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El Amor Eterno Del Rey Vampiro

El Amor Eterno Del Rey Vampiro

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor en la guerra / Fantasía épica / Salvando al mundo
Popularitas:23.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Gloria Escober

**Una promesa sellada con sangre y eternidad.**

Tras la traición de su prometido, Cecil intenta concentrarse en lo único que siempre le ha dado sentido a su vida: la medicina. Como parte de una comisión médica de Oxford, viaja al reino de Kratos, sin imaginar que aquel viaje cambiará su destino para siempre.

Desde su llegada, extraños sueños y recuerdos que no le pertenecen comienzan a atormentarla. Al mismo tiempo, se siente inexplicablemente atraída por el rey Azharel, un hombre tan poderoso como enigmático, cuyos ojos parecen guardar el dolor de siglos enteros.

Lo que Cecil ignora es que su historia con Azharel comenzó mil años atrás, cuando él era un príncipe vampiro que renunció a todo por amor. Separados por la tragedia y la muerte, una promesa sellada con sangre y eternidad los mantuvo unidos a través del tiempo.

Ahora, mientras los secretos del pasado resurgen y antiguos peligros vuelven a despertar, Cecil deberá descubrir quién fue realmente y por qué el rey vampiro la mira como si hubiera esperado mil años para volver a verla.

Una apasionante historia de amor, destino y reencarnación, donde ni siquiera la muerte puede romper los lazos de un amor eterno.

NovelToon tiene autorización de Gloria Escober para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dime una cosa, niña...

El despacho de Imelda permanecía en completo silencio.

La única luz provenía de varias velas que iluminaban los antiguos estantes repletos de libros y frascos con extrañas hierbas.

Merida permanecía de pie frente al escritorio, con las manos unidas delante de su vestido y la cabeza agachada.

Imelda caminaba de un lado a otro.

Su respiración era pesada.

De pronto se detuvo.

Giró bruscamente hacia Merida.

—¿¡Qué demonios te sucede, Merida!?

Su voz hizo eco por toda la habitación.

—¿Qué fue lo primero que te dije cuando ese vampiro llegó a las torres?

Merida guardó silencio.

—¡Contesta!

—Que... que me alejara de él, mi señora.

—¡Exacto!

Imelda levantó un brazo con evidente frustración.

—Te dije que no te acercaras a ese vampiro. Que dejaras de ir a su torre. Que mantuvieras distancia.

La señaló con un dedo.

—¡Y tú hiciste exactamente todo lo contrario!

Merida bajó aún más la cabeza.

—Fue por Mi Lord...

—¿Por Mi Lord?

Imelda soltó una risa incrédula.

—Sí, al principio fue por ese pequeño desastre con patas.

Merida levantó apenas la vista.

—Entonces... ¿escaparte con él en plena noche también fue culpa de ese gato?

—No, señora...

—¡Y no es un gato! —respondió Merida casi por reflejo.

Luego volvió a bajar la cabeza.

Imelda cerró los ojos un instante y respiró profundamente para intentar calmarse.

Después volvió a mirarla.

Esta vez su voz ya no era un grito.

Era mucho peor.

Era la voz tranquila de alguien profundamente decepcionado.

—Tenía mis sospechas.

Merida levantó lentamente la vista.

—Desde hace días te miro con esa cara de tonta.

Merida abrió un poco los ojos.

—Sonríes más de lo normal.

—Estás distraída...

—Más distraída de lo que ya eres.

—Tienes ese brillo ridículo en los ojos.

Imelda suspiró.

—Pero me negaba a creerlo.

Se llevó una mano a la frente.

—Pensé que solo era imaginación mía.

La miró fijamente.

—Pero después de lo que vi esta noche...

Hizo una pausa.

Luego preguntó con absoluta seriedad.

—Dime una cosa, niña...

¿Hasta dónde ha llegado esa relación?

Merida tragó saliva.

—¿Hasta dónde?

—¡Sí!

Imelda golpeó el escritorio con ambas manos.

—¡Hasta dónde, Merida! ¡Especifica!

Merida sintió cómo sus mejillas ardían.

—Habla.

Hubo unos segundos de silencio.

Entonces Imelda preguntó directamente:

—¿Se han acostado?

Merida respondió sin pensar.

—Sí.

El silencio fue absoluto.

Imelda quedó completamente inmóvil.

Poco a poco dio dos pasos hacia atrás.

Hasta dejarse caer de golpe sobre la silla.

Se llevó ambas manos a la boca.

Sus ojos parecían a punto de salirse de las órbitas.

—¡Pero cómo pudiste...!

Su voz casi se quebró.

—¡¿Cómo pudiste entregarte a ese estúpido vampiro?!

Se levantó nuevamente.

—¡Yo creyendo que solo trabajabas en esa torre!

