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Finalmente Te Encontré

Finalmente Te Encontré

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Transmigración antigua a moderna / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor eterno / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

En este mundo, la muerte no borra el pasado; lo tatúa en la piel como una cicatriz de nacimiento: el Registro
Ian es un Rastreador, un hombre que caza almas con deudas pendientes. Durante un siglo, ha vivido atormentado por la marca en su pecho, justo donde el acero le atravesó el corazón, y por el recuerdo de la mujer que le arrebató el aliento con aroma a jazmín.
Él no busca amor, busca justicia. Pero hoy, en el pasillo de un hospital, su herida ha vuelto a arder. Ella está allí, con las manos manchadas de sangre, pero esta vez para salvar una vida.
Tras cien años de sombras, Ian finalmente puede pronunciar su sentencia:
—Finalmente te encontré.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El interrogatorio

Anya esperó frente a la cama de Fabián durante horas. Había pedido que lo trasladaran a una habitación privada bajo su supervisión directa, alegando que su "historia clínica previa" con él la hacía la persona más idónea para tratar su caso. En realidad, tenía pavor de que él despertara y empezara a gritar de nuevo frente a otros enfermeros.

El sedante finalmente empezó a perder su efecto cerca de las ocho de la noche. Fabián se removió inquieto, sus párpados temblaron y soltó un quejido seco. Anya se inclinó sobre él, con el corazón en un puño.

—¿Fabián? ¿Me escuchas? —preguntó ella en un susurro.

Él abrió los ojos. Estaban nublados por el cansancio, pero ya no tenían ese brillo violáceo y violento de hace unas horas. Miró a Anya con una confusión genuina, como si intentara situarla en el tiempo y el espacio.

—¿Anya...? —murmuró, forzando una sonrisa débil—. ¿De verdad eres tú? Me dijeron que eras una cirujana importante... no pensé que me atenderías tú.

Anya sintió un nudo en la garganta. Ese era el Fabián que ella recordaba. El chico que sacaba malas notas pero siempre tenía un chiste para ella. No el hombre que la llamó "asesina" minutos antes.

—Tuviste un accidente en la obra, Fabián. Estás en el hospital —Anya le tomó la mano, evitando tocar la zona de la marca que ahora estaba profundamente vendada—. ¿Recuerdas lo que pasó antes de que llegaras aquí?

Fabián frunció el ceño, haciendo un esfuerzo por recordar.

—Nada especial. Estaba en el andamio, sentí un mareo súbito... como si el sol me hubiera quemado el brazo. Luego sentí que caía. Desperté aquí hace un momento.

Anya tragó saliva. Se acercó un poco más, bajando el tono de voz para que nadie en el pasillo pudiera oírla.

—Fabián, hace un rato, cuando entraste en crisis... dijiste cosas extrañas. Repetías mi nombre. Hablaste de un "carcelero" y de que alguien te había entregado un arma. ¿Recuerdas algo de eso? ¿Conoces a un hombre llamado Ian Vásquez?

Fabián soltó una carcajada seca que terminó en un quejido de dolor.

—¿Carcelero? ¿Armas? Anya, apenas puedo manejar una taladradora sin lastimarme. Deben ser los medicamentos que me pusieron. Y ese nombre, Vásquez... no me suena de nada. ¿Es algún profesor del colegio que olvidé?

Anya sintió una mezcla de alivio y un terror renovado. Si él no recordaba nada, significaba que lo que ella vio en urgencias fue un brote psicótico compartido o... la verdad filtrándose por una grieta que ahora se había cerrado.

—¿Seguro que no recuerdas haber visto a un hombre alto, de ojos oscuros, hace unos minutos en el pasillo? —insistió ella, buscando desesperadamente cualquier rastro de coherencia.

—No he visto a nadie, Anya. Solo a ti —respondió él, cerrando los ojos con cansancio—. Gracias por cuidarme. Siempre fuiste la mejor de nosotros.

