Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo:19 Frente a la puerta
Lin permaneció escondida detrás de la esquina del corredor, con la espalda apoyada contra la pared y una mano sobre su pecho. Intentaba respirar en silencio, pero su corazón latía con tanta fuerza que por un instante tuvo la sensación de que podía escucharse desde el otro extremo del pasillo. No se atrevía a moverse. Frente al Laboratorio 3 estaban Chen Yi Shen y Zhao Wei Han, precisamente las dos personas cuyos nombres habían aparecido una y otra vez desde que las cuatro comenzaron a investigar las irregularidades del programa académico. Y ahora estaban allí, frente a la misma puerta donde Lin acababa de encontrar aquella extraña inscripción: L-3 / 12.
Lin asomó apenas la cabeza.
Zhao estaba de pie frente a Chen, vestido con un traje oscuro perfectamente arreglado. Su postura era tranquila, pero su rostro mostraba una seriedad que no se parecía en nada a la expresión amable que utilizaba cuando hablaba con otros miembros de la escuela. Chen, en cambio, mantenía los brazos a los lados y una mirada firme. Ninguno parecía dispuesto a retroceder.
—Te pedí que dejaras de investigar —dijo Zhao finalmente.
La voz llegó hasta Lin con claridad.
Chen no respondió de inmediato.
—Y yo te dije que no voy a detenerme mientras existan preguntas sin responder.
Zhao soltó una pequeña respiración.
—Sigues insistiendo en lo mismo.
—Porque nada ha cambiado.
—El informe ya no existe.
Chen lo miró fijamente.
—Eso no significa que el problema haya desaparecido.
Lin sintió un escalofrío.
Zhao dio un paso hacia él.
—No sabes lo que estás provocando.
—Sí lo sé.
—Entonces también sabes que puedes perder mucho más que tu puesto.
Chen permaneció inmóvil.
—No voy a firmar una mentira para conservarlo.
Durante unos segundos, ambos hombres se miraron en silencio.
Finalmente, Zhao dirigió los ojos hacia la puerta del Laboratorio 3.
—Todavía tienes algo que pertenece a la escuela.
Chen respondió inmediatamente.
—No. Tengo algo que pertenece a la verdad.
El rostro de Zhao se endureció.
Lin contuvo la respiración.
Entonces escuchó una voz detrás de ella.
—¡Lin!
La chica se giró sobresaltada.
Wang Ji, Chen Mai y Su Lan aparecieron al final del corredor.
Lin hizo rápidamente una señal para que bajaran la voz.
—¿Qué hacen aquí? —susurró.
Wang Ji miró hacia el laboratorio.
—Su Lan nos dijo que habías venido aquí sola.
—Shhh.
Las tres se acercaron.
—¿Qué pasa? —preguntó Chen Mai.
Lin señaló discretamente hacia la puerta.
Las tres miraron.
Sus expresiones cambiaron.
—¿Es Zhao? —susurró Wang Ji.
Lin asintió.
Su Lan observó la escena durante unos segundos.
—Tenemos que irnos.
—Sí —respondió Lin—. Ahora.
Pero justo cuando comenzaron a retroceder, una voz se escuchó desde el otro extremo.
—¿Hay alguien ahí?
Las cuatro se quedaron inmóviles.
Wang Ji abrió los ojos.
—Genial.
Chen Mai la tomó del brazo.
—Corre.
Las cuatro se alejaron rápidamente por el corredor.
---
Cuando llegaron a las escaleras, Wang Ji tuvo que detenerse para recuperar el aliento.
—¡Esto se está saliendo de control!
Chen Mai la miró.
—Baja la voz.
—¡No puedo bajar la voz! Acabamos de ver al director Zhao enfrentándose al profesor Chen frente a un laboratorio cerrado.
Su Lan apoyó una mano sobre la baranda.
—Y ahora saben que alguien encontró la inscripción.
Lin permaneció en silencio.
—¿Lin? —preguntó Chen Mai.
Ella levantó la mirada.
