Una élite de valientes mujeres soldados deberá enfrentar al crimen organizado que intentará matarlas para evitar ser descubiertos. Todo iniciará cuando una capitana del ejército es asesinada de un certero balazo disparado por un francotirador y el misterioso crimen destapa una poderosa mafia que intenta robar las ojivas nucleares que se almacenan en el cuartel, según descubre una chica policía designaba a resolver el extraño homicidio. Ella descubrirá además que esa despiadada mafia involucra a los altos mandos militares quienes a su vez, están vinculados sentimentalmente, entre ellos, complicando aún más las investigaciones. La mujer policía deberá desarticular la mafia y salvar el honor de la división blindada femenina "Las lobas" que maneja los poderosos tanques del ejército. Ellas se verán implicadas en el robo de las ojivas nucleares y de otras armas que son sustraídas sistemáticamente de los hangares militares. Paralelamente la mujer policía deberá definir su vida sentimental, pues su novio es un tipo muy violento, metido siempre en problemas extremadamente celoso y prepotente, y entre otros hombres que la pretenden. Traición, venganza, acción, suspenso, mucho amor, humor y romance se barajan en ésta emocionante historia, "Crimen en el ejército" que atrapará al lector de principio a fin.
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Capítulo 14
No quise seguir presionando a Dobson. Ese sujeto era el sospechoso tácito del crimen y debía actuar con cautela. Él me había dicho además que Law no tenía preferencias con las mujeres, sin embargo siempre hay "una especial" en todo hombre. Y eso lo descubrimos, muy fácil las mujeres porque ellos se delatan con la mirada o con sus actitudes.
Así, pues seguí indagando en el mercado y una vendedora me contó, entonces, que Law le gustaba bastante Silvia Rouss, la mujer encargada de las frutas. -La veía mucho, le hablaba, le ayudaba con la mercadería, la miraba muy embelesado y prendado-, me fue relatando la vendedora. ¡¡¡Mi intuición femenina no podía fallarme!!!
Silvia Rouss era muy bonita y también trabajaba en el mercado. Alta, curvilínea, de senos grandes, bien proporcionada y sonrisa divina. No solo era codiciada por Law, sino también por los otros comerciantes de ese centro de abastos donde ocurrió el crimen de Harold Law. Y descubrí un atenuante más. ¡¡¡Ella era casada!!! Su esposo también trabajaba en el mercado, tenía un puesto de ferretería y el tipo era súper celoso, violento y enorme, casi como un cerro: Larry Malden.
Malden era tan intimidante que nadie quería desafiarlo. Todos le tenían miedo porque ese tipo era capaz de arrancarle la cabeza a cualquiera de un solo tirón. Eso igualmente me contaron las vendedoras del mercado.
Encontré a Silvia en su puesto de venta. Ella me dijo que no tenía ningún interés en Law. -Él era muy gentil y amable conmigo, pero no teníamos nada en común Harold, él me hablaba de sus ventas, de sus sueños, me contaba de su vida, pero yo siempre tomé a Harold como un amigo y nada más. Law me invitó muchas veces para ir juntos a fiestas y a clubes pero, ya sabe, capitana, yo soy casada, me debo a mi esposo-, me reveló Silvia. Ella estaba a la defensiva, en realidad. No quería verse involucrada con el alevoso crimen de Law.
-¿Qué decía tu esposo acerca de tu amistad con Law? Él te hablaba bastante, te buscaba-, fui al ataque.
-Nada, Larry confía mucho en mí, además que, como te digo jamás salí con Law ni le di mayor opción, simplemente hablábamos sin llegar a más y Larry no veía nada malo en nuestra amistad-, fue tajante Rouss.
Quedé desilusionada. ¡¡¡No tenía nada!!!
Le conté mis pesquisas hechas en el mercado a Nancy, mi secretaria y adjunta en la comandancia. Ella era muy intuitiva, perspicaz y suspicaz. Hizo brillar sus ojos y su sonrisa. -Dime una cosa ¿la ropa de mujer que encontraste en el baúl debajo de la cama donde dormía Law, tiene las medidas de Rouss?-, me preguntó sonriendo pícara e irónica. Yo no había pensado en eso. Quedé turbada. Era cierto. El calzón y el sostén encajaban perfectamente en la anatomía voluptuosa de Silvia.
-Creo que el tal Malden es su primer sospechoso del crimen, capitana-, siguió riendo Nancy.
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Después de terminar con Donato me enamoré perdidamente de Bob Fox, pero fue un idilio bastante corto. Fox era muy dulce, romántico, cariñoso, ocurrente y siempre andaba de buen humor, contando chistes bobos. -Era un pescador tan pero tan tonto que tenía sus ahorros depositados en un banco de peces je je je-, decía y yo no podía contener las risotadas, incluso me doblaba por las carcajadas.
Bob Fox estudió informática en la universidad y se tornó en un hacker indescifrable para las autoridades y los propios estudiantes porque era muy acucioso, sagaz, audaz y muy enterado en todo eso del mundo de la cibernética. Fox ingresaba fácil a los registros de su facultad y alteraba las notas de sus compañeros y la de él mismo, consiguiendo magníficas calificaciones. Invadía además los correos privados de los profesores y de sus colegas de estudios los comprometía en serios escándalos. A varios de ellos, incluso, les costó el puesto y a los jóvenes ser echados de la universidad sin lugar a reclamos.