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La Vida Es Un Regalo

La Vida Es Un Regalo

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Época / Completas
Popularitas:363.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en una época diferente.. ahora es rica y hermosa por lo que su único objetivo es disfrutar la vida..

* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Documentos

Los días siguientes transcurrieron con una calma calculada… al menos por parte de Abigail.

Fue al palacio lo estrictamente necesario. Entregó algunos documentos, respondió consultas breves de los ministros y evitó cuidadosamente coincidir con el rey. Si le informaban que Su Majestad se encontraba en determinada ala, ella elegía otra. Si intuía que podía cruzarlo en un pasillo, cambiaba de horario.

No era desinterés.

Era estrategia.

En casa, dedicó largas horas a escribirle a su madre. Las cartas eran más íntimas que las dirigidas a su padre. Le contó del jardín, del té, de la oficina, pero no detalló las miradas ni los silencios cargados. Solo dejó entrever que la capital resultaba… interesante.

También recibió noticias.

Su hermana aún no daba a luz. El embarazo avanzaba lento, y su madre describía la casa llena de expectativa. Abigail sonrió al imaginarlo.

Días después llegó carta de su padre desde el sur del reino. El sello llevaba aún restos de polvo de viaje. Al leerla, sus ojos brillaron.

Él estaba orgulloso.

Orgulloso del acuerdo con el palacio real. Orgulloso de que el vino Stevens representara oficialmente a la corona. Orgulloso de ella.

Abigail dobló la carta con cuidado y la sostuvo contra el pecho unos segundos.

Todo estaba saliendo bien.

Y entonces centró su atención en lo siguiente.. el banquete.

En su habitación, junto a Mila, comenzó la verdadera preparación.

Sobre la cama se desplegaron varias opciones, pero solo una hizo que ambas guardaran silencio al verla extendida por completo.

Rojo burdeo..

Profundo.

Elegante.

El vestido tenía un corset ceñido al cuerpo, trabajado con delicada pedrería que capturaba la luz sin caer en el exceso. La falda caía con fluidez refinada, sin demasiado volumen, permitiendo movimiento y gracia. No era ostentoso.

Era poderoso.

—Es perfecto —susurró Mila.

Abigail recorrió la tela con los dedos.

—No quiero parecer desesperada.. Quiero parecer inolvidable.

El corset marcaba su figura con precisión, pero el diseño mantenía una sobriedad impecable. Nada vulgar. Nada exagerado. Solo seguridad.

Eligieron joyas discretas, un peinado que dejara parte del cuello descubierto, y un maquillaje que resaltara su mirada sin endurecerla.

Abigail se miró al espejo una vez terminada la prueba.

No era una niña esperando ser elegida.

Era una mujer que sabía exactamente lo que valía.

Y si el rey quería algo más que amistad… tendría que demostrarlo.

Mientras tanto, en el palacio, la atmósfera era distinta.

El rey estaba inquieto.

No la había visto en días.

Había recibido reportes, por supuesto. Siempre recibía reportes.

“Se encuentra bien.”

“Ha estado en su residencia.”

“Está preparando su asistencia al banquete.”

Nada fuera de lo normal.

Y, sin embargo, su ausencia se sentía.

Caminaba por el ala este sin motivo claro. Pasaba frente a la oficina que él mismo había mandado preparar, recordando el brillo en los ojos de Abigail cuando la vio.

Se preguntaba si pensaba en él.

Se decía que no tenía derecho a exigir nada.

Después de todo… eran amigos.

Esa palabra volvía una y otra vez como una ironía.

El banquete se acercaba, y con él una imagen inevitable comenzó a formarse en su mente.

Abigail entrando al gran salón.

Abigail vestida para la ocasión.

Abigail bailando.

Con otros hombres.

La idea le tensaba el pecho.

Sabía que no podía intervenir. No podía prohibirle nada. No podía reclamar un derecho que nunca había declarado.

Porque eran solo amigos.

Y eso le molestaba.

Le molestaba no haber dicho más.

Le molestaba haber elegido prudencia en lugar de claridad.

Le molestaba imaginar que otros hombres podrían tomar su mano, inclinarse hacia ella, susurrarle cumplidos.

La noche del banquete se acercaba.

Y por primera vez en mucho tiempo, el rey no estaba preocupado por la política, ni por alianzas, ni por estrategias.

Estaba preocupado por una mujer vestida de rojo burdeos que, oficialmente, solo era su amiga.

