Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Mayordomo
El camino hasta la mansión fue… extraño.
Para Eloise, al menos.
Iba sobre el hombro del conde Archer, con el mundo ligeramente inclinado, viendo el suelo pasar mientras él caminaba con pasos firmes.
Al principio se sorprendió.
Luego se quedó en silencio.
Y después…
Su mente empezó a divagar.
[Esto es…]
Sus labios se curvaron apenas.
[Muy parecido a las novelas…]
Porque, en su cabeza, la escena comenzaba a transformarse.
Un hombre alto.
Fuerte.
Rudo.
Aterrador para todos…
Menos para ella.
Llevándola sin esfuerzo.
Directo a su habitación.
Su corazón dio un pequeño salto.
[Tal vez… quizas..]
Su imaginación siguió su propio camino.
Una escena intensa.
Apasionada.
De esas que las protagonistas no olvidan jamás.
Y sin darse cuenta…
Sonrió.
El conde abrió la puerta de la habitación sin detenerse.
Entró.
Caminó unos pasos más.
Y entonces..
La soltó.
Sin cuidado.
Sin transición.
Eloise cayó de pie… apenas equilibrándose.
—¡Ah!
Se sostuvo como pudo.
Y antes de que pudiera decir algo..
—Límpiate.
La voz del conde fue seca.
Molesta.
—Y deja de ensuciar todo.
Silencio.
Eloise parpadeó.
Una vez.
Dos.
Su mente tardó un segundo en procesar.
[¿espera.. eso es todo?]
El contraste con lo que había imaginado fue tan grande…
Que casi fue absurdo.
Pero entonces..
Algo pasó.
Porque cuando el conde dio un paso más cerca..
Para asegurarse de que realmente entendiera..
Eloise…
No se apartó.
Al contrario.
Se quedó ahí.
Muy cerca.
Cerró los ojos.
Y ligeramente…
Estiró los labios.
Esperando.
Claramente.
Un beso.
El conde Archer se detuvo.
En seco.
[¿Qué esta pensando esta mujer?]
Confusión.
Real.
Total.
La miró.
En silencio.
Sin entender.
[¿Qué… está haciendo?]
No había lógica en esa reacción.
Ninguna.
Sin decir palabra, la tomó ligeramente de los hombros…
Y la apartó.
Con firmeza.
Pero sin brusquedad excesiva.
Eloise abrió los ojos.
Sorprendida.
—¿…eh?
Se quedaron mirándose.
Un segundo.
Dos.
Y entonces ella habló.
—¿Solo me trajo a la habitación para que me limpiara?
Su tono tenía incredulidad.
Ligera molestia.
Como si la decepción fuera… genuina.
El conde respondió automáticamente.
—Sí.
Pero incluso él sonó… confundido.
Como si recién estuviera procesando la situación.
Eloise lo miró.
Frunció el ceño.
—Pensé que al menos me besaría… Qué aburrido.
Se giró. Molesta.
Y caminó directo al baño.
Cerró la puerta sin más.
El conde Archer se quedó ahí.
De pie.
Inmóvil.
Mirando la puerta cerrada.
Su mente…
Se quedó en blanco un segundo.
[¿…qué fue eso?]
No encajaba.
No tenía sentido.
No era comportamiento lógico.
No era estrategia.
No era timidez.
No era provocación calculada.
Era…
Algo completamente distinto.
Se pasó una mano por el rostro lentamente.
[esto es incomprensible]
Del otro lado de la puerta..
Eloise ya se había olvidado.
El agua tibia la envolvía.
Relajando sus músculos.
Quitando el barro.
El cansancio.
El dolor del entrenamiento.
Suspiró suavemente.
—Esto es vida…
Para ella, el momento incómodo…
Había desaparecido.
Como si nunca hubiera pasado.
Pero para él… No.
El conde Archer no dejó de pensar en eso.
En toda la noche.
En su oficina.
En su habitación.
Incluso mientras intentaba concentrarse en documentos..
La imagen volvía.
Una y otra vez.
Eloise.
Con los ojos cerrados.
Esperando.
Sin miedo.
Sin duda.
—¿Por qué…?
Frunció el ceño.
—¿En qué estaba pensando?
No era propio de alguien en su posición.
No era prudente.
No era lógico.
Y sin embargo…
No parecía vergonzoso para ella.
Ni calculado.
Ni siquiera consciente del todo.
—Ella es tan.. problemática…
Pero esta vez…
La palabra no llevaba solo molestia.
Sino algo más.
Algo que no terminaba de definir.
Esa noche..
El silencio volvió a la mansión Archer.
Pero ya no era el mismo.
Porque ahora…
En medio de ese silencio…
Había un pensamiento persistente.
Una imagen.
Una pregunta sin respuesta.
