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El Mercader De Los Recuerdos

El Mercader De Los Recuerdos

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Aventura
Popularitas:387
Nilai: 5
nombre de autor: Susiluu_

En un mundo donde los recuerdos pueden venderse, Kael Arden trabaja comprando aquellos que otros están dispuestos a olvidar para siempre. Pero cada vez que revive un recuerdo, también siente el amor, la alegría, el miedo o el dolor de quien lo vivió.

Todo cambia cuando adquiere un recuerdo imposible: el asesinato de un hombre... diez días antes de que ocurra.

Mientras intenta impedir ese futuro, Kael conocerá a Lyra, una joven incapaz de olvidar un solo instante de su vida. Juntos descubrirán que algunos recuerdos no pertenecen al pasado, sino al futuro, y que hay quienes están dispuestos a cambiar el destino a cualquier precio.

Porque hay recuerdos que pueden salvar una vida... y otros que pueden condenar al mundo.

NovelToon tiene autorización de Susiluu_ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Los cimientos del olvido

«Lo que la ciudad olvida no desaparece; simplemente cae al suelo y espera a que alguien vuelva a pisarlo.»

— Registro del Nivel Subterráneo, Año 04»

El aire abajo tenía el gusto rancio del metal oxidado y la sal.

Kael ajustó la linterna del vehículo para iluminar el tramo de túnel que se abría ante ellos.

La luz cortó la oscuridad, revelando gigantescos pilares de hormigón desgastado.

Marcas de humedad trazaban mapas caprichosos sobre las paredes.

—Las Subestructuras —murmuró Kael, dando unos pasos hacia adelante.

El eco de sus botas fue devuelto por la vastedad del espacio.

Lyra no esperó.

Avanzó con paso decidido, inspeccionando los grabados en la base de una de las columnas.

—Este símbolo —dijo ella, señalando una incisión profunda en la piedra—. Es el sello del Primer Consejo.

Kael se acercó.

Era un círculo atravesado por tres líneas verticales.

El emblema original de los Custodios, antes de que el Archivo se convirtiera en un mercado de recuerdos.

—Mi madre dijo que el Nivel Cero estaba

aquí abajo —recordó Kael.

Sacó la esfera azul de su bolsillo.

Al exponerla al aire frío de la caverna, la esfera no solo brilló, sino que emitió un zumbido imperceptible.

Un leve latido de luz azulada que se acompasaba con el ritmo de su propia pulsación.

—Está respondiendo —dijo Lyra.

Sus ojos oscuros siguieron el parpadeo de la piedra.

—No es una luz decorativa, Kael. Es un compás.

Kael sostuvo la esfera sobre la palma de su mano.

Cuando giraba hacia el norte, el brillo se apagaba.

Cuando apuntaba hacia el fondo de la galería este, el destello azul se volvía más intenso.

Casi cálido.

—Nos guía —dijo Kael.

Caminaron en silencio durante casi media hora.

Cada metro que profundizaban reducía el aire a un aliento gélido.

A su alrededor, los restos de la vieja ciudad yacían como fósiles de hierro.

Estructuras abandonadas, antiguos puestos de control del Proyecto Aurora, carteles borrados por el moho.

Lyra se detuvo de golpe.

—¿Escuchas eso?

Kael aguzó el oído.

Aparte del goteo constante del agua, había algo más.

Un murmullo suave.

Como cientos de voces susurrando al mismo tiempo desde el fondo de la oscuridad.

—No son voces reales —dijo Kael, sintiendo cómo se le erizaba el vello de los brazos.

—Son resonancias —asintió Lyra, apretando la correa de su mochila—. Recuerdos filtrados a través de las paredes.

El Nivel Cero no era una simple instalación médica o un archivo subterráneo.

Era el vertedero de todas las memorias inestables que la ciudad había descartado durante décadas.

Frente a ellos, al final del túnel, la luz de la esfera iluminó una enorme puerta circular de acero.

Estaba sellada.

Cubierta por una capa gruesa de óxido y cadenas pesadas.

En el centro de la puerta, una inscripción en bronce permanecía intacta:

«Lo que aquí se guarda, no pertenece a un solo hombre.»

Kael dio un paso hacia el portón.

La esfera azul en su mano empezó a vibrar con tanta fuerza que casi se le escapa de los dedos.

Pero antes de que pudiera tocar el metal, una sombra se desprendió de la penumbra lateral.

No vestía el uniforme de la Orden.

Llevaba ropajes harapientos hechos de lonas viejas y una linterna de aceite en la mano.

—Nadie cruza esa puerta sin pagar el peaje del olvido —dijo la figura.

Una voz rasposa.

Anciana.

Kael puso a Lyra detrás de él e

instintivamente apretó el puño sobre la esfera.

—¿Quién eres? —demandó Kael.

El anciano levantó la linterna.

La luz amarilla reveló un rostro lleno de cicatrices y unos ojos desprovistos de pupila.

Ojos ciegos por la sobreexposición a las memorias.

—Un simple guardián de las cenizas —respondió el viejo con una sonrisa amarga—. Y reconozco esa luz, muchacho. Llevas el futuro en la palma de la mano... y el pasado persiguiéndote los talones.

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Cliente anónimo
No esperaba un primer capítulo que fuese de novela ni un comienzo que rompiese tanto como la venta del recuerdo de su hijo volviendo a caminar. Tiene muchísimo calibre
Mimiko
Sin duda es de las obras más intrigantes y elaboradas que se puedan encontrar
Cliente anónimo
dejo mi comentario aqui para volver. me ha interesado mucho el prologo jeje
Neery!
esta me la apunto para leerla detenidamente, pinta para largo 🤯
Seku: Cómo de larga? Sería un desperdicio que se quedase corta. Podría ser hasta de trilogía! Me encanta el título, es súper original.
total 2 replies
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