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Finalmente Te Encontré

Finalmente Te Encontré

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Transmigración antigua a moderna / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor eterno / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:15.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

En este mundo, la muerte no borra el pasado; lo tatúa en la piel como una cicatriz de nacimiento: el Registro
Ian es un Rastreador, un hombre que caza almas con deudas pendientes. Durante un siglo, ha vivido atormentado por la marca en su pecho, justo donde el acero le atravesó el corazón, y por el recuerdo de la mujer que le arrebató el aliento con aroma a jazmín.
Él no busca amor, busca justicia. Pero hoy, en el pasillo de un hospital, su herida ha vuelto a arder. Ella está allí, con las manos manchadas de sangre, pero esta vez para salvar una vida.
Tras cien años de sombras, Ian finalmente puede pronunciar su sentencia:
—Finalmente te encontré.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El interrogatorio

Anya esperó frente a la cama de Fabián durante horas. Había pedido que lo trasladaran a una habitación privada bajo su supervisión directa, alegando que su "historia clínica previa" con él la hacía la persona más idónea para tratar su caso. En realidad, tenía pavor de que él despertara y empezara a gritar de nuevo frente a otros enfermeros.

El sedante finalmente empezó a perder su efecto cerca de las ocho de la noche. Fabián se removió inquieto, sus párpados temblaron y soltó un quejido seco. Anya se inclinó sobre él, con el corazón en un puño.

—¿Fabián? ¿Me escuchas? —preguntó ella en un susurro.

Él abrió los ojos. Estaban nublados por el cansancio, pero ya no tenían ese brillo violáceo y violento de hace unas horas. Miró a Anya con una confusión genuina, como si intentara situarla en el tiempo y el espacio.

—¿Anya...? —murmuró, forzando una sonrisa débil—. ¿De verdad eres tú? Me dijeron que eras una cirujana importante... no pensé que me atenderías tú.

Anya sintió un nudo en la garganta. Ese era el Fabián que ella recordaba. El chico que sacaba malas notas pero siempre tenía un chiste para ella. No el hombre que la llamó "asesina" minutos antes.

—Tuviste un accidente en la obra, Fabián. Estás en el hospital —Anya le tomó la mano, evitando tocar la zona de la marca que ahora estaba profundamente vendada—. ¿Recuerdas lo que pasó antes de que llegaras aquí?

Fabián frunció el ceño, haciendo un esfuerzo por recordar.

—Nada especial. Estaba en el andamio, sentí un mareo súbito... como si el sol me hubiera quemado el brazo. Luego sentí que caía. Desperté aquí hace un momento.

Anya tragó saliva. Se acercó un poco más, bajando el tono de voz para que nadie en el pasillo pudiera oírla.

—Fabián, hace un rato, cuando entraste en crisis... dijiste cosas extrañas. Repetías mi nombre. Hablaste de un "carcelero" y de que alguien te había entregado un arma. ¿Recuerdas algo de eso? ¿Conoces a un hombre llamado Ian Vásquez?

Fabián soltó una carcajada seca que terminó en un quejido de dolor.

—¿Carcelero? ¿Armas? Anya, apenas puedo manejar una taladradora sin lastimarme. Deben ser los medicamentos que me pusieron. Y ese nombre, Vásquez... no me suena de nada. ¿Es algún profesor del colegio que olvidé?

Anya sintió una mezcla de alivio y un terror renovado. Si él no recordaba nada, significaba que lo que ella vio en urgencias fue un brote psicótico compartido o... la verdad filtrándose por una grieta que ahora se había cerrado.

—¿Seguro que no recuerdas haber visto a un hombre alto, de ojos oscuros, hace unos minutos en el pasillo? —insistió ella, buscando desesperadamente cualquier rastro de coherencia.

—No he visto a nadie, Anya. Solo a ti —respondió él, cerrando los ojos con cansancio—. Gracias por cuidarme. Siempre fuiste la mejor de nosotros.

Anya se quedó en silencio, observando cómo su amigo volvía a sumirse en un sueño tranquilo. Salió de la habitación con el alma en vilo. Si Fabián no recordaba, ¿significaba que ella también estaba inventando el brillo de la marca? ¿El dolor en su propia mano?

