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Volver A Vivir No Está Mal

Volver A Vivir No Está Mal

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:10.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Noelia Pérez es una mujer mayor de 89 años que muere de un ataque al corazón, pero inexplicablemente despierta en otra realidad. No se ha convertido en ninguna preciosa jovencita, sigue siendo una mujer mayor, pero esta vez tiene unos 50 años, un gato tuerto, una casa desvencijada y un nieto delicado que viene a vivir por ser rechazado por su preferencia sexual. ¿Qué hará Noelia con esta nueva vida? Acompáñame y verás como solo hay que desear vivir con mucha fuerza para brillar desde la miseria más absoluta.

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Adolescentes hormonales

El sol de la tarde se filtraba por la ventana de la cocina mientras Noelia, ahora Lía para todos, escuchaba a Amparo con la paciencia que había cultivado durante sus años de enfermedad en la otra vida. La chismosa del pueblo era una mujer mayor que gesticulaba con el entusiasmo desmedido de las personas nerviosas, sus manos arrugadas describían grúas imposibles y caravanas que parecían sacadas de un cuento de hadas.

-Y te digo, Lía, que nunca habíamos visto nada igual. Es lo más emocionante que ha pasado en el pueblo desde que apareciste en la taberna y descubrimos que Tomás era un demente. -agregó sin pizca de tacto y sin darse cuenta en lo más mínimo, continuó informando como un telediario sensacionalista. -Esos ricachones traían la casa hecha como si fuera un rompecabezas gigante. En una semana, ¡una semana! Ya tenían toda la estructura levantada. Ahora están con la piscina y uno de los albañiles me contó que van a poner puertas y ventanas que se abren solas, con solo tocarlas o acercarte.

Noelia asentía, acariciando distraídamente el lomo de Capitán, que dormitaba a sus pies. El gato había envejecido con la otra Lía y su pelo gris era un recordatorio silencioso de los años que habían compartido. Ahora ese pelo había recobrado algo de brillo bajo su afecto y cuidado. Capitán era el mimado de la cueva. Ya estaba tan gordo que ahorita rodaría montaña abajo. Noelia decidió hacerse la que prestaba atención a Amparo por pura cortesía.

-¿Y qué más?

-Pues que los electricistas van por el pueblo como un ejército. Han cambiado los postes de la luz, han puesto cableado nuevo... Y también vinieron de la compañía de gas y la telefónica. Ahora tenemos Wifi con excelente recepción. Hasta el alcalde Santos está impresionado. Parece que este hombre, el de la ciudad, tiene dinero para gastar y le sobra. La gente está contenta.

Noelia sonrió con cortesía. La verdad era que le importaba un pimiento lo que aquellos ricachones hicieran en su antigua finca. Ya no era suya y de hecho técnicamente nunca lo había sido. Lo suyo era la cuantiosa suma que recibió por el terreno. Desde que la vendió le fue depositado en el banco del pueblo todo el dinero. Ella no había tocado ni un solo centavo. Era su respaldo y fondo de emergencia para ella y los chicos. Por suerte el pueblo estaba empeñado en subsidiarlos.

-Bueno querida Lía, me voy. Qué se me hace tarde y tengo que pasar por casa de Doña Clara y por la obra a ver de qué más me entero. Te he traído unos huevos de mis gallinas y un poco de leche recién ordeñada.

-No debías molestarte, Amparo. Ha sido una visita muy informativa.

-¡Molestarme! ¿Y qué clase de vecina sería si no cuidara de ti? Además, ya sabes que yo siempre me entero de todo y tú acá arriba no tienes cómo hacerlo. Es lo menos que puedo hacer.

Noelia la acompañó hasta la puerta, sintiendo el peso de la deuda que todos los habitantes del pueblo parecían querer pagar con ella. Habían pasado más de dos meses desde que llegó a esta montaña. No fingía ser Lía que había vuelto, pero nadie estaba dispuesto a escuchar y ella no le importaba realmente. La mentira colectiva había calado tan hondo que a veces ella misma casi la creía. Cuando la puerta se cerró, Noelia suspiró y se sentó en el viejo sofá de mimbre que trajo el alcalde Santos hacía una semana. Capitán levantó la cabeza, la miró con su ojo cansado y volvió a dormir.

