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Ella Le Pertenece Al Alfa.

Ella Le Pertenece Al Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / Romance / Hombre lobo
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Una noche de pasión desenfrenada. Un amanecer en completa soledad. Y un secreto que cambiará las reglas del juego.

Para Irina Duarte, una joven diseñadora gráfica de 24 años, lo que pasó en aquel hotel de Roma debía quedarse en el olvido. El hombre misterioso con el que compartió una química sexual devastadora se había marchado sin dejar rastro, dejando solo el recuerdo de su imponente mirada y un aroma que la perseguía.

La sorpresa llega esa misma mañana, cuando Irina se presenta a su primer día como pasante en la prestigiosa Textilera Galo. El hombre de la noche anterior no es un desconocido: es Damian Galo, el Alfa supremo del imperio textil, su nuevo jefe... un hombre frío, serio y completamente inalcanzable.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Irina se quedó de pie en su cubículo, viendo cómo la imponente figura de la esposa de Damian desaparecía tras las puertas de cristal del departamento. Un silencio sepulcral dominaba el área; nadie se atrevía a respirar fuerte. El supervisor se volvió hacia ella, con el rostro completamente pálido y la frente empapada en sudor.

—Ya la oíste, Irina... —susurró el hombre, con la voz rota por los nervios—. Tienes que preparar tu portafolio digital ahora mismo. Cuando la señora Galo se encapricha con algo, no hay marcha atrás. Si ella decide que tu propuesta es la que se va, estás fuera de la empresa.

—Pero el señor Galo ya aprobó mi rediseño anoche —replicó Irina en voz baja, intentando mantener la calma a pesar de la furia que comenzaba a bullir en su pecho.

—En esta textilera, las acciones de la familia de Vittoria pesan tanto como las del jefe —sentenció el supervisor, dándole una palmadita de lástima en el hombro—. Agrupa tus archivos. Se los tengo que subir a su despacho en menos de una hora.

Irina se sentó lentamente frente a su pantalla, con los dientes apretados. La humillación de la mañana anterior a manos de Damian había sido un golpe a su orgullo, pero esto era diferente; esto era una amenaza directa a su carrera y a su futuro, un daño colateral de un matrimonio de alta sociedad del que ella no quería formar parte. Con mano firme, seleccionó sus mejores diseños, incluyendo la paleta oscura y elegante que Damian le había exigido rehacer. Si Vittoria buscaba incompetencia para justificar un despido, no la encontraría en su estación de trabajo.

Apenas cuarenta minutos después de haber enviado los archivos al servidor central, el teléfono de su cubículo comenzó a parpadear con una luz roja insistente. Irina descolgó el auricular.

—Irina Duarte —la voz de la secretaria del último piso sonó fría y cortante—. Deje lo que esté haciendo y suba de inmediato a la oficina presidencial. El señor Galo la espera.

El corazón de Irina dio un vuelco violento, pero no se amedrentó. Se puso de pie, se alisó la falda del traje gris y caminó con paso decidido hacia el ascensor privado. Al llegar a la planta ejecutiva, la atmósfera se sentía aún más densa que la noche anterior. La secretaria ni siquiera la miró, limitándose a señalar con la barbilla la gran puerta de madera noble.

Irina entró sin llamar.

Damian Galo estaba de pie detrás de su inmenso escritorio de cristal negro. Se había quitado la chaqueta y la camisa blanca tenía los primeros botones desabrochados, pero su rostro era una máscara de absoluta frialdad. Frente a él, proyectados en el aire a través de la pantalla holográfica, estaban los bocetos de Irina.

Y sentada en una de las sillas de cuero, cruzada de piernas y sosteniendo una taza de té con una elegancia imperturbable, estaba Vittoria.

—Toma asiento, Duarte —ordenó Damian. Su voz barítona resonó en las paredes de la oficina, desprovista de cualquier rastro de la calidez rasposa de la noche anterior. Era el Alfa jefe, implacable y distante—. Mi esposa estaba revisando el material de los nuevos pasantes y ha traído a mi atención tu propuesta para la campaña de otoño.

