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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:620.4k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

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capitulo 17

​La mañana nació con una luz inusualmente dorada, como si el cielo mismo hubiera decidido otorgar una tregua a la atribulada mansión Volkov. Ian, por primera vez en semanas, se despertó sin el peso de la fatiga en sus párpados. Sus mejillas tenían un leve rastro de color y sus ojos, antes apagados por los fármacos, buscaban con curiosidad el movimiento de las cortinas.

​Elena entró en la habitación con una bandeja que no contenía viales ni jeringas, sino un tazón de frutas frescas y una idea que sabía que haría temblar los cimientos del protocolo de Liam.

​—Hoy no vamos a estar entre estas cuatro paredes, pequeño guerrero —dijo Elena, guiñándole un ojo—. El sol reclama tu presencia y yo no soy de las que contradicen a la naturaleza.

​—¿Papá me dejará? —preguntó Ian, con esa voz pequeña que siempre buscaba la aprobación del "gran CEO".

​—Papá no tiene opción —respondió ella con una sonrisa traviesa—. Porque hoy, la doctora manda.

​Convencer a Liam fue más fácil de lo que Elena esperaba, quizás porque él todavía cargaba con el peso del arrepentimiento por haber dudado de ella. Sin embargo, cuando Elena le entregó una cesta de mimbre y le indicó que se quitara la corbata, Liam la miró como si le estuviera pidiendo que liquidara una de sus empresas tecnológicas.

​—Elena, tengo tres conferencias con el mercado asiático y un informe de riesgos que...

​—El único riesgo aquí, Liam, es que tu hijo crezca pensando que su padre es un busto de mármol que solo habla por teléfono —lo interrumpió ella, acercándose para desabrocharle, con una familiaridad que le aceleró el pulso, los dos primeros botones de la camisa—. Quítate el traje. Ponte algo que se pueda manchar de hierba. Es una orden médica.

​Diez minutos después, Liam Volkov bajaba las escaleras con unos pantalones de lino y una camisa blanca de mangas remangadas. Se veía más joven, menos imponente, pero extrañamente más accesible.

Elena lo esperaba en el porche con Ian, quien llevaba un sombrero de paja y una sonrisa que Liam no recordaba haber visto en años.

​Caminaron hacia la parte más alejada del jardín, un rincón oculto tras los sauces llorones donde las cámaras de seguridad apenas alcanzaban a ver sombras. Era un santuario de verde y silencio.

​Elena extendió una manta de cuadros sobre el césped. Sacó sándwiches de pollo que Rosa había preparado con un amor casi maternal y limonada fresca. Al principio, Liam se sentó con la espalda recta, como si estuviera en una junta de accionistas, mirando su reloj cada cinco minutos. Pero Elena no se lo puso fácil.

​—¡Liam, atrapa! —gritó ella, lanzándole una pelota de cuero gastada que había encontrado en el desván.

​Liam la atrapó por puro reflejo. Miró la pelota y luego a Ian, que lo observaba con expectación. El CEO suspiró, dejó su teléfono sobre la manta —boca abajo, por primera vez en su vida— y se puso de pie.

​Lo que siguió fue un milagro doméstico. El hombre que movía millones con un chasquido de dedos empezó a correr por el césped, persiguiendo a un niño que reía hasta que le faltaba el aliento. Liam no era un experto jugador, pero ver su figura recortada contra el sol, riendo mientras esquivaba los intentos de Ian por quitarle el balón, hizo que a Elena se le apretara el pecho de una forma que nada tenía que ver con la medicina.

​Era la imagen de lo que podría ser. Una familia. Sin contratos, sin espías, sin el peso del apellido Volkov.

​Elena los observaba desde la manta, sintiendo una calidez que la asustaba. Se dio cuenta de que se había enamorado no del poder de Liam, sino de la grieta que ella misma había abierto en su armadura. Amaba al hombre que se tiraba al suelo para dejar que su hijo le ganara, al hombre que la miraba de reojo con una gratitud que quemaba más que el sol.

​—¡Mira, Elena! ¡Papá es rápido, pero yo soy más! —gritó Ian, lanzándose sobre las piernas de su padre.

​Liam cayó sobre la hierba, arrastrando al niño con él en un abrazo lleno de cosquillas. Sus risas llenaron el aire, rompiendo el hechizo de frialdad que había gobernado esa casa durante tanto tiempo. Liam levantó la vista y sus ojos azules se encontraron con los de Elena. En ese intercambio de miradas, no hubo jerarquías. Hubo un reconocimiento silencioso: se necesitaban.

​Desde la ventana del segundo piso, tras el cristal ahumado de su suite, Sabrina observaba la escena. Sus dedos, con las uñas pintadas de un rojo violento, apretaban el borde del alféizar con tal fuerza que la piedra parecía protestar.

​No sentía amor por Liam, ni afecto por Ian. Lo que sentía era la pérdida del control. Ver a Liam sin traje, jugando como un hombre común, y a esa "doctora de barrio" sentada en su jardín como si fuera la reina del castillo, le provocaba una bilis amarga en la garganta.

​—Crees que has ganado, Ríos —susurró Sabrina, su voz un siseo ponzoñoso—. Crees que puedes entrar en este mundo y quedarte con mi lugar.

