Completa (En espera de la segunda temporada)
(Advertencia contenido un poco explícito y con algunas palabras vulgares se recomienda discreción.)
¿ Cómo podía saberlo? ¿Cómo podía saber si, si estaba embarazada? ¿Si entraba en una farmacia y buscaba un tes de embarazo todo el mundo lo sabría?Acaba de tener su fiesta de cumpleaños número 17 y ahora presuntamente podría estar embarazada ¿ Cómo iba a tener un bebé a esa edad? Era la misma edad que su tía la expulsada de su familia tenía cuando se embarazo de los que son ahora sus primos. Sus papás la iban a matar ellos la matarían.
NovelToon tiene autorización de Diana paola Mosquera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 10
||Una Semana Después||
—Qué bueno que estés despierta —dijo alguien.
—¿Quién es usted? —pregunté desconcertada y un poco confundida. Me sentía demasiado débil, casi no recordaba nada bien y mis palabras salían torpes; mi mente estaba nublada.
—Soy el doctor Olwen y, de ahora en adelante, la atenderé como su médico.
—¿Qué me pasó? —pregunté mirándolo, sin poder aclarar mis ideas.
—Su cuerpo había sufrido golpes anteriores y estuvo a punto de sufrir un aborto espontáneo, pero logramos evitarlo a tiempo. Sin embargo, seguías en estado delicado. Luego, una sobreestimulación nerviosa volvió a poner en riesgo tu embarazo. Ahora estás en condición un poco crítica, así que debes guardar reposo absoluto: cualquier contratiempo podría hacer que pierdas al bebé.
—¿Qué? —casi grité. Me sentí mareada y un ligero dolor se hizo presente en mi estómago. Traté de calmarme a pesar del miedo, mientras las imágenes iban volviendo poco a poco a mi cabeza: la golpiza de mis padres, ser echada de casa, sentirme tan mal que casi puse en peligro a mi hijo… Luego encontré al presunto padre del bebé, y con mi desafortunada suerte descubrí que él decía ser estéril. Después me atacaron él y sus hermanos, y lo último que recordaba era solo oscuridad.
—Debes mantener la calma: la más mínima estimulación emocional podría ser perjudicial para ti y para tu hijo.
—Bien, tomaré el reposo necesario por el bien de mi bebé. Pero quiero saber ¿cuánto costará la habitación y todos los gastos médicos? —pregunté mirándolo, sintiendo que su rostro me era familiar.
—Los pagos ya fueron cubiertos por el padre de tu bebé —mencionó el médico, como notando que yo era testaruda.
—No quiero nada de esa persona. Además, ese hombre no es el padre de mi bebé. Le pregunto de nuevo: ¿cuánto debo pagar? No aceptaré nada de él.
—Tienes 17 años. ¿Cómo piensas hacerte cargo de un bebé? Necesitas la ayuda de su padre.
—Trabajando —le respondí con obviedad—. Tengo manos y cerebro; trabajaré todo lo que pueda para salir adelante. No estoy inválida, así que lucharé por mi bebé —mi mirada era llena de confianza.
—Eres joven, será difícil encontrar un buen trabajo, y tu bebé podría verse afectado. No estás en condiciones óptimas —suspiró un poco agotado—. Debes reposar y recuperarte. Si te esfuerzas antes de estar bien, podrías perder al bebé, morir o quedarte estéril de por vida. No puedes trabajar.
—¿Entonces qué pretende que haga? —pregunté con seriedad—. ¿Que acepte la ayuda de ese bastardo que casi me mata?
—Si vivieras con Caleb, tu vida sería mucho más tranquila. Estarías custodiada por los mejores médicos las 24 horas, no sufrirías ningún percance durante el embarazo y pasarías todo bien hasta salir de la zona de riesgo.
—No me iré a vivir con ese hombre despreciable. No quiero que esté cerca mío ni mucho menos de mi bebé —hablé con frialdad—. Él casi nos mató a nosotros dos. Si me voy con él, nadie garantiza mi seguridad.
—¿Naomi? —llamó el médico, tratando de razonar conmigo.
—Soy su padre —interrumpió una voz seria.
—¿No decías ser estéril? —pregunté con desprecio—. Eso fue lo que dijiste cuando estabas a punto de matarnos.
—Pues tal parece que no lo soy —respondió, mirándome fijamente.
—No me importa si lo eres o no. Te lo dije: no quiero que estés cerca de mi bebé. Es mío y de nadie más. Ahora vete al demonio.
—Si ese bebé es realmente mío, no lo apartarás de mi lado —habló con frialdad.
—¡¿Estás sordo, bastardo?! —grité, pero me calmé al sentir malestar—. No me iré a ningún lado contigo. Como dije antes, mi bebé es mío y de nadie más; su padre está muerto y así se quedará.
