Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Archibald 2
El jardín de los Ivanov estaba especialmente tranquilo aquella tarde.
Las rosas comenzaban a florecer.
Una suave brisa movía las ramas de los árboles.
En una pequeña mesa de hierro blanco descansaba el servicio de té.
Los duques y el barón Smith fueron a la oficina de la mansión para revisar unos documentos..
Sienna aun no podía creer lo que habia escuchado.
[Esta era mi oportunidad, para conocer a un joven importante y salir de esta maldita mansión.]
Sarah levantó con tranquilidad su taza.
Bebió un pequeño sorbo.
Después miró directamente a Archibald.
—Disculpe, Lord Smith...
Él dejó la taza sobre el platillo.
—¿Sí, Lady Sarah?
Sarah habló con absoluta calma.
—Pero no estoy de acuerdo con lo que dijo hace un momento.
Archibald arqueó una ceja.
—¿Sobre qué exactamente?
—Sobre mi prima.
El joven permaneció en silencio.
Sarah continuó.
—Es cierto.
Comenzó a enumerar con naturalidad.
—Mi prima pertenece a una clase social inferior. No ha recibido educación formal. A veces es un poco descuidada. Sus padres fueron condenados por sus propios crímenes. Todavía no conoce la etiqueta porque creció en el campo. No posee bienes económicos. Ni tierras. Ni un poder influyente.
Cada frase hacía que los dedos de Sienna se cerraran con más fuerza alrededor de su vestido.
[¡Ya basta...!]
Sarah terminó la lista con absoluta serenidad.
—Todo eso es verdad.
Hizo una pequeña pausa.
—Pero sigue siendo parte de mi familia.
Sienna parpadeó.
No esperaba aquella última frase.
Sarah continuó.
—Y no me parece correcto menospreciarla únicamente por las circunstancias en las que nació.
Archibald la observó durante unos segundos.
Después sonrió.
Una sonrisa indulgente.
—Lady Sarah...
Negó ligeramente con la cabeza.
—Es usted demasiado buena.
Sarah no respondió.
Él continuó.
—Si realmente le preocupa el futuro de su prima...
Tomó tranquilamente otra taza de té.
—Podría presentarle a mi mayordomo.
Sarah permaneció inmóvil.
—O quizá...
Pensó unos segundos.
—Alguno de los oficiales que sirven en la guardia de mi familia.
Sonrió con total naturalidad.
—Serían personas mucho más acordes a su posición social.
Sienna sintió que el rostro le ardía de vergüenza.
[¿Un mayordomo...? ¿Un guardia...?]
Sarah dejó lentamente su taza sobre la mesa.
Su expresión cambió apenas un poco.
Como si realmente estuviera molesta.
—Lord Smith.
Él levantó la vista.
—Creo que vuelve a equivocarse.
—¿Ah, sí?
Sarah asintió.
—Mi prima decidirá con quién desea compartir su vida.
Su voz era tranquila.
Pero firme.
—Ella es libre de hacer lo que quiera.
Miró unos segundos hacia el jardín y a Sienna.
—Después de todo...
Sonrió con cierta melancolía.
—No tiene responsabilidades.
Archibald frunció ligeramente el ceño.
Sarah continuó.
—No debe administrar un ducado. No tiene cientos de personas dependiendo de sus decisiones. No debe proteger el prestigio de un apellido.
Bajó la mirada hacia su taza.
—A veces...
Soltó una pequeña risa.
—Incluso la envidio.
Los ojos de Archibald mostraron un leve interés.
—¿La envidia?
Sarah asintió.
—Sí.
Levantó nuevamente la vista.
—Ella es completamente libre. Puede decidir qué hacer con su vida. Puede enamorarse de quien quiera. Puede viajar si lo desea. Puede equivocarse sin poner en riesgo el futuro de miles de personas.
Sonrió con sinceridad.
—Yo no tengo ese lujo.
Sienna miraba a Sarah intentando disimular su malestar, pero a penas lo disimulaba.
Los puños de Sienna volvieron a apretarse.
[¿Me envidia...?]
Sarah siguió hablando.
—Mi agenda está llena desde que amanece.
Contó con los dedos.
—Administración. Leyes. Economía. Comercio. Política. Historia. Administración territorial. Correspondencia oficial.
Sonrió resignada.
—Y aún faltan muchas materias más. Mi padre dice que algún día tendré que ayudar a dirigir los asuntos de nuestra casa.
Archibald ya no sonreía igual.
La observaba con mucha más atención.
Con auténtico interés.
—¿Está estudiando administración del ducado?
Sarah asintió.
—Sí. También estoy aprendiendo sobre contratos comerciales y legislación.
Los ojos de Archibald brillaron apenas.
—Eso es... bastante inusual. La mayoría de las jóvenes nobles prefieren música o pintura.
Sarah se encogió ligeramente de hombros.
—Yo también disfruto esas cosas. Pero alguien debe entender cómo funciona el patrimonio de nuestra familia.
Hubo unos segundos de silencio.
Archibald no apartaba la vista de ella.
Sarah lo notó inmediatamente.
[Ah...]
[Ahora sí te interesa la conversación.]
Continuó hablando como si no hubiera advertido nada.
—Padre dice que un mal administrador puede destruir en pocos años el trabajo de varias generaciones.
Archibald asintió lentamente.
—Su padre tiene razón.
Sarah sonrió.
—Por eso intento aprender todo lo posible.
El joven la observó durante unos segundos más.
Había una evidente admiración en sus ojos.
No por su belleza.
No por su educación.
Sino por otra cosa.
Sarah lo comprendió de inmediato.
[Qué transparente eres...]
En la novela había fingido admirar la bondad de Sarah.
Ahora...
Lo que realmente captaba su atención era escuchar que la heredera de los Ivanov estaba formándose para administrar personalmente el patrimonio familiar.
[No estás fascinado por mí.]
Tomó tranquilamente otro sorbo de té.
[Estás fascinado por el tamaño de la herencia que imaginas.]
Y, por un instante...
Casi sintió lástima.
No por él.
Sino por la Sarah original.
[Qué hombre tan increíblemente simple...]
[Solo cambia el objetivo según dónde crea que está el beneficio.]
Levantó la vista y le dedicó una sonrisa impecable.
La misma sonrisa amable de siempre.
Mientras por dentro llegaba a una conclusión definitiva.
[Definitivamente... Lord Smith es mucho más idiota de lo que recordaba.]
Toda mi vida y hasta más quisiera
Sabes bien
Que soy tan tuya hasta que un día me muera
Pero ve
Que al engañarme te engañas tú mismo
Por tu altivez
Por esas cosas que tú haces conmigo
🎶🎶🎶