NovelToon NovelToon
Mi ex quiere volver. Yo espero gemelos del magnate

Mi ex quiere volver. Yo espero gemelos del magnate

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Posesivo / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

Mi esposo quería quedarse con mis bebés, criarlos con su amante y echarme después del parto.
Pero mis gemelos no eran suyos.
La clínica había usado por error la muestra de Jerónimo Alcántara, el magnate más temido de México.
Decidí divorciarme, recuperar mi dinero y sacar a la luz las mentiras de los Cardona. Rodrigo creía que yo no era nadie sin su apellido. Pronto descubriría cuánto le iba a costar haberme subestimado.
La esposa que había humillado era V, una artista reconocida. Y el hombre al que él jamás se atrevería a desafiar llevaba tiempo buscándome.
Mientras mi matrimonio se derrumbaba, Jerónimo empezó a hacer algo que mi esposo nunca había hecho: escucharme, protegerme y tomarse en serio lo que yo quería.
Ahora mi ex me ruega que vuelva.
Pero el padre de mis gemelos quiere casarse conmigo.
Y yo no pienso volver con el hombre que quiso quitarme a mis hijos.

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Capítulo 14

Mi abogado leyó el informe sin pedirme que me calmara.

Ese detalle hizo que pudiera sentarme.

—No la han evaluado —dijo—. Esto no convierte una acusación en un hecho. Necesitamos la copia completa y saber dónde pretenden presentarla.

—Quieren usarlo para quedarse con los niños.

—Entonces vamos a documentar la amenaza y responder por la vía que corresponda. No les entregue un consentimiento ni acepte una consulta organizada por ellos.

Le enseñé lo que Flor había conseguido. Mi nombre estaba bien escrito. Mis síntomas, en cambio, parecían copiados de una persona a la que no conocía.

—Dicen que me niego a recibir atención —señalé.

Saqué los informes del accidente y de la quinta.

El abogado los puso aparte. Por primera vez aquel montón de papeles podía hacer algo más que recordarme las dos noches.

—Voy a terminar el matrimonio —le dije—. No quiero pasarme meses demostrando que merezco irme.

—La decisión de divorciarse no depende de convencer a Rodrigo. Los otros asuntos requerirán trabajo. Hay bienes, denuncias y amenazas que no se resuelven todos con una sola firma.

Acepté la diferencia, aunque me desesperara.

Esa tarde fui a buscar a Prudencia. Le había dicho por teléfono que no volvería a presentarme a solas. Beto esperó conmigo en la entrada mientras Herlinda avisaba.

Ofelia quiso recibirme primero.

—Siéntate. Podemos evitarte una vergüenza.

No me senté.

—Cualquier documento, con mi abogado.

Rodrigo apareció detrás de ella. Tenía el teléfono en la mano y una expresión cansada que no me produjo la compasión de otras veces.

—Nadie quiere hacerte daño —dijo.

Miré a Ofelia.

—La quinta sigue ahí. Y mi teléfono también, si no lo han tirado.

Ella no respondió a eso.

—Tú puedes irte —dijo—. Esos niños son de esta familia.

Rodrigo apartó la vista.

Por un momento quise obligarlo a decirle a su madre la verdad. Dejar que discutieran entre ellos mientras yo salía. Pero usar la identidad de los bebés como un golpe en aquella sala pondría mi único margen de decisión en manos de los dos.

—No van a resolverlo ustedes aquí —respondí.

Prudencia me esperaba en su cuarto. Estaba más cansada que en el cumpleaños, con el vaso de agua fuera de su alcance. Se lo acerqué.

—Hija, dame tiempo.

Era la misma petición del jardín.

—¿Para qué, abuela?

—Para arreglar esto sin juzgados. Para no morir viendo a todos peleados.

Me senté junto a ella. Me habría gustado que me pidiera cualquier otra cosa: compañía, una comida, leerle en voz alta. Todo lo que yo sabía darle sin quedarme dentro de aquel matrimonio.