Anya se quedó en silencio, observando cómo su amigo volvía a sumirse en un sueño tranquilo. Salió de la habitación con el alma en vilo. Si Fabián no recordaba, ¿significaba que ella también estaba inventando el brillo de la marca? ¿El dolor en su propia mano?

En la estación de enfermería, Sandra la interceptó con un sobre en la mano.

—Esto llegó para ti, jefa. Un mensajero lo dejó hace cinco minutos. No quiso dar nombre.

Anya tomó el sobre. No tenía remitente, solo su nombre escrito con una caligrafía perfecta, la misma que había visto en el acta de defunción de 1926. Se encerró en el baño de la planta alta y lo abrió con manos temblorosas.

Dentro había una fotografía antigua, un original en tono sepia que olía a polvo y tiempo. En ella, un grupo de jóvenes posaba frente a un automóvil negro de los años 20. Al fondo, casi borroso, estaba Ian, serio y elegante. Pero en el centro, riendo y sosteniendo una copa de champán, estaba la mujer que vio en su sueño... y a su lado, con el brazo sobre su hombro, estaba un joven Fabián.

En la foto, Fabián tenía el mismo antebrazo descubierto, y en él se apreciaba la misma marca circular que hoy sangraba en el hospital.

Al pie de la foto, una nota escrita a mano decía:

"Él no recuerda porque su alma es débil, Anya. Pero la carne no olvida. Mañana a las 6:00 p.m., en el viejo faro de la costa. Si quieres saber por qué le disparaste, ven sola. El carcelero te espera."

Anya rompió la foto en pedazos pequeños y los tiró por el inodoro, pero la imagen quedó tatuada en su retina. No podía seguir llamando "loco" a Ian cuando las pruebas físicas empezaban a aparecer en su vida diaria.

Salió del baño decidida a enfrentar lo que fuera, pero al levantar la vista, vio al final del pasillo a su nuevo vecino, el hombre de los ojos oscuros. Estaba parado frente a la habitación de Fabián, observando a través del pequeño cristal de la puerta. Al notar la presencia de Anya, el hombre le dedicó una inclinación de cabeza y una sonrisa gélida que le heló la sangre.

Ya no se trataba solo de Ian y ella. El círculo se estaba cerrando.

Anya caminó hacia su nuevo vecino, Pero unas enfermeras se interpusieron en su camino obstruyéndole la vista, cuando el pasillo se hubo despejado el sujeto ya no se encontraba. En su lugar había enfermeras entrando con urgencia a la habitación y a Sandra gritándole que corriera donde Fabián porque había entrado en crisis.

Sandra la llevo a empujones y cuando la doctora escucho los monitores fuera de control fue que reaccionó. Los presentes empezaron a trabajar incansablemente para salvar la vida de Fabián, pero nada de lo que hacían funcionaba. Finalmente, lo estabilizaron, pero él entró en un coma profundo y no hubo explicación para eso, pues hace pocos minutos él se veía bien y estaba hablando con tranquilidad.

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Elizabeth Medina
ya me perdí,,,
Alexandra Ortiz Posada
Muy buena tu novela, gracias por compartir, bendiciones
Alexandra Ortiz Posada
Gracias por compartir, me gusta mucho tu novela
Alexandra Ortiz Posada
Muy buena novela, te sumerge en una película futurista, excelente
Alexandra Ortiz Posada
Me encanta tu novela, gracias por compartir, bendiciones
Martha Divas Delgado
dios estoy atrapada k impactante será k aniya es o fue mala e Ian se equivoca. hayyyyy esta historia está de infarto
Alexandra Ortiz Posada
Me gusta tu novela, ese toque de misterio la hace muy interesante, gracias por compartir , bendiciones
Marcela Lopez
excelente
Martha Divas Delgado
me gusta más capítulos y paso a paso se arma el camino ☺️
Ysabel Correa: Gracias 🫂... estaré escribiendo y actualizando todos los días
total 1 replies
Marie Beleño
pas historias así no me gustan demoran mucho para subir capitulos😡
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