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CAPÍTULOS DE LIBERTAD (LA AUTORA DETRÁS DEL VELO)

CAPÍTULOS DE LIBERTAD (LA AUTORA DETRÁS DEL VELO)

Status: Terminada
Genre:Venganza / Romance / Amor eterno / Completas
Popularitas:9.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

La Protagonista Marcela: Dulce, obediente y sumisa en apariencia ante su esposo, pero una mente brillante, estratega y creadora de best-sellers mundiales en secreto. Lleva 25 años guardando su identidad con ayuda de su abogada y sus dos fieles amigas.

El Esposo Patricio: Magnate de los restaurantes, controlador y narcisista. Cree que tiene el control absoluto y decide humillarla públicamente para pedirle el divorcio, sin saber que está pisando un terreno minado. Lleva 10 años con una doble vida.

Los Aliados Clave:
Sus tres hijos: Aman a su madre profundamente y el mayor no duda en encarar al padre.

Las dos amigas Regina y Paulina: Cómplices del secreto literario y testigos de la falsedad del empresario.

El Presidente de la Nación: Su amor de juventud, viudo, padre de dos hijas y profundamente enamorado de ella desde siempre. Es el apoyo inesperado que le recuerda lo mucho que vale.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL DERRUMBE DEL COLOSO Y LA SOMBRA DEL PODER

El mediodía en el distrito financiero no trajo el sol radiante que Patricio Iglesias solía contemplar desde su torre de cristal, sino una tormenta mediática y legal de proporciones bíblicas. Las pantallas de los informativos económicos y de la prensa rosa comenzaron a encadenar titulares de última hora que corrían como la pólvora por las redes sociales y los terminales móviles de los inversores: "Intervienen cuentas de la cadena de restaurantes Iglesias tras demanda por fraude conyugal y ocultamiento patrimonial".

En su oficina, el magnate intentaba en vano comunicarse con sus asesores financieros, pero las líneas de los bancos principales respondían con un tono de ocupado o con la peor de las noticias: las cuentas estaban cautelarmente congeladas por orden directa del juzgado de familia. El imperio construido a base de control, egoísmo y desprecio se desmoronaba como un castillo de naipes ante los ojos atónitos de un hombre que, por primera vez en su vida adulta, experimentaba el sabor amargo de la impotencia.

A pocos kilómetros de allí, en el ala más alejada y silenciosa de la mansión, la atmósfera era radicalmente opuesta.

Marcela Castillo estaba sentada frente a su escritorio de madera noble, con una taza de té humeante a un lado y la pantalla de su ordenador portátil encendida. No encendió la televisión ni revisó los portales de noticias; no lo necesitaba. Paulina la había mantenido al tanto de cada movimiento procesal mediante mensajes cifrados breves y precisos. Todo marchaba exactamente según lo planeado. La trampa milimétrica, tejida con la paciencia de quien ha soportado veinticinco años de humillaciones en silencio, había cerrado sus fauces con una precisión quirúrgica sobre el cuello financiero y social de su exmarido.

En ese momento de calma absoluta, el teléfono móvil, posado sobre la mesa de trabajo, emitió una suave melodía de notificación especial. Al mirar la pantalla, vio el nombre que siempre lograba acelerarle el pulso de una manera distinta: Santiago.

Con un movimiento fluido, deslizó el dedo y aceptó la videollamada.

El rostro del presidente de la nación apareció en alta definición, pero esta vez no había una taza de café ni una sonrisa socarrona de bienvenida. Santiago la miraba con una mezcla de profunda admiración, asombro y una chispa de picardía contenida que iluminaba sus ojos azules. Estaba en su despacho oficial, con la chaqueta del traje puesta y los periódicos del día desplegados parcialmente sobre la mesa auxiliar.

