Aria,una asesina letal marcada por una enfermedad incurable, acepta su muerte con serenidad…hasta que despierta en el cuerpo de Alaysha, un personaje de su novela favorita cuya vida fue arrebatada, inesperadamente vuelve al día en el que el padre de la original entrega las cartas de compromiso que decidirá el destino de ambas hermanas. Con los recuerdos intactos de la original y un don que viaja con ella, Aria elegirá su propio camino. Pero inesperadamente descubre que Rosse ha renacido, cuando esta se apresuró en tomar la carta de compromiso del segundo príncipe .Sin decir palabra alguna -Aria- ahora Alaysha sonríe con frialdad y acepta el compromiso con el temido primer príncipe . Si bien Rosse recuerda su pasado , no imagina que la mirada que la observa desde el rostro de su hermana pertenece a otra persona …alguien que conoce la historia al detalle y ha vuelto a reescribirla..
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Escena 5
Cinco horas más tarde.
Alaysha estaba en el último tramo de su preparación cuando un golpe suave, casi tímido, sonó en la puerta de sus aposentos. Livia, que ajustaba los últimos pliegues del traje de muselina blanca , alzó la cabeza.
—¿Quién es?—preguntó Alaysha.
—Soy yo hermana—respondió Rosse, con una voz melodiosa desde el pasillo.
Livia miró a Alaysha en busca de instrucciones, mientras que Alaysha frente al espejo, se limitó a arquear una ceja y asentir una sola vez dandole a entender que el permiso estaba concedido… La puerta se abrió y Rosse entró envuelta en una nube de perfume floral, con un vestido rosa pálido, cabello recogido con lazos y una sonrisa perfecta.
Se acercó con las manos tendidas, como si fueran las mejores hermanas, o las mejores amigas del mundo.
—¿Cómo te sientes, hermana? —preguntó con ese tono dulce que parecía untado en miel— Después de lo de ayer… solo quería asegurarme de que estuvieras bien.
Alaysha no le tomó las manos,la dejó colgando en el aire un segundo antes de girarse con una lentitud deliberada hacia el espejo. —Estoy perfectamente —respondió, con la voz serena, casi aburrida— ¿Qué te trae por aquí?
Rosse bajó las manos, pero no perdió la sonrisa—Solo quería invitarte a tomar el té. Me pareció que sería… agradable. Entre hermanas.
A Través del espejo Alaysha la miró un instante más de lo necesario. No había calidez en sus ojos, solo una curiosidad fría, como quien observa a un insecto interesante antes de decidir si lo aplasta o lo deja vivir un rato más.
—Está bien —dijo al fin— Vamos.
Ambas salieron de la habitación. Caminaron juntas por los pasillos, Rosse parloteando junto a su doncella, mientras que Alaysha y Livia permanecían en silencio; con la espalda recta y una expresión impecable. Llegaron al jardín de invierno, bajo el gran roble centenario donde ya todo estaba preparado. Mesa redonda, con una gran servicio de porcelana fina, y sillas acolchadas. La brisa movía apenas las hojas; las aves cantaban como si alguien les pagara por hacerlo.
—Por favor, toma asiento —dijo Rosse con esa cortesía exagerada que parecía ensayada.
Alaysha se sentó sin prisa. Y Livia se colocó dos pasos detrás de ella, tiesa como una guardia.
—Sirvan el té —ordenó Rosse.
La chica se acercó, y vertió el líquido ámbar en las tazas. Rosse tomó la suya primero, dando un sorbo delicado y sonrió por encima del borde.
—Estaba tan preocupada por ti… El veneno, el desmayo… Fue horrible.
Alaysha sostuvo su taza sin beber de ella aun. —No era necesario preocuparse —respondió con voz plana— Como ves, sigo aquí.
Rosse inclinó la cabeza, mostrando sus ojos grandes y brillantes.
—Claro, claro. Tienes razón… Solo quería que supieras que me alegro muchísimo de que estés bien. Y también… —bajó la mirada, fingiendo timidez— quería agradecerte personalmente que ayer fueras tan comprensiva. Sé que no fue fácil para ti.
