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Fingimos Ser Nosotros Mismos

Fingimos Ser Nosotros Mismos

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:778
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Luna es una creadora de contenido y diseñadora UX que se hace pasar por su hermana Sol para contraer un matrimonio arreglado con Gael, un fundador de ciberseguridad al que todos llaman "lobo de negocios". Pero él ya sabe la verdad – su fachada feroz es solo para proteger a los suyos – y juntos hacen un pacto para investigar las amenazas que acechan a la empresa de su hermana.

Mientras trabajan en equipo, las reglas de su mentira empiezan a romperse: descubren una pasión compartida por la tecnología con propósito, y cada día se acercan más. En un mundo donde la imagen parece todo, tendrán que decidir si seguir fingiendo o atreverse a ser ellos mismos – porque el único código que nunca falla es el del amor construido sobre la autenticidad.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 10

Me quedé dormida pensando en el día siguiente, en la llegada de Sol, en todas las cosas que teníamos que hacer y en todas las posibilidades que se abrían ante nosotros. Sabía que la mentira había llegado a su fin, que era hora de volver a ser ella misma y de empezar una nueva etapa en su vida – una etapa en la que podría ser verdadera, feliz y amada.

A las siete de la mañana, me desperté con el sonido del teléfono que sonaba en la sala de estar. Gael todavía dormía a mi lado, con su brazo alrededor de mi cintura y su rostro oculto en mi cuello. Me levanté con cuidado para no despertarlo y fui a contestar el teléfono – era Sara.

“Luna”, dijo con voz seria. “Lo siento por llamarte tan temprano, pero tenemos un problema. Hemos descubierto que aunque Marta entregó el disco duro con los datos de VerdeFuturo, alguien más ha accedido a los servidores durante la noche. Han borrado algunos archivos importantes – los relacionados con el proyecto de cultivos en zonas áridas.”

Me quedé sin aliento, sintiendo cómo se me helaba la sangre en las venas.

“¿Qué? ¿Cómo es posible? Habíamos cerrado todas las vulnerabilidades.”

“Parece que alguien ya había accedido antes de que llegáramos – había dejado una puerta trasera abierta en el sistema. No sabemos quién es, pero parece que tiene acceso a información muy detallada sobre el proyecto.”

“¿Y los datos? ¿Se pueden recuperar?”

“Estamos trabajando en ello, pero es complicado. Algunos archivos están completamente borrados, y otros están cifrados con un algoritmo muy avanzado. Necesitamos ayuda – ayuda de alguien que conozca muy bien el proyecto y la forma en que están estructurados los datos.”

Me miré alrededor de la sala de estar, pensando rápidamente. Luego recordé algo que Sol me había dicho una vez – que siempre mantenía copias de seguridad de todos los archivos importantes en un disco duro que guardaba en un lugar seguro.

“Creo que sé dónde están las copias de seguridad”, dije con voz firme. “Sol las guarda en un cajón seguro en su casa de Madrid. Pero solo ella sabe la contraseña para abrirlo.”

“Entonces necesitamos que Sol venga lo antes posible”, dijo Sara. “Mientras tanto, seguiremos trabajando en la recuperación de los datos que podemos.”

“De acuerdo. Sol vendrá hoy por la mañana – le llamaré ahora mismo para decirle lo que ha pasado.”

Colgué el teléfono y me quedé en silencio por un momento, procesando la noticia. Luego escuché un ruido detrás de mí y me giré – Gael se había despertado y estaba de pie en la puerta de la habitación, con la camisa puesta y una expresión preocupada en la cara.

“¿Qué pasa?” preguntó.

Le conté lo que Sara había dicho, y vi cómo se tensaban los músculos de su mandíbula.

“Entonces esto no ha terminado”, dijo con voz seria. “Hay alguien más detrás de todo esto – alguien que conocía los sistemas de VerdeFuturo tan bien como Marta, o incluso mejor.”

“¿Quién podría ser?” pregunté, preocupada.

“No lo sé”, respondió Gael, acercándose a mí y poniendo sus manos en mis hombros. “Pero lo vamos a descubrir. Juntos.”

Justo en ese momento, sonó el timbre de la puerta. Me dirigí a abrirla y encontré a Valen en la puerta, con una cesta de desayuno en la mano y una expresión de alegría en la cara – pero cuando me vio, su expresión cambió a preocupada.

“¿Qué pasa?” preguntó, entrando en la suite. “Pareces como si hubieras visto un fantasma.”

Le conté lo que había pasado, y Valen puso la cesta sobre la mesa con un suspiro.

“¿Cómo es posible?” dijo. “Pensábamos que ya habíamos resuelto todo.”

“Parece que no”, respondió Gael, que se había acercado a nosotros. “Pero no nos vamos a dejar vencer. Tenemos que estar fuertes – para Sol, para el equipo de VerdeFuturo y para todas las personas que dependen de su proyecto.”

Mientras hablábamos, escuchamos el sonido de un coche aparcándose en la entrada del hotel. Miramos por la ventana y vimos un coche negro grande – era Sol. Había llegado de Madrid más rápido de lo esperado.

“Ella está aquí”, dije, dirigiéndome a la puerta. “Tenemos que contarle lo que ha pasado.”

Gael cogió mi mano y me apretó suavemente.

“Estoy contigo”, dijo. “Siempre estaré contigo.”

