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El Amor Eterno Del Rey Vampiro

El Amor Eterno Del Rey Vampiro

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor en la guerra / Fantasía épica / Salvando al mundo
Popularitas:10.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gloria Escober

**Una promesa sellada con sangre y eternidad.**

Tras la traición de su prometido, Cecil intenta concentrarse en lo único que siempre le ha dado sentido a su vida: la medicina. Como parte de una comisión médica de Oxford, viaja al reino de Kratos, sin imaginar que aquel viaje cambiará su destino para siempre.

Desde su llegada, extraños sueños y recuerdos que no le pertenecen comienzan a atormentarla. Al mismo tiempo, se siente inexplicablemente atraída por el rey Azharel, un hombre tan poderoso como enigmático, cuyos ojos parecen guardar el dolor de siglos enteros.

Lo que Cecil ignora es que su historia con Azharel comenzó mil años atrás, cuando él era un príncipe vampiro que renunció a todo por amor. Separados por la tragedia y la muerte, una promesa sellada con sangre y eternidad los mantuvo unidos a través del tiempo.

Ahora, mientras los secretos del pasado resurgen y antiguos peligros vuelven a despertar, Cecil deberá descubrir quién fue realmente y por qué el rey vampiro la mira como si hubiera esperado mil años para volver a verla.

Una apasionante historia de amor, destino y reencarnación, donde ni siquiera la muerte puede romper los lazos de un amor eterno.

NovelToon tiene autorización de Gloria Escober para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Gracias por el apoyo...

Era de noche.

La luna llena iluminaba las torres de las brujas con una luz plateada. El bosque permanecía en silencio, interrumpido únicamente por el canto de algunos grillos y el murmullo del viento entre los árboles.

Merida ya se había puesto su camisón y estaba lista para dormir.

A un lado de la cama, Mi Lord daba vueltas sobre las mantas, buscando la posición perfecta para acostarse. Dio una vuelta... luego otra... y una más.

De pronto se quedó completamente quieto.

Sus pequeñas orejas se levantaron.

—Grrrr...

Merida levantó la vista.

—¿Qué sucede, Mi Lord?

El cachorro siguió mirando hacia la ventana.

Entonces...

¡Toc!

Un suave golpe resonó en el cristal.

Merida giró rápidamente la cabeza.

Detrás del vidrio apareció el rostro de Azharel.

La joven abrió los ojos con sorpresa.

—¿Príncipe?

Antes de que pudiera reaccionar, Azharel abrió la ventana y entró con la agilidad de un felino.

El pequeño león erizó inmediatamente el pelaje.

Saltó de la cama.

Comenzó a caminar alrededor del vampiro.

—¡Grrrr!

Merida lo tomó rápidamente en brazos.

—Tranquilo, Mi Lord...

El cachorro seguía gruñendo sin apartar la vista de Azharel.

El príncipe sonrió.

—Creo que jamás le agradaré.

—Le tomará tiempo —respondió Merida acariciando la cabeza del pequeño león.

Azharel no apartaba la mirada de ella.

Sus ojos brillaban con una intensidad diferente.

—Vengo por ti.

Merida parpadeó.

—¿Por mí?

—Sí.

—¿Qué ocurre?

Azharel dio un paso hacia ella.

—No puedo dormir.

Merida lo miró confundida.

—Pensaba en ti.

La joven sintió cómo sus mejillas comenzaban a calentarse.

—Quiero llevarte a un lugar.

—¿Ahora?

—Ahora.

Merida abrió mucho los ojos.

—¿Estás loco?

Azharel sonrió con tranquilidad.

—Desde que te conocí.

Ella no pudo evitar morderse ligeramente el labio para ocultar una sonrisa.

—Nos verán si salimos por la puerta.

—No saldremos por la puerta.

—¿Entonces por dónde?

Azharel señaló la ventana.

Merida lo miró como si acabara de perder la razón.

—¿Por ahí?

—Confía en mí.

Mientras extendía lentamente una mano hacia ella.