—Chen dijo que “L-3 / 12” era una referencia a la copia.
Las tres quedaron calladas.
Wang Ji fue la primera en reaccionar.
—Entonces la copia está relacionada con el Laboratorio 3.
—Eso parece.
—¿Dentro?
Lin negó.
—No lo sé.
Su Lan pensó unos segundos.
—Tal vez la inscripción no indica dónde está.
—¿Entonces qué indica? —preguntó Chen Mai.
—Quizá indique cuándo.
Lin frunció el ceño.
—¿Cuándo?
Su Lan abrió su libreta.
—L-3 podría significar Laboratorio 3. Y el doce podría corresponder al día doce del cierre.
Lin recordó los registros.
La tercera entrada había ocurrido precisamente el día doce.
—Entonces la inscripción pudo haber sido colocada durante esa entrada.
Wang Ji cruzó los brazos.
—¿Y quién entró?
Nadie respondió.
Porque todavía no lo sabían.
---
Las cuatro llegaron al aula antes de que comenzara la siguiente clase.
Los demás estudiantes todavía conversaban y sacaban sus materiales, completamente ajenos a lo que acababa de ocurrir.
Lin se sentó y abrió su cuaderno.
En una página nueva escribió:
Día 12.
23:49.
Laboratorio 3.
L-3 / 12.
Debajo añadió:
Chen dice que es una referencia a la copia.
Su Lan se sentó a su lado.
—Hay algo que no me deja tranquila.
—¿Qué?
—Si la marca se refiere a la copia, ¿por qué estaría escrita en la puerta?
Lin levantó la mirada.
—Quizá para que alguien pudiera encontrarla.
—¿Quién?
Lin no respondió.
Wang Ji se inclinó sobre el escritorio.
—Tal vez Chen dejó la pista para sí mismo.
Chen Mai negó.
—Eso no tiene sentido. Si alguien estaba buscando la copia, dejar una marca tan evidente sería peligroso.
Su Lan asintió.
—Exactamente.
Lin miró nuevamente la inscripción que había anotado.
—Entonces quizá no la dejó Chen.
Las tres la miraron.
—¿Quién más sabía de la copia? —preguntó Lin.
El silencio regresó.
La respuesta era demasiado inquietante.
Alguien más.
---
La puerta del aula se abrió.
Chen Yi Shen entró.
Las conversaciones disminuyeron inmediatamente.
El profesor caminó hasta su escritorio, dejó una carpeta sobre la mesa y comenzó a preparar la clase.
Lin lo observó.
Chen no parecía alterado.
Sin embargo, había algo diferente en su expresión.
Estaba más serio de lo habitual.
—Buenos días.
—Buenos días, profesor.
Chen escribió el tema del día en la pizarra.
Durante varios minutos explicó la lección sin interrupciones.
Entonces dejó el marcador sobre el escritorio.
—Hoy trabajaremos en parejas.
Los estudiantes comenzaron a moverse.
Wang Ji se acercó a Chen Mai.
Su Lan se quedó con Lin.
Mientras los demás organizaban sus materiales, Chen pasó entre las mesas revisando el trabajo.
Cuando llegó junto a Lin, dejó discretamente una hoja sobre su escritorio.
Lin la miró sorprendida.
No tenía ninguna explicación.
Solo había una frase escrita.
“No vuelvas al Laboratorio 3.”
Lin levantó los ojos.
Chen ya se había alejado.
Ella dobló rápidamente la hoja y la guardó dentro del cuaderno.
Su Lan la miró.
—¿Qué era?
Lin negó con la cabeza.
—Después.
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Durante el resto de la clase, Lin apenas pudo concentrarse.
Sabía que Chen estaba intentando protegerlas.
Pero también sabía que algo había cambiado.
Hasta ese momento, él les había pedido que se alejaran del problema.
Ahora les estaba dejando advertencias escritas.
Eso significaba que la situación era mucho más grave.
Cuando sonó la campana, los estudiantes comenzaron a salir.