-Solo tú y yo, bicho. -murmuró. -Tú y yo y el silencio. Esa Amparo aturde. No entiendo cómo no se queda ronca. -pero el silencio no duró.

A los dos días, Mateo apareció con el rostro amoratado. Noelia lo vio desde la ventana que el albañil había tallado en la roca. Mateo venía subiendo la cuesta con pasos torpes y supo inmediatamente que algo andaba mal. Cuando abrió la puerta, el chico intentó sonreír, pero el gesto se convirtió en una mueca de dolor.

-¿Qué te ha pasado?

-Me caí por las escaleras en la escuela?

No te caíste por las escaleras, Mateo. Pensó Noelia, pero no insistió. Era evidente que el chico no quería hablar de ello. Señal de que podía manejarlo. El muchacho bajó la mirada. Tenía catorce años, pero en ese momento parecía un niño pequeño. Ella le sirvió el almuerzo. Mateo pareció culpable y terminó confesando.

-Fue una pelea, pero no fue nada.

-¿Con quién?

-Nadie. Un chico nuevo. No volverá a pasar.

Noelia lo dejó estar, Ya le había dicho más de lo que esperaba. Lo sentó en la cocina y le aplicó vinagre en el pómulo inflamado, mientras Capitán se subía a las manos del chico con curiosidad felina. Noelia no presionó más confesiones. Con los adolescentes, había aprendido en su vida pasada que las palabras eran como semillas. había que plantarlas y esperar. Lian llegó tres días después. Era de noche cuando llamó a la puerta y cuando Noelia abrió, el joven estaba allí con una mochila al hombro y una expresión que mezclaba determinación y enfado.

-¿Abuela, puedo quedarme unos días? -ella se apartó de la puerta y dijo.

-Pasa. -fue mientras preparaba té cuando Noelia se atrevió a preguntar.

-¿Discutiste con los Santos?

-No, no es eso. Es... no olvídalo. ¿Y Mateo?

-Durmiendo. ¿Quieres que lo despierte?

-No, ya lo veo mañana. ¿Puedo ayudar con las cosas de la casa? No quiero ser una carga.

-Solo si quieres. Aquí no hay mucho que hacer. Mañana es sábado y quiero lavar la ropa en la lavadora que trajeron de casa de Tomás. Magdalena me trajo jabón y suavizante. Sí quieres puedes ayudarme a tender la ropa. -Lian se encogió de hombros y Noelia supo que no obtendría más respuestas esa noche. Al día siguiente llegó Aritza con los primeros rayos del Sol.

-¿Sabes algo de Lian?

-Está bien. Llegó anoche muy tarde. Ahora duerme. -Aritza suspiró aliviada.

-¿Qué fue lo que pasó? No me contó nada.

-No sabemos. A nosotros tampoco nos dijo nada Lía. Llegó a casa, cogió sus cosas y se fue. Mi hermano estaba furioso y lo ha buscado por todo el pueblo. Dame un momento que voy a buscar señal para llamarlo y decirle que Lian está contigo. -ese día no se volvió a hablar del tema. No obstante, algo olía mal en el pueblo y Noelia no era tonta. Las visitas constantes de los vecinos, los regalos, la información que traían... Todo era una cortina de humo, y ella lo sabía, pero no podía hacer nada sin pruebas. La citación de la escuela llegó con el señor Mariano.

-Señora Pérez, su sobrino Mateo ha tenido un incidente en el recreo. Está en la enfermería. ¿Podría venir?. He venido en el cuatro por cuatro para llevarla.

El corazón se le encogió a Noelia. Se vistió con ropas adecuadas y se recogió el cabello. No por necesidad, sino por costumbre, para mantener las apariencias. Era una reminiscencia de su otra vida. Bajó la montaña junto al señor Mariano sin pronunciar una palabra. La enfermería del pequeño instituto rural era un espacio blanco y limpio, con olor a alcohol y a miedo. Noelia reconoció a Mateo de inmediato. Estaba en una camilla, rodeado de Lian y Aritza, los tres con caras de funeral, pero lo que la detuvo en seco fue el otro chico. Estaba sentado en una silla, con el labio partido y un ojo tan hinchado que parecía una fruta podrida. Tenía el cabello oscuro y despeinado y la mandíbula definida, con la actitud de un cactus del desierto. A Noelia se le pareció a Capitán cuando se enfurruñaba. Se giró hacia los suyos.

