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Me Enamore De Mi Sobrina

Me Enamore De Mi Sobrina

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Malentendidos
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Esta historia comienza con Daniela y Marcos.

Según la gente, ellos son tío y sobrina. Así los llaman y así los ven desde siempre.

Por eso, cuando empiezan a surgir sentimientos entre ellos, todos creen que es un amor prohibido, porque piensan que Daniela y Marcos son familia y que no pueden estar juntos.

Pero la verdad es otra.

Marcos no es su tío. No existe ningún parentesco familiar entre ellos y no llevan la misma sangre. Él simplemente es amigo de la mamá de Daniela y, como se he criado a Daniela ella comenzo a llamarlo “tío”.

Pero para Daniela y Marcos, la verdad siempre fue diferente: él no es su tío, solo es el amigo de su mamá.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 1 ella nunca fue mi sobrina

Hola, soy Marcos Rodríguez, tengo treinta y un años y nací en Medellín Colombia el 15 de agosto de 1995.

Aunque tengo treinta y un años, muchas personas creen que tengo unos veintitrés. No sé si será por mi forma de vestir, porque siempre he tratado de mantenerme en forma o simplemente porque, como dicen por acá, la edad no se me nota.

Vivo con mi mejor amiga, Lisbeth, la mamá de Daniela.

Nuestra historia comenzó hace muchos años, cuando apenas éramos unos pelaos. Lisbeth quedó embarazada de Daniela cuando tenía once años y yo tenía doce. Éramos prácticamente unos niños, pero desde que Daniela nació estuvimos pendientes de ella y la cuidamos entre los dos como pudimos.

Lisbeth era su mamá y yo era su amigo, pero terminé convirtiéndome en una de las personas más cercanas a ellas.

Cuando Daniela empezó a hablar, Lisbeth le enseñó a decirme “tío”.

Y así me quedé.

Para Daniela siempre fui el tío Marcos.

Aunque la realidad era que no teníamos ningún parentesco. Yo no era hermano de Lisbeth, tampoco era familiar de Daniela. Simplemente era el amigo de su mamá que había estado presente durante toda su vida.

Durante muchos años vi a Daniela como la hija de mi mejor amiga.

La vi crecer frente a mis ojos.

La acompañé en sus primeros años, la ayudé con algunas tareas y estuve ahí cuando necesitaba que alguien la escuchara.

Pero cuando Daniela cumplió diecinueve años, algo dentro de mí empezó a cambiar.

Ya no era la niña que recordaba.

Era una señorita.

Y empecé a verla diferente.

Eso me tenía bastante confundido, porque yo mismo no entendía cuándo había comenzado a sentirme así.

Lisbeth pasaba buena parte del día trabajando, así que Daniela muchas veces se quedaba conmigo en la casa.

Una tarde yo estaba en mi habitación, sentado frente al computador, cuando escuché que la puerta se abrió.

—¿Tío?

Levanté la mirada.

—¿Qué pasó?

Daniela entró tranquilamente.

—¿Estás ocupado?

—No, todavía no. ¿Por qué?

Ella se acercó y se acomodó junto a mí.

A veces todavía buscaba esa confianza que había tenido conmigo desde pequeña. Incluso se recostaba contra mi pecho, igual que cuando era una niña.

Yo simplemente me quedaba quieto, recordando todos aquellos años.

—¿Qué haces? —me preguntó.

—Unas cosas del trabajo.

—Ah.

Se quedó ahí sin decir nada.

Después de unos segundos volvió a hablar.

—Tío...

Esa palabra me daba una berraquera últimamente.

Que no me diga así, pensé.

No sabía por qué me molestaba tanto.

Daniela no tenía la culpa. Para ella, llamarme tío era algo completamente normal porque Lisbeth se lo había enseñado desde que era pequeña.

—¿Qué pasó? —pregunté.

—¿Me ayudas con una tarea?

Sonreí.

—Ah, conque para eso viniste.

—No seas así, hombre. Ayúdame.

—Bueno, vení. Mostrame qué tenés que hacer.

Sacó sus cosas y comenzó a explicarme.

Yo la ayudé como siempre.

Otras veces ni siquiera venía por una tarea.

Simplemente aparecía en mi habitación.

—Marcos, ¿vemos una película?

—¿Otra vez querés película?

—Sí.

—¿Y cuál?

—Yo escojo.

—Entonces no sé pa' qué preguntás.

Daniela soltaba una carcajada.

Así pasábamos el tiempo.

Entre tareas, películas y conversaciones sobre cualquier cosa.

Pero mientras ella seguía comportándose conmigo como siempre, yo sabía que algo había cambiado de mi lado.

Y eso me hacía sentir incómodo.

Porque Daniela confiaba en mí.

Ella me veía como alguien de su familia, aunque legalmente no lo fuéramos.

Para ella yo era su tío Marcos.

Y yo sabía que esa confianza era algo que debía respetar.

Una noche, después de que Daniela se fue a su habitación, me quedé solo en la sala.

Miré hacia el pasillo y suspiré.

—¿Qué carajo me está pasando? —murmuré.

No tenía una respuesta.

Solo sabía que Daniela ya tenía diecinueve años y que yo estaba empezando a verla de una manera diferente.

Pero también sabía que antes de hacer cualquier cosa tenía que pensar bien.

Porque una cosa era lo que yo sentía...

Y otra muy distinta era lo que Daniela podía llegar a sentir.

Por ahora, lo único que podía hacer era guardar mis pensamientos para mí.

Al fin y al cabo, para ella yo seguía siendo el mismo de siempre.

El amigo de su mamá.

El hombre que había estado presente desde que nació.

Su supuesto tío.

Aunque, en realidad, nunca había sido su tío.

En ocasiónes me Mástruba pensando en ella

1
Deyda Ninorca Sanchez Batista
porque no lo visitaste
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