​Sabrina se dio cuenta de que su estrategia de "novia preocupada" ya no funcionaría. Liam la miraba ahora con una sospecha que rozaba el desprecio. Su estatus de futura esposa, ese seguro de vida que le daría el poder absoluto sobre la fortuna Volkov, pendía de un hilo de seda que Elena estaba cortando día a día.

​Tomó su teléfono y marcó un número privado.

—Necesito que aceleres el plan. No me importa el costo. Si no puedo ser la dueña de esa casa, me aseguraré de que no quede nada de ella por lo que valga la pena pelear.

​Abajo, ajenos a la sombra que los vigilaba, la tarde caía con una suavidad de ensueño. Liam regresó a la manta, sentándose al lado de Elena mientras Ian se entretenía buscando hormigas entre las raíces de un árbol.

​Liam estaba sudado, tenía briznas de hierba en el cabello y respiraba con dificultad, pero se veía feliz. Se giró hacia Elena y, sin previo aviso, le tomó la mano. No fue un beso, ni un gesto erótico; fue el apretón de alguien que encuentra tierra firme tras un naufragio.

​—Gracias —dijo Liam. Su voz era profunda, vibrante de una emoción que ya no intentaba ocultar—. Por un momento... me olvidé de quién se supone que soy. Me sentí como... como si estuviéramos en casa. En una casa de verdad.

​Elena sintió que sus defensas terminaban de desmoronarse. Se apoyó ligeramente en su hombro, inhalando el olor a sol y a vida que ahora emanaba de él.

—Es que esta es tu casa, Liam. Solo tenías que invitar a entrar a la persona adecuada.

​—Lo sé —susurró él, apretando su mano—. Y no voy a dejar que esa persona se vaya nunca.

​Se quedaron así, viendo cómo el sol se ocultaba tras los sauces. Por un par de horas, la mansión Volkov no fue una cárcel, ni un campo de batalla. Fue el escenario de un amor que empezaba a florecer entre las ruinas de la desconfianza. Pero ambos sabían, en el fondo de sus corazones, que la tormenta final de Sabrina estaba por llegar, y que ese día de familia era solo la calma antes de que todo estallara.

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audelina barra guzman
primero la sacan esposada de la mansión y después está de luto en el hospital 😨😨😨😱😱😱 que errores más grandes tienes Autora si esque eres la autora o solo copias lo que no es tuyo 🤔🤔🤔🤔😨😨😨😨
audelina barra guzman
se supone que cuando se dió cuenta de lo que Sabrina avía hecho envenenar al niño el le dijo a sus guardias que la sacarán y que avisarán a la familia de ella que el contrato se acabó 😨😨🤔🤔🤔🤔🤔 entonces autora se te olvida lo que escribes 😱😱😱
audelina barra guzman
se supone que Sabrina tenía que salir de la mansión? Autora porque se pone rara la lectura de repente 😱😱😱😱
audelina barra guzman
yo leí lo mismo 😱😱😱
Celina Espinoza
muy linda historia 💯😍
mariela Robledo
jajaja,ya me gusto
Lobelia ❣️
excelente 💯👍
Cori Shoes
Excelente observación
celimar
exelente historia 💯💯
celimar
muy linda está historia 💯💯
yuraima maldonado
. No entiendo, ya liam había descubierto a. Sabrína, sabe q ella estaba dando un medicamento para q su hijo muera, la había corrido de la casa y q la denunciaria, y ahora la defiende!!? Me perdí 🥴
Isa
me gustó mucho está historia realmente estuvo muy buena gracias Dios te bendiga
Cliente anónimo
deberían llevarse al niño, bueno Evelyn sabe lo que hace, lo que escribe y porqué? por eso leo sus novelas y me encanta seguir la trama...
Monica Miranda Navarro
felicidades gracias por esa historia la sentí como mía👏👏👏👏
Fernanda
🙏🙏 excelente historia gracias por compartirla 💯💯
Veronica Mada Lopez
ups...si Elena se fue caminando a la carretera ,cuando Liam la hecho de la casa ahora resulta que sale del hotel y va en su carro a casa de Liam, 🤭
Cliente anónimo: coño lee bien para que puedas criticar, estoy arrecha con Liam y ahora vienes tu a decir que Elena se fue a pie y ahora tiene carro, no leíste que él mando a rastrear el carro de ella...estupida 🐍🐍🐍
total 1 replies
yuraima maldonado
😲🥴😮😮😲
yuraima maldonado
Creí q había corrido a sabrína!! Me perdí
Ginnette
Muy bella historia, aunque hay que poner un poco más de atención a los relatos y que tengan continuidad y se entiendan para donde van, sería perfecta....para la próxima ☺️☺️☺️☺️☺️👏👏👏👏
Cliente anónimo: está historia fue escrita por tres autores y ninguno se puso de acuerdo con la trama, cada uno escribió lo que le dió la Gana, la enfermera Martha volvió a la mansión después de ser arrestada,Petrof quedó en su puesto como el más fiel servidor, Sabrina fue detenida la primera vez y luego estaba muy feliz en una gala con Liam, él nunca confió en Elena y nunca recordó que al principio ella despreció sus millones, nada de eso le dio luz a Liam, la humilló, la despreció y fue capaz de dudar de su honestidad y profesionalismo, ayyyy Lobelia no vale la pena leer tus historias...""Una y no más sr San Blas ""
total 1 replies
Ginnette
jajajaja, al menos el hijo es más inteligente que él gran Ceo 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
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