Una oficinista es atropellada por un camión después de descubrir que su esposo le es infiel con su mejor amiga. Al despertar una vez más, se da cuenta de que renació en otro mundo.
Solo que en este mundo ya pasó la legendaria batalla contra el Rey Oscuro, ahora solo queda una supuesta paz de final feliz.
De la misma manera, su hermana menor, una idol que fue explotada por la industria del espectáculo, cae en cama por comer un pastel al cual es alérgica y renace en el mismo mundo, volviendo a ser otra vez la hermana menor.
Ahora las hermanas Harper, deberán sobrevivir en un mundo post-rey Oscuro, donde nuevas amenazas van a aparecer.
Como el príncipe Kir, un príncipe demonio que busca matarlas por cosas que hicieron en sus vidas pasadas.
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Capitulo #8: Sin apetito
Mientras me enfrentaba al que parecía ser el corazón del ejército del príncipe Kir, mi tonta y entusiasta hermana mayor estaba enfrentando a los subordinados en el jardín de la finca con su lanza de fuego morado.
—¡¡Cassy!! ¡¡Solo espérame!! —gritó Bachy, mi hermana mayor, enfrentando a las manos hechas con ese líquido extraño y a los zombies plateados—.
—Hoshi… —jadearon los zombies plateados en sintonía—. ¿Acaso no puedes proteger a tu hermana? ¿Este es todo el poder del Sol? Es patético… —se burlaron los zombies plateados rodeando a mi hermana—.
—¡¡Cierra la boca!! Dices conocernos, pero no nos conoces… lo único que conoces fueron a las diosas que ya han muerto, o heroínas del viaje al oeste que murieron.
—Te equivocas, yo siempre estuve ahí en la Tierra… además… es la misma alma… diferente recipiente, ¡Pero no importa! ¡¡Ambas morirán!! Para después ser usadas como mis zombies
—Tsh, no dejaré que toques a mi hermanita, ni en esta… —chispas moradas se formaron en su cabeza para crear una aureola de fuego morado—. ¡¡Ni en mil vidas!! —añadió impulsando se hacía los zombies y a las manos para cortarlos con su lanza—.
Ambas peleamos por más de tres horas seguidas sin descanso, tiempo suficiente para que llegaran los autoproclamados los más fuertes; las plumas de Moon, ellos eran fieles lacayos de los dioses y ayudaron al héroe y a la princesa a derrotar al temible Rey oscuro.
La llegada de esos héroes fue suficiente para hacer que el príncipe Kir se desvaneciera sin más, dejando los cuerpos sin vida de los zombies a su paso.
—¡Maestro Seinen! ¡¿Están por aquí?! ¡¿Cierto?! —pregunto el profesor Ken corriendo por el jardín de la finca—.
—Sí, Ken, Nezha, las vi hace unos momentos por aquí
—Aunque Leik Ken ¿Por qué te importan tanto esas niñas? Eres su profesor, no su niñera
—Sí, Ken. No me digas que es por la relación que tienes con mis padres —añadió Nezha corriendo al lado del profesor Leik Ken—
Lo último que pude ver antes de que se fuera, fue que hizo una mueca al notar a la chica que se ocultaba debajo de la cama de la habitación en la que estaba peleando contra él.
—Tsh, Rin, supongo que has vuelto a ganar, sino fuera por ti, esa escoria escondida hubiera muerto—me dijo mientras el líquido se desvanecía y parecía ser absorbido por la tierra—.
—¿Qué? ¿Por qué…? —jadeé con el cuerpo tembloroso—.
—Solo que te advierto que no volveré a fallar en matarlos a todos, igual a como falle al no matarlas en ese bosque cuando pude —se despidió riendo antes de terminar por desaparecer—.
—¡Espera! —grité sin pensar para después ver los restos del cadáver caer—. Psh, se fué…
—¿Ya… ya se fué? —me pregunto aquella chica que estaba debajo de la cama escondida—.