El día del banquete llegó envuelto en expectación.

La residencia Stevens estaba iluminada desde temprano. Sirvientas iban y venían, Mila supervisaba cada detalle, y Abigail permanecía sentada frente al espejo mientras daban los últimos toques a su peinado.

Cuando finalmente se puso el vestido rojo burdeos, la habitación quedó en silencio.

El corset ceñido delineaba su figura con precisión impecable, la pedrería en el pecho capturaba la luz con destellos sutiles, jamás excesivos. La falda caía con elegancia fluida, permitiendo movimiento sin perder sobriedad. Las joyas eran justas.. pendientes delicados, un brazalete fino, nada más.

El maquillaje resaltaba sus ojos, profundizando su mirada sin endurecerla. Sus labios llevaban un tono natural, apenas más intenso que su color habitual.

Abigail se observó en el espejo y sonrió.

No necesitaba más.

Cuando el carruaje se detuvo frente al palacio, la noche estaba llena de luces doradas. La escalinata brillaba bajo candelabros altos y la música del salón principal ya se filtraba hacia el exterior.

Mila bajó primero. Luego ofreció la mano a Abigail.

Al poner un pie en el suelo, varias miradas se volvieron hacia ella.

Era imposible no hacerlo.

Pero apenas cruzó el umbral, el mayordomo real se acercó con expresión seria.

—Señorita Stevens.. Ha surgido un problema con uno de los contratos. Su presencia es requerida en la oficina de inmediato.

Abigail frunció apenas el ceño.

—¿Qué tipo de problema?

—Si no se resuelve esta noche, el vino Stevens no podrá ser servido en el banquete.

La preocupación reemplazó cualquier otra emoción.

—Lléveme ahora mismo.

Mila la siguió con rapidez, el sonido de la música quedando atrás mientras se dirigían al ala administrativa.

En la oficina la esperaba el ministro de comercio, visiblemente nervioso. Sobre el escritorio descansaban varios documentos abiertos.

—Señorita Stevens.. Hubo una modificación de última hora en las cláusulas de representación y necesitamos su firma… y la de Su Majestad.

Abigail se acercó sin perder tiempo.

—Muéstreme.

Revisó los documentos con atención. Eran varias páginas, ajustes formales, pero debían quedar registrados esa misma noche para que el servicio del banquete incluyera oficialmente el vino Stevens como representante de la corona.

—Entiendo.. Firmaré.

Tomó la pluma y comenzó.

Su letra era firme y elegante, trazando su nombre con seguridad.

Minutos después, la puerta volvió a abrirse.

El rey entró.

Y se detuvo.

El ministro hizo una reverencia rápida y explicó la situación en pocas palabras. Luego, con prudencia evidente, recogió los papeles ya firmados por Abigail y dejó el resto sobre el escritorio.

—Les dejaré unos minutos —dijo, retirándose discretamente para permitir que firmaran.

Cuando la puerta se cerró, el silencio se volvió distinto.

El rey no había dicho nada.

Porque al verla de pie bajo la luz cálida de la oficina, con el vestido rojo burdeos abrazando su figura y la pedrería capturando el brillo de las lámparas… se había quedado sin palabras.

Abigail levantó la vista y notó su expresión.

Sonrió.

—Parece que firmaré más esta noche que en toda mi vida —bromeó, regresando la atención al documento.

Él se acercó al escritorio, todavía observándola.

—Nunca había visto tantos contratos para un solo banquete —respondió finalmente, aunque su voz tenía un matiz distinto.

Tomó la pluma para firmar, pero antes de hacerlo volvió a mirarla.

El vestido resaltaba cada movimiento suyo. El rojo profundo contrastaba con la sobriedad de la oficina, haciéndola parecer aún más vibrante.

—Está… —empezó, y se detuvo.

Abigail inclinó la cabeza.

—¿Sí, Majestad?

Él firmó el documento con trazo firme antes de responder.

—Muy apropiada para la ocasión.

No era la frase que había pensado.

No era lo que realmente quería decir.

Abigail lo notó.

Y sonrió con suavidad.

—Me alegra no haber firmado esto con un vestido común.

Él dejó la pluma sobre la mesa.

—No tiene nada de común esta noche.

Sus miradas se encontraron.

Por unos segundos, los documentos dejaron de importar.

Pero aún quedaban páginas por firmar.

Así que continuaron.

En silencio.