Merida observó aquella mano durante unos segundos.

Finalmente sonrió.

Y la tomó.

En ese instante, Mi Lord comenzó a protestar.

—¡Grrr! ¡Grrr!

El cachorro caminaba de un lado a otro, claramente molesto porque Merida parecía dispuesta a marcharse sin él.

Ella soltó una pequeña risa.

—Hay que llevarlo.

Azharel levantó una ceja.

—¿Por qué?

—Porque si lo dejamos aquí comenzará a llorar, hará un desastre en la habitación y despertará a todas las brujas.

Como si hubiera entendido cada palabra, Mi Lord lanzó un pequeño rugido.

—¡Grrr!

Merida sonrió.

—¿Ves? Ya empezó.

Azharel suspiró resignado.

—Bien...

Se acercó al cachorro.

Mi Lord dio un pequeño paso hacia atrás.

Luego otro.

Cuando quiso escapar...

Azharel lo tomó suavemente de la piel detrás del cuello.

El pequeño león comenzó inmediatamente a patalear.

—¡Grrr! ¡Grrrr!

Sus diminutas patas lanzaban zarpazos al aire sin alcanzar absolutamente nada.

—Qué escandaloso eres... gato.

—No le diga gato —protestó Merida.

—Se comporta como uno.

—Es un león.

—Por ahora parece un gato muy ruidoso.

Mi Lord respondió con un gruñido aún más fuerte.

Merida soltó una carcajada.

Azharel volvió a mirarla.

—Sube.

—¿Qué?

—A mi espalda.

Ella abrió los ojos.

—¿Habla en serio?

—Sí.

—Príncipe...

—Hazlo.

Merida dudó unos segundos.

Después terminó obedeciendo.

Con cuidado rodeó el pecho de Azharel con ambos brazos.

Luego cruzó las piernas alrededor de su cintura.

El vampiro sujetó con una mano al pequeño león que seguía pataleando.

Con la otra sostuvo una de las piernas de Merida para asegurarla.

Ella sintió cómo el corazón comenzaba a latirle con fuerza.

—¿Lista?

—No...

Azharel sonrió.

—Perfecto.

Se acercó a la ventana.

Merida miró hacia abajo.

La torre era altísima.

Su rostro perdió completamente el color.

—¡Príncipe...!

No terminó la frase.

Azharel dio un enorme salto.

Merida cerró los ojos y lanzó un pequeño grito, aferrándose con fuerza a su espalda.

Sintió el viento golpear su rostro.

Durante un instante creyó que ambos caerían.

Pero el vampiro aterrizó con una suavidad imposible sobre el césped, como si apenas hubiera descendido un escalón.

Ni siquiera perdió el equilibrio.

—¿Ya puedes abrir los ojos? —preguntó divertido.

Merida lo hizo lentamente.

Miró hacia la enorme torre.

Luego hacia Azharel.

Y después volvió a mirar la altura desde la que habían saltado.

—Usted definitivamente está loco...

Azharel soltó una carcajada.

—Ya te lo había dicho.

Sin decir nada más, comenzó a correr.

Su velocidad era sobrehumana.

Atravesó el bosque mientras la luz de la luna se filtraba entre las ramas.

Merida permanecía abrazada a su espalda.

Y Mi Lord, todavía sujeto por la piel del cuello, seguía completamente erizado, con las patas extendidas y los ojos muy abiertos, incapaz de decidir si rugir o simplemente aceptar su destino.

Desde una de las ventanas más altas de la Torre Mayor...

Unos ojos seguían la escena en silencio.

La bruja Imelda observó cómo el príncipe vampiro desaparecía entre los árboles con Merida sobre su espalda y el pequeño león colgando de una mano.

No dijo una sola palabra.

Solo suspiró lentamente.

—Así que... al final ocurrió.

Su mirada permaneció fija en el bosque iluminado por la luna.

Y, por primera vez en mucho tiempo, sintió que el destino comenzaba a moverse mucho más rápido de lo que ella había previsto.

