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EL VENENO DE TU DESAMOR...

EL VENENO DE TU DESAMOR...

Status: En proceso
Genre:Venganza de la Esposa / Amor-odio / Traiciones y engaños
Popularitas:58.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

Todos hemos sido villanos en la historia mal contada de alguien.

Ángela Martinelli Villalba, jamás imaginó que un día sería la antagonista en la vida del hombre al que más amaba. Durante cuatro años fue la esposa leal y profundamente enamorada de Iván Aristeguí, el temido capo de la mafia española, conocido en el bajo mundo como El Rey Rojo. Un hombre que no necesita levantar la voz para imponer respeto; su apellido y su sobrenombre bastan para infundir temor.


Pero una tarde de invierno, las promesas se quiebran.
Darío Aristeguí, primo de Iván, en complicidad con Marina Saldaña, urde una traición perfecta. Con pruebas fabricadas y mentiras cuidadosamente sembradas, acusan a Ángela de deslealtad frente a su esposo. Cegado por la ira y el orgullo, Iván no escucha, no pregunta, no duda. La sentencia sin juicio y la abandona en manos del hombre que más la odia.

Ángela suplica. Implora una oportunidad. Ruega que él la mire a los ojos y le diga de qué la acusa. Pero Iván le da la espalda

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pendiendo de un hilo...

Iván leyó una y otra vez el mensaje que el capo italiano le había enviado aquella madrugada: 📨Maldito Arirtegui... Mi cuñado y mi hermana te confiaron a su niña y tú la destruiste. Prepárate, porque así como destruiste lo único que me quedaba de mi hermana, yo destruiré a cada persona y cada cosa que te importe. Hoy, Iván Aristegui, me declaro tu enemigo a muerte y no descansaré hasta destruirte por completo. Pero lejos de darle respuestas, solo le generó más confusión. Si Ángela había sido desterrada de España, como Darío le aseguró, ¿por qué Audrey Monticello estaba actuando de esa manera? ¿Por qué estaba tan ofendido? Lo más lógico era que él supiera perfectamente el paradero de su sobrina, más aún conociendo la relación tan estrecha que ambos sostenían.

Nada encajaba. Pero Iván no tuvo tiempo de procesar demasiado ni de entregarse a conjeturas. La realidad lo golpeó de frente.

Sus pensamientos fueron arrastrados al caos que el italiano había dejado a su paso en Madrid, un desastre por el que el Rey Rojo debía responder y además recoger pieza por pieza. Las autoridades estaban alborotadas, haciendo preguntas incómodas, exigiendo informes, presionando contactos comprados. Al mismo tiempo, el consejo de la mafia española reclamaba su presencia inmediata, pues una guerra abierta con los italianos no solo era una amenaza… era una desgracia para todos.

Cargamentos a punto de ser entregados fueron rechazados en puertos y carreteras. Varias rutas quedaron congeladas. Socios antiguos comenzaron a tomar distancia. Algunos aliados dieron un paso al costado sin siquiera disimularlo.

Para nadie era un secreto que, en cuanto a poder, dinero e influencia, Audrey Monticello superaba ampliamente a los españoles y eso los dejaba en clara desventaja.

Además, los aliados del capo italiano eran muchos más que los del Rey Rojo.

A muchos kilómetros de Madrid, en uno de esos pueblos poco conocidos, modestos y mucho más humanos que las grandes ciudades españolas, en una habitación de luces blancas y olor constante a desinfectante, yacía Ángela Martinelli Villalba.

Reposaba sobre una cama clínica perfectamente equipada. Su rostro seguía inflamado, amoratado e irreconocible; los labios partidos, la nariz inmovilizada. Moretones oscuros extendiéndose por el cuello y los hombros.

Estaba conectada a varios monitores que la mantenían con vida, aunque en realidad su vida había estado a punto de apagarse tres veces desde su ingreso.

