Stellan Von Krause, fue el villano en una historia romántica, pero, también fue el príncipe heredero, aquel que se ganó su puesto siendo el héroe del imperio, aquel que desde joven lucho en las guerras para proteger su imperio, solo para finalmente morir en manos del "protagonista ", porque amo tontamente a una mujer que nunca supo apreciar su amor. Pero ahora, el rey de las sombras ha renacido en su cuerpo, y a ahora, lo que menos le importa es el amor de esa mujer, lo único que desea es mantener su puesto de príncipe heredero y aplastar a quien se interponga en su camino.
NovelToon tiene autorización de Arhuchim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 15.
Aunque las concubinas no estaban molestas por tener que preparar la fiesta de bienvenida del príncipe, tenían que hacerlo bien, que todo quedará perfecto, de lo contrario, tendrían grandes represalias de parte del emperador, pues este ya ha demostrado su favoritismo hacía Stellan.
Mientras tanto, la emperatriz organizó una pequeña reunión con Cordelia, estando presentes las princesas, quienes se mantienen en silencio a menos que les pregunten algo, pues saben que si dicen algo inapropiado, la emperatriz estará molesta.
—su madre, siempre admire su valentía y su talento con la magia, antes de ser emperatriz y ella Duquesa, fuimos cercanas.— menciona la emperatriz.
—mi madre me ha contado, habla de los justa que es usted y que también fue buena alumna en cuanto a la magia.— responde Cordelia.
—eso fue hace tiempo, pero cuando me eligieron para casarme con su majestad tuve que dejar esos estudios de magia.— responde con calma.
—ser emperatriz exige mucho, en especial conocimientos sobre política y economía. Y durante años ha sido así, la magia, se considera innecesaria para una emperatriz.— Cordelia conoce bien los protocolos de la realeza.
—es así, ¿que cree usted señorita Von Kleist?— pregunta curiosa.
—creo que la magia puede ser útil, la guerra no avisa y una emperatriz que sabe defenderse será útil para su gente.— responde con sinceridad.
Las princesas parecían tensas ante la respuesta de la joven. Pero la emperatriz sonríe ante sus palabras.
—ahora entiendo porque mi hijo esta interesado. Señorita Von Kleist, sepa qué, tiene mi apoyo.— asegura la emperatriz.
—se lo agradezco majestad.— responde Cordelia.
—no hay nada que agradecer, por tu carácter se que tienes lo que se necesita para ser una emperatriz.—
—es un honor recibir tal elogio de su majestad, por eso, en nombre de mi familia le traeré honor a la familia imperial.— dicho esto, Cordelia hace una seña.
Una de sus doncellas se acerca trayendo consigo una caja pequeña forrada en terciopelo. Al abrirlo, había un precioso collar con un diamante púrpura. Cordelia explica que es el diamante estaba forjado con mana, hecho por su madre, y que, servía como protector.
—si su cuerpo ingiere algún veneno, el collar lo neutraliza sin importar cual sea, lo único que sentirá es fiebre, pero su cuerpo será limpiado de la toxina que causa el veneno. Y esta protegido para que, una vez que usted lo toque, nadie pueda quitárselo.— termina de explicar.
Ante esto, las princesas escuchan atentas la información, en especial una de cabellera rubia. La emperatriz sonríe ante tan magnífico obsequio.
—la duquesa se ha esmerado en este regalo. Dígale que estoy feliz de aceptarlo.—
La mujer sostiene el collar entre sus manos y siente una especie de energía recorrer su cuerpo. Así que, ella misma busca como ponérselo y promete no quitárselo.
.
.
.
Más tarde, una de la princesas, la hija de Dafne, Ariel, le comenta sobre lo sucedido en la reunión de la emperatriz. Cordelia ahora tenía el respaldo de esa mujer, y lo peor de todo es que, su propio hijo había perdido la oportunidad de tener a los Von Kleist como aliados.
