Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 17
Eliana estaba concentrada revisando los últimos detalles del informe de Industrias Valmont cuando alguien llamó a la puerta de su oficina.
Levantó la vista sorprendida.
No esperaba a nadie.
—Adelante.
La puerta se abrió y, para su sorpresa, era Ander.
Por un segundo se quedó mirándolo.
No porque fuera extraño verlo en la empresa.
Sino porque era extraño verlo allí.
Ander Belmonte no acostumbraba entrar a la oficina de nadie.
Si necesitaba hablar con alguien, llamaba.
Si tenía una indicación, enviaba un mensaje.
O simplemente lo mandaba a llamar a su oficina.
Su oficina siempre había sido el punto de encuentro para las reuniones importantes.
Por eso verlo aparecer frente a su puerta llamó inmediatamente su atención.
—¿Pasa algo? —preguntó ella.
Ander entró y cerró la puerta detrás de él.
—Necesito hablar contigo.
Eliana dejó el documento sobre el escritorio.
—¿Ocurrió algo con el proyecto?
—No.
Hizo una pausa.
—De hecho, es por el proyecto.
Ella esperó.
—Los directivos de Valmont nos citaron.
—¿Cuándo?
—Mañana.
Eliana frunció ligeramente el ceño.
—Pensé que la presentación final sería la próxima semana.
—También lo pensé.
Ander se acercó al escritorio.
—Están en la ciudad por una reunión con otros inversionistas y quieren revisar la propuesta personalmente antes de tomar la decisión final.
Ella asintió.
—¿Dónde será?
—En el hotel donde se están hospedando.
Eliana tomó nota mentalmente.
—¿Una presentación privada?
—Exacto.
Hubo unos segundos de silencio mientras ambos procesaban la información.
Era un paso importante.
La aprobación de Valmont significaría una de las cuentas más grandes para B&C Consulting ese año.
—¿A qué hora?
—Mañana .... a las nueve de la mañana.
—Perfecto. Tendré todo preparado.
Ander la observó.
Siempre había admirado esa seguridad en ella.
No importaba la presión.
No importaba la importancia del momento.
Eliana siempre encontraba la forma de enfrentarlo.
Antes de que pudiera decir algo más, la puerta volvió a abrirse.
—¿Interrumpo?
Ambos miraron hacia la entrada.
Era Mario.
—¿Qué hacen aquí encerrados? —preguntó con una sonrisa divertida.
Ander levantó una ceja.
—Estamos hablando del trabajo.
—Eso espero.
Eliana rodó los ojos.
—Mario...
Él levantó las manos en señal de rendición.
—Solo bromeaba.
Se acercó al escritorio.
—¿Qué ocurre?
Ander le explicó la invitación de Valmont.
La expresión de Mario cambió de inmediato.
—Eso es importante.
—Por eso debemos ir preparados —respondió Ander.
Mario asintió.
—Entonces iremos los tres.
Eliana lo miró.
—¿Tú también?
—Por supuesto.
Sonrió.
—No voy a dejar que se encarguen solos de una reunión tan importante.
Ander negó ligeramente con la cabeza.
—Sabía que dirías eso.
—Porque me conoces.
—Demasiado.
—Mañana debemos salir temprano.
—Perfecto —dijo Mario—. Prepararé mi parte.
Ander asintió y se dirigió hacia la puerta.
Antes de salir, miró una última vez los documentos sobre el escritorio de Eliana.
—No te quedes hasta tarde trabajando.
Ella sonrió.
—Lo intentaré.
—No es una sugerencia.
—Sigues siendo mandón.
—Y tú sigues sin hacer caso.
Mario observó el intercambio con una sonrisa divertida.
—Definitivamente siguen siendo los mismos.
Ambos lo miraron.
—¿Qué?
—Nada.
Mario salió de la oficina riendo.
Ander negó con la cabeza y salió detrás de él.
Eliana se quedó mirando la puerta cerrada.
Intentó volver a concentrarse en el informe.
Pero una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Porque, aunque intentara negarlo, cada vez era más difícil ignorar lo cómodo que se sentía tenerlo cerca.
