noche anterior en el pasillo, cuando la vio sonriendo frente a su puerta en la oscuridad.

Catalina no confiaba en Astrid. Y Catalina no era de las que se quedaban calladas para siempre.

Irina se levantó de la mesa sin terminar el café y se fue directo a la biblioteca.

La biblioteca se había convertido en su refugio.

Nadie venía aquí. Irina llevaba días revisando los estantes. Entre los libros de historia territorial y los manuales de protocolo, encontró manuscritos antiguos sobre la maldición. No la llamaban así. La llamaban El Despertar de la Bestia Oscura, y los textos más viejos se referían a ella como una condena que se había repetido en el linaje Blackmoor cada ciertas generaciones.

Pero fue un manuscrito más pequeño, escondido en el estante más alto, el que le heló la sangre.

Cuando la bestia oscura y su destinada se unan bajo la Luna Roja, dos almas fragmentadas serán una sola. La compañera recibirá de la diosa luna los dones que le fueron negados: fuerza, poder, visión. Lo que fue un diamante en bruto será pulido por el fuego de la unión.

Pasó la página con los dedos temblando.

Porque algo viene. Algo más antiguo que los linajes, más oscuro que la maldición. Y cuando llegue, solo la unión del alfa maldito y su destinada podrá enfrentarlo. Si la unión no se completa, ni los lobos ni los humanos sobrevivirán a lo que viene.

Cerró el manuscrito.

¿Kira?

Lo leí contigo.

¿Qué significa?

Que no somos un accidente. Que todo esto —tú, Theron, la bestia, la maldición— es parte de algo más grande.

¿Algo más grande como qué?

No lo sé. Pero ese manuscrito habla de oscuridad. Y las profecías de los antiguos no se escribían por diversión.

Los días pasaron con una rutina que se volvió predecible.

Durante el día, Irina soportaba. A Astrid pegándose a ella como una sombra perfumada. A Viktor ignorándola. A Theron tratándola con una indiferencia que ya no le dolía tanto porque sabía lo que pasaba de noche.

Y a Catalina, que hacía algo inesperado: le hablaba.

No con cariño. No con ternura. Catalina Blackmoor no era ese tipo de mujer. Pero durante las sesiones de protocolo para la ceremonia, entre las correcciones de postura y las instrucciones sobre las palabras rituales, dejaba caer frases que Irina tardaba horas en procesar.

—La espalda recta. No porque seas bonita sino porque eres la futura luna del rey y las lunas no se encorvan.

—Come más proteína. Estás débil y la ceremonia exige fuerza.

—Cuando Astrid te hable, no bajes la mirada. Ella busca sumisión. No se la des.

Irina la miró una de esas tardes, después de una sesión particularmente agotadora.

—¿Por qué me ayudas? Me dijiste que no veías nada en mí.

Catalina la miró con esos ojos grises que no mostraban calor pero que tampoco mentían.

—No dije que no viera nada. Dije que la diosa luna tendría que ver algo que yo no veía. —Pausa—. Empiezo a pensar que tal vez lo estoy viendo.

No dijo qué. Se levantó y se fue. Pero Irina se quedó con esas palabras como con una moneda encontrada en el suelo: pequeña, inesperada, valiosa.

Y había algo más. Algo que Irina notaba pero que no terminaba de entender. Cada vez que Astrid entraba a una habitación donde estaba Catalina, la Reina Madre se ponía rígida. No de forma evidente. Era sutil: los hombros un milímetro más tensos, la mandíbula un grado más apretada, los ojos siguiendo cada movimiento de Astrid con la atención de alguien que vigila a un animal que sabe que va a morder pero no sabe cuándo.

Catalina no le caía bien Astrid. Y eso iba más allá de las feromonas en la cena o las sonrisas de plástico. Era algo instintivo, profundo, de loba vieja que reconoce a una depredadora joven y no le da la espalda.

Porque de noche, todo cambiaba.

La bestia llegaba a su habitación. Kira la recibía. Se echaban juntos en la cama y se envolvían en ese lenguaje sin palabras que era más honesto que cualquier conversación.

Y cada mañana, Irina despertaba con Theron. Desnudos, enredados. Él ya no se levantaba de golpe. Se quedaba un rato más, con el brazo alrededor de ella.

No hablaban de ello durante el día.

Astrid observaba. Anotaba. Calculaba.

Pero los días avanzaban y la Luna Roja se acercaba.

La noche antes de la ceremonia, una sirvienta que Irina no conocía le llevó una bandeja a la biblioteca.