—¿Qué? ¿Tú…? —jadeé al ver su cabello plateado y sus ojos azules—.
“Latte… se parece a Latte… a mi hermosa Latte” pensé recordando la última vez que vi a aquella repostera que ame con todo mi corazón en la Tierra
—¿Él se fue? ¡¿Verdad?! —continuó limpiándose las lágrimas—.
—Sí, él se fue —le respondí para después caer de rodillas por el extremo cansancio de mi cuerpo—.
—G-Gracias… Gracias… —me agradeció llorando gateando hacia mí debido a la herida que tenía en su pierna—.
Le sonreí para después caer hacia atrás, viendo el techo destruido, el cielo y la cara de la novicia que seguía llorando, solo que ahora tenía una sonrisa.
—Sé que no soy la más indicada para salvar pero… gracias —me agradeció de nuevo, con sus lágrimas cayendo en mis mejillas—.
“Tengo hambre… quiero pastel… uno de fresa, tal vez” pensé viendo a la chica y con el estómago gruñendo
Como era de esperarse, los clones que habíamos hecho con las cosas de Majin, nuestra compañera de dormitorio, no había funcionado y obviamente nuestros profesores nos habían encontrado para darnos un regaño tan grande que nos llevaron arrastrando con un estirón de oreja.
—¡¡Esto es un abuso de poder!! —se quejó Bachy mientras ambas éramos arrastradas por el profesor Ken—.
—¡¡Esto es inaceptable!! ¡¡No pueden huir de la escuela!! —nos regaño el profesor Ken tirando de nuestras orejas—.
—¡¡Gumi!! ¡¡Di algo!! ¡Ayúdame a informar de este abuso de poder! —continuó gritando Bachy molesta—.
—Tengo antojo de pastel… —susurré siendo arrastrada por el profesor—.
—¡¡Nos vamos a la academia!! —gritó el profesor Ken lanzando a las dos al interior de un autobús que nos llevaría de regreso a la academia—.
—¡¡Pero ese demonio!! ¡¡No podemos dejarlo suelto!! —insistió mi hermana mayor—
—¡¡Bachy!! ¡¡Seinen, Yui-to y las otras plumas se encargarán de eso!!
—Sí, si —suspiró nuestro hermano Nezha apoyando sus manos en nuestros hombros para arrastrarnos al fondo del viejo y oxidado autobús—. Nosotros nos vamos de regreso a la academia
—Psh, esto es una porquería —se quejó Bachy cruzándose de brazos y sentándose en un asiento del autobús—
—Mm, quiero comer… —suspiré con gruñidos en mi estómago y sentándome en un asiento del autobús—.
En el camino de regreso aparte del hambre que sentía no podía dejar de pensar en esa chica, en mi relación con la repostera, en lo feliz que era con ella.
—¿En serio? ¡¡Cassy este es el mejor día de nuestras vidas!! Te esforzarte tanto por estar en Butterfly Compañy y al fin, vas a interpretar una de sus películas —dijo Latte abrazándome y sin dejar de rodearme la cintura con sus brazos—.
—Sí, y todo gracias a ti, si no me hubieras dado ánimos, nunca hubiera sido tan buena
—Jaja, yo solo hice mi trabajo, después de todo, soy tu novia ¿Cierto?
—Sí —susurré para después pegar mi frente con la suya—. Somos pareja y nunca dejaremos de serlo —añadí para luego besarla—.
Me quedé unos segundos viendo a la nada, regresando a la actualidad y viendo sin apetito el pastel de fresa que tenía frente a mi, lo que rápidamente llamo la atención de mi hermana mayor.
—¿Huh? ¿Estás bien? Gumi. No has probado tu pastel en todo el viaje
—S-sí, no es nada —susurré picando el pastel con una cuchara, esperando a que el sentimiento de vacío se fuera de mi pecho para así llenarlo con más pastel—.