………………………………………………………

Azharel llevó a Merida hasta la cima de una colina.

La noche estaba completamente despejada. La luna llena brillaba sobre un cielo cubierto de estrellas, mientras una suave brisa movía la hierba alta.

Merida contempló el lugar con asombro.

En medio de la colina había una gran manta extendida sobre el césped. Encima descansaban varios cojines, una canasta de mimbre repleta de comida, una botella de vino, dos copas de cristal y varios bocadillos cuidadosamente acomodados.

Azharel bajó a Merida de su espalda con cuidado.

Después, sin mucha delicadeza, soltó a Mi Lord sobre la hierba.

El pequeño león cayó de pie, miró al vampiro con evidente indignación y luego comenzó a olfatear todo a su alrededor con curiosidad.

—¿Tú preparaste todo esto? —preguntó Merida sorprendida.

—Sí.

Azharel hizo una pequeña reverencia exagerada.

—Bienvenida a nuestra cena bajo las estrellas, mi lady.

Merida sonrió.

—Es hermoso...

Ambos tomaron asiento sobre la manta.

Mientras tanto, Mi Lord ya había metido casi toda la cabeza dentro de la canasta.

—¡Mi Lord! —exclamó Merida, jalándolo suavemente por el cuello—. No.

El cachorro protestó.

—Grrr...

Azharel soltó una risa.

Metió la mano en la canasta y sacó una pierna de pollo asada.

—Tal vez esto negocie la paz entre nosotros.

Le ofreció la comida al cachorro.

Mi Lord observó la pierna de pollo.

Luego observó a Azharel.

Después...

levantó una pata.

¡Zas!

Le dio un pequeño zarpazo en la mano.

Azharel retiró la mano con expresión divertida.

—Creo que las negociaciones han fracasado.

—¡Mi Lord! —lo reprendió Merida.

El cachorro respondió con otro pequeño gruñido.

—Grr...

—No debes hacer eso.

El pequeño felino volvió la cabeza hacia otro lado con toda la dignidad que podía tener un cachorro de tres meses.

Merida suspiró.

—Lo siento...

Le dio un beso en una de sus mejillas peludas.

Azharel levantó una ceja.

—Si esa es la recompensa por portarse mal...

me están dando ganas de que también me regañes.

Merida soltó una carcajada.

Tomó la pierna de pollo de la mano del vampiro y se la ofreció al cachorro.

Esta vez Mi Lord la aceptó inmediatamente y comenzó a devorarla moviendo la cola.

—¿Ves? —dijo Merida sonriendo—. Solo es un poco desconfiado.

Azharel observó al pequeño león durante unos segundos.

Luego habló con seriedad.

—Merida...

Ese cachorro no es un león albino.

Ella levantó la vista.

—¿Qué?

—Los leones albinos tienen los ojos rojizos, no rosados. Además, la mayoría presenta problemas de visión, especialmente cuando son pequeños.

Merida bajó la mirada hacia Mi Lord, que seguía concentrado únicamente en terminar su comida.

—Imelda me dijo que se lo compró a unos cazadores. Apenas tenía un mes cuando me lo regaló.

Azharel negó lentamente con la cabeza.

—No.

Ese animal pertenece a una especie mucho más antigua.

Merida lo miró intrigada.

—A los de su especie se les conoce como...

Aetherion.

Los nacidos de la Luz Primordial.

El viento sopló suavemente entre los árboles.

Azharel levantó la vista hacia la luna antes de comenzar a hablar.

—Cuando el mundo era joven y los hombres aún no conocían la guerra, los bosques tenían un corazón.

—Los antiguos dioses comprendieron que algún día la ambición de los reyes y la oscuridad de los hechiceros cubrirían la tierra.

—Entonces tomaron la primera luz del amanecer, el último rayo de la luna y el espíritu del bosque eterno.

—Con esos tres elementos dieron vida al primer Aetherion.

Merida escuchaba sin apartar la vista de él.

—No era un animal.

—No era una bestia.

—Era un guardián.