Tres veces en las que Lorenzo Sforza y su equipo médico hicieron esfuerzos titánicos para arrancarla de las garras de la muerte.

La brutalidad con la que Darío la ultrajó, la golpeó y le destrozó el cuerpo la dejó al borde del abismo.

Cuando Audrey llegó al hospital, Lorenzo Sforza lo esperaba en un despacho privado contiguo a la unidad de cuidados intensivos. El médico, hombre de temple firme y acostumbrado a ver heridas de guerra, lucía más serio de lo habitual. Sobre el escritorio reposaban radiografías, análisis de laboratorio y varios informes clínicos.

Audrey entró sin saludar. —Habla.

Lorenzo respiró hondo antes de comenzar. —La señora Ángela ingresó en estado crítico. Presentaba shock hipovolémico secundario a hemorragia severa, múltiples traumatismos contusos, deshidratación avanzada y compromiso sistémico por agresión física prolongada.

El capo italiano frunció el ceño. —Quiero entender cada palabra.

El médico asintió. —Perdió una cantidad importante de sangre producto de lesiones internas y externas. Cuando llegó, la presión arterial era inestable, el pulso débil y había riesgo real de paro cardiorrespiratorio. Tuvimos que hacer transfusión de sangre de inmediato.

Lorenzo tomó otra hoja. —Además, detectamos sustancias sedantes y agentes inmovilizantes en su organismo. Es decir, fue sometida químicamente mientras era agredida.

Los ojos de Audrey se endurecieron. —Sigue.

—Tiene fracturas costales menores, fisuras en dos dedos de la mano izquierda, traumatismo facial severo, desviación nasal, contusiones profundas en tórax, espalda, caderas y muslos. También presenta laceraciones extensas en la espalda compatibles con castigo repetido mediante objeto flexible de alto impacto.

Audrey apretó tanto la mandíbula que un músculo saltó en su rostro.

Pero Lorenzo aún no terminaba. —Lo más delicado fue el daño ginecológico y obstétrico.

El silencio se volvió absoluto.

—Ángela cursaba una gestación temprana. El trauma abdominal repetido, el estrés fisiológico extremo, la hemorragia y las lesiones internas desencadenaron una pérdida gestacional irreversible.

Audrey cerró los ojos apenas un segundo; su sobrina estaba embarazada Y lo había perdido en manos de aquellos hombres.

—Hay más —continuó Lorenzo con cautela—. Durante la intervención de emergencia encontramos desgarros internos severos, inflamación pélvica aguda y compromiso del revestimiento uterino. También hubo daño vascular en la zona reproductiva producto de la violencia sufrida.

—Habla claro, Lorenzo.

El médico sostuvo la mirada del capo. —Aunque haremos todo lo posible por su recuperación, las probabilidades de que vuelva a concebir de forma natural son bajas. Existe riesgo de cicatrización intrauterina, adherencias pélvicas, alteración de la implantación embrionaria y posibles embarazos de alto riesgo en el futuro. Incluso si lograra embarazarse, podría enfrentar pérdidas recurrentes o complicaciones graves.

Por primera vez en muchos años, Audrey Monticello sintió que el aire no le alcanzaba. No reaccionó con gritos, No volcó la mesa, No amenazó a nadie, Solo permaneció inmóvil, como si aquellas palabras lo hubieran petrificado.

Sabía lo que la maternidad significaba para Ángela, Sabía cuánto había amado a ese hijo desde el instante en que supo de su existencia, Sabía también que perderlo ya sería devastador.

Pero despertar y descubrir que quizás jamás podría volver a llevar vida en su vientre… Eso era una sentencia emocional devastadora, por no decir que era mortal.

—¿Estás seguro? —preguntó al final, con una voz extrañamente ronca.

—Estoy siendo honesto. Aún es pronto para hablar en términos absolutos, pero médicamente el pronóstico reproductivo es reservado y desfavorable.

