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Corazón Traicionado El Juego del Mafioso

Corazón Traicionado El Juego del Mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Secretario/a / Traiciones y engaños / Romance de oficina / Completas
Popularitas:45.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Beatriz novaes

Pietra Petrovsky tiene veinticuatro años, una herencia bloqueada y un matrimonio que acaba de derrumbarse. Cuando descubre que su marido Ricardo la engaña con su mejor amiga —y que solo se casó con ella por el dinero de su padre—, huye de Brasil con un boleto de avión a Moscú y la promesa de no mirar atrás.

En Rusia, un correo electrónico le cambia la vida: una entrevista en el Grupo D'Amato, el imperio empresarial de Marco D'Amato, un hombre de treinta y cuatro años con reputación implacable, mirada peligrosa y un mundo oculto que Pietra ni siquiera imagina. Porque Marco no es solo un empresario exitoso: es el jefe de una de las mafias más poderosas de Moscú.

Desde el primer encuentro, la tensión entre ambos es innegable. Pietra no se deja intimidar, y eso despierta en Marco algo que llevaba años enterrado. Pero entre ellos se interponen secretos, traiciones y enemigos que acechan en las sombras: una secretaria obsesionada con destruirla, un ex marido que se niega a dejarla ir, y un rival mafioso que hará lo que sea por acabar con Marco —empezando por la mujer que él ama.

A medida que Pietra se adentra en el mundo de Marco, deberá elegir entre la seguridad de huir una vez más... o quedarse y arriesgarlo todo por un hombre que quema el mundo por ella, pero cuyas manos están manchadas de sangre.

NovelToon tiene autorización de Beatriz novaes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Verdades que cortan

PIETRA PETROVSKY

Fui al cuarto con el rostro ardiendo y el alma hecha pedazos. Me di un baño largo, dejando que el agua caliente me corriera por la cara, mezclándose con las lágrimas que ya no podía contener.

Me acosté en aquella cama que, hasta hacía pocas horas, era nuestra.

No dormí.

Pasé la noche entera en vela, con los ojos clavados en el techo, intentando entender qué le había pasado a Ricardo. Nunca fue agresivo, nunca me levantó la voz y nunca me miró con desprecio.

El hombre que vi en aquella sala no era el hombre con quien me casé hace cuatro años.

Había cambiado por completo.

Tal vez esos cuatro años felices no fueron más que una hermosa mentira.

Por suerte —o quizá por cobardía— no entró al cuarto esa noche. Eso me dio tiempo para pensar. Tiempo para planear.

Iba a huir.

Fingiría que nada había pasado. Diría que iba a la universidad, como siempre. Después viajaría lejos. Todavía no sabía adónde, pero sabía una cosa: no iba a quedarme ahí.

Al amanecer me levanté con el cuerpo pesado, pero la mente extrañamente lúcida. Me bañé otra vez. Me peiné con cuidado, me lavé los dientes y bajé a desayunar, como todos los días.

Cuando llegué al comedor, él estaba ahí.

Sentado a la mesa, impecablemente vestido, leyendo algo en el celular. La postura tranquila, la expresión neutra. Con la mayor cara de inocencia del mundo.

Levantó los ojos y al verme sonrió.

RICARDO

— Buenos días.

El corazón se me aceleró, pero respiré hondo.

Me senté a la mesa en silencio.

PIETRA

— Buenos días.

RICARDO

— ¿Dormiste bien?

La pregunta casi me hizo reír. Casi.

PIETRA

— Sí.

Mentira.

Él tomó un sorbo de café, observándome por encima de la taza, como si estuviera evaluándome.

RICARDO

— Ayer se me pasó un poco la mano.

PIETRA

— Sí...

RICARDO

— Perdóname por...

PIETRA

— Está bien.

Lo corté antes de que terminara.

RICARDO

— De verdad me pasé de la raya...

Tragué saliva y apreté las manos sobre el regazo.

PIETRA

— Ya pasó.

Me contuve para no mandarlo al infierno.

RICARDO

— ¿Vas a la universidad hoy?

PIETRA

— Sí...

RICARDO

— Bien... Cuando vuelvas hablamos.

Asentí con la cabeza y seguí desayunando.

RICARDO

— Vamos... Yo te llevo a la universidad.

Se levantó mientras yo aún terminaba el café.

PIETRA

— No hace falta...

RICARDO

— Insisto.