Las cuatro esperaron hasta que el aula quedó casi vacía.
Lin sacó la hoja.
Su Lan la leyó.
—Está preocupado.
—Mucho —respondió Chen Mai.
Wang Ji golpeó suavemente la mesa.
—Entonces tenemos que hacer exactamente lo contrario.
Chen Mai la miró.
—No.
—¿No?
—No vamos a desobedecerlo entrando al laboratorio.
Wang Ji hizo una mueca.
—Está bien.
Lin guardó la hoja.
—Tiene razón. No debemos entrar.
Su Lan la miró.
—Pero eso no significa que tengamos que detener la investigación.
Lin sonrió ligeramente.
—Exactamente.
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Después de clases, las cuatro se reunieron en la biblioteca.
Esta vez no buscaron información sobre el Laboratorio 3.
Buscaron algo diferente.
Los registros de mantenimiento.
Los permisos de acceso.
Los cambios de cerradura.
Las autorizaciones.
Y finalmente encontraron algo.
—Aquí —dijo Su Lan.
Las tres se acercaron.
En el documento aparecía una solicitud de cambio de cerradura.
Laboratorio 3.
Fecha: día 13 del cierre.
Motivo: pérdida de seguridad del acceso.
Chen Mai frunció el ceño.
—¿Pérdida de seguridad?
Wang Ji señaló la pantalla.
—¿No significa que alguien entró sin autorización?
Su Lan continuó leyendo.
—Eso parece.
Lin miró la fecha.
—El día doce alguien entró.
—Y al día siguiente cambiaron la cerradura —dijo Chen Mai.
Las cuatro quedaron en silencio.
—Entonces encontraron algo —murmuró Lin.
Wang Ji preguntó:
—¿Qué?
—No lo sé.
Su Lan continuó revisando el documento.
—Esperen.
Aparecía una segunda autorización.
Lin se acercó.
El responsable del cambio era...
Zhao Wei Han.
Otra vez.
---
Lin cerró lentamente el cuaderno.
—Todo vuelve a él.
Chen Mai miró la pantalla.
—Pero todavía nos falta saber qué ocurrió aquella noche.
—Y quién entró.
Su Lan asintió.
—Podemos buscar los registros del sistema de seguridad.
Wang Ji sonrió.
—Ahora estamos hablando.
Chen Mai levantó una mano.
—Solo si son registros públicos.
—Por supuesto.
Las cuatro comenzaron a buscar.
Pasaron varios minutos.
Nada.
Después de una búsqueda más específica, Su Lan encontró un archivo antiguo.
—Aquí.
El documento estaba parcialmente dañado.
La información no aparecía completa.
Pero había tres horarios.
23:47 — acceso detectado.
23:49 — acceso detectado.
23:52 — acceso detectado.
Y debajo...
Identificación no disponible.
Lin se quedó mirando la pantalla.
—Esas son las tres entradas.
Su Lan asintió.
—Sí.
—¿Hay imágenes de las cámaras?
Su Lan buscó.
Apareció un mensaje.
“Grabación no disponible.”
Wang Ji abrió los ojos.
—¿Cómo que no disponible?
Chen Mai leyó el documento.
—La grabación fue eliminada.
Lin sintió que el estómago se le encogía.
—¿Cuándo?
Su Lan revisó los datos.
—El día trece.
El mismo día en que cambiaron la cerradura.
Las cuatro se miraron.
Ya no podía tratarse de una coincidencia.
Alguien había entrado.
Alguien había borrado las grabaciones.
Y alguien había ordenado cambiar la cerradura.
---
Esa misma tarde, Chen Yi Shen caminaba solo por el segundo piso.
Llevaba la carpeta oscura contra el pecho.
Al llegar frente al Laboratorio 3, se detuvo.
Miró la puerta.
Después introdujo una llave.
La cerradura no respondió.
Chen bajó la mirada.
—La cambiaron...
Una voz apareció detrás de él.
—Así es.
Chen se giró.
Zhao Wei Han estaba allí.
