NovelToon NovelToon
Renací para cambiar mi destino

Renací para cambiar mi destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Maltrato Emocional / Dominación / Autosuperación / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Completas
Popularitas:14k
Nilai: 5
nombre de autor: waya520

Luna lo perdió todo: su fortuna, su hogar y, sobre todo, a la familia que amaba. Y todo por obsesionarse con el hombre equivocado. Cuando ya no le quedaba nada, cerró los ojos convencida de que era el final...

Pero despertó tres años en el pasado.

Su familia vive. Su casa sigue en pie. Y esta vez Luna conoce cada golpe que le tiene reservado el destino. Con los recuerdos de una vida que no piensa repetir, se propone una sola cosa: cambiarlo todo. Alejarse del heredero frío y cruel que arruinó su existencia, proteger a los suyos y, por fin, vivir para ella misma.

El problema es que el destino no se deja corregir tan fácil. Julián, el hombre que juró olvidar, ya no la mira como antes. Un pretendiente inesperado le ofrece la ternura que nunca tuvo. Y en las sombras, viejos rencores y secretos de familia empiezan a moverse... porque no es la única que sabe lo que aún no ha pasado.

Entre fiestas de alta sociedad, imperios familiares, traiciones que cortan el aliento y un amor que se niega a morir, Luna descubrirá que una segunda oportunidad no se recibe: se pelea.

NovelToon tiene autorización de waya520 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El cumpleaños de Julián

Luna infló los cachetes al terminar de maquillarse. La verdad, tenía muchísima flojera de ir a la fiesta de cumpleaños de Julián.

Sus ojos se desviaron hacia el regalo que le había preparado. No era un reloj de lujo como los de antes, sino una corbata; barata, pero no corriente. A propósito le había comprado algo económico. Total, esa corbata iba a terminar en casa de Arturo, como siempre.

Se oyó el clic de la puerta.

—¿Ya estás lista? —preguntó Bruno, asomando la cabeza por la puerta.

—Ya. —Luna tomó de inmediato el regalo y su bolso. Ella misma seguía sin entender por qué al cumpleaños de Julián iba a asistir toda su familia. Es decir, antes ese hombre celebraba su cumpleaños solo con sus amigos.

—Vaya, qué bonita se ve la hija de papá —la halagó David, mientras su esposa le acomodaba la corbata.

Luna levantó una ceja. ¿Bonita? Si a propósito se había puesto el vestido más sencillo y barato que tenía.

—Listo. Cuando lleguemos, no vayas a tomar vino —dijo Wendy, aconsejando a su esposo. Luego se volvió hacia su hija. Al instante los ojos se le abrieron como platos.

—Luna, ¿por qué te pusiste ese vestido? Ya te tenía preparada una ropa bonita, no me hagas quedar mal —la regañó. Luna la miró con cara de súplica.

—Me gusta este, mamá, además nadie me va a estar mirando.

Wendy negó con la cabeza.

—Cámbiate ahora mismo o no vas.

Al oír a su mamá, en lugar de asustarse, la chica sonrió de oreja a oreja.

—Entonces mejor no voy, mamá.

En la fiesta, Julián se veía guapísimo aquel día. Por su cumpleaños número veinte, había organizado a propósito una fiesta bastante grande en el hotel cinco estrellas de la familia de Luna. A propósito había elegido ese hotel.

Sus ojos buscaban a Luna. No sabía por qué, pero ahora era la llegada de ella lo que esperaba con ansias.

Alguien le dio unas palmaditas en el hombro. Volteó de inmediato y se encontró con Karina, que le sonreía de oreja a oreja.

—Feliz cumpleaños, Julián, este es mi regalo. —La chica le entregó un regalo pequeño y ligero; sin necesidad de preguntar, ya sabía lo que contenía.

—Gracias, Karina, no tenías que molestarte, en serio. —Aunque dijo eso, igual aceptó el regalo. Pero sus ojos volvieron a buscar la figura que llevaba rato buscando.

Estaba inquieto, con miedo de que Luna no viniera.

Arturo se acercó de inmediato a Julián y le susurró al oído:

—Mira hacia las dos en punto.

Julián siguió la indicación de su amigo y, en efecto, vio a Luna que charlaba —o quizá discutía— con su hermano.

Le entregó a Arturo el regalo de Karina.

—Guárdamelo. —Y con entusiasmo fue hacia Luna, cuya cara se torció apenas lo vio.

Karina, al presenciar la escena, se llenó de pánico. Sus ojos se desviaron hacia su padre, que ya la miraba con expresión afilada.

—Qué bueno que viniste, Luna. —La discusión entre hermanos se detuvo en seco en cuanto llegó Julián.

Luna se apresuró a entregarle el regalo.

—Esto es para ti.

Julián recibió el obsequio de Luna con una mirada llena de preguntas. ¿Dónde estaban las palabras dulces que ella solía decirle?