Irina avanzó y se mantuvo de pie, negándose a sentarse. Miró a Damian directo a los ojos, buscando alguna señal, pero solo encontró un muro de hielo.

—Me parece un diseño pretencioso —intervino Vittoria, dejando la taza sobre el plato de porcelana con un tintineo sutil—. Demasiado oscuro, demasiado agresivo para la alta costura de Roma. Como le decía a mi marido, este tipo de trabajos vulgares son los que dañan la reputación de la marca. No entiendo quién autorizó la contratación de una humana sin experiencia para un proyecto tan vital.

Damian guardó silencio por un segundo, sosteniendo la mirada desafiante de Irina. El aroma a madera de sándalo y tormenta inminente comenzó a llenar el espacio de la oficina, volviendo el aire pesado y difícil de respirar para los Omegas y humanos comunes. El Alfa dio un paso hacia el frente del escritorio, apoyando ambas manos sobre la superficie pulida.

—La selección de pasantes pasó por mi filtro, Vittoria —declaró Damian, con una lentitud calculada—. Sin embargo, coincido en que la Textilera Galo no puede permitirse errores en la campaña más importante del año.

Irina sintió un nudo amargo en la garganta. Damian la estaba abandonando a los leones frente a su esposa para proteger las apariencias y el estatus de su matrimonio.

—Por lo tanto —continuó el Alfa, clavando sus ojos oscuros en Irina con una intensidad que le erizó la piel—, el portafolio de la señorita Duarte será evaluado bajo un estándar estricto durante las próximas cuarenta y ocho horas. Si no cumple con las exigencias del mercado de Roma, ella misma firmará su baja definitiva de la empresa. ¿Te parece un trato justo, Vittoria?

La Omega sonrió con suficiencia, poniéndose de pie con elegancia.

—Me parece perfecto, querido. Aunque dudo mucho que una pasante pueda soportar la presión de tu nivel de exigencia —Vittoria caminó hacia la salida, deteniéndose un segundo al pasar al lado de Irina, dedicándole una mirada cargada de desprecio—. Suerte, niña. La vas a necesitar.

En cuanto las puertas dobles se cerraron tras la esposa del Alfa, el silencio en la oficina se volvió asfixiante. Damian caminó a paso lento hacia la entrada, asegurando el cerrojo electrónico con un sutil clic. Luego, se giró lentamente hacia Irina, desprendiendo toda la posesividad territorial que había reprimido en presencia de su mujer.

1
Juliana Mejia
excelente novela emocinanre
NAT
Vittoria se va a arrancar los pelos /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
NAT
yo creo que este Antonio está aliado con Vittoria
NAT
pobre chica, no solo ganó una batalla sino también una enemiga poco recomendable /Grimace/
NAT
abofetear...y pisotear 🤣🤣🤣
NAT
deseo que Irina la rompa y le cierre la boca a la odiosa de Vittoria
NAT
se nota que el matrimonio con Vittoria es solo de conveniencia, y no solo ella sino su padre le respiran en la espalda a Damian. Será difícil salir de ahí/CoolGuy/
NAT
Vittoria se siente demasiado amenazada para llemar a poner quejas, eso no le queda
NAT
por qué creo que esta señora le va a complicar la vida a Irina?
NAT
desgraciada, solo quiere denigrar a Irina porque sintió en ella el olor de su marido
NAT
Ay Damian, quieres que tu mujer haga pólvo a Irina /Grimace/
NAT
y ya la tiene entre ojos /Chuckle/
NAT
Que problemita es esa Vittoria /CoolGuy/
NAT
ya tienes dueño Irina
NAT
jajajaja 🤣 No te dejes Irina /CoolGuy/
NAT
Mi rey usted puede estar de rechupete pero está casado. Guarde su distancia y evitemos la tentación /CoolGuy//Tongue/
NAT
ojalá no la mire el perro chandoso
NAT
uy no 😬 que desastre! que solo fué cosa de una noche ya lo sabemos, pero ser el desahogo de un hombre casado es frustrante
NAT
TRÁGAME TIERRA! 😱
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