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TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Una noche de alcohol erróneo, una suite a oscuras y una pasión salvaje que Sasha Castro no debió vivir. Al amanecer, el misterioso hombre desapareció, dejándole lagunas mentales y un embarazo de gemelos que la obligó a madurar a golpes.
Cinco años después, la rebelde indomable es una madre leona. Pero su mundo se desmorona: su hijo Oliver se debate entre la vida y la muerte por una leucemia agresiva. Nadie en su familia es compatible. El niño necesita la sangre de su padre biológico, un hombre cuyo rostro ella ni siquiera recuerda.
Para salvarlo, el clan Castro inicia una cacería implacable que desentierra un nombre: Ethan Vance, un frío y hermético CEO multimillonario. Él ignora que fue víctima de una trampa del pasado... y que es padre.
El tiempo se agota. Sasha debe arrastrar al implacable magnate a su red antes de que el secreto estalle, sin saber que el peligro que acecha al CEO amenaza con destruirlos a todos.

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CAPITULO 23. EL DESPERTAR DE LA URGENCIA

La luz del amanecer se coló por los ventanales de la suite presidencial, tiñendo las sábanas de satén desordenadas de un tono grisáceo y frío. Sasha abrió los ojos lentamente, sintiendo el calor del cuerpo de Ethan todavía pegado a su espalda. El brazo musculoso del director extranjero la rodeaba por la cintura con una firmeza posesiva que, por un segundo, la hizo olvidar la pesadilla en la que estaba sumida su vida. El aroma a cítricos oscuros y tabaco rubio impregnaba la almohada, envolviéndola en una falsa sensación de paz.

Fue un sutil pero insistente zumbido el que rompió la magia de la mañana. El teléfono móvil de Sasha, sepultado bajo su vestido negro en el suelo, vibraba con una urgencia que le erizó la piel.

Con sumo cuidado para no despertar a Ethan, Sasha se deslizó fuera de la cama. El frío del suelo de mármol le rozó los pies descalzos mientras recogía el dispositivo. Al mirar la pantalla iluminada, el nombre de Daniel parpadeando en la pantalla le provocó un vuelco en el estómago. El contador de su mente se activó con violencia: setenta y dos días.

—¿Daniel? ¿Qué pasó? —susurró Sasha, resguardándose en el vestidor de la suite con la voz rota por los nervios.

—Sasha, tienes que venir a la clínica privada ahora mismo —la voz de su hermano mayor sonó rota, desprovista de toda la formalidad ejecutiva que solía tener—. Oliver ha tenido una crisis febril severa en mitad de la madrugada. Sus defensas se han desplomado por completo debido a la quimioterapia. Papá y mamá están con los médicos ahora mismo, pero la situación es muy inestable. No tenemos tiempo, hermana. Hay que acelerar la búsqueda del donante ya.

Sasha sintió que el aire se le congelaba en los pulmones. Una oleada de pánico absoluto, tan violenta que le provocó náuseas, la obligó a apoyarse contra el espejo del vestidor. El anillo de bodas de sus padres, colgado de la cadena de oro en su cuello, se sintió más pesado que nunca, recordándole el sacrificio que debía hacer.

—Voy para allá, Dani. Llego en quince minutos —respondió antes de colgar con los dedos temblando descontroladamente.

Sasha salió del vestidor como un torbellino, olvidándose de la cautela. Recogió su vestido de gala negro del suelo y comenzó a vestirse con una prisa desesperada, con las lágrimas de pura angustia desbordando finalmente sus ojos almendrados. El temblor de sus manos era tan intenso que apenas podía abrocharse los zapatos.

—¿Sasha? ¿Qué está pasando? ¿A qué viene tanta prisa? —la voz profunda y barítona de Ethan resonó desde la cama.

El director extranjero se había incorporado, apoyado sobre los codos. El vello de su torso esculpido captaba la luz de la mañana y sus ojos oscuros, habitualmente fríos, la observaban con una mezcla de confusión, desconcierto y una sutil preocupación que jamás solía mostrar con nadie. La visión de la mujer que unas horas antes había temblado de puro placer entre sus brazos, ahora huyendo con el rostro bañado en lágrimas, lo desarmó por completo.

—Tengo que irme, señor Vance. Surgió una emergencia familiar médica de extrema urgencia —alcanzó a articular Sasha, con la voz pastosa y quebrada por el llanto, sin levantar la vista para evitar que él leyera la verdad en sus pupilas.

Ethan se deslizó fuera de la cama con un movimiento rápido y felino, completamente desnudo, y caminó hacia ella. Su imponente estatura dominó el espacio en un segundo. Le tomó la muñeca derecha con su mano grande y firme, deteniendo sus movimientos torpes con una mezcla de autoridad y ternura contenida.

—Mírame, Sasha. Estás temblando —le ordenó Ethan, obligándola a levantar la barbilla—. Tu familia... ¿es por tu hermano Daniel? Dime qué hospital es, puedo poner a disposición mi equipo médico internacional o mi avión privado si es necesario. Déjame ayudarte.

Sasha contempló las facciones marcadas del hombre que tenía delante. Vio en sus ojos oscuros un rastro de preocupación real, un chispazo de afecto que demostraba que la noche de pasión había perforado su armadura de hielo. Por un instante, sintió el impulso salvaje de gritarle la verdad, de tomarlo por los hombros y decirle que el hijo que compartían se estaba muriendo a pocas calles de allí en una cama de hospital. Pero el miedo a que él reaccionara con desconfianza, o que sus abogados iniciaran una batalla legal por la custodia que retrasara el trasplante, la contuvo en seco. Noventa días eran muy pocos para arriesgarse a un error.

—No... no es necesario, señor Vance. Mi padre y mi hermano Daniel ya están a cargo de la situación —mintió Sasha, soltándose de su agarre con una firmeza dolorosa. Dio un paso atrás, aferrando el anillo de sus padres en su cuello como si fuera un escudo—. Le agradezco su oferta, pero esto es algo que la dinastía Castro-Atelier debe resolver en privado. Nos vemos el jueves para la firma definitiva de la licitación de microchips.

Sasha se dio la vuelta y abrió la puerta de la suite, saliendo al pasillo a paso rápido sin mirar atrás, dejando a Ethan Vance solo en la penumbra de la habitación, con la mandíbula apretada y una intensa frustración quemándole el pecho. El director extranjero se quedó observando la puerta cerrada, sintiendo que el aroma a cítricos y tabaco rubio de la estancia ya no le pertenecía; esa asistente indomable se había llevado una parte de su alma consigo, dejándolo con un enigma que amenazaba con obsesionarlo por completo. Mientras tanto, Sasha corría hacia los ascensores con el corazón en un puño, lista para entrar a las salas del hospital y enfrentarse a la crisis de Oliver, sabiendo que el tiempo se había agotado y que tendría que jugar su carta más peligrosa antes de que el amanecer del jueves se llevara la vida de su pequeño ángel.

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Saysa
Me encantó!!!! Una gran historia.
Miriam Galeano
muy i teresante
Ester Gonzáles Rodriges
preciosa novela , me gustó muchísimo, gracias y bendiciones para usted
Marianela Ramírez Quinteros
Excelente Ojalá la termines pronto está buenísima
SIKEVALEN: Por fin la termine, espero que te guste el final y este a la altura de lo que esperabas, muchas gracias por leerla me alegro que te este gustando, no te pierdas el siguiente libro de la saga del Imperio. Abrazos.
total 1 replies
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