—Mmm... ¿no me vas a desear nada?

Luna miró de reojo a Bruno, que no le prestaba atención.

—Bruno —lo llamó, y él se volvió hacia ella.

—¿Qué?

—Eso. —Luna le hizo una seña para que fuera él quien felicitara a Julián; le daba muchísima flojera desearle nada bueno al hombre que le había destrozado la vida.

Bruno, entendiendo, le estrechó la mano a Julián.

—Feliz cumpleaños, Julián, en nombre de mi hermana y de mi familia. Ojalá que de aquí en adelante llegues a ser una mejor persona. Amén.

Después de que Bruno felicitó a Julián, Luna tenía unas ganas enormes de irse de ahí, pero...

Karina, con todo descaro, enroscó el brazo alrededor del de Julián.

—Julián, ven a apagar las velas —dijo la chica, y luego miró a Luna con expresión burlona.

Pero a Luna no le importó. Total, ya había visto esta escena antes. En realidad, Julián quería rechazar la petición de esa chica, pero al ver la mirada afilada de su padre, no le quedó más remedio que obedecer a Karina.

Los dos se marcharon de inmediato, dejando a Luna con los puños fuertemente apretados. Entrecerró los ojos cuando Julián y Karina se pararon uno al lado del otro frente al enorme pastel de cumpleaños.

—Vamos a acercarnos. —Bruno tomó a su hermana de la mano y en un momento ya estaban los dos frente al gran pastel.

Antes de partirlo, Julián volvió a mirar hacia Luna, pero ella se mostraba de lo más indiferente con él.

¿Qué era esto? ¿Por qué se sentía tan incómodo por dentro?

—Corta ya, Julián. —Karina le entregó un cuchillo largo.

—Antes de cortar el pastel, no olvides pedir un deseo, cariño —le dijo Yuri a su hijo.

Julián asintió y cerró los ojos un instante.

Dios, quiero tener a Luna, por favor haz que vuelva a mí, dijo para sus adentros; luego abrió los ojos. Su mirada se fue directa hacia Luna, que seguía renuente a mirarlo.

—Vámonos a casa, Bruno —lloriqueó Luna, colgada del brazo de su hermano. Él resopló, molesto: desde hacía rato su hermana no dejaba de lloriquear que quería irse, cuando la parte principal de la fiesta apenas acababa de terminar. ¿Esa niña no quería disfrutar de la buena comida de aquí?

Julián se veía fastidiado de que la chica no quisiera acercarse a él. El problema era que el rechazo de Luna resultaba muy evidente: cuando él se acercaba, ella se apartaba enseguida; cuando quería hablarle, ella lo interrumpía y se ponía a charlar con Bruno.

Qué fastidio.

Bruno acercó la boca al oído de su hermana.

—¿Segura que no quieres hablar con Julián? Tiene una cara lamentable, hasta me da lástima —le susurró. Lejos de compadecerse, Luna ignoró a propósito los llamados de Julián.

—Luna.

—Luna.

—Luna.

Aguanta, Luna, contrólate, se dijo por dentro, y a propósito no respondió a los llamados de aquel hombre.

Pero no sería Julián si se rindiera tan fácil. Le pidió a Bruno que les diera un momento para poder conversar.

Bruno, comprendiendo, se fue sin que su hermana se diera cuenta.

De pronto, Julián tomó la mano de Luna. Ella, obviamente sorprendida, quiso soltarse.

—Suéltame.

Él negó con la cabeza. Luna seguía forcejeando para zafarse. Miró de reojo hacia atrás: pensaba pedirle ayuda a su hermano. Pero los ojos se le abrieron como platos al ver que él ya no estaba ahí.

¿A dónde se había ido su hermano?

Al notar que la resistencia de Luna flaqueaba, Julián aprovechó el momento y la llevó de inmediato a un pasillo bastante solitario del hotel.

—Suéltame. —Luna seguía resistiéndose con fuerza. Le dolía la mano—. ¿Qué es lo que quieres? —preguntó, frustrada.

—Solo quiero que hablemos a solas, Luna. ¿Tan difícil es escuchar lo que tengo que decirte? —el rostro de Julián se veía suplicante, y Luna no quería prestarle atención.

—Suéltame la mano primero.

—Prométeme que no vas a huir cuando te suelte.

Luna asintió, aceptando la petición de aquel hombre.

Julián soltó de inmediato su mano y, en efecto, la muñeca de Luna se veía enrojecida.

1
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Tania 🇨🇴🙏
Perdí horas de mi vida en eso no lo puedo creer debes decir que al final Luna vuelve con Julián y ya jaja
Anni Arias
claro uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ahora quiere recuperar la bipolar
ivanna lizbeth pacheco gutierrez
felicitaciones
sigue escribiendo
me gustó
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play