La voz de Azharel parecía mezclarse con el sonido del viento.

—Durante siglos caminó silenciosamente entre los árboles.

—Donde él dormía, ningún bosque moría.

—Donde él rugía, las criaturas oscuras huían.

—Cuando estallaban las grandes guerras, el Aetherion elegía un bando.

—Pero jamás luchaba por reyes.

—Jamás luchaba por imperios.

—Solo luchaba por aquel cuyo corazón permanecía puro.

Merida sintió un escalofrío.

Azharel continuó.

—Su sola presencia bastaba para cambiar el destino de una batalla.

—Pero cada vez que intervenía...

perdía una parte de su propia vida.

—Por eso los Aetherion rara vez aparecían.

Su mirada descendió hasta el cachorro.

—Nacen con ojos rosados porque por sus venas no corre sangre común.

—Corre la Luz Primordial...

la misma energía con la que los dioses dieron vida a los bosques.

Merida observó los ojos rosados de Mi Lord.

Jamás había pensado que fueran tan especiales.

—Solo puede existir uno.

—Cuando un Aetherion muere, pueden pasar mil años antes de que otro despierte.

—Y algunas veces...

ni siquiera nace de padres leones.

Merida abrió los ojos.

—¿Cómo es posible?

—Las raíces más antiguas del bosque pueden moldear uno utilizando únicamente magia.

—Los árboles le entregan un cuerpo.

—Los ríos le conceden la vida.

—Y la luna le regala su espíritu.

Azharel sonrió levemente.

—Por eso algunos dicen que los Aetherion no nacen...

despiertan.

Durante unos segundos ninguno habló.

Finalmente Merida preguntó:

—¿Y qué ocurrió con ellos?

Azharel guardó silencio unos instantes.

—Cuando aparecieron las brujas y los hombres lobo, los dioses consideraron que la naturaleza ya tenía nuevos protectores.

—Los Aetherion dejaron de ser necesarios.

—Poco a poco...

desaparecieron.

Merida volvió a mirar al pequeño cachorro.

—Cuando lo vi por primera vez pensé que alguien había intentado crear uno mediante un sacrificio de sangre.

Negó con la cabeza.

—Pero estaba equivocado.

Merida sonrió observando a Mi Lord.

El cachorro acababa de terminar la pierna de pollo.

Se había acostado panza arriba mientras intentaba morderse una pata.

—Pero él es muy torpe...

—Comelón...

—Dormilón...

Azharel soltó una pequeña risa.

—Porque todavía es un cachorro.

—Crecerá mucho más lento que un león común.

—Pero cuando alcance la adultez...

será más grande que cualquier otro león.

—Más fuerte.

—Más rápido.

—Y mucho más inteligente.

El corazón de Merida dio un vuelco.

—¿Eso significa...?

Azharel la miró fijamente.

—Significa que un Aetherion solo vuelve a despertar...

cuando el mundo considera que las brujas y los hombres lobo ya no son suficientes para protegerlo.

El silencio llenó la colina.

Completamente ajeno al peso de aquella revelación, Mi Lord abrió un ojo, bostezó con torpeza y, unos segundos después, comenzó a perseguir su propia cola en círculos.

Merida no pudo evitar reír.

Azharel sonrió con una mezcla de admiración y preocupación.

—Míralo bien, Merida.

—Hoy es un cachorro torpe que solo piensa en jugar, comer y dormir.

Su expresión se volvió seria.

—Pero su nacimiento solo puede significar una cosa...

La brisa dejó de soplar por un instante.

—Que una oscuridad como el mundo no ha visto en miles de años...

está a punto de despertar

Merida miró al pequeño león, que seguía entretenido mordiendo la pata del pollo.

—¿Una oscuridad...? —preguntó en voz baja, abrazándose a sí misma.

Azharel notó el leve temor en su rostro.

Con delicadeza apoyó una mano sobre su hombro.

—Eso dice la leyenda.

Merida levantó la vista hacia él.

—Pero también dice otra cosa.

—¿Cuál?