—¡Y resulta que estabas enredada con él!

Se llevó una mano al pecho.

—¡Por los dioses celestiales!

La señaló.

—¡¿Cómo dejaste que ese hombre tomara tu virtud?!

Merida abrió los ojos de golpe.

—¡No, señora!

Imelda dejó de hablar.

—¡No me acosté con él de esa forma!

La habitación volvió a quedar en silencio.

—Sigo siendo doncella.

Lo juro.

Imelda parpadeó.

—¿Entonces...?

Merida sintió que quería esconderse bajo la tierra.

—Nos hemos acostado...

Hizo una pequeña pausa.

—...en la alfombra de su torre.

Imelda frunció el ceño sin comprender.

—También en el sofá.

Hemos pasado horas hablando.

Nada más.

Merida respiró profundamente.

—Él dice que quiere que sea su mujer...

Sus mejillas volvieron a ponerse rojas.

—...pero solo cuando nos casemos.

Imelda quedó completamente inmóvil.

—¿Casarse?

—Sí.

La bruja permaneció varios segundos en silencio.

Su expresión se endureció nuevamente.

—Seguramente solo te dice eso para que confíes en él.

Merida negó con la cabeza.

—No.

Lo conozco.

Sé que es sincero.

Lo puedo ver en sus ojos.

Imelda soltó una risa amarga.

—Te enamoraste de ese idiota.

Merida no respondió.

Solo bajó lentamente la cabeza.

Imelda la observó durante unos segundos.

Luego habló con una voz mucho más seria.

—Date cuenta, Merida.

—Su padre jamás te aceptará.

Aquellas palabras hicieron que el corazón de Merida se encogiera.

Sabía que Imelda tenía razón.

Era una simple humana.

Él...

Era el heredero del reino de los vampiros.

Imelda respiró profundamente.

Sin decir una sola palabra más, caminó hacia la puerta.

—Quédate aquí.

Merida levantó la vista.

—¿Mi señora?

—Y no salgas.

Imelda tomó el picaporte.

—¿A dónde va?

Preguntó Merida, alarmada.

Imelda abrió la puerta.

Sin siquiera volver la cabeza respondió:

—A arreglar cuentas con ese imbécil.

Los ojos de Merida se abrieron por completo.

—¡Mi señora, espere!

Corrió hacia la puerta.

Pero antes de que pudiera alcanzarla...

¡Bang!

La pesada puerta de madera se cerró frente a ella.

Merida intentó abrirla.

No se movió.

Imelda la había sellado con magia.

—¡Mi señora!

Golpeó varias veces la puerta.

—¡No le haga nada!

—¡Por favor!

Pero al otro lado solo quedó el silencio.

Merida apoyó la frente contra la madera.

Su corazón latía con fuerza.

—Ay, príncipe...

—Ahora sí se metió en problemas...

……………………………………………………………………………….

El viento soplaba con fuerza entre las antiguas torres de las brujas.

Las ramas de los árboles se mecían violentamente, mientras las hojas secas recorrían los senderos de piedra.

Imelda avanzaba sin prisa.

Su largo vestido oscuro se agitaba con cada paso y su capa ondeaba detrás de ella.

Su rostro permanecía serio.

Frío.

Cada paso hacía que el aire pareciera volverse más pesado.

Las brujas que aún permanecían despiertas levantaron la vista al sentir aquella inmensa energía mágica.

Ninguna dijo una sola palabra.

Conocían demasiado bien aquella presencia.

La Bruja Mayor estaba furiosa.

Una de las aprendices tragó saliva.

—¿Qué ocurrió...?

Otra negó lentamente.

—No preguntes...

Nadie intentó detenerla.

Todos simplemente observaron cómo Imelda desaparecía entre los senderos que conducían a la torre del príncipe vampiro.

________________________________________

Al llegar frente a la enorme puerta de piedra negra, Imelda ni siquiera levantó la mano para tocar.

Sus ojos brillaron ligeramente.

La puerta comenzó a vibrar.

Un instante después...

¡Boom!

Las enormes puertas se abrieron solas con un fuerte golpe.

El eco recorrió toda la torre.

El silencio volvió a instalarse.

Pocos segundos después...

Se escucharon unos pasos descendiendo por las escaleras.

Azharel apareció tranquilamente.

Vestía una camisa negra sencilla y el cabello negro caía sobre sus hombros.

No parecía sorprendido.

Como si hubiera sabido que ella llegaría.

Se detuvo frente a Imelda.

—¿Sucede algo, señora Imelda?

La bruja soltó una pequeña risa.

Pero no tenía humor.

Era una risa cargada de enojo.

—Creo que usted sabe perfectamente qué sucede.

Ambos se miraron fijamente.