Y una certeza incómoda.. Eloise Knapp…
No era alguien que pudiera ignorar fácilmente.
Por eso, a la mañana siguiente, el conde Archer tomó una decisión clara.
Evitarla. Otra vez.
Después de lo ocurrido la noche anterior… no tenía intención de enfrentarse a otra situación absurda.
Ni a sus palabras.
Ni a su… forma de ser.
Así que simplemente siguió con su rutina.
Pasillos distintos.
Horarios distintos.
Distancia.
Pero la mansión ya no era un lugar silencioso.
Y evitar a Eloise…
No significaba dejar de oírla.
—Mi lady, ¿está todo bien con el señor?
La voz del mayordomo llegó desde el salón contiguo.
El conde se detuvo.
No era su intención escuchar…
Pero tampoco se movió.
—Sí… supongo —respondió Eloise.
Su tono era tranquilo.
Sin dramatismo.
—¿Ayer la llevó a su habitación, después de todo?
Pequeña pausa.
—Sí… Al parecer estaba sucia, y necesitaba una limpieza
El mayordomo carraspeó suavemente.
—El señor es… muy reservado.
Eloise dejó escapar una pequeña risa.
Pero no era tan ligera como otras veces.
—No le gusto al conde.. Así que no crea otras cosas.
El silencio que siguió fue breve.
Pero suficiente.
Porque esta vez…
Había algo distinto en su voz.
Una leve decepción.
Nada exagerado.
Nada dramático.
Pero real.
El conde, del otro lado de la pared…
Se quedó quieto.
El mayordomo habló con suavidad..
—Quizás solo deba ser paciente, mi lady.
Eloise no respondió de inmediato.
Y cuando lo hizo…
Su voz volvió a ser ligera.
Pero no vacía.
—Está bien.. a mí me gusta el conde.
Lo dijo.. Sin filtro. Sin vergüenza. Sin cálculo.
El corazón del conde dio un golpe seco.
Inesperado.
Fuerte.
—Pero si él no siente lo mismo… también está bien —continuó ella con naturalidad—.
No había reclamo.
No había presión.
Solo… aceptación.
—Solo espero que no me corra de la mansión..
Y entonces..
Rió suavemente.
Como si incluso eso…
No fuera suficiente para quitarle la calma.
Del otro lado..
El mundo del conde Archer…
Se desordenó.
[¿Qué…?]
Su mente se quedó en blanco un segundo.
[¿Dijo… que le gusto?]
Su pulso se aceleró. Inusual.
Molesto.
Incontrolable.
[Y lo dice así…]
Sin pensar.
Sin medir.
Sin estrategia.
Eso era lo peor.
No parecía manipulación.
No parecía un juego.
Era… real.
Y eso…
Lo descolocaba completamente.
Se pasó una mano por el rostro, tenso.
Pero su voz interna no tenía la firmeza de antes.
Porque ahora había algo más.
Confusión.
Y una presión incómoda en el pecho.
Y entonces lo recordó.
[Los bandidos.]
La conversación.. pendiente.
Postergada.
Una y otra vez.
Por él.
Porque la había evitado.
Porque era más fácil no enfrentarla.
Pero ahora…
No podía seguir haciéndolo.
—Maldición…
Giró bruscamente.
Alejándose del lugar.
De la conversación.
De ella.
Como si tomar distancia pudiera ordenar sus pensamientos.
Regresó a su oficina.
Cerró la puerta con más fuerza de la necesaria.
Se quedó de pie unos segundos.
En silencio.
Intentando recuperar el control.
—Esto no cambia nada.
Se dijo.
Firme.
Frío.
—Es irrelevante.
Pero su mente…
No cooperaba.
Porque la voz de Eloise…
Seguía ahí.
Clara.
Ligera.
Sincera.
[“A mí me gusta el conde.”]
Cerró los ojos un segundo.
Y exhaló con fuerza.
—Problemática…
Pero esta vez…
No era solo por su ruido.
Ni por su torpeza.
Ni por su insistencia.
Sino porque, sin darse cuenta…
Había dicho algo que él…
No sabía cómo manejar.
Y eso…
Era mucho más peligroso que cualquier bandido.
Leo así o más celoso, lo bueno que el mago ya esta acostumbrado a esas escenas de celos 🤭 y lo que dijo que ella es soltera, es para que el conde se case lo más pronto posible 🤭 acoso al mago no le llego la invitación a la boda 🤔😏🤭
Qué culpa tiene de ser tan atractivo y amable 😏🤭🥰🥰
Eloise ni tiempo tuvo de defenderse.
Que bueno paliza le dio Leo a ese desgraciado 🤣😂🤣😂
Ese desgraciado de Ethan ya cavo su propia tumba 🤬🤬🤬