—Puedo seguir viniendo a verla —le dije—. Pero la demanda sigue.

Prudencia dejó el vaso.

—Rodrigo puede cambiar.

—Yo ya cambié.

No lo dije con orgullo. Había cosas de mí que había perdido allí y no sabía si iba a recuperarlas. No quería prometerle a una anciana enferma que volvería a intentarlo para ahorrarle una tristeza que sus hijos se habían encargado de provocar.

Le di un beso antes de salir.

En el coche, Beto me pasó una llamada de Lino. Había sido el enlace durante la búsqueda de la quinta y ya coordinaba con Poncho los avisos de seguridad.

—El señor Alcántara quisiera verla —dijo—. Si acepta, podemos encontrarnos en un lugar que usted elija.

Le di la dirección de un salón privado cercano al Camelia. También avisé a mi abogado de que hablaría con él.

Jerónimo llegó con una carpeta. Se sentó de modo que no tuviera que apoyar el hombro herido contra el respaldo.

—Lino me informó de las amenazas —dijo—. Puedo ofrecerle un equipo que trabaje con su abogado y refuerce su seguridad.

—¿Qué sabe exactamente?

Me lo dijo. Sabía de la quinta y del informe que habían hecho circular. No conocía todos mis expedientes. Me alivió y me hizo sentir culpable al mismo tiempo: yo sí tenía documentos sobre él que nunca había visto.

—No le estoy pidiendo que entregue el caso a mis abogados —continuó—. Puede conservar a los suyos. Quiero que tengan recursos para responder.

Miré la carpeta cerrada.

—¿Y qué espera de mí?

Jerónimo no fingió que no existía una respuesta.

—Que me ayude a encontrar a V.

Lo dejé hablar.

—Mi hermana puede pasar horas delante de uno de sus cuadros. Hay días en que eso la ayuda a volver a hablar con nosotros. No necesito que una pintora prometa curarla. Quiero poder ofrecerle más de lo que le hace bien.

Le pregunté si Estrella lo había pedido.

—Pide los cuadros. A la autora no la conoce.

Me gustó que no cambiara la respuesta para hacerla más convincente.

—Usted cree que yo puedo llevarlo hasta ella.

—Creo que conoce a alguien que puede.

—En la terraza me preguntó otra cosa.

Jerónimo sostuvo mi mirada. Yo recordaba demasiado bien la mano con que me había sujetado.

—Y usted ya me respondió —dijo—. No voy a repetir la pregunta esta noche.

—Lo que sí sé es que necesita salir de los Cardona —añadió—. Y yo puedo ayudarla a hacerlo.

Abrió la carpeta. Había una propuesta de servicios, presupuesto y condiciones. Yo empecé a leer por las últimas.

Jerónimo esperó.

La ayuda tenía una condición relacionada con la artista. La marqué con la uña y giré la hoja hacia él.

—Antes de aceptar nada, vamos a hablar de esta línea.

1
Mar Sol
¡¡Ándale!! ¡¡Sin vergüenza!! Ofelia es malvada, ahora sí, se le callo el teatrito.
Mar Sol
Jerónimo ya se dió cuenta, que Renata es, V.
Mar Sol
¡¡Hay Dios!! si Jerónimo cuida a Renata sin saber lo de los bebés, pues ahora más la va a cuidar, por que ya investigó quien lo va hacer padre.
Gloria...🇻🇪
La manzanilla no es buena para las embarazadas
Mar Sol
Rodrigo es un cretino, infiel, no merece ni un gramo de consideración de parte de Renata, afortunadamente, Jerónimo está pendiente de ella.
Mar Sol
Jerónimo, acertadamente se acercó a la persona que puede ayudar a su hermana.
Mar Sol
Horrible persona es Ofelia, necesita un escarmiento por entrometida y despreciable.
Mar Sol
Jerónimo se dió cuenta que ella es V.
Mar Sol
¡¡que horror!! Rodrigo es un poco hombre, Ofelia y Ámbar, son unas descaradas.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play