Audrey giró el rostro. Sus ojos estaban húmedos, aunque no permitió que una lágrima cayera. Toda su vida había construido fama de hombre frío, calculador, implacable. Sin embargo, en ese momento no era un capo, era un hermano que le había fallado a su hermana muerta, un tío que no llegó a tiempo, un hombre contemplando el precio irreversible de su ausencia.

Miró las placas médicas, los informes manchados con anotaciones urgentes, las cifras de presión arterial, las notas quirúrgicas.

Todo aquello reducía el sufrimiento de su niña en términos clínicos. Hemorragia, Pérdida fetal, Trauma pélvico, Infertilidad probable, Pero para él solo significaba una cosa: La habían destrozado.

Se acercó lentamente a la puerta de la habitación donde Ángela yacía inconsciente, conectada a máquinas. Y al verla tan inmóvil, tan frágil, comprendió que ninguna venganza alcanzaría para reparar lo que le habían arrebatado.

—Perdóname, mi niña… —susurró con la voz quebrada—. Llegué tarde. Pero ellos van a pagar cada segundo de tu dolor.

Audrey se quedó largo tiempo de pie junto a la cama, inmóvil, observando a su niña, a su sobrina adorada, rota como una muñeca deshecha.

Se sentía supremamente culpable. Le había prometido a su hermana y a su cuñado cuidarla, protegerla, estar para ella siempre. Y les había fallado.

Si no hubiera hecho aquel viaje, si no se hubiera desconectado del mundo entero, si hubiera respondido una sola llamada antes. Habría llegado a tiempo, Habría impedido aquella barbarie.

Porque él no necesitaba pruebas, como el imbécil esposo de su sobrina. Él sabía con certeza que Ángela jamás traicionaría al hombre que amaba ni a la mafia que ella misma ayudó a engrandecer y de la cual también llevaba linaje en la sangre...

☠️☠️☠️

Iván Aristegui no tuvo un solo minuto de paz en el vuelo de regreso a Madrid. El teléfono no dejó de sonar. Los mensajes se acumulaban como una avalancha y cada nueva llamada traía noticias peores que la anterior: cargamentos retenidos en puertos, cuentas congeladas, socios desaparecidos, hombres muertos y propiedades reducidas a cenizas.

Cuando aterrizó, la ciudad que alguna vez controló con absoluta seguridad parecía tambalearse bajo sus pies. Ni siquiera fue a la villa, del aeropuerto se dirigió directamente al edificio privado donde el consejo de la mafia española celebraba sus reuniones más delicadas. Un inmueble elegante por fuera, blindado y lleno de secretos por dentro.

Al entrar al gran salón percibió de inmediato la hostilidad. Los jefes más poderosos de España ya lo esperaban sentados alrededor de la gran mesa ovalada de madera oscura. El humo del tabaco flotaba espeso en el aire. Había copas medio vacías, ceniceros repletos y rostros endurecidos por la tensión.

Darío estaba junto a una ventana, impecable como siempre, aparentando preocupación.

Marina permanecía sentada cerca del extremo derecho de la mesa, vestida de negro, con gesto serio y medido.

Iván caminó hasta la cabecera. —Empecemos, señores.

No alcanzó a tomar asiento cuando Hernán Casales golpeó la mesa con la palma abierta y se puso de pie de un impulso. —Sí, empecemos... pero por lo importante. ¿Qué le hiciste a la brillante Ángela Martinelli?

El salón entero quedó inmóvil. Iván alzó la vista lentamente,Hernán lo encaró sin una pizca de miedo. — Porque digas lo que digas, Rey Rojo, para mí Ángela Martinelli tiene muchas cualidades... menos la de traidora.

Aquellas palabras desataron murmullos inmediatos.

—Yo tampoco lo creo...

—Algo no cuadra...

—La señora Ángela jamás haría algo así...

—Siempre fue leal...

—De hecho, ella le ha aportado más a la organización que cualquiera aquí.

