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No Renací... Desperté.

No Renací... Desperté.

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Juego de roles
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Me habría encantado renacer, como les ocurre a las protagonistas de esas novelas románticas que tanto me gusta leer. Despertar años atrás, evitar mis errores y no entregar mi corazón al hombre que terminaría destruyéndolo.

Pero la vida real no concede segundas oportunidades de esa forma.

Yo tuve que abrir los ojos por mí misma, enfrentar la verdad y comprender que marcharme no era perder... era salvarme.

Lucan Rivas creyó que sin él no era nadie, se equivocó. Porque no necesité volver al pasado para cambiar mi destino; solo necesité el valor de dejar atrás a quien nunca supo valorarme. Y mientras él descubría todo lo que había perdido, yo aprendía que la mejor versión de mí jamás había dependido de un esposo, sino de la mujer que siempre fui.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8

Nunca imaginé que la noche en la que terminaría mi matrimonio sería tan silenciosa.

Habían pasado varias horas desde que regresé del encuentro con Karol y, aun así, el apartamento permanecía exactamente igual que cuando salí aquella mañana. La única luz encendida era la lámpara de la sala, cuya iluminación cálida apenas conseguía romper la oscuridad que envolvía cada rincón de aquel lugar. El reloj de pared marcaba el paso del tiempo con una precisión insoportable; cada segundo parecía durar una eternidad, como si incluso él supiera que estaba contando los últimos instantes de una vida que jamás volvería a existir. Frente a mí, sobre la mesa de centro, descansaban dos sobres perfectamente alineados. Uno guardaba las fotografías que el señor Álvarez me había entregado esa misma mañana. El otro contenía los documentos que Karol había preparado con la ayuda de su abogado. No necesitaba volver a abrir ninguno de los dos. Conocía de memoria lo que escondían. Uno contenía la verdad. El otro, mi libertad.

A un lado del sofá esperaba una maleta negra. No era demasiado grande. Solo llevaba la ropa que realmente necesitaba, algunos libros, mis documentos personales, unas cuantas fotografías de mis padres y los pocos objetos que sentía verdaderamente míos. Todo lo demás permanecería allí: los muebles que elegimos juntos, los cuadros que colgamos después de casarnos, la vajilla que compramos durante nuestro primer aniversario, los pequeños recuerdos de viajes que alguna vez creí felices. Me sorprendió descubrir que ninguno de aquellos objetos tenía valor para mí. Cuando el amor desaparece, las cosas dejan de ser recuerdos y se convierten simplemente en objetos.

Miré nuevamente el reloj, eran la una y diecisiete de la madrugada. Lucan todavía no llegaba, no le escribí, no pregunté dónde estaba, ya no me correspondía hacerlo.

Durante años habría inventado cualquier excusa para justificar su ausencia. Una reunión inesperada, un cliente importante, un problema de último momento. Aquella noche comprendí que el problema nunca habían sido sus horarios. El problema era que hacía mucho tiempo había dejado de querer volver a casa.

Casi media hora después escuché el sonido de las llaves girando lentamente en la cerradura, la puerta se abrió. Lucan entró mientras aflojaba distraídamente el nudo de su corbata. Llevaba el teléfono en una mano y parecía tan absorto en sus pensamientos que tardó varios segundos en levantar la vista. Cuando finalmente me vio sentada en el sofá, frunció ligeramente el ceño.

—¿Nae? ¿Qué haces despierta a esta hora?

No respondí de inmediato, me limité a observarlo. Era el mismo hombre del que me había enamorado años atrás. El mismo rostro, la misma voz, los mismos gestos. Y, sin embargo, por primera vez comprendí que llevaba demasiado tiempo viviendo con un completo desconocido. Él dejó las llaves sobre el recibidor y caminó lentamente hacia la sala.

—¿Pasó algo?

Asentí.

—Sí.

Mi propia voz me sorprendió, sonaba tranquila, tan tranquila que por un instante dudé que realmente fuera la mía. Lucan pareció percibir que aquella serenidad escondía algo mucho más peligroso que un grito.

—¿Qué sucede?

Sin decir una palabra, tomé el primer sobre y lo deslicé lentamente sobre la mesa hasta dejarlo frente a él.

—Ábrelo.

Me observó confundido.

—¿Qué es esto?

Lo miré directamente a los ojos.

—Ábrelo.

Durante unos segundos permaneció inmóvil, como si una parte de él ya supiera exactamente lo que iba a encontrar. Finalmente abrió el sobre. Sacó la primera fotografía. Después la segunda. Luego la tercera. No necesitó llegar a la última para comprender que ya no existían mentiras capaces de salvar aquella conversación.

Su cuerpo quedó completamente inmóvil, no habló, no intentó esconder las imágenes, no buscó una excusa, simplemente permaneció observándolas en silencio.

Esperé, no porque quisiera escuchar una explicación, sino porque necesitaba descubrir si todavía era capaz de mentirme mirándome a los ojos, cuando dejó la última fotografía sobre la mesa, levantó lentamente la vista hacia mí.

El silencio que se instaló entre los dos fue mucho más doloroso que cualquier discusión, fui yo quien decidió romperlo.

—¿Desde cuándo?

Lucan cerró los ojos durante un instante antes de responder.

—Hace unos meses.

No lo negó, no inventó reuniones de trabajo, no culpó al estrés, no intentó justificar lo injustificable, simplemente admitió la verdad.

Sentí que algo terminaba de romperse dentro de mí, pero permanecí inmóvil, no iba a llorar delante de él, no esa noche.

—¿Quién es más importante?

Lucan respiró profundamente, parecía buscar una respuesta menos cruel, no la encontró.

—Alessa.

