Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.
NovelToon tiene autorización de Angelina Fernández Quesada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 9: Una pieza fuera de lugar
La tensión en el ambiente no desapareció incluso después de que la conversación terminara.
Kael seguía observando a Aurelia como si intentara entender algo que no lograba encajar.
Y aquello comenzaba a incomodarla.
Porque ella conocía perfectamente esa mirada.
Curiosidad.
En la historia original, Kael Ravenhart jamás mostraba interés por Aurelia Voss.
Apenas la toleraba.
Entonces, ¿por qué ahora parecía tan atento a cada palabra que decía?
Aurelia apartó lentamente la mirada mientras dejaba la copa sobre una de las mesas cercanas.
—Parece que la gala finalmente se volvió interesante.
La voz tranquila de Damián rompió el silencio entre ellos.
Kael desvió apenas la mirada hacia él.
Aunque el ambiente seguía siendo cordial, Aurelia percibió algo extraño entre ambos hombres.
Una tensión silenciosa.
Difícil de explicar.
Como si existiera una rivalidad que nadie mencionaba abiertamente.
—No sabía que el duque Damián disfrutaba este tipo de reuniones —comentó Kael con calma.
—No las disfruto.
La respuesta fue inmediata.
Fría.
Kael soltó una pequeña risa.
—Entonces supongo que la nobleza debe resultarle bastante agotadora.
—Correcto.
Aurelia comenzaba a preguntarse si Damián era capaz de mantener conversaciones normales con otras personas.
Aunque, extrañamente…
aquella actitud ya no le parecía tan desagradable como antes.
Qué raro.
—Kael.
La voz suave de Lyra apareció finalmente detrás de él.
La joven de cabello plateado se acercó lentamente hasta quedar a su lado.
Varias miradas volvieron a dirigirse hacia ellos inmediatamente.
Como siempre.
Lyra sonrió suavemente al notar a Aurelia.
—Duquesa Aurelia.
—Lady Lyra.
El intercambio fue tranquilo.
Correcto.
Pero Aurelia podía sentir perfectamente cómo la atención alrededor de ellos aumentaba cada vez más.
Kael observó a Lyra unos segundos antes de hablar.
—Pensé que seguías con lady Marianne.
—La dejé hace unos minutos.
Lyra desvió ligeramente la mirada hacia Aurelia.
—No esperaba encontrarlos conversando juntos.
La frase sonó inocente.
Pero Aurelia percibió algo extraño detrás de aquellas palabras.
Como si estuviera intentando medir la situación.
Damián permanecía completamente en silencio.
Observando otra vez.
Siempre observando.
—La conversación surgió naturalmente —respondió Aurelia con calma.
Lyra mantuvo su sonrisa.
—Eso es bueno.
Aunque sinceramente…
la sonrisa ya no le parecía tan natural como al principio.
Aurelia comenzaba a notar pequeños detalles.
Demasiados detalles.
La manera en que Lyra observaba discretamente las reacciones de Kael.
Cómo parecía controlar perfectamente sus expresiones.
O cómo cada palabra suya sonaba exactamente como debía sonar.
Perfecta.
Demasiado perfecta.
—Lady Lyra siempre logra llamar la atención del salón entero.
Una nueva voz femenina interrumpió el momento.
Un pequeño grupo de nobles se acercó lentamente hacia ellos.
Aurelia reconoció inmediatamente a la mujer que habló.
Lady Marianne.
La misma noble que había observado a Aurelia incómodamente desde el inicio de la gala.
Marianne sonrió con aparente dulzura antes de continuar:
—Aunque debo admitir que esta noche parece haber otra persona atrayendo bastante atención.
Sus ojos se dirigieron directamente hacia Aurelia.
Ah.
Finalmente.
Aurelia ya comenzaba a preguntarse cuánto tardarían en empezar.
—La duquesa Aurelia parece diferente últimamente —comentó otra de las mujeres—. Incluso escuché que ahora recibe lecciones de etiqueta nuevamente.
Algunas risas suaves se escucharon alrededor.
Sutiles.
Elegantes.
Pero claramente burlonas.
Kael frunció apenas el ceño.
Lyra también pareció notar la incomodidad.
Y aun así, nadie intervino inmediatamente.
Aurelia soltó lentamente un pequeño suspiro interno.
La nobleza realmente tenía demasiado tiempo libre.
—Aprender nunca debería ser motivo de vergüenza —respondió finalmente con tranquilidad.
Las mujeres parecieron sorprenderse apenas.
Aurelia continuó:
—Aunque supongo que algunas personas consideran más sencillo criticar que mejorar a sí mismas.
El ambiente se tensó inmediatamente.
Una de las nobles abrió ligeramente los ojos.
Marianne mantuvo la sonrisa, aunque esta vez parecía mucho más rígida.
Kael desvió lentamente la mirada hacia Aurelia.
Como si aquella respuesta hubiera sido completamente inesperada.
Y Damián…
Damián simplemente la observó en silencio.
Pero esta vez, Aurelia pudo sentir claramente que estaba interesado.
Mucho más de lo habitual.
—La duquesa parece bastante segura esta noche —comentó Marianne.
—¿Debería disculparme por eso?
Otra vez silencio.
Aurelia comenzaba a entender cómo