El viento seguía entrando por la puerta abierta.

Imelda habló primero.

—Quiero que abandone estas torres.

Mañana, al amanecer...

No lo quiero en mi casa.

Su voz era firme.

No era una petición.

Era una orden.

Azharel no cambió de expresión.

Imelda continuó.

—Y puede rebelarse si así lo desea.

Su mirada se volvió aún más fría.

—Pero, a diferencia de los hombres lobo...

Las brujas no peleamos con espadas.

No peleamos con garras.

No las necesitamos.

Usted lo sabe perfectamente.

El príncipe permaneció unos segundos en silencio.

Luego comenzó a caminar lentamente hacia ella.

Cada paso era tranquilo.

Seguro.

Hasta detenerse a una distancia prudente.

La miró directamente a los ojos.

—Claro que sé cómo pelean.

Hubo un breve silencio.

Entonces añadió con una leve sonrisa.

—Por ejemplo...

Envenenando flechas.

Y lanzándolas mientras culpan a otros.

Los ojos de Imelda no se movieron.

Azharel continuó.

—Sé que fueron ustedes.

Sé quién intentó asesinarme aquel día.

Pudo ver una leve reacción en el rostro de Imelda.

Muy pequeña.

Casi imperceptible.

Pero suficiente.

—Y aun así...

Nunca dije una palabra.

Nunca reclamé.

Nunca busqué venganza.

Porque comprendí por qué lo hicieron.

Imelda permanecía completamente inmóvil.

Azharel inclinó ligeramente la cabeza.

—Así que dígame...

¿Qué es lo que realmente le molesta de mí?

¿Qué tiene de especial este asunto...

...que no puede simplemente ignorarlo?

Imelda respiró profundamente.

Luego habló.

—Aceptaré la alianza.

Aquellas palabras sorprendieron incluso a Azharel.

Una de sus cejas se levantó.

Imelda continuó.

—Las brujas lucharemos junto a los vampiros.

Nos uniremos para derrotar a los hombres lobo.

El príncipe seguía escuchando.

Pero entonces la voz de Imelda cambió.

—A cambio...

Usted se alejará de Merida.

El silencio volvió a llenar la torre.

—No quiero volver a verlo cerca de ella.

Ya sé todo lo que ha pasado entre ustedes.

Los ojos rojos de Azharel permanecieron fijos sobre ella.

Finalmente respondió.

—No.

Imelda frunció el ceño.

—Merida es mi Tua.

Su voz fue tranquila.

Pero completamente firme.

—No pienso abandonarla.

—¡Lo hará!

La voz de Imelda retumbó por toda la torre.

Varias velas se apagaron de golpe.

Los cristales de las ventanas vibraron.

La magia de la Bruja Mayor inundó la habitación.

—¡Merida no volverá a salir de estas torres!

—¡Y jamás se casará con usted!

Durante varios segundos ninguno habló.

Azharel dio un paso más hacia ella.

No parecía intimidado.

Al contrario.

Su mirada se volvió mucho más profunda.

—¿Quién es realmente Merida?

Imelda permaneció en silencio.

—Una simple humana adoptada por usted...

No.

Eso no tiene sentido.

La observó atentamente.

—Está dispuesta a iniciar una guerra contra los vampiros por ella.

Está dispuesta a romper unas negociaciones que llevan décadas esperando.

Aceptó una alianza histórica...

Solo para mantenerme lejos de una muchacha.

Negó lentamente con la cabeza.

—No.

Merida no es una simple huérfana.

La voz del príncipe sonó más grave.

—Dígame...

¿Quién es ella realmente?

Imelda sostuvo su mirada.

Durante unos segundos ninguno de los dos habló.

Solo se escuchaba el viento entrando por la puerta abierta.

Finalmente, Imelda dio un paso hacia él.

Ahora ambos estaban frente a frente.

Muy cerca.

Su voz salió baja.

Pero cargada de autoridad.

—Eso...

Príncipe...

A usted no le importa.

Hizo una pausa.

—Lo único que necesita saber...

...es que no volverá a verla.

Los ojos de Azharel brillaron con intensidad.

Su mandíbula se tensó.

Pero no respondió de inmediato.

Solo siguió observando a Imelda, comprendiendo por primera vez que el obstáculo entre él y Merida no era la diferencia entre un vampiro y una humana.

Era un secreto.

Un secreto tan importante que la Bruja Mayor estaba dispuesta a arriesgar una alianza entre reinos... antes que permitir que él descubriera quién era realmente Merida

¡Hola, mis queridos lectores! ❤️

¡"Princesa Luna" está de regreso! 🌙 Ya publiqué nuevos capítulos y seguiré actualizando esta semana.

Gracias por su paciencia. Dejé la novela en pausa porque la inspiración simplemente no llegaba, y prefiero esperar antes que escribir una historia sin pasión.