—Que los Aetherion no solo nacen para proteger al mundo.

Hizo una pequeña pausa.

—También pueden convertirse en el guardián de una persona especial.

Merida volvió la mirada hacia Mi Lord.

El cachorro, completamente ajeno a la conversación, había encontrado una hoja seca y trataba de atraparla con las patas.

Una sonrisa apareció en el rostro de la joven.

—¿Crees... que esa persona soy yo?

Azharel la observó con ternura.

—Creo que sí.

Merida soltó una pequeña risa.

—No parece un gran guardián.

Justo en ese momento Mi Lord tropezó intentando atrapar la hoja y rodó cuesta abajo unos centímetros antes de levantarse como si nada hubiera ocurrido.

Azharel no pudo evitar reír.

—Todavía está en entrenamiento.

Merida también rio.

—Le falta muchísimo entrenamiento.

Azharel volvió a mirar al cachorro.

—Existe otra historia sobre los de su especie.

—¿Cuál?

—Se dice que cuando un vampiro bebe la sangre de un Aetherion, su fuerza aumenta de forma extraordinaria.

Merida abrió mucho los ojos.

Luego volvió a mirar al pequeño león.

Después miró a Azharel.

Y finalmente comprendió.

—Con razón te tiene miedo.

Azharel sonrió con absoluta tranquilidad.

—No.

Merida levantó una ceja.

—Es porque soy más guapo.

Ella soltó una carcajada.

—Eso no tiene ningún sentido.

—Pregúntale.

Mi Lord levantó la cabeza al escuchar que hablaban de él.

Los observó unos segundos.

Después bostezó.

Y volvió a concentrarse en la hoja.

Merida seguía riendo.

Luego miró al cachorro con ternura.

—No tengas miedo, Mi Lord.

Lo acarició suavemente entre las orejas.

—Yo te protegeré con mi vida.

El pequeño león respondió restregando la cabeza contra su mano.

Azharel contempló la escena en silencio.

Había algo profundamente hermoso en la forma en que aquella joven amaba incluso a las criaturas más pequeñas.

Merida tomó una uva de la canasta.

La acercó a los labios del príncipe.

—Abre la boca.

Azharel obedeció sin discutir.

Ella depositó la uva entre sus labios.

Él sonrió mientras la saboreaba.

—Está más dulce porque tú me la diste.

Merida negó divertida.

—Eres un adulador.

—Solo digo la verdad.

Azharel tomó la botella de vino.

Llenó con cuidado las dos copas.

—Por esta noche.

Merida levantó la suya.

—¿Y por qué brindamos?

Él levantó también su copa.

—Por los encuentros que el destino decide.

Las copas chocaron suavemente.

Ambos comenzaron a conversar, reír y compartir la comida bajo la luz de la luna.

Mientras tanto, Mi Lord seguía ocupado mordiendo su propia pata trasera.

De pronto...

Se quedó inmóvil.

Levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos rosados observaron una escena muy sospechosa.

Merida y Azharel estaban demasiado cerca.

El cachorro dejó de morderse la pata.

Caminó decidido.

Saltó sobre la manta.

Y sin pedir permiso se acomodó exactamente en el regazo de Merida.

La joven sonrió.

—¿Qué pasa, Mi Lord?

El pequeño león se acurrucó contra ella.

Azharel negó con la cabeza.

—Entrometido...

Como si quisiera demostrar que el cachorro no iba a impedirle nada, el vampiro se inclinó despacio y besó a Merida en la mejilla.

Ella se sonrojó de inmediato.

—Príncipe...

—¿Sí?

—No haga eso de repente...

—¿Por qué?

—Porque...

Antes de que pudiera terminar la frase...

—Grrrr...

Mi Lord mostró los diminutos colmillos mirando fijamente a Azharel.

El príncipe suspiró.

—Lo sabía.

Merida soltó una risita.

Tomó otra pierna de pollo de la canasta.

La colocó delante del cachorro.

—Mira lo que tengo.

