Elena Vargas lo entregó todo por su familia.
Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.
Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.
Pero el destino le concede un milagro imposible.
Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.
Esta vez no cometerá los mismos errores.
No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.
Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele
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Capítulo 15 Contraataque
Elena no durmió esa noche. A las seis de la mañana ya estaba vestida, con el maletín listo y la mandíbula tensa. No avisó a nadie. Ni a Rodrigo, ni a los directivos, ni siquiera a Samuel.
Convocó una rueda de prensa para las diez.
Llegó al salón de eventos de la empresa quince minutos antes. Los periodistas ya estaban instalados. Cámaras, micrófonos, flashes. El ambiente olía a sangre fresca.
Cuando entró, el murmullo subió de volumen. Elena se sentó frente a los micrófonos con la espalda recta y la mirada fría.
—Buenos días —empezó sin preámbulos—. Convocé esta rueda de prensa para aclarar los rumores que circulan desde ayer. No voy a hablar de mi vida personal. Voy a hablar de dinero. Del dinero de esta empresa.
Sacó los documentos y los levantó.
—Aquí hay transferencias por más de ocho millones de pesos a un fondo a nombre de Kevin Vargas, hijo de una persona cercana a mi esposo. También hay fideicomisos que desvían utilidades de la empresa a cuentas que no corresponden a los socios mayoritarios. Todo esto hecho sin mi conocimiento ni aprobación.
Los flashes estallaron. Los periodistas empezaron a gritar preguntas.
Elena levantó una mano y siguió hablando con voz firme.
—No voy a permitir que se siga usando esta empresa como caja chica personal. Por eso he iniciado acciones legales y estoy presentando estas pruebas ante las autoridades correspondientes.
No mencionó el adulterio. Eso se lo guardaba. Quería que doliera más tarde.
Rodrigo vio todo desde su despacho. Estaba de pie frente al televisor, con los puños cerrados y la cara roja. Cuando Elena mostró los documentos, soltó un gruñido bajo.
Su teléfono empezó a vibrar. Camila.
—¡¿Qué carajos está pasando?! —gritó ella apenas contestó—. ¡Está mostrando todo en vivo, Rodrigo! ¡Los papeles del fondo de Kevin!
—Lo estoy viendo —respondió él entre dientes.
Camila respiraba agitada al otro lado.
—Haz algo. Desmíntela. Di que está loca, que es venganza por el divorcio, lo que sea.
Rodrigo no contestó inmediatamente. Miraba la pantalla con los ojos entrecerrados. Elena hablaba con calma, sin levantar la voz, y eso lo enfurecía más.
—Rodrigo, ¿me estás escuchando? —insistió Camila.
Él respiró hondo. Lanzó el teléfono contra la pared con fuerza. El aparato se rompió en varios pedazos.
—Esa imbécil —murmuró.
Se quedó un momento en silencio, respirando agitado. Luego levantó la vista hacia la pantalla, donde Elena terminaba su intervención.
—Vamos a necesitar el plan B —dijo con voz fría y peligrosa.
Camila tardó en responder.
—¿Qué plan B?
—El que nunca quisiste usar.
Silencio del otro lado. Largo.
—Rodrigo, eso es demasiado lejos —dijo Camila por fin, con la voz más baja.
Rodrigo sonrió sin ganas. Una sonrisa fea.
—Ya cruzamos la línea hace mucho tiempo.
Colgó antes de que ella pudiera contestar.
Se quedó mirando la pantalla rota del teléfono en el suelo. Tenía la respiración pesada y los nudillos blancos.
Elena acababa de declararle la guerra en público.
Y él ya no pensaba jugar limpio.
Ojalá que encuentren a Adriana Ferreti y entre las dos hundan a ese engendro.
Un duro golpe para ese muchacho de 17 años que apenas está empezando la vida y tener que enfrentar eso.
Me imagino que Luciano tiene amigos mafiosos y no quiere deberles nada así que los utilizará por el amor que siente por Elena.
Luciano está babeando por Elena y ella ya le está gustando Luciano que hasta lo besó.