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Al Dejarte Ir, Todo Empezó

Al Dejarte Ir, Todo Empezó

Status: En proceso
Genre:La Vida Después del Adiós / Reencuentro
Popularitas:846
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Valeria Chanstain creyó que el amor podía vencer cualquier obstáculo. Junto al hombre que amaba construyó un hogar, una familia y una vida que parecía perfecta, hasta que una verdad inesperada hizo añicos todo aquello en lo que alguna vez creyó.

Ahora, entre los recuerdos de un amor que juró ser eterno y el dolor de ver cómo la vida que construyó se desmorona ante sus ojos, Valeria tendrá que aprender a dejar ir aquello que más ama y encontrar la fuerza para comenzar de nuevo.

Porque a veces, perderlo todo no significa que la historia haya terminado... sino que apenas está comenzando.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pequeños momentos

Era un mensaje del director:

Las clases de la tarde han sido canceladas debido a la instalación de nuevos equipos en algunos laboratorios.

—¡Emily! —exclamó Renata.

Giré de inmediato.

Emily entraba a la casa con algunas bolsas de compras.

—Hola, Valeria —dijo con una sonrisa—. Qué sorpresa.

—Cierto —respondió Renata, levantándose de su asiento—. Qué gran sorpresa.

Emily dejó las bolsas sobre la mesa y nos miró a ambas.

—¿Qué pasa?

—Nada solo estábamos conversando —respondió Renata con naturalidad.

La observé en silencio.

Era increíble.

Hace apenas unos minutos parecía disfrutar atormentándome y ahora actuaba como si nada hubiera ocurrido.

—¿Tarde mucho? —preguntó Emily.

—No yo solo vine a dejarte tu bolso —respondí, señalando la mesa—. Lo dejaste en mi auto.

—¡Es verdad! Lo había olvidado por completo.

Emily tomó el bolso y sonrió.

—Muchas Gracias, Valeria.

—No hay de qué.

Me levanté.

Después de todo lo que había ocurrido, ya quería marcharme.

—Renata trae café compre una torta deliciosa

—lo siento, yo ya debo irme.

—¿Tan rápido? —preguntó Emily—. Porque pensé que te quedarías un rato.

Antes de que pudiera responder, sentí la mirada de Renata sobre mí.

Solo sonreí ligeramente.

—Tengo algunas cosas que hacer perdón.

—Esta bien, nos vemos después. Dijo Emily

Adiós

Regresé a casa de inmediato. Los chicos aún no habían llegado. Me recosté en la cama; tenía un dolor de cabeza horrible. Me sentía tan rara...

Pero ¿Qué carajos? ¿Qué le sucedía a Renata? Es tan extraña. Estaba molesta. Me había enojado, pero mierda...

No podía dejar de pensar en ella.

Cuanto había cambiado.

La última vez que la vi, todavía podía reconocer a la Renata que conocía. La chica que había sido mi amiga, Pero la mujer que había visto hoy era completamente diferente.

Su mirada.

Su forma de hablar.

Esa sonrisa...

No era la misma Renata que recordaba aunque la última vez que la vi fue en mi fiesta de compromiso

Renata

Ya basta no quiero pensar mas

Me llevé una mano a la frente. El dolor de cabeza empeoraba.

—Mierda...

Me recosté en la cama y permanecí allí pero no supe en qué momento, me quedé dormida, pero fue un ruido lo que me despertó.

La puerta se abrió.

Me levante me dolía la espalda demasiado; había dormido en una mala postura.

giré y me di cuenta que era ella

—Emma.

—Mamá

—¿Llegaste temprano? —dijo.

—Ah, sí. No tenía clases en la tarde.

Emma se acercó y se abalanzó sobre mí.

—¿Cómo te fue hoy?

—Muy bien. Tuve un día increíble en mi clase de gimnasia. ¡Hice una voltereta increíble! Incluso la maestra me felicitó. Dice que de seguro ganaré el campeonato.

—¡Felicidades, cariño!

—Mamá, ¿por qué no preparamos la cena juntas? Me muero de hambre.

—Sí, claro.