Me sonríe y abrí la puerta, dirigiéndome hacia el ascensor con Valen y Gael siguiéndome de cerca. Sabía que el camino sería difícil, que habría más obstáculos y dificultades por delante, pero también sabía que no estaba sola – tenía a sus amigos y a Gael de su lado, y juntos encontrarían la forma de resolver este último problema y de proteger todo lo que Sol había construido.

La mentira había llegado a su fin, pero la verdad estaba apenas empezando – y con ella, un futuro lleno de posibilidades, de amor y de esperanza.

El coche de Sol aparcó justo en la entrada del hotel, y salió ella seguida de un hombre alto y delgado con gafas de pasta y el pelo rubio canoso – debía ser Roberto, su socio y amigo de la universidad. Cuando nos vio salir por la puerta, Sol corrió hacia mí y me abrazó con fuerza.

“Luna, mija”, dijo con voz emocionada. “He oído todo lo que pasó anoche – Sara me lo ha contado. No sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí y por la empresa.”

“No hace falta que me agradezcas nada”, respondí, devolviéndole el abrazo. “Eres mi hermana – haría lo mismo de nuevo.”

Sol se separó de mí y miró a Gael con una expresión de gratitud.

“Gael”, dijo, estrechándole la mano. “Gracias por cuidar de mi hermana y por proteger a VerdeFuturo. No sé qué habría hecho sin vosotros.”

“Fue un equipo”, respondió Gael con una sonrisa. “Y todavía lo somos – porque parece que el problema no ha terminado.”

Sol frunció el ceño y asintió, sabiendo de lo que hablábamos.

“Sara me ha contado sobre los archivos borrados”, dijo con voz seria. “Vamos arriba a la suite – Roberto y yo hemos traído algunas cosas que pueden ayudarnos, y necesitamos hablar de cómo vamos a proceder.”

Subimos a la suite y nos sentamos en el salón, mientras Valen sacaba café y croissants de la cesta de desayuno que había traído. Sol sacó un disco duro pequeño de su bolso y se lo pasó a Gael.

“Esto es una copia de seguridad que hice hace dos semanas”, dijo. “No tiene los archivos más recientes, pero sí los fundamentales del proyecto. También he traído las claves de cifrado que usamos para proteger los datos – con suerte, podremos recuperar lo que se ha perdido.”

“Perfecto”, dijo Gael, cogiendo el disco duro y pasándoselo a Roberto, que ya había sacado su ordenador portátil. “Mientras Roberto trabaja en la recuperación de los datos, nosotros podemos hablar de quién podría haber sido el que accedió al sistema después de que detuviéramos a Marta.”

“¿Tienes alguna pista?” preguntó Sol.

“Parece que alguien conocía muy bien los sistemas de VerdeFuturo”, respondió Gael. “Había dejado una puerta trasera abierta antes de que llegáramos – alguien que tenía acceso interno a la empresa, o que había trabajado con nosotros en el pasado.”

Sol se quedó en silencio por un momento, pensativa. Luego miró a Roberto con una expresión preocupada.

“¿Recuerdas a Jorge?” preguntó. “El programador que contratamos hace unos meses y que dejó la empresa de repente hace dos semanas.”

Roberto asintió con la ceja fruncida.

“Sí. Dijo que quería irse a trabajar a otra empresa, pero nunca nos dijo cuál. Y ahora que lo pienso… él fue el que configuró parte del sistema de seguridad de los servidores.”

“Entonces podría haber sido él quien dejó la puerta trasera abierta”, dijo Gael, tomando apuntes en su cuaderno pequeño. “Sara ya está investigando sus movimientos desde que dejó la empresa – espero tener noticias suyas en poco tiempo.”

Mientras hablábamos, Valen me llevó a un rincón del salón para hablar en privado.

“Luna”, dijo con voz baja. “He estado pensando en todo lo que ha pasado, y creo que tienes que decidir qué quieres hacer con tu vida ahora. Ya no tienes que hacer de Sol – ya puedes volver a tu vida normal, a tus proyectos, a tus redes sociales.”

“Sé que sí”, respondí, mirando a Gael que estaba hablando con Sol y Roberto. “Pero me gusta trabajar con ellos – me gusta sentir que estoy haciendo algo importante, algo que ayuda a la gente.”

“Yo sé que te gusta”, dijo Valen, poniéndose una mano en mi hombro. “Pero también tienes tus propios sueños, tus propios objetivos. No puedes dejar de ser tú misma por siempre.”

Tenía razón. Había pasado los últimos días haciendo de Sol, y aunque había disfrutado ayudándola y trabajando con Gael, echaba de menos su vida – sus proyectos de diseño, sus vídeos de redes sociales, su apartamento desordenado pero acogedor en Madrid.

“Tienes razón”, dije con voz seria. “Después de resolver esto, tendré que volver a mi vida normal. Pero también quiero seguir ayudando a Sol y a VerdeFuturo – si ellos me dejan, claro está.”

Justo en ese momento, sonó el teléfono de Gael. Lo contestó y habló con Sara durante unos minutos, mientras todos nos quedábamos en silencio esperando la noticia. Cuando colgó, su expresión era seria pero con un toque de alivio.

“Sara ha conseguido rastrear a Jorge”, dijo. “Está trabajando en BioInnova – parece que Marta le ofreció mucho dinero para que le ayudara a acceder a los sistemas de VerdeFuturo. La policía ya está de camino a su casa para arrestarlo.”

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