—¿Qué quiere?
Zhao se acercó lentamente.
—Quiero que terminemos con esto.
—No hay nada que terminar.
—Todavía puedes entregar lo que tienes.
Chen apretó la mandíbula.
—No.
—¿Por qué?
—Porque sé lo que ocurrió.
Zhao lo miró fijamente.
—No sabes toda la historia.
—Sé suficiente.
—Entonces sabes que el informe no puede salir de esta escuela.
Chen dio un paso hacia él.
—¿Por qué?
Zhao guardó silencio.
—Dígamelo —insistió Chen.
—Porque algunas personas importantes están involucradas.
Chen sintió que aquella respuesta confirmaba sus sospechas.
—¿Shen Wei Han?
Zhao no respondió.
Pero su silencio fue suficiente.
Chen bajó lentamente la mirada.
—Entonces él también lo sabe.
—No pronuncies su nombre aquí.
—¿Por qué? ¿Temes que alguien nos escuche?
Zhao se acercó.
—Temo que tú todavía no entiendas hasta dónde llega esto.
Chen levantó la mirada.
—Lo entiendo perfectamente.
Zhao respiró profundamente.
—Última oportunidad.
—No.
—Entonces tendrás que asumir las consecuencias.
Zhao se alejó.
Chen permaneció frente al laboratorio.
Pero antes de marcharse, miró una última vez la puerta.
Sabía que la cerradura había cambiado.
Sabía que las cámaras habían sido borradas.
Y sabía que alguien había entrado antes que él.
Lo que no sabía era una sola cosa.
Qué habían encontrado aquella noche.
---
Al día siguiente, las cuatro volvieron a reunirse.
Su Lan llegó con una expresión seria.
—Encontré algo sobre el día doce.
Lin dejó inmediatamente su mochila.
—¿Qué?
Su Lan abrió su computadora.
—Revisé los registros del programa y encontré una solicitud de entrega.
Chen Mai se acercó.
—¿Qué entregaron?
Su Lan giró la pantalla.
La lista estaba incompleta.
Pero había una línea claramente visible.
“Muestra experimental — Laboratorio 3.”
Lin frunció el ceño.
—¿Qué clase de muestra?
—No lo especifica.
Wang Ji golpeó suavemente la mesa.
—Otra vez falta información.
Su Lan asintió.
—Pero hay una persona que firmó la recepción.
Lin miró la pantalla.
El nombre apareció debajo.
No era Chen.
No era Zhao.
No era Shen Wei Han.
Era el nombre de una persona que ninguna de las cuatro había visto antes.
Qiao Ren.
Chen Mai frunció el ceño.
—¿Quién es?
Su Lan comenzó a buscar.
—No aparece como profesor.
—¿Administrador?
—No.
—¿Personal de mantenimiento?
—Tampoco.
Lin se inclinó hacia la pantalla.
—Entonces, ¿quién es?
Su Lan abrió otro registro.
Su expresión cambió.
—Aquí aparece.
Las cuatro se acercaron.
Era una lista de antiguos colaboradores del programa académico de la Fundación Shen.
Y allí estaba el mismo nombre.
Qiao Ren — consultor externo del programa.
Lin sintió un escalofrío.
—Entonces tenemos a una persona nueva.
Wang Ji tomó su libreta.
—Y quizá esa persona tenga la respuesta.
Lin miró el nombre.
Después recordó la advertencia de Chen.
No vuelvas al Laboratorio 3.
Esta vez entendió por qué.
Quizá Chen no temía que ellas encontraran algo allí.
Quizá temía que alguien las encontrara a ellas.
Y mientras las cuatro observaban el nombre de Qiao Ren, ninguna se dio cuenta de que, al otro lado del aula, alguien había dejado un pequeño papel sobre el escritorio de Lin.
Cuando ella finalmente lo vio, lo abrió.
Solo había una frase.
“Dejen de investigar el Laboratorio 3.”
Debajo aparecía una segunda línea.
“La próxima advertencia no será escrita.”