Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.
Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.
Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.
Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.
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9- el final de 5 años
El miércoles transcurrió con una tranquilidad engañosa.
Valentina terminó su última consulta cerca de las seis de la tarde.
Mientras guardaba algunos expedientes, su teléfono vibró.
Daniel
Sonrió sin darse cuenta.
Abrió el mensaje.
Tengo una sorpresa para ti.
Un segundo mensaje apareció inmediatamente.
¿Podrías llegar un poco antes al apartamento?
Valentina arqueó una ceja.
Era extraño.
Daniel nunca organizaba sorpresas.
Mucho menos un miércoles.
Le respondió enseguida.
Salgo en media hora.
La respuesta nunca llegó.
Pensó que probablemente estaba ocupado.
Guardó el teléfono y comenzó a ordenar su escritorio.
—¿Ya te vas?
Preguntó Camila entrando al consultorio.
—Sí.
Daniel me escribió.
Dice que tiene una sorpresa.
Camila sonrió.
—¡Al fin ese hombre hizo algo romántico!
Valentina rio.
—No te burles.
—No me burlo.
Solo espero que no sea otro libro de medicina.
Porque si te regala un atlas de anatomía por aniversario...
Voy personalmente a regañarlo.
Valentina negó entre risas.
—Eres imposible.
—Y tú demasiado buena.
Camila tomó su bolso.
—Ve. Después me cuentas.
Antes de llegar al apartamento de Daniel...
Valentina hizo una parada en una pequeña pastelería.
Compró el postre favorito de él.
Un cheesecake de frutos rojos.
La dependienta sonrió.
—¿Celebran algo?
Valentina respondió sin pensarlo.
—Cinco años juntos...
Creo que cualquier día merece celebrarse.
Salió de la tienda con una sonrisa tranquila.
Sin saber...
Que aquella caja jamás sería abierta.
Diez minutos después...
Llegó al edificio. Saludó al portero, que ya la conocía.
Subió hasta el apartamento.
Sacó la llave que Daniel le había entregado dos años atrás.
La sostuvo unos segundos entre los dedos.
Sonrió. Y abrió la puerta.
El apartamento estaba en silencio.
—¿Daniel?
Nadie respondió.
Entró despacio.
Entonces escuchó una risa.
Venía del pasillo. Frunció ligeramente el ceño.
—¿Amor?
Otra risa. Esta vez... Más cerca.
Comenzó a caminar.
Paso a paso.
Hasta llegar a la habitación.
La puerta estaba entreabierta.
Empujó suavemente.
Y el tiempo... Simplemente dejó de avanzar.
Daniel besaba a Lucía.
No era un accidente.
No era un malentendido.
No era ella quien lo besaba mientras él intentaba apartarse.
Él tenía una mano rodeando la cintura de Lucía.
La otra acariciaba lentamente su rostro.
La besaba con la misma ternura...
Con la que tantas veces había besado a Valentina.
La caja del pastel resbaló de sus manos.
El golpe contra el piso hizo que ambos giraran.
Daniel quedó completamente inmóvil.
Toda la sangre abandonó su rostro.
—...Vale.
Lucía también la miró.
Y, por un brevísimo instante...
Una diminuta sonrisa de satisfacción cruzó sus labios antes de desaparecer.
Valentina sintió que el aire ya no llegaba a sus pulmones.
Cinco años.
Cinco años de amor.
Cinco años construyendo un futuro.
Cinco años...
Que acababan de hacerse pedazos delante de sus ojos.
Y, por primera vez en toda su vida...
No encontró una sola palabra que pudiera describir el dolor que acababa de sentir.
El silencio fue insoportable.
Daniel dio un paso hacia ella.
—Vale...
No es lo que parece.
Valentina soltó una risa tan breve como amarga.
—¿No?
Su voz era sorprendentemente tranquila.
Tan tranquila... Que eso asustó más a Daniel.
—Puedo explicarlo.
Ella desvió lentamente la mirada hacia Lucía.
La joven ya había tomado cierta distancia.
Pero no parecía avergonzada.
Solo permanecía en silencio.
Valentina volvió a mirar a Daniel.
—Entonces explícame.
¿Qué parte no entendí?
¿La del beso?
¿O la parte donde la abrazabas?
Daniel abrió la boca.
Pero no encontró una respuesta.
Porque no existía ninguna explicación.
Solo excusas.
—Vale... Fue un error.
Ella sintió que algo se rompía definitivamente dentro de sí.
—No.
Un error es olvidar unas llaves.
Confundir una fecha.
Incluso equivocarse en una cirugía.