En la estación de enfermería, Sandra la interceptó con un sobre en la mano.

—Esto llegó para ti, jefa. Un mensajero lo dejó hace cinco minutos. No quiso dar nombre.

Anya tomó el sobre. No tenía remitente, solo su nombre escrito con una caligrafía perfecta, la misma que había visto en el acta de defunción de 1926. Se encerró en el baño de la planta alta y lo abrió con manos temblorosas.

Dentro había una fotografía antigua, un original en tono sepia que olía a polvo y tiempo. En ella, un grupo de jóvenes posaba frente a un automóvil negro de los años 20. Al fondo, casi borroso, estaba Ian, serio y elegante. Pero en el centro, riendo y sosteniendo una copa de champán, estaba la mujer que vio en su sueño... y a su lado, con el brazo sobre su hombro, estaba un joven Fabián.

En la foto, Fabián tenía el mismo antebrazo descubierto, y en él se apreciaba la misma marca circular que hoy sangraba en el hospital.

Al pie de la foto, una nota escrita a mano decía:

"Él no recuerda porque su alma es débil, Anya. Pero la carne no olvida. Mañana a las 6:00 p.m., en el viejo faro de la costa. Si quieres saber por qué le disparaste, ven sola. El carcelero te espera."

Anya rompió la foto en pedazos pequeños y los tiró por el inodoro, pero la imagen quedó tatuada en su retina. No podía seguir llamando "loco" a Ian cuando las pruebas físicas empezaban a aparecer en su vida diaria.

Salió del baño decidida a enfrentar lo que fuera, pero al levantar la vista, vio al final del pasillo a su nuevo vecino, el hombre de los ojos oscuros. Estaba parado frente a la habitación de Fabián, observando a través del pequeño cristal de la puerta. Al notar la presencia de Anya, el hombre le dedicó una inclinación de cabeza y una sonrisa gélida que le heló la sangre.

Ya no se trataba solo de Ian y ella. El círculo se estaba cerrando.

Anya caminó hacia su nuevo vecino, Pero unas enfermeras se interpusieron en su camino obstruyéndole la vista, cuando el pasillo se hubo despejado el sujeto ya no se encontraba. En su lugar había enfermeras entrando con urgencia a la habitación y a Sandra gritándole que corriera donde Fabián porque había entrado en crisis.

Sandra la llevo a empujones y cuando la doctora escucho los monitores fuera de control fue que reaccionó. Los presentes empezaron a trabajar incansablemente para salvar la vida de Fabián, pero nada de lo que hacían funcionaba. Finalmente, lo estabilizaron, pero él entró en un coma profundo y no hubo explicación para eso, pues hace pocos minutos él se veía bien y estaba hablando con tranquilidad.

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ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay nooo va a enloquecer la pobre
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que misterio. Crisbella te felicito para no ser tu estilo eres lo maximo en este tipo de escritos 🥰
luz dary cárdenas lenis
Quizás Marcus esta enamorado y la obligó, no, no me crean, estoy especulando.
Elizabeth
Wooow está novela es todo un espectáculo aculo!
Elizabeth
Esta súper emocionante la novela, y eso que dijiste que no era tu estilo, me imagino las novelas de tu estilo deben ser de otro mundo. Felicidades tienes una magnifica imaginación.
Eliana Galann
Completamente distinta en su argumento, no pude dejar de leer hasta llegar al final de tan bonita historia
Elizabeth Vivas
excelente...me encanto esta historia
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me engancho desde el principio fue diferente Pero me encantó
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encantó esta historia
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Leo termino con el registro
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Leo va a poder protegerlos y ban a salir con bien
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Marcus te aplastaron como una cucaracha
Linilda Tibisay Aguilera Romero
acaben con el registro y con Marcus
Linilda Tibisay Aguilera Romero
empezó la batalla
Linilda Tibisay Aguilera Romero
bueno Marcus ven a buscar tu muerte porque no vas a ganar
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que capitulo excelente
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya nación Leo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
no deben confiarse
Linilda Tibisay Aguilera Romero
todavía no a terminado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
juntos y con ese apoyo van a poder acabar con el registro
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