Con la tensión creciendo entre cada firma..

1
Magdalena Borquez
no la coronaron como reina 👑
dice que llevaba una corona provisional...🤔🤔🤔
Magdalena Borquez
jajaja... 😂😂😂
autora, te saliste, jajajaja 😂😂😂
Ruth Camargo
según la mayoría de comentarios porque el duque no le dio esperanzas tuvo derecho a humillarla y echarla de su casa, el le dio una cita ella la cumplió y en ningún momento dijo que era cita amorosa
Irene Nievecita
Gracias autora, la historia estuvo bellísima me encantó, sabes describir con maestría los sentimientos de una pareja realmente enamorada, sin intrigas de por medio, solo deseos de amar y ser amado. Cada obra es superior a la anterior, tienes una imaginación sublime. Te doy gracias sinceras por el tiempo que nos regalas y que disfrutamos a través de tus historias.
Irene Nievecita
Que romántico que sea ella quien lo secuestre,para demostrarle que lo sigue eligiendo libremente a él como su amante no solo como el padre de sus hijos. Y que sus hijos no están por encima de él, al contrario son la demostración visible de ese tremendo amor que se tienen y que ahora son 4, pero él sigue siendo el elegido de su corazón
Irene Nievecita
Que hermosa es la forma en que él la ama, incluso por encima de sus hijos, esa es la forma real que los hombres debieran amar a sus esposas, por encima de todo, los hijos son solo una confirmación del amor entre los esposos, eso lo deberían tener más que claro los hombres, lamentablemente no es así en la vida real
Mónica viviana Motta
Que historia entretenida!! Me encanta!!!
Irene Nievecita
Es lo mismo qué me pregunto yo, el mio murió cuando yo tenia 1año y nueve meses, estoy segura que de haber contado con su presencia, amor y cuidado, mi vida habría sido muy diferente de la que tengo, siempre e sentido un vacío en mi vida, que nada a podido llenar, sé con total certeza que ese vacío se debe a su falta en mi vida
Maria teresa
y yo cantando con Abigail y el recuerdo de Celia Cruz
Contreras Yecenia
exelente una historia muy diferente a muchas, siendo algo único, súper emocionante.
Irene Nievecita
Suavemente indicándole al resto de los hombres presente, que se podía mirar a esa mujer. pero por ningún motivo aproximarse a ella para invitarla a bailar y menos para conversar
Margarita Kynast
maravillosa novela, muy emocionante, alegre, feliz 😄 😊 🤗 💕 😁 💜 😄 😊 🤗 💕 😁 💜 /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose/
Irene Nievecita
🤣🤣🤣🤣 Abigailces como un volcán, totalmente impredecible, por que esta decidida a vivir, además protege a su doncella y le encanta el chisme.
Irene Nievecita
La pura y simple verdad, nada de segundas ni terceras intenciones, vivir que la vida es un regalo, solo eso y ya es mucho.
Irene Nievecita
Esa poción sería increíble en este tiempo, yo la usaría sin dudar con DONALD TRUMP, para que confiese la verdad solo la verdad, sobre lo que hacía en las fiestas de Epteims y a cuantas mujeres violó antes de esas fiestas, pero la pregunta más importante, porqué apoya el genocidio Palestino, cual es la razón verdadera que tiene para asesinas sin asco a niños. mujeres y ancianos en Gaza
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂 A la doncella le va dar un infarto por como su ama se comporta. después de ser un poco remilgada y cumpliendo todos los protocolos de una señorita noble🤣🤣🤣🤣🤣
Irene Nievecita
Así me gusta que ella se dedique a ser una noble diferente, que se compadezca por los que sufren, pero no me gustaría que perdiera su reputación por estar ansiosa de conocer hombres, tomandocen cuenta la época que vive ahora. Aún que entiendo que por su enfermedad, en su primera vida nunca tuvo esa clase de vivencias.
Linupe
esa tranquilidad es pura fachada 🤭🤣🤣
Linupe
yo si estoy de acuerdo con la nueva Abigail, es cierto que ella se enamoro solita sin falsas esperanzas, pero el duque SI LA USO para escapar de la fiesta y en vez de explicarle solo la humilla; Claro que Abigail nueva debe cobrarselas por engreído esa humillación fue peor que el corazon roto., Reclama VENDETA,.. pero sin afectar a Leilani 😅 osea una humilladita al duque
bea yordan
exelente historia amé
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