Las voces comenzaron a crecer como una marea. Iván, con la cabeza a punto de estallar por la presión, el insomnio y la ira acumulada, golpeó la mesa con tal fuerza que varias copas temblaron.

—¡Silencio! Grito fuera de sí. Todos callaron.

Su mirada recorrió uno por uno a los presentes. —¿Desde cuándo ustedes cuestionan mis métodos para cobrar traiciones? Les recuerdo que el jefe aquí soy yo. Si digo que es culpable, es porque lo es.

Apretó los puños con fuerza antes de continuar. —Además, no le hicimos nada grave: solo unos pocos días de cautiverio y luego fue exiliada. Nada que no se haya hecho antes. Es poco para lo que una traidora como ella merecía.

Aunque pronunció aquellas palabras con dureza, en el fondo no quería que nadie la lastimara...

1
Rafaela Fernandez
Así fue y lo condenaste, no lo escuchaste y el Karma existe y te falta abrir los ojos ,te queda muy el título del rey rojo.
Rafaela Fernandez
Ivan no puede ser más tonto ,tenes que desconfiar hasta de tu sombra.
Rafaela Fernandez
Tal cual, el corazón herido sigue latiendo y con mucho dolor.
Rafaela Fernandez
Pobre, como olvidar todo lo que pasó y que perdió su hijo que tanto amaba 😢.
Rafaela Fernandez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Marde
mmmaasssss capítulos xfavor
Rafaela Fernandez
jaja 🤣 te salió mal,creíste que él tío no te tendría en ojos.
Rossy Bta
más capitulos por favor encantada con la historia 🙏🔥
Renata R.
😊
Liliana Payares
y eso ya le da un poco de ventaja ya la va conociendo un poco para saber cómo lidiar con ella
Monica García Ramirez
Hay no estoy cada vez está mas interesante, por fa que si pueda tener hijos /Kiss//Pray/
Rossana🥰
Angela es x tu paz, es sanar para ti, xq ese Dario no le debes dar el gusto de q no vuelvas amar x su culpa, ese trío los destruirá, pero UD saldrá vencedora, en cuerpo y alma, sabrás, x ti y x muchas q han pasado x ese momento
🌟🌞Mónii🌜🌟
Cómo entiendo a Angela, muchas veces se necesita de un caparazón que oculte el dolor vivido para poder seguir.. Pero tiene mucha razón Lorenzo si ella no logra superar ese trauma e inmenso dolor, no podrá volver a amar libremente... Aunque ahora lo niegues si que nuestro Mateo tocará ese corazón
🌟🌞Mónii🌜🌟
Quemara el mundo cuando lo descubra
🌟🌞Mónii🌜🌟
En esta situación Mateo sumo demasiado puntos a su favor, solo espero que no cometa errores graves que se los quite
betty alvarez
Angela se recupera y saldrá adelante. Y Matteo va a lograr que crea en el amor otra vez. Me super encantaron estos capitulaso. 👏👏👏Jhohanna eres increíble. 🥰
betty alvarez
Matteo 😍eres un héroe, ayudaste a Ángela, y en de aprovecharte la protegiste 🥰. Este capítulo estuvo increíble 👏👏👏👏
betty alvarez
No es para menos que Ángela tenga traumas, lo que Darío le hizo vivir fue cruel, y aunque es una mujer fuerte no se merecía tal cosa. Solo espero el momento que ella le haga pagar lo que le hizo. 👏👏👏Estuvo increíble este capítulo, gracias Jhohanna.
Marleni Avila Gomez
matteo con esta ayuda se va ganar un poquito la confianza de Ángela,como pudieron dañarla de esa manera esos desgraciados,😭
betty alvarez
Que tonto eres Ivan, no tuviste confianza con tu mujer, pero a tu primo si le confías tus asuntos, y es el que te esta destruyendo. Jhohanna eres increíble escritora. Felicidades
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