Alaysha dio por fin un sorbo al té. Pero no apartó la vista de Rosse ni un segundo.—No lo fue —dijo con una calma absoluta.
Rosse soltó una risa suave—Eres tan buena, hermana… Siempre pensando en los demás.
Alaysha dejó la taza sobre el platillo con un leve tintineo.
“ Buena….que palabra tan útil para los tonto”
Rosse apoyó los codos en la mesa con delicadeza, junto las manos bajo la barbilla y miró a Alaysha con esos ojos rosados enormes y aparentemente inocentes
—¿No te sientes… un poco triste, querida hermana? —preguntó — Al fin y al cabo, Dorian y tú crecisteis juntos. Todos pensaban que terminarían juntos. Y ahora… bueno, pronto te casarás con su hermano mayor..
Hizo una pequeña pausa, como si lo que estaba apunto de soltar a continuación le costará decirlo. Bajo la mirada con fingida compasión y finalmente habló.
—Dicen cosas horribles de él, ¿sabes? Que es frío, aterrador, que no sonríe nunca….. y que las prometidas anteriores… desaparecieron. —dejó escapar una risita nerviosa, casi infantil y continuó — No quiero asustarte, solo … te digo esto porque me preocupo por ti.
Alaysha giró lentamente la taza entre sus dedos sin volver a beber de el; viendo como la porcelana reflejaba las luz del sol como un mismo espejo.
—¿Triste? —repitió, como si probara la palabra en la lengua y no le gustara el sabor—¿Por qué iba a estarlo?
Rosse abrió los ojos un poco más, con una sorpresa angelical.
—Pues… porque perdiste al hombre que querías, ¿no? Y ahora te toca alguien a quien nadie quiere cerca. ¿De verdad no te importa?¿O solo finges que no te duele…? Yo estaría destrozada en tu lugar.
Alaysha alzó la vista. La sonrisa que le dedicó fue mínima, educada, y tan afilada que hasta la brisa pareció detenerse.
—Qué considerado de tu parte. Siempre pensando en mi bienestar—tomó un sorbo muy lento, sin apartar los ojos de ella— Pero no te preocupes… si hay algo que entendí en toda mi vida es que el dolor es para las que todavía creen que alguien va a venir a salvarlos. Yo dejé de creer en cuentos el día que entendí que las princesas que lloran terminan degolladas y las que sonríen terminan reinando … .sobre lo que dijiste del primer príncipe…hermana, la verdad es que prefiero un hombre que asusta a todos… a uno que solo finge quererme delante de ellos.
El tintineo de la taza al volver al platillo sonó más fuerte de lo necesario. Rosse tragó saliva , fuerte, casi imperceptiblemente. Su sonrisa seguía allí, pegada a su cara como una máscara perfecta. Apretó la taza con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Intentó reír, pero lo que intento ser una risa sonó a vidrio roto. El silencio que cayó entre ellas fue tan denso que hasta los pájaros dejaron de cantar; Rosse se recompuso lo suficiente como para volver a la carga, esta vez con una sonrisita que pretendía ser amigable..
—Por cierto, hermana… ¿por qué vas vestida así hoy? — hizo un pequeño gesto con la barbilla hacia el atuendo de Alaysha: escote sutil, cintura marcada, pantalón que le ajustaba y marcaba; pero sin perder ese toque elegante. Estaba lejos del recato exagerado que Rosse solía lucir.
QUE PUTERIA
QUE NOVELAZA
ESTÁ DE INFARTO
ES BRILLANTE
UNA DE LAS MEJORES QUE ESTO LEYENDO HASTA AHORA
QUE GRANDE LA ESCRITORA
QUE MENTE TAN PRIVILEGIADA
OJALÁ Y NOS DE MÁS HERMOSOS CAPÍTULOS PRONTO
MIS RESPETO A LA DAMA ESCRITORA👏👏👏😘🥰