—mi hermano fue estúpido. Madre, deberías encargarte de su esposa y encontrar a una señorita de mejor familia.— sugiere Ariel.
—lo he pensado, pero si tu hermano lo descubre, es capaz de irse en nuestra contra por esa mujerzuela.— responde Dafne.
—maldito sea el día que el tonto puso sus ojos en esa campesina.— Ariel estaba furiosa.
Odia la vida que lleva, teniendo que agachar la cabeza todo el tiempo ante la emperatriz y que, el emperador ni siquiera tenga interés en apoyar a sus hijas, a excepción de Astra, quien es hija de la emperatriz y que hoy en día está en la academia de magia.
—algo tenemos que hacer, no podemos dejar que Stellan suba al trono...o se deshará de nosotras.— la mujer se mordía la uña del lugar debido al nerviosismo.
.
.
.
Stellan por su parte, estaba reunido con algunos nobles, estos lo felicitaban por su éxito en la erradicación de los rebeldes.
—quien diría que su alteza no solo regresaría victorioso, también traería a su futura esposa.— exclamo un conde con entusiasmo.
—una Von Kleist, el príncipe es astuto, su unión beneficiará a la corona.— agrega un marqués.
—debo admitir que, me siento desafortunado, tenía la esperanza de poder presentarle a mi nieta.— ríe un duque.
—aun hay esperanza, tu nieta podría entrar como concubina, siempre hay que asegurar la descendencia y su alteza necesitará fortalecer alianzas.— le aconseja otro conde.
—es verdad, quizás no sea el puesto de emperatriz, pero mi nieta es toda una dama, su alteza podría considerarla para concubina.— responde el duque.
—agradezco sus palabras Duque, lo tendré en cuenta.— responde. Aunque no tiene intenciones de meter más mujeres al palacio, con una emperatriz le basta y se evita dramas de un harén.
Tras esa reunión, Stellan regresa a su residencia y encuentra a un hombre herido en su sala con una sombra tras este. La sombra abre su boca dejando salir un sonido de susurros.
—la rata...así que, ¿de donde vienes?— pregunta Stellan agachandose cerca del hombre.
El hombre aprieta los labios evitando decir algo, pero, pega un grito cuando ve más sombras tras el príncipe y los ojos de Stellan parecen brillar dejando sentir un aura pesada.
—si hablo...de igual forma vas a matarme...— responde.
—si, pero, será rápido, si no hablas, tu muerte será lenta y dolorosa...— sonríe con malicia.
—n-no me importa...no hablaré...— responde temblando.
Stellan se pone de pie y da media vuelta.—ya saben que hacer...
Las sombras que esta tras el hombre le agarra la cabeza y cuando los ojos de esta brillan, el hombre empieza a gritar. Y junto a la sombra desaparecen.
—¿por qué siempre eligen a la mala?— se pregunta así mismo.
[Si no lo hicieran, no sería divertido para usted.] Resonó una voz profunda.
Stellan voltea hacía un lado, una sombra, un poco más pequeña que los demás da un par de pasos hacía adelante tomando la forma de una mujer. Su cabello era oscuro y unos ojos rojos que mostraban arrogancia.
—me conoces bien, Belcebú.— sonríe.
—como no conocerlo, si he tenido que aguantarlo toda la vida.— la mujer pasa a sentarse frente al azabache.— creí que por fin era libre cuando murió, sin embargo aquí estamos.
La mujer hace una mueca de molestia. Stellan solo niega, pero, no le queda de otra a la mujer, después de todo hicieron un pacto y no es revocable.
—eso te pasa por apostar contra mí.— se burla Stellan.
—no te creas tanto, después de todo, mírate, ahora estas atrapado en un cuerpo humano...Mammon.— responde Belcebú.
Stellan desvía la mirada ante la mención de su nombre.
...
...----------------...
Buenas noches villanas. Como ayer las deje sin capitulo, aquí les dejo uno más para que disfruten la noche. Descansen ♡