Ahora la inspiración volvió, así que los invito a retomar la historia. Si ya pasó mucho tiempo desde que la leyeron, pueden releer algunos capítulos para disfrutar mejor lo que viene.

¡Espero que les guste esta nueva etapa! 📖✨

Por otro lado, quiero pedirles un pequeño favor. ❤️

Si les gusta **"El amor eterno del rey vampiro"**\, por favor déjenle su ❤️\, su 👍 y un comentario. Según mi editora\, esta novela no la está leyendo ni mi propia madre... y\, siendo sinceros\, tiene razón. 😂 Mi mamá ni sabe que escribo este tipo de novelas; si llegara a leer las escenas sin ropa que escribo\, le da un infarto... ¡y yo necesito mi herencia! 🤣

Así que, por favor, comenten, den su corazoncito y su manita arriba para que mi editora vea que ustedes existen y que no son fantasmas ni NPC. ¡Los quiero mucho y gracias por su apoyo! 💖 y califíquenla por fa

1
Florlinda
hermoso
Tj Nicolsita
q hermoso 🥰🥰🥰😭😭😭😭😭😭
Laura Barrios
hau mi amor lindo te amooo
Limaesfra🍾🥂🌟
el.poder siempre.el.poder tanta locura x algo que no te podras llegar
Elizabeth Delvicier
Una promesa que no se alcanzará cumplir xq la maldad y el peligro les está respirando cerca de su nunca.
Pisando los talones
Nuestro 👑🦇 si supieras que tú madre los expuso al peligro junto al loco 👑 que es tu pariente ahí que 😱 ahora vamos entendiendo lo que Ismelda vio todo se vuelve negro
Ahora los enemigos 🐺🦇y🧹se tienen que unir para destruir aún mismo enemigo un hombre que es 👑 estupido que se cree padre de unos 🐲🐲🐲🐲 cien veces más fuerte peligro he inteligente que el este capitulo me dado tristeza 😢😢 x que sabemos que ellos serán separados x la maldad
Elizabeth Delvicier
Aura tu que apoyaste a tu hijo para que pudiera estar con su ❤️ eres tan culpable como tú tiene.
El remordimiento no te va a dejar en paz es verdad que el 👑🦇 vampiro te daño te secuestro que han pasado siglos siendo infeliz pero lo único hermoso lo vas a destruir.
Si supieras que nada de lo que planearon les va a salir bien que pena es malo cuando en tu ❤️ se toman decisiones que van a destruir personas inocentes
Elizabeth Delvicier
hasta a mí se me 🦔 la piel
El 👑piensa que tiene poder y respeto de los 🐲🐲🐲🐲 algo me dice que estos van a morder la mano de quien cómplice de su creación.
Quienes serán los siguientes en ser atacados lamentablemente la 👑 🦇 tiene tanta culpa como su nieto y va a traer destrucción.
los alumnos o hijos como les dice el 👑lo van a traicionar
Alexandra Ortiz Posada
Gracias Gloria por estos emocionantes capitulos 🥰
Yised Saa
😯😯
Elizabeth Delvicier
El 👑solo obtuvo lo que quiso de La copa🧹 Melisandre la acabo x completo la hizo trabajar para su beneficio la dejo sin poderes y la mando para el más allá
Elizabeth Delvicier
Melisandre es una 🧹muy peligroso hasta el 👿huye de ella
No me sorprendería que matará al 👑 todo x poder.
Lamentablemente el bebé no corrió con la misma suerte y termino de alimentos del 🐲🐲🐲🐲
Yised Saa
está súper buena la novela muchas gracias autora ☺️👏
Kim Nava
que horror😭😩
Kim Nava
en el capítulo anterior me perdí un momento por que creo que nuestra autora se equivocó en los nombres de los Reyes 🤭 por que el Rey de Kratos no es el que despertó a los dragones
Kim Nava
hay no se viene la lloracion 😩😭😭😭
Kim Nava
entonces la bruja mayor Imelda es hermana contesta loca que entregará a su hijo 🤔
ella es la mamá de Merida🤔me perdí en eso
Edith Leyva: así es Imelda es tía de Mérida y la bruja loca que está apunto de dar de comer a su hijo a los dragones es la mamá 😡😡😡
total 1 replies
Nata
Hay que lindo creo que es lo más lindo que he leído, ahora entiendo todo el amor de ellos y es que nació desde lo más profundo, pasando dificultades y todo por amor es algo que da mucha emoción.
Kim Nava
hay no desde aquí preparen sus pañuelos para la lloracion 😭😭😭😭😭
Nata
jajajaja estas brujas son un caso.
Nata
Autora porfa edita está parte es que para mí no se cambia la perspectiva.
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