—Cálmate, tu embarazo es de alto riesgo. Para evitar un aborto debes mantener la tranquilidad. Además, no tienes dónde quedarte. En la casa de Caleb tendrás todos los beneficios disponibles, no habrá peligro y nada te pasará: estarás muy segura allí.
—Usted es de su familia, por eso dice eso para protegerlos. Pero no me quedaré en la casa de un lobo rabioso. Además, ni siquiera he aceptado que él sea el padre; como ya dije, está muerto. Así que no tengo por qué quedarme en la casa de nadie.
—Te equivocas: es mi sobrino y lo quiero mucho, pero no soy cómplice de sus malas decisiones. Sé que se comportó muy mal contigo y no actuó como un caballero, sabiendo que estabas embarazada y delicada —volteó a mirarlo con frialdad—. Pero aún así, te aseguro, Naomi, que estarás más segura con nosotros. Tendrás todos los gastos médicos cubiertos, comida, vitaminas, cuidados… No pasarás por ninguna dificultad.
—No hay necesidad, me quedará con ella —interrumpió una voz al entrar por la puerta.
—¿Está segura, señora Sonia? —preguntó el médico con seriedad.
—Por supuesto que sí. Naomi se quedará conmigo.
—No es un buen lugar; es mejor que se quede conmigo —intervino él.
—¿Para qué? —lo fulminó con la mirada la señora Sonia—. ¿Para que la vuelvan a tratar de matar?
—Eso fue un accidente. De todos modos, no seguiré discutiendo: se quedará conmigo.
—No me quedaré contigo, así que cállate ya —lo fulminé yo con la mirada—. Señora Sonia, gracias por su ofrecimiento; la molestaré por un tiempo.
—No hace falta que te disculpes. Estarás muy cómoda en mi casa y no es ninguna molestia.
—Pero…
—Está bien, ya tomaste tu decisión —miró a su sobrino para que callara—. De igual forma, pondremos a una enfermera a tu cuidado y tendrás citas regulares para asegurarnos de que estés bien en todo momento.
—No quiero —me opuse.
—Está bien, señora Sonia —interrumpí la discusión antes de que empeorara—. Lo aceptaré solo porque lo necesito, pero no quiero que él ni sus hermanos se acerquen a mí ni a mi bebé —mi voz fue suave—. No quiero verlos. Si cumplen con eso, dejaré que me atiendan, aceptaré a las enfermeras y vendré aquí para las citas. No quería aceptar, pero debo pensar en mi bebé: en este momento no tengo fuerzas para salir adelante sola. Además, ellos me darán todo lo que necesito de forma gratuita, y cuando me sienta lo suficientemente fuerte podré irme. Eso es lo que quiero creer, aunque en el fondo sé que tal vez no podré escapar de los Morgan. ¿Escapar? En realidad, eso parece imposible. Pero pondré mis condiciones: si los Morgan quieren tener algo que ver con mi hijo, será bajo mis términos. Y si intentan hacer algo, me convertiré en una fiera que los enfrentará con toda su fuerza, cueste lo que cueste.
—Está bien, acepto tus condiciones. Sé que lo que hicieron mis sobrinos no estuvo bien, y es comprensible que quieras esto —sonrió aliviado—. Te prometo que estarás bien. También sé que estás estudiando y que eres una de las mejores de la universidad, así que hablé con tus profesores y el director: te entregarán los materiales de estudio durante estos dos meses de incapacidad, pero seguirás cursando y mantendrás tu beca.
—Bueno, gracias por eso. Ahora estoy cansada, quiero dormir un poco —terminé diciendo, y me quedé dormida rápidamente.
En la sala de espera
—Nadie se acerque a ella —mencionó el doctor Olwen con seriedad.
—Bien, así lo haremos, tío —respondió uno de ellos.
Caleb no dijo nada; solo se marchó del hospital.
—No necesito que me entreguen sus cosas —dijo la señora Sonia, mirándolo mal.
—No es una pregunta. Todas las cosas que ayuden a que su cuerpo se recupere serán entregadas en tu casa. Naomi ya lo aceptó, y lo que importa es lo que ella quiere. Espero que la cuiden bien en tu hogar.
Ella le lanzó una mirada de desaprobación y se alejó, dejándolo con la palabra en la boca. Odiaba todo lo relacionado con esa familia: sabía que se dedicaban a negocios turbios, creían ser dueños del mundo y podían mandar a los demás como les diera la gana. Despreciaba profundamente a ese tipo de personas, que eran un cáncer para el mundo.
no me gusto tannntos problemas y cosas confusas
le agregaste este espantoso final...de no creerlo!!!
una gatita sacaria sus uñas!!! sus garras!!! 🤭🤣🤣🤣
se entenderia tu problemo