Es la historia de Elena, una joven de 24 años que vuelve a la facultad de Derecho que abandonó por bullying para recuperar su voz, y en el camino encuentra en Luz, una compañera de pelo azul, la amistad que le enseña que superarse no es olvidar lo que pasó, sino aprender a caminar de nuevo acompañada.
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CAPÍTULO 8: EL CASO 02/26
Mi segundo caso en Beccar Varela no fue una fusión millonaria. No fue un litigio en dólares.
Fue una carpeta finita, con una carátula escrita a mano que decía: PRO BONO - FACULTAD DE DERECHO UNR - EXPTE. 1147/26.
Mi jefa, la doctora Méndez, me la tiró en el escritorio como si fuera una bomba.
"Rivas, te toca el programa de pro bono. La UBA y la UNR nos mandan casos de alumnos que no pueden pagar abogado. Te tocó este. Es tu segundo caso, no te lo voy a negar, es incómodo".
Abrí la carpeta.
**Denunciado: Marcos Torres.
Denunciante: Secretaría Académica - Facultad de Derecho - UNR.
Hechos: Acceso indebido al sistema SIU Guaraní, alteración de 3 notas de la materia Derecho Penal I, de 4 a 8. Prueba: Logs del sistema, IP vinculada a su domicilio. Sanción posible: Expulsión y prohibición de ingreso a cualquier universidad pública por 2 años.**
Marcos Torres.
Marcos. El que se reía en primera fila cuando yo alegaba. El que me dijo "pastelito de El Trébol". El que le había pasado la foto a Camila para la cuenta trucha @elena_rivas_abogada_trucha.
Se me revolvió el estómago. Por un segundo quise decirle a Méndez: "Dame otro, no puedo".
Pero me acordé de Valdez. De lo que me dijo en el patio: "La voy a defender porque usted se merece que la defiendan". No porque le caía bien. Porque era lo justo.
"¿Lo tomás?", me preguntó Méndez.
Lo miré. Respiré.
"Sí. Lo tomo".
Le mandé un mensaje a Marcos por WhatsApp. Tenía el número bloqueado desde hacía un año. Lo desbloqueé.
Yo: Hola Marcos, soy Elena Rivas. Me asignaron tu caso en Beccar Varela. Si querés, nos juntamos mañana por Zoom y me contás tu versión.
Marcos: ¿Vos me vas a defender? ¿Posta?
Yo: Si querés que te defienda, sí. Si no, te asignan a otro.
Marcos: Tardó 10 minutos en responder.
Marcos: Sí. Gracias.
Al día siguiente, por Zoom, lo vi. No era el mismo Marcos. Estaba flaco, con ojeras, en una pieza chiquita que se notaba que era la de su casa familiar. Sin el buzo de la facultad de 15 mil pesos. Con una remera vieja.
"Elena, yo no lo hice", me dijo, sin preámbulos. "Te juro que no lo hice. Sí, soy un forro. Fui un forro con vos y con un montón de gente. Pero esto no lo hice".
"Los logs dicen que la IP es de tu casa, Marcos".
"Es la IP de mi casa porque vivo con mi primo y mi primo estudia Sistemas. Yo le presté la compu para que rinda un parcial porque la de él se rompió. Yo ni sé cómo se entra al Guaraní para cambiar una nota. ¡Me sacaba 4 porque no estudiaba, no porque no sabía hackear!".
No le creía. O no quería creerle. Hasta que me pasó algo.
Me pasó el historial de Discord de su primo. Donde su primo, dos semanas antes, le decía a un amigo: "Voy a probar si puedo entrar al Guaraní con un script que encontré en Reddit, para joder nomás".
No era prueba. Pero era una duda. Y en Derecho, una duda razonable te salva la vida.
Pasé toda la noche redactando. No el alegato de mi vida. El escrito más difícil de mi vida. Defender a la persona que me hizo sentir que sobraba.