Las orejas de Mi Lord se levantaron inmediatamente.

Toda su atención cambió de dirección.

Olvidó por completo al vampiro.

Se lanzó sobre la comida y comenzó a devorarla con entusiasmo.

Merida observó al cachorro unos segundos.

Cuando comprobó que estaba completamente distraído...

Levantó lentamente la mirada hacia Azharel.

Él también la estaba mirando.

Sin decir una sola palabra.

Merida sonrió con timidez.

Luego se inclinó despacio.

Y fue ella quien, buscó sus labios.

Lo besó con suavidad.

Azharel abrió ligeramente los ojos, sorprendido.

Después sonrió contra sus labios.

Y correspondió aquel beso con la misma ternura.

A pocos pasos de ellos, Mi Lord seguía concentrado en su pierna de pollo, completamente convencido de que había resuelto el problema... sin darse cuenta de que, mientras él cenaba feliz, los dos humanos habían aprovechado la distracción para besarse igualmente.

………………………………………………………………………………………….

Después de un largo beso, ambos permanecieron unos segundos con sus frentes apoyadas una contra la otra.

Azharel acarició lentamente la mejilla de Merida con el dorso de sus dedos.

La miró como si quisiera grabar aquel instante para siempre.

—Quiero que seas mi mujer.

El corazón de Merida dio un vuelco.

Su rostro se tiñó de un rojo aún más intenso.

Bajó la mirada, incapaz de sostener los ojos del príncipe.

Azharel sonrió con ternura.

Le levantó suavemente el mentón para que volviera a mirarlo.

—Pero solo cuando seas mi esposa.

Merida sintió que aquellas palabras calentaban su corazón.

Sonrió con timidez.

—Es un príncipe muy impaciente.

—Llevo toda una vida esperándote sin saberlo.

Ella no encontró respuesta.

Solo sonrió.

________________________________________

Después de permanecer un rato más contemplando el cielo, Azharel volvió a cargar a Merida sobre su espalda.

Mi Lord iba sujeto nuevamente por la piel del cuello, pataleando indignado.

—Grrr...

—No protestes, gato —dijo Azharel divertido.

El cachorro respondió con otro pequeño gruñido.

El príncipe descendió la colina de un salto y atravesó el bosque con la misma agilidad con la que había llegado.

Poco después alcanzaron la torre de las jóvenes brujas.

Con un último impulso, Azharel saltó hasta la ventana de la habitación de Merida.

Entró sin hacer ruido.

Bajó cuidadosamente a la joven de su espalda.

Luego dejó a Mi Lord sobre el suelo.

El pequeño león dio dos pasos tambaleantes, soltó un enorme bostezo y terminó acostándose sobre la alfombra con la cabeza entre las patas.

Merida sonrió al verlo.

Azharel la observó unos segundos.

—Gracias por aceptar venir conmigo esta noche, mi lady.

Ella hizo una pequeña reverencia.

—Gracias a usted, mi príncipe.

El vampiro dio un paso hacia ella.

—Buenas noches.

Antes de que Merida pudiera responder, Azharel tomó suavemente su rostro entre sus manos y depositó un breve beso sobre sus labios.

Fue corto.

Dulce.

Lo suficiente para hacer que el corazón de Merida volviera a acelerarse.

Cuando se separó, ambos sonrieron.

—Hasta mañana.

—Hasta mañana...

Azharel se acercó a la ventana.

Con un elegante salto desapareció entre la oscuridad del bosque.

Merida permaneció varios segundos mirando por la ventana, incapaz de borrar la sonrisa de su rostro.

Finalmente suspiró.

Se llevó dos dedos a los labios.

—¿Qué me está pasando...?

Se volvió hacia la cama.

Mi Lord ya dormía profundamente, completamente rendido por la aventura de aquella noche.

Merida soltó una pequeña risa.

Se acostó a su lado y apenas cerró los ojos...

La puerta de la habitación se abrió de golpe.

—Muy bonito.

Merida abrió los ojos de inmediato.