Al ver a Emma, me alegré de inmediato. Todo aquel enojo desapareció en un parpadeo. Por en solo unos momentos, olvide por completo la situación tan incómoda que había pasado.

—Prepararemos una lasaña y también una torta de chocolate. ¿Qué te parece?

—¡Perfecto, mamá!

Empezamos a preparar la lasaña. Tomé algunos ingredientes de la nevera mientras Emma preparaba la mezcla para la torta.

Noté que Mateo ya había llegado, pero estaba recostado con el computador sobre las piernas. Al parecer, estaba hablando por mensaje con alguien. No paraba de escribir y, de vez en cuando, se reía. Qué raro.

Su mochila estaba en el suelo; al parecer, había llegado hacía poco. Estaba tan ocupado que ni siquiera había notado que mi coche estaba afuera.

Me acerqué a él, pero reaccionó de inmediato.

—Mamá.

Cerró el computador de inmediato.

—¿Con quién hablabas?

—Con nadie.

—¿Con nadie? Entonces, ¿por qué te asustaste de esa forma? ¿Quién era?

—Mamá, por favor.

—Estabas riéndote solo. Me preocupé.

—Mamá, por favor. ¿Cómo te vas a preocupar por algo así? No bromees conmigo.

—Creí que perdías la cordura.

—Mamá...

Lo miré y no pude evitar sonreír note que el se molesto un poco pero en realidad era gracioso.

—¿Qué? Pero, mamá, ¿Qué te pasa? Solo hablaba con una amiga, nada más.

Lo miré de reojo.

—Mamá, por favor. Pero ¿Qué haces? Aún es temprano.

—No tuve clases en la tarde pero que hablabas con ella pareces aterrado. ¿pero por que te sorprende que este en casa?

— Bueno, siempre llegas tarde a casa, así que me pareció extraño.

—Emma y yo preparamos la cena. ¿Quieres ayudarnos?

—No, estoy cansado, mamá.

—Está bien.

—¿Puedes subirme la cena a mi habitación? Debo estudiar para un examen.

—Oye, pero...

—Por favor.

—Está bien.

—Gracias mamá. Te amo.

—Y yo a ti.

Estuve allí frente a las escaleras

— Los adultos jovenes son realmente extraños como adolescentes.

—Eso crees Emma

—Sí, mamá siempre andan en cosas extrañas. Vamos a terminar la cena.

—Vamos —respondí.

Terminamos de preparar la lasaña y la torta. Ambas quedaron deliciosas. Emma era una chef extraordinaria, aunque, claro, yo también la ayudé un poco.

Nos sentamos en la mesa y servimos los platos, pero antes de sentarme llevé la cena a Mateo. Al parecer, quería que su mamá lo consintiera un poco.

Subí hasta su habitación, pero mientras me acercaba escuché que hablaba con una chica. Toqué la puerta y él la abrió de inmediato.

—Gracias, mamá.

No le pregunté nada. No quería hacerlo enojar; además, estaba estresado por los exámenes que tendría.

—Con gusto. Espero que te guste.

—Se ve delicioso.

En la mesa estábamos solo Emma y yo. Ethan aún no había llegado.

Mientras comíamos, Emma me miró con una sonrisa.

—Hacía mucho que no cenábamos juntas, ¿no crees?

—Sí últimamente he tenido mucho trabajo.

—Me gusta cuando tienes las tardes libres. Es agradable pasar tiempo contigo, mamá, y también enseñarte a cocinar. Aunque Lili también cocina mejor que tú.

La mire fijamente debería estar ofendida.

—Oye, yo me esfuerzo. Aunque tienes razón, no soy muy buena cocinando. Lili cocina mejor.

Emma soltó una pequeña risa.

—Por poco.

—Oye, no seas así. Dije

Lili era mi empleada de servicio y quien estaba pendiente de Emma cuando yo no estaba en casa aunque solo venia por algunos días. No me gustaba que Emma estuviera sola.

Emma terminó de comer y dejó los cubiertos sobre el plato.

—Pero está bien. Todo estuvo delicioso, mamá. Iré a lavar los platos y después me iré a dormir. Estoy muy cansada.

—Está bien. Gracias, cariño.

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