Tragué saliva, tomé mi mochila —donde había guardado mi laptop, mis documentos, incluido el pasaporte, y mis tarjetas de crédito— y caminé hasta la puerta del departamento, justo detrás de él. Abrió la cerradura y salimos sin decir una palabra.

Entramos al elevador. El espacio cerrado me puso tensa. Ricardo me pasó la mano por la espalda y me jaló hacia un abrazo que, antes, habría sentido reconfortante. Ahora solo me dieron ganas de llorar.

Presioné el botón del sótano, el estacionamiento.

El celular de él vibró.

En la pantalla, el nombre y la foto de Vitória.

Ricardo me miró por un segundo demasiado largo... y rechazó la llamada.

El silencio del elevador se volvió insoportable.

En el estacionamiento, caminábamos hacia el carro cuando escuché una voz que ya odiaba.

VITÓRIA

— ¿Llevando a la niña a la escuelita?

Preguntó con sorna, cruzada de brazos.

Ricardo se detuvo de golpe.

RICARDO

— ¡Te dije que no aparecieras hoy!

VITÓRIA

— ¿De verdad crees que me vas a dejar plantada ahora?

— Llevas dos años prometiéndome que vas a terminar con ella. Ya se enteró de lo nuestro, ¡termínala de una vez!

El corazón me dio un vuelco.

PIETRA

— ¿Dos años?...

Mi voz salió débil, atrapada en la garganta.

Vitória sonrió.

VITÓRIA

— Así es, cariñito.

— Llevamos tres años juntos...

— Y él lleva dos prometiéndome que va a dejarte...

Miré a Ricardo.

Por un instante no supe si lo que vi en su rostro era arrepentimiento o solo la luz tenue del estacionamiento jugándome una mala pasada.

PIETRA

— Voy a pedir un taxi.

Dije en voz baja, alejándome.

Salí del estacionamiento sin voltear atrás. Con cada paso, algo dentro de mí moría y otra cosa nacía.

Mientras me alejaba, todavía alcanzaba a oír la discusión a media voz.

RICARDO

— ¿Por qué tuviste que abrir la boca?

VITÓRIA

— ¡Tú ni siquiera la quieres! Solo estás con ella por la heren...

RICARDO

— ¡Cállate!

La frase quedó incompleta.

Y yo también.

No logré conectar ninguna palabra con aquella oración interrumpida.

¿Herencia?

Me faltó el aire.

Con las manos temblando, pedí un taxi.

Cuando subí al carro, miré por la ventanilla una última vez hacia aquel edificio que alguna vez fue mi hogar.

PIETRA

— Al aeropuerto.

— Lo más rápido posible, por favor.

El conductor asintió.

Y mientras el auto arrancaba, me dejé llevar por las lágrimas.

1
Edith Zenteno
ya debería decirle que es jefe de la mafia Rusa si no se va a enterar por Carlos, Igor,Irina en fin
Edith Zenteno
ummmm que peligroso ir a un club nocturno con desconocidos 🤔
Edith Zenteno
la novela no es mala pero si un poco tediosa por eso es tan larga repiten mucho lo mismo
Edith Zenteno
no almuerza, desayuno y pide pizza??
Edith Zenteno
jajajaja jajajaja ahí nadie toca la puerta
Edith Zenteno
y que paso con Ricardo porque ella está Casada y además tiene una herencia
Edith Zenteno
ummm el tuvo algo con Irina y ella se enamoro por eso la actitud cree que Marco es suyo 🤭
Edith Zenteno
la novela es buena pero el nombre Pietra ? ella es de Italia ?ahora está en Rusia?
Edith Zenteno
pero al ella irse el recibiría la herencia como su esposo 😡espero que no y que quede en la calle por estúpido y la tal Vitoria pierda todo por zorra
Luz Alvino
🥰🥰🥰
arelys beleño
hermosa gracias🥰🥰🥰🥰🥰
Graciela Saiz
porque no está en la misma habitación 🤔🤔🤷
Graciela Saiz
que calor 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🫠🫠🥵🥵🥵
Graciela Saiz
ese Igor me da mala espina 😏
Graciela Saiz
creo que lo mejor es que. le digas que perteneces a la mafia , 🤷
Graciela Saiz
estás jodido Marcos 😂
Graciela Saiz
me encanta como la pone en su lugar a Irina 😂😂
Derechos de Peticion
🥰🥰🥰🥰
Maricruz Felix
Pero porque toma se supone que esta embarazada
Maricruz Felix
Ay noo estaba muy bien la, novela ahora pura cogedera
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