Esto... Fue una decisión.
Daniel dio otro paso.
—Te juro que...
Valentina levantó una mano.
No quería escucharlo.
No todavía.
Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Lucía.
—¿Desde cuándo?
Preguntó sin apartar la mirada de ella.
Lucía dudó unos segundos.
Daniel respondió primero.
—No importa eso.
Valentina giró bruscamente hacia él.
—¡Sí importa!
Su voz retumbó por todo el apartamento.
Era la primera vez en cinco años que Daniel la escuchaba gritar.
—Quiero saber desde cuándo me están viendo la cara.
Daniel bajó la cabeza. No respondió.
Lucía respiró hondo.
—Hace unas semanas.
Daniel giró sorprendido hacia ella.
—Lucía...
Ella lo ignoró.
Valentina sintió que el estómago se le revolvía.
—¿Semanas...?
Recordó entonces...
Las urgencias.
Los almuerzos cancelados.
Las llegadas tarde.
Los silencios.
Las dudas.
Todo empezó a tener sentido.
Una lágrima resbaló por su mejilla.
La limpió de inmediato.
No quería llorar delante de ellos.
Nunca.
Daniel intentó acercarse otra vez.
—Vale, por favor.
Déjame hablar.
Ella retrocedió un paso.
—¿Sabes qué es lo peor?
Él la miró en silencio.
—Que yo confiaba en ti.
Nunca revisé tu teléfono.
Nunca dudé de ti.
Nunca imaginé que tendría que hacerlo.
Porque te amaba.
Su voz se quebró por primera vez.
—Y tú... Ni siquiera tuviste el valor de terminar conmigo antes de empezar con ella.
Daniel cerró los ojos.
Aquellas palabras dolieron.
Porque eran verdad.
Valentina respiró profundamente.
Se quitó lentamente el anillo que llevaba en la mano derecha.
No era un anillo de compromiso.
Era el primero que Daniel le había regalado cuando cumplieron un año juntos.
Lo dejó sobre la mesa.
El pequeño sonido del metal contra la madera pareció llenar todo el apartamento.
—Aquí termina todo.
Daniel sintió un vacío en el pecho.
—No digas eso.
Podemos arreglarlo.
Valentina lo miró con una mezcla de tristeza y decepción.
—No. Lo que rompiste...
No se puede operar.
No tiene cura.
No existe tratamiento para una confianza muerta.
Tomó su bolso.
Se dio media vuelta.
Y comenzó a caminar hacia la puerta.
—¡Vale!
Gritó Daniel.
Ella se detuvo apenas un instante.
Sin girarse.
—No vuelvas a buscarme.
Ni al hospital.
Ni a mi apartamento.
Ni a mi vida.
Abrió la puerta.
Y salió.
Solo cuando las puertas del ascensor se cerraron...
Las lágrimas que había contenido durante todo ese tiempo comenzaron a caer sin control.
Mientras tanto...
Dentro del apartamento...
Daniel permanecía inmóvil.
Mirando el anillo sobre la mesa.
Comprendiendo, demasiado tarde...
Que acababa de perder a la única mujer que realmente lo había amado.
Y Lucía... Observó el anillo unos segundos.
Después levantó lentamente la vista hacia Daniel.
Por primera vez...
No sintió ninguna satisfacción.
Porque acababa de descubrir algo que no había previsto.
Había conseguido separar a Daniel y Valentina.
Pero el hombre que ahora tenía frente a ella...
No parecía un hombre feliz.
Parecía alguien que acababa de destruir su propia vida.
Matteo primero, luego Giovanni y Lorenzo y los osos juntos esa química es indudable y ellos no quieren aceptar que están enamorados.
Alessandro no se imagina lo que la loca de Camila le dejo en su gaveta 🤣😂🤣😂
Quien secuestro a Valentina 🤔🤔🤔❓❓❓
Porque lo hizo de quien se quiere vengar 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Dónde está Lucia fue ella quien lo hizo o tuvo ayuda de alguien 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Alessandro ahora sí sacará a relucir su apellido Moretti a relucir y quien lo haya hecho se busco su muerte porque si no lo hace Alessandro lo hará el viejo Don Vittorio.
Valentina lo dejaste como novio de pueblo vestido y alborotado.
Hasta tu padre se dió cuenta que están perdidamente enamorados.
Bombón así necesito uno que me dé muchos regalos 🤣😂🤣😂
Es verdad lo que dice Camila ustedes dos ya no respetan el contrato eso ya pasó a hacer una relación verdadera besos, me quedo a dormir etcétera cuando darán el paso a sincerarse.