-¿Ahora bien, quién me cuenta qué ha pasado aquí? -los tres se miraron. Lian dio un paso al frente.

-Ha sido culpa mía. Mateo solo estaba defendiéndome.

-¿Defendiéndote de qué?

-De... -Lian no continuó. Bajó la mirada y los otros dos hicieron lo mismo.

-Déjeme explicarlo yo. -la voz era suave, femenina, con un acento que Noelia reconoció como de la ciudad grande. Se giró y vio a una mujer hermosa, elegante, con un vestido que costaría más de lo que Noelia guardaba en el banco. -Soy la madre del chico que empezó la pelea. Le pido disculpas. Será castigado severamente. Esto no volverá a repetirse. -Noelia la estudió. Vio las ojeras bajo el maquillaje perfecto, la tensión en los hombros, la forma en que sus dedos se aferraban al bolso como si fuera un salvavidas.

-Gracias, pero necesito que me diga exactamente cuál fue el motivo. -la mujer miró a todas partes. Al enfermero que fingía revisar unos papeles, a los jóvenes que seguían con los ojos clavados en el suelo, a su hijo herido que ahora miraba a Noelia con una mezcla de miedo y desafío. Finalmente, pareció tomar una decisión.

-Mi hijo ofendió a su nieto porque su nieto se le confesó y pues no terminó bien. Yo de verdad lo lamento. Esto no volverá a suceder, se lo prometo. Solo no sigamos con esto. Mi hijo podría tener problemas graves si... -Noelia la miró. No vio a una madre justificando a un hijo malcriado. Vio a una madre desesperada, atrapada en algo más grande que ella. Comprendió que alguna historia había detrás de que unos ricachones vinieran a establecerse en este valle perdido en la nada, pero eso no era su problema. Disciplinar a sus chicos eso sí y lo haría.

-No se preocupe, yo me encargo. Pierda cuidado, también hablaré con los míos. Un placer conocerla. Soy Lía Pérez.

-Ah, disculpe mi descortesía. Soy Fátima Santiesteban. -se estrecharon las manos y Noelia sintió que la mujer temblaba. Hubo un momento de conexión, de reconocimiento silencioso entre dos personas que sabían lo que era esconder secretos.

-Mamá, vámonos ya. -la voz del chico herido sonó ronca y resentida.

Fátima asintió, le dedicó a Noelia una última mirada y salió con su hijo, dejando tras de sí un rastro de perfume caro y preguntas sin respuesta. Cuando la puerta se cerró, Noelia se giró hacia los tres jóvenes. Mateo seguía sentado en la camilla, con el brazo vendado. Lian y Aritza estaban a su lado, formando un muro de protección.

-Ahora, los cuatro solos. Quiero saber todo lo que pasó. -Mateo levantó la cabeza. Tenía una marca roja en la mejilla y el orgullo herido en los ojos.

-El chico, Andrés, desde que llegó al pueblo ha tenido problemas con todos los chicos y más de la mitad de la chicas. La primera vez que insultó a Aritza nos enfrentamos físicamente y no volvió a molestarla.

-El día que te caíste por las escaleras. -dijo Noelia con ironía.

-Después te dije que había tenido una pelea.

-Sí, es verdad. ¿Y hoy por qué ha sido?

-Le dijo a Lian que era un pervertido. Que somos una familia de delincuentes que hacemos lo que queremos en este pueblo porque el alcalde está comprometido con nosotros. Que los amanerados no merecen vivir. Lian no hizo nada, pero yo no pude quedarme callado. Además Lian no se le confesó a ese engreído. Él mintió. Lian solo le alcanzó una libreta que se le había caído de la mesa. Eso en que parte de este mundo es una confesión. Toda el aula fue testigo.

-Ahora entiendo porque viniste a la montaña. No importa. Chicos hoy nos vamos a casa y tú Aritza también te vienes con nosotros. Llama a tu hermano. -Noelia sintió que el suelo se movía bajo sus pies. Miró a Lian, que ahora sí levantaba la cabeza con una mezcla de vergüenza y desafío. El chico tal vez pensaba que ella se enfadaría.

-Lian. -lo miró directamente a los ojos. Yo siempre te voy a apoyar y mi cueva es tu hogar. ¿Entendido? Esto no es un favor, ni una caridad. Es familia y la familia no se elige, pero se protege.