Sentada en la puerta estaba Imelda, con los brazos cruzados.

Su expresión era completamente seria.

—Escapándote de noche con el príncipe vampiro.

Merida se incorporó sobresaltada.

—¡Mi señora!

Imelda desvió lentamente la mirada hacia el pequeño león.

Mi Lord abrió apenas un ojo.

La observó.

Volvió a bostezar.

Y siguió durmiendo como si nada ocurriera.

Imelda negó con la cabeza.

—Y tú...

Señaló al cachorro con un dedo.

—Sinvergüenza.

—Se supone que debes protegerla.

Mi Lord abrió el otro ojo.

Inclinó la cabeza sin entender absolutamente nada.

—Grr...

Luego volvió a dormirse.

Merida intentó explicar.

—Mi señora... yo...

Pero Imelda levantó una mano.

—Ni una palabra.

Merida cerró la boca de inmediato.

Imelda giró sobre sus talones.

—Tú.

Ven conmigo a mi despacho.

Ahora mismo.

Merida tragó saliva.

Miró a Mi Lord buscando ayuda.

El pequeño león respondió con otro bostezo, se dio media vuelta sobre la cama y siguió profundamente dormido.

Merida suspiró resignada.

—Gracias por el apoyo...

Mi Lord movió una oreja... pero ni siquiera abrió los ojos

1
Doris Angelica Pinzón Avila
osea que My Lord en realidad es la mascota de Mérida n su primera vida, y cuando ellos se casan Mérida se lleva al León con ellos, por eso My Lord vive con el rey Azharel y viene a rescatar a Cecil
Doris Angelica Pinzón Avila
su primer encuentro no fue muy bueno que digamos pues Azharel la quería atacar para tomar su sangre y ella descubrió que era un vampiro y no lo iba a ayudar
Elizabeth Delvicier
Tranquila escritora se comprende el entusiasmo
Elizabeth Delvicier
tengo una duda el 👑 vampiro y su 👑Aurora solo tenían un hijo y en entonces quien es la madre de Morgana
jessica jh
mas capitulos👏
Elizabeth Delvicier
y todo comenzó x una niña perdida buscando un 🐉 y un príncipe que buscaba una alianza sin saber que la 🧹 y los 🐺 tenían el mismo plan matar al 👑🦇 y esté en el 🌳🌳🌲 nunca pensó que encontraría el ❤️
Elizabeth Delvicier
no sé podía confiar en nadie esas brujas cochinas prepararon la flecha
Limaesfra🍾🥂🌟
mi lord que traidor 🤣🤣🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
no te preocupes la historia esta impactante💞💞💞
Adriana Trejo
esta melisandre maneja al rey a su antojo 😡
y el no cae en cuenta como es manipulado por ella , ciego por no querer ser menos en un mundo donde las bestias tienen poder y eso le va a jugar en contra 🤔
Alexandra Ortiz Posada
De verdad que los humanos se estaban llevando la peor parte
Nata Mazó
🤣🤣🤣🤣🤣 el dirá es tu problema no el mío yo siempre protesto y griii y nada 🤣🤣🤣 ahora arregleselas 🫣🫣
Limaesfra🍾🥂🌟
todo un minino heroico grrrr😋😋
Limaesfra🍾🥂🌟
cuida a Merida 🦁x el 🦇quiere comer a la nena🤣🤣🤣🤣
Cecilia castro zeledon
asi como se relata la historia entiendo al rey completamente la verdad lo apoyo ya que los otros se pasan de salvaje pero desafortunadamente no salio como se espero
Edith Leyva
así es, fue pura manipulación de la bruja para obtener el hijo del rey😡😡😡
Kim Nava
seguro ella es cimpable
y el rey segado por el dolor tomando malas decisiones😡😡
Nata Mazó
😂😂😂😂 a penas se viene acordar de mi Lord
Limaesfra🍾🥂🌟
Gracias por escribir tan buenas historias
Viviana Mosquera
Muy buena,.espectacular ¡a la espera de más capitulos¡
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