—Cortesía de la señorita Astrid. Dijo que se ve cansada y que debería comer algo dulce antes de dormir.

Té caliente y frutas cortadas.

No lo comas, dijo Kira.

Es fruta, Kira.

Es fruta que mandó tu hermana. No lo comas.

Pero Irina estaba cansada. Llevaba horas leyendo manuscritos, soportando a su familia, procesando profecías. Tenía hambre. Tenía sueño. Y a veces, cuando estás tan agotada que el cuerpo pesa más que la razón, ignoras la vocecita que te dice que no.

Tomó una fresa. Se la comió. Bebió un sorbo de té.

Kira aulló dentro de su cabeza.

El efecto fue inmediato. Mareo. Las letras se volvieron borrosas. Las manos le pesaron. Intentó levantarse y las piernas no respondieron.

¡Te lo dije, Irina! ¡Pelea! ¡No te duermas!

Lo último que vio fue una silueta en la puerta. Pelo platinado. Vestido rojo. Una sonrisa.

—Dulces sueños, hermanita —dijo Astrid.

Después, nada.

La sacaron por la puerta de servicio.

Dos lobos que no pertenecían al personal la cargaron envuelta en una manta por los pasillos vacíos del ala sur. La metieron en una camioneta negra que esperaba con el motor encendido.

Nadie los vio.

La camioneta salió por la puerta lateral del perímetro y desapareció en las montañas.

Dentro del castillo, la bestia rompió las cadenas del sótano. Subió las escaleras. Caminó hasta la habitación de Irina.

La puerta estaba abierta.

La cama, vacía.

La bestia levantó la cabeza y aulló.

El sonido atravesó el castillo de punta a punta, hizo temblar los vidrios y heló la sangre de todo lobo que lo escuchó.

No era un aullido de rabia.

Era un aullido de pérdida.

Tres pisos más arriba, Catalina Blackmoor abrió los ojos en la oscuridad. Escuchó el aullido. Se levantó de la cama. Caminó hasta la ventana y miró hacia el patio trasero.

Una camioneta negra desaparecía por el camino de la montaña con las luces apagadas.

Catalina apretó la mandíbula.

Sabía exactamente quién estaba detrás de esa camioneta.

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Francisca Miranda Garcia
se nota muy buena la historia, ojalá que esa animalito que vio sea ese rey alfa
🌷Marienny🌷🇻🇪💞✨
Wow una Omega muy perra_loba empoderada 🫡💕😏💪🏻
Renata Mabel
👏
Rebeca Alarcon
excelente novela
Gertrudis Perez
Esta historia me encanta, me he podido reír con la actitud de la protagonista, me puse a leerla por casualidad y me engancho 🤣 felicitaciones autora
VásGa Nbeth
tonta!
Mary Alcocer
y ella porque no lo marco 😨😨, debió hacerlo también 😍😍😍😍. Si se entregaron en cuerpo y alma, se amaron de verdad, faltó que ella lo marcara también 😍😍😍😍☺️☺️☺️
Yenifer Luna
amo a Catalina
Yenifer Luna
🫢🤣
Rubi Cruz
que con eso de que ella lo buscara acaso le puso un echiso o que se trae hay irinia pon en practica tus poderes no los tengas de adorno
Rubi Cruz
lo que no entiendo es que la primera vez no teni que ser preparara y esta segunda vez si y irinia otravez porsu culpa e idiotes no se podra aser el ritual nuevamente estoy que entro y le doy unas buenas cachetadas para que entienda que asu loba sele ase caso
Rubi Cruz
pues deja que se aserque a lla tan fasil quiere desir que no aprendio con lo que le paso y no aserle caso asu loba es ena tonta siempre poniendola que es ta paranoica por su culpa casi las matan no es justo que baje la guardia
Rubi Cruz
esta vez confia entu loba no bajes la guardia elias biene a abrir paso para que entren los malos
Rubi Cruz
es muy considerada al no bolber a iterrunpirlos me cae cadabes mejor
Rubi Cruz
que todo siga asi pero los malos no descansan y esta planeando como atacar y de seguro sera en la siguiente roja y hay que estar muy preparado
Rubi Cruz
pensaron que no se darian cuenta
Mary Alcocer
pues no que no tiene loba? o si? ya no entendí 😱😱😱😱😱😱😱
Rubi Cruz
que hermoso cuando hay amor de anbas partes digo de cuatro me encanta
Rubi Cruz
los lobos son mas chismosos que los humanos y esa suegra ta gano nuestro corazon
Rubi Cruz
por fin abrieron sus corazones al amor /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
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