Lian rompió a llorar. Mateo, todavía con el brazo vendado, se acercó y lo abrazó. Aritza los rodeó a ambos, formando un nudo humano que Noelia observó con el corazón apretado. Cuando salieron de la enfermería, Noelia se detuvo en el umbral. El sol de la tarde pintaba el pueblo de dorado y en la distancia, en lo alto de la colina donde antes estuvo la finca de Lía, vio las grúas. Vio la estructura imponente que crecía como una bestia metálica. Algo se movía en el valle. Algo que no sabía si era peligroso o simplemente inevitable. Capitán la esperaba al pie de las escaleras, con su indiferencia felina. Se agachó para acariciarlo y susurró.

—Tranquilo, pequeño bicho. Pase lo que pase, estaremos juntos en este mundo.

El gato maulló como si entendiera. Los chicos la siguieron y juntos subieron la montaña. A sus espaldas, la vida del pueblo bullía. Los secretos se acumulaban y una familia de ricos se instalaba en la finca que una vez Tomás había incendiado. Para Noelia esas cosas eran triviales. Ahora era Lía, la cuidadora de jóvenes perdidos. La mujer que había aprendido a vivir en el silencio de la montaña. O eso creía. Porque cuando llegó a la puerta de su casa, encontró un sobre en el felpudo. Papel grueso, membrete elegante. Lo abrió con manos temblorosas.

"Estimada Sra. Pérez:

Mi nombre es Carlos Santiesteban. Soy el propietario de la finca que usted solía habitar. He sabido por mi esposa que tuvo un encuentro con mi hijo en el colegio. Le agradezco su discreción y su comprensión. Me gustaría invitarla a tomar un café esta semana. Hay ciertos asuntos de su pasado que creo que debería conocer. Asuntos que podrían interesarle, especialmente ahora que vivimos en la misma montaña.

Atentamente,

Carlos Santiesteban.

P.D.: Mi esposa me ha hablado de su parecido con alguien que conocí hace muchos años. Una mujer llamada Noelia. Quizás pueda aclararme esa duda."

El papel cayó de sus manos. Capitán lo olfateó y luego levantó la cabeza para mirarla, sus ojos viejos y sabios brillando en la penumbra de la tarde. Noelia sintió que el suelo se abría bajo sus pies por segunda vez ese día.

-¿Lía estás bien?

-Sí. Solo ha sido un mareo. Ya no soy tan joven y ustedes me han dado emociones fuertes hoy. Arriba. Báñense que preparo la comida.

-¿Pero no va a darnos un regaño? -dijo Aritza temerosa. Lía parecía igual que su hermano. Era de las que no decía ni una palabra hasta llegar a casa, pero desde que pasaba la puerta el recital comenzaba.

-Yo no discuto cosas importantes con el estómago vacío. Además soy de hablar y comprender más que de castigar. -Aritza soltó un suspiro aliviado.

-Está bien. Soy la primera al baño.

Noelia los vio alejarse dentro de la cueva con preocupación. Miró la carta que todavía estaba en el suelo. Capitán se había sentado encima como el que dice. Me importa un bledo lo que esto diga. Noelia tuvo que reír. Bueno tomaría ese café. Total. ¿Qué podía pasar?