Y eso era precisamente lo que más debía preocuparle.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Esa noche, después de terminar de revisar algunos documentos del proyecto de Industrias Valmont, Eliana cerró la computadora y se dejó caer sobre el sofá de su departamento.
Había sido un día largo.
Pero, por primera vez en mucho tiempo, se sentía exactamente donde quería estar.
Su teléfono vibró sobre la mesa.
Era una videollamada de su padre.
Sonrió antes de contestar.
—Hola, papá.
La imagen de Xavier Carrasco apareció en la pantalla.
—Hola, hija. ¿Cómo estás?
—Bien. Cansada, pero bien.
Él sonrió.
—Eso significa que estás trabajando mucho.
—Un poco.
—¿Y cómo te ha ido en B&C Consulting?
Eliana acomodó el teléfono para estar más cómoda.
—Muy bien. De verdad, papá.
Su expresión cambió ligeramente, mostrando orgullo.
—Me alegra escucharlo.
—Al principio pensé que sería complicado adaptarme, pero todos han sido muy buenos conmigo.
—¿Incluso Ander?
La pregunta la tomó desprevenida por un segundo, pero intentó que no se notara.
—Sí. Es muy profesional.
Xavier asintió.
—Siempre ha sido un joven responsable.
—Lo es.
Eliana sonrió.
—Exigente, eso sí.
Su padre soltó una pequeña risa.
—Eso no me sorprende.
—Pero también justo. Se nota que sabe lo que hace.
—Me alegra que estés aprendiendo de personas así.
Ella asintió.
—El proyecto en el que estoy trabajando es muy interesante. Estamos con una empresa importante y siento que realmente estoy aportando.
Xavier sonrió con orgullo.
—Eso es lo que quería para ti.
—¿Qué cosa?
—Que encontraras tu propio camino.
Eliana bajó la mirada con una sonrisa.
—Gracias, papá.
—Nunca dudé de que podrías hacerlo.
Continuaron hablando durante un rato sobre cosas simples.
—Estoy orgulloso de ti, Eliana.
Ella sonrió.
—Te extraño.
—Yo también, hija.
Antes de despedirse, Xavier miró hacia un lado de la pantalla.
—Espera, tu madre quiere hablar contigo.
Unos segundos después, Constanza apareció en la videollamada con una sonrisa.
—Mi niña.
Eliana sonrió al verla.
—Hola, mamá.
—Déjame verte bien. Hace días que hablamos, pero quiero asegurarme de que estás comiendo y descansando.
Eliana soltó una pequeña risa.
—Estoy bien, mamá. No tienes que preocuparte tanto.
—Soy tu madre, preocuparme viene incluido.
Xavier sonrió desde un lado.
—Eso no va a cambiar nunca.
Constanza lo ignoró y volvió su atención a su hija.
—¿Cómo te sientes en el trabajo?
Eliana sonrió con entusiasmo.
—Me encanta.
Constanza la observó con orgullo.
—Que bueno que disfrutes tu trabajo.
—Asi es, mamá. Y estoy feliz de haber tomado la decisión.
—Me alegra escucharte así.
Hubo una pequeña pausa.
—Aunque debo admitir que te extraño mucho.
Eliana sonrió con ternura.
—Yo también los extraño.
—Y tu hermano, ¿sigue cuidándote demasiado?
Eliana soltó una carcajada.
—Más de lo necesario.
—Eso sí no me sorprende.
Xavier intervino divertido.
—Para Mario siempre será su hermanita pequeña.
—Aunque tenga veinticinco años —añadió Constanza.
—Exacto.
Los tres rieron.
Después de unos minutos más hablando sobre cosas simples, Constanza le recordó:
—Cuídate mucho, Eliana. Disfruta esta etapa y no tengas miedo de equivocarte.
—Lo haré, mamá.
—Estamos orgullosos de ti.
—Los amo.
—Nosotros a ti.
Finalmente, después de despedirse de sus padres, la llamada terminó.
Eliana dejó el teléfono a un lado.
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