—Vaya, vaya... con que la modesta y sumisa señora de Iglesias resultó ser la mente criminal más brillante de todo el sistema judicial del país —comenzó Santiago, rompiendo el silencio con una risa suave y admirativa, mientras negaba con la cabeza—. Acabo de leer el informe preliminar de los tribunales de familia. Has dejado a uno de los empresarios más pesados de la industria gastronómica completamente inmovilizado en menos de veinticuatro horas.

Marcela levantó la taza de té, dio un sorbo pausado y le devolvió una sonrisa tranquila, apoyando la espalda en el respaldo de su silla.

—No exageres, Santiago. Solo puse las cosas en el lugar donde debieron estar desde hace una década —respondió ella con voz serena, sin rastro de triunfalismo innecesario—. El señor Iglesias creía que podía redactar su propia ley a capricho y tratar a las personas como objetos descartables. Simplemente le permití caminar con confianza hacia el precipicio que él mismo excavó con su soberbia.

Santiago apoyó los codos sobre el borde de su escritorio, inclinándose hacia la pantalla con una devoción evidente que hizo que el corazón de Marcela diera un vuelco.

—Tienes una mente formidable, Marcela. Siempre la tuviste, incluso cuando nos sentábamos en las bancas del instituto a hablar de sueños imposibles —murmuró el presidente con un tono de voz más íntimo, un tono que lograba atravesar las pantallas y los kilómetros de distancia como una caricia—. Y debo confesar que ver la forma en que te has despojado de tus cadenas y has recuperado tu trono me deja sin palabras. ¿Qué se supone que debe hacer un simple presidente de la nación ante una mujer tan peligrosa?

Marcela sintió un rubor cálido ascender por sus mejillas, pero mantuvo la mirada fija en los ojos de Santiago, desafiándolo con una chispa de picardía en su mirada avellana.

—Lo único que debe hacer un presidente sensato, Santiago, es mantenerse al margen de los pleitos de la corte... a menos que quiera terminar demandado también por alteración del orden público —bromeó ella, soltando una risa cristalina que llenó por completo el estudio.

—Daría con gusto por alterado el orden de mi vida entera si con eso logro convencerte de que aceptes esa invitación de la que hablábamos anoche —respondió Santiago sin dudar un segundo, con una sonrisa cálida y una sinceridad desarmante—. Hablando de celebraciones... ahora que los tribunales están ocupados desmantelando el imperio de papel de tu exmarido, ¿cuándo piensas salir de tu búnker literario para recibir una visita oficial de Estado muy poco protocolar?

Marcela guardó silencio por un momento, sintiendo que el peso de los años de encierro se evaporaba definitivamente. Miró por la ventana hacia el jardín donde la tarde comenzaba a teñirse de tonos dorados, y supo con absoluta certeza que el pasado ya no tenía poder sobre ella. El futuro, por fin, estaba en blanco y listo para ser escrito con su propio puño y letra.

—Pronto, Santiago —respondió ella con una sonrisa suave, segura y profundamente liberadora—. Muy pronto.

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Enith García
Y el odio de Patricio hacia su ex esposa es por?
Marta Patitucci
Q HISTORIA TAN ATRAPANTE, NO PUEDO DEJAR DE LEER, ESCRITORA.?? FELICITACIONES POR TAN BELLA NOVELA, UNA TRAMA DISTINTA Y MUY BIEN REDACTADA..!!!! 👏👏👏👏👏
Naibelys Perez: 🫂 gracias ❤️ te invito a ver mi otras novelas 🫂
total 1 replies
Marta Patitucci
Q mala persona Patricio, no conforme en arruinarles la vida, sigue con la maldad en sus venas..!!!!
Marta Patitucci
Q BUEN CAPITULO..!!!! JAJAJA 😂😂 Y AHORA QUIEN SE RIE MEJOR.??? HAY MAURICIO.!! TAN VIVO Q TE CREIAS..!!!
Marta Patitucci
estoy impaciente x leer la caida del q se siente el ganador...!!! 🤭🤭🤭🤭
Marta Patitucci
muy buen comienzo.!!! ya me atrapo' tu bistoria.!!! 👏👏👏
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