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Limaesfra🍾🥂🌟
Bella historia que nos transporta a nuestros tbts a nostalgias de momentos compartidos....de recuerdos y reencuentros...felicitaciones Yinet, exitos llegjen a tu vida.🍾🥂
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS por tu calificación y tus buenos deseos.😊
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Limaesfra🍾🥂🌟
Hermosa y apasionante historia a la vez me emocione mucho al terminar de leerla gracias por compartirla
Yinet Leonor: Por nada. 🥰
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Limaesfra🍾🥂🌟
no le dijo si quiero, le.dijo a esta casa le falta un perro🤣🤣🤣eso si es decir si acepto bien normal wn ellos
Yinet Leonor: Así mismo 🤣🤣🤣🤣🤣
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Aniramairos
No sé qué pasa con el sistema, pero por lo menos a mí se me dificulta mucho poner un comentario al final junto con la calificación de la historia, por eso escribí estilo telegrama 🤭, pero de este lado quiero dejar mi sincero agradecimiento por otra emotiva historia autora, me enamoré de todos los personajes, sobre todo de Capitán, me reí, también se me salieron las lágrimas, y no quería que terminara, pero fue un final bueno para una buena historia.
Yinet Leonor: Gracias. Sabes que de todas mis lectoras a ti siempre te llevo en el corazón y siempre me alegra recibir tus oportunas correcciones. Gracias 😊
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Aurora
Excelente una historia cotidiana, una historia de las que se deberían contruir día a día , de apoyo, cotidianidad , hermandad y amistad, de todo lo bueno que debería prevalecer en el mundo, sin un a pesar de.
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤷
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Aurora
Esta historia me cargo de nostalgias, no malas, siempre buenas, de aquello que se deja pasar o se guarda en un rincón lejano, añoranza de casa llena, de familia, de distancias, añoranza de no saber , de haber hecho bien las cosas, de haber sembrado valores , amor y empatía, añoranza del tiempo que pasa y nostalgia , porque llegó esta historia a su final .
Aurora: Estoy segura que así será y si me demoro en llegar a ellas, me disculpas es que soy un poquito dispersa y aún no se porque las notificaciones no me llegan o no se buscar, más bien 🤭🤭🤭🤭
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Aniramairos
Excelente historia, emotiva, divertida, con personajes que enamoran.
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS. Eres una de mis lectoras más fieles y agradezco todos tus comentarios y oportunas correcciones. Eres de esas lectoras maravillosas que ayudas a perfeccionar la escritura y analizas objetivamente las contradicciones. Desde el fondo de mi corazón. Espero seguir contando siempre contigo.🥰🥰🥰🥰🥰
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Aniramairos
Muy lindo final para una linda historia 🥰
Yinet Leonor: Gracias.😊
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Aniramairos
Supongo que eso espera 🤭, porque saber el sexo a los dos meses está en chino 🤭🤭
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣En realidad no. Ya desde el primer mes puede saberse con un ultrasonido. Aunque no es muy preciso y sobre todo no muy prudente. Cómo quiera es una resonancia que puede provocar inconvenientes para el correcto desarrollo de los fetos.🥰 A mí me lo dijeron al mes. Desde esa etapa temprana del embarazo supe que tendría una niña. Verdad que era un embarazo de riesgo con seguimiento genérico.🤷
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Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Yinet Leonor: Ya saqué el primer capítulo de la próxima. "El castigo del heredero"
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Marita Peña
WOW HERMOSO FINAL 👏👏👏👏
Yinet Leonor: Gracias. Adoro que te haya gustado. 😊
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Marita Peña
EXCELENTE CAPÍTULO
Yinet Leonor: Gracias 😘
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Warriorgame
Excelente relato. Me ha gustado mucho. 👍
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS por tu calificación, pero sobre todo por tus comentarios constructivos y tus correcciones oportunas que me ayudan a perfeccionar mi escritura. GRACIAS 🥰
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Warriorgame
Lo importante es estar agradecido.con lo.que se tiene.
Yinet Leonor: Exactamente. Esa es la clave de la felicidad y el éxito.😊
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Elisa Patico
Una hermosa historia de amistad, redención y segundas oportunidades. Me encantó sobre todo como pude verme reflejada en muchos de los personajes a medida que iban creciendo, describe muy bien esa etapa que como adolescentes nos parece tan compleja ❤️
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS por tu apoyo, calificación y hermosos comentarios.🥰
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Elisa Patico
Hermosa historia, me da mucha nostalgia el final 🤧🥹
Yinet Leonor: Sí. A mí también 🥰
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Elisa Patico
vamos a ser tías
Yinet Leonor: Por cierto ya saqué el primer capítulo de la próxima novela "El castigo del heredero" y te la he dedicado a ti y a otra lectora Aurora. Disfrútala.😊
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Elisa Patico
aaaaaaaaaaaaaaaaaaa🫣
Yinet Leonor: Mateo sí que pidió matrimonio a lo grande.🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Si que calculó todo. Ojalá el perro sea pequeño aún. Ya grande es más difícil que se adapte.
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Es pequeño 😊
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Elisa Patico
Crecen todos tan rápido 🤧 Siento que estamos en la recta final de la historia 🥹
Yinet Leonor: Sí, falta muy poco🙂
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