Escuchar aquel nombre pronunciado por mi propio esposo fue como sentir que alguien hundía lentamente un cuchillo en mi pecho. Aun así, seguí respirando, seguí sosteniéndole la mirada.

—Entonces... ¿por qué te casaste conmigo?

Lucan bajó la vista hacia el suelo, nunca lo había visto tan derrotado.

—Porque pensé que podía olvidarla.

Sentí que el mundo entero se detenía.

—¿Qué?

Su voz apenas fue un susurro.

—Cuando ella se fue, creí que jamás volvería a enamorarme. Después apareciste tú. Eras buena conmigo. Me hacías sentir paz. Pensé que, si seguía adelante contigo, terminaría amándote de la misma manera.

Escondí las manos detrás de mi espalda para que no notara cómo comenzaban a temblar. Él continuó hablando con una honestidad que llegaba demasiado tarde.

—Durante un tiempo creí que lo había conseguido. De verdad lo intenté. Quise convencerme de que el pasado había quedado atrás... pero cuando Alessa volvió, entendí que nunca había dejado de quererla.

Cada palabra encontraba una nueva forma de hacerme daño, sin embargo, mi voz siguió siendo igual de serena.

—Respóndeme solo una cosa.

Lucan levantó lentamente la vista.

—¿Alguna vez me amaste?

El silencio se prolongó durante varios segundos, pensé que iba a mentirme por última vez, no lo hizo.

—Quise hacerlo.

Cerré los ojos un instante, no porque no le creyera, sino porque aquella respuesta era infinitamente más cruel que cualquier mentira. Una sonrisa triste apareció en mis labios.

—¿Sabes cuál fue tu mayor error?—Él permaneció en silencio.—No fue engañarme.—Hice una pausa.—Fue utilizarme para intentar olvidar a otra mujer.

Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros.

—Me robaste años de mi vida intentando convertirte en el hombre que yo merecía, cuando en realidad solo estaba ocupando un lugar que nunca dejó de pertenecerle a ella.

Lucan bajó nuevamente la cabeza.

—Lo siento.

Negué con tranquilidad.

—No. Ya no necesito que lo sientas.

Tomé entonces el segundo sobre y lo coloqué frente a él.

—Firma.

Lo abrió lentamente, sus ojos recorrieron la primera hoja y enseguida frunció el ceño.

—¿Divorcio?

—Sí.

Continuó leyendo, entonces volvió a mirarme.

—Renuncias absolutamente a todo.

Asentí.

—No quiero nada.

—Naelia...

—Solo me llevaré mi ropa, mis documentos y mis cosas personales.

Lucan dejó los papeles sobre la mesa.

—El apartamento.. puedes quedártelo.

Negué sin vacilar.

—No.

—También puedes quedarte con el automóvil.

—No.

—Al menos acepta algo.

Lo interrumpí antes de que terminara la frase.

—No quiero absolutamente nada que venga de ti.—Mi voz seguía siendo tranquila, pero firme.—No pienso construir mi nueva vida sobre algo que cada mañana me recuerde el lugar donde dejé de ser feliz.

Lucan pasó una mano por su rostro, parecía buscar las palabras correctas, no las encontró. Tomó el bolígrafo que descansaba junto a los documentos y permaneció varios segundos observándolo, como si al retrasar aquel momento pudiera cambiar el desenlace.

Finalmente firmó, una hoja, después otra y luego la última. Empujó lentamente los documentos hacia mí.

—Lo siento, Naelia.

Guardé los papeles dentro del sobre sin siquiera mirarlos. Aquellas palabras llegaban demasiado tarde para reparar algo que llevaba demasiado tiempo roto.

Me puse de pie, tomé la maleta que me esperaba junto al sofá. Lucan se levantó al mismo tiempo.

—¿A dónde vas?

Lo miré por última vez, la pregunta me parecía estúpida, sin embargo, no había odio en mis ojos, tampoco rencor. Solo la serenidad de quien finalmente comprende que algunas personas llegan a nuestra vida para enseñarnos una lección, no para acompañarnos hasta el final.

—A empezar mi vida.

No esperé una respuesta, caminé hacia la puerta, giré el picaporte, crucé el umbral y cerré detrás de mí con absoluta tranquilidad.

Aquella noche no perdí un esposo, aquella noche recuperé a la única persona que llevaba demasiado tiempo abandonando.

A mí misma.

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Isidra Marta Sánchez Ortiz
Que cruel
Estrella Reyes Reyes
👏👏👏Gran capitulo,me facino la actitud de ella,firmesa,dignidad,orgullo,ellos tenian que sentir verguenza,y esa cucaracha,tan orgullosa y era la amante👏👏👏
Flickr Mary Soly
Más capítulos
Myriam Hernandez
Excelente
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Espero este sea nuestro próximo ser amado y protagonista, me está encantando para ella!! 😍
Flickr Mary Soly
👏Estoy esperando más cañ. Muy bonito esta para leer
🌺🌵 Monny 🌵🌺
No te creo!! Si lo sintieras no la habrías lastimado 🤬
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ayyy la amoooo!!! Así deberían ser muchas mujeres, salir con muchísima dignidad, si duele muchísimo, pero ante todo mucho amor propio y dignidad 👏🏻👏🏻👏🏻
Flickr Mary Soly
Más capítulos por que escriben bonito y luego no lo terminan
Crystal Suárez: Apenas empecé a publicarla ayer 😅 por eso solo tiene 8 capitulos, no te preocupes, la voy a terminar
total 1 replies
💖 la niña de tus ojos💖
bastante cruda pero por desgracia asi es la realidad cuando la costumbre se aloja en tu hogar todo cambia así que hay que sacarla a escobazos
😅😅😅😅😅
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