Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.
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visita.
En palabras de Sara..
Cómo todas las mañanas me levanté muy temprano, caminé por los corrales pero está vez, sentía una profunda tristeza.
Mi madre escogió el vestido que usaría hoy y yo estaba completamente en silencio.
El aroma de las gardenias recién cortadas inundaba la sala principal, pero a mí me parecía el olor de una ofrenda fúnebre. Habían pasado apenas veinticuatro horas desde la sentencia de mi padre en el porche, y el tiempo parecía correr al doble de velocidad. Frente a mí, mi madre caminaba de un lado a otro, acomodando por tercera vez los cojines del sillón y supervisando que el juego de té de plata no tuviera una sola mancha.
—Sara, siéntate derecha, por favor —me regañó en un susurro nervioso—. Y quita esa cara de funeral. Hoy es la primera visita oficial de Gabriel como tu prometido. Viene con su padre a formalizar los detalles de la boda.
—No entiendo por qué tanta prisa —dije, manteniendo los ojos fijos en mis manos, que apretaban con fuerza el pañuelo de encaje—. Parece que quisieran deshacerse de mí antes de que cambien de opinión.
—Es un compromiso de la alta sociedad, Sara, no un juego y por favor deja de decir tonterías—intervino mi padre, entrando a la sala mientras se ajustaba el chaleco—. Los de la Vega no pierden el tiempo, y nosotros tampoco.
Antes de que pudiera responder, el sonido de los cascos de los caballos y el crujir de un carruaje sobre la grava del jardín hicieron que mi corazón diera un vuelco violento. Se me cortó la respiración. Llegaron.
Unos minutos después, el mayordomo abrió las puertas dobles y anunció a los invitados. Don Alejandro entró primero, con su habitual aire de superioridad, saludando a mis padres con un fuerte apretón de manos. Detrás de él, con pasos lentos, firmes y calculados, apareció Gabriel.
Si ayer me había parecido imponente, hoy, bajo el techo de mi propia casa, su presencia resultaba casi asfixiante. Vestía un traje oscuro impecable que acentuaba la rigidez de sus hombros. Enormes facciones de mármol, cabello perfectamente peinado y esos ojos oscuros que, en cuanto pisaron la habitación, me buscaron directamente a mí.
En sus manos traía un enorme ramo de rosas rojas, tan perfectas que parecían falsas. Caminó hacia mí, deteniéndose a una distancia que me pareció peligrosamente cercana.
—Señorita Sara —dijo, extendiendo el ramo. Su voz profunda y arrastrada resonó en mis oídos, pero sus ojos estaban completamente fríos, desprovistos de cualquier emoción real. Era una actuación perfecta para nuestros padres—. Un pequeño detalle para mi futura esposa, espero y sean de su agrado.
—Gracias, señor Gabriel. Son... hermosas —respondí, tomando las flores. El roce de sus dedos contra los míos fue breve, pero sentí una corriente helada que me erizó la piel.
Sostuve el ramo contra mi pecho como si fuera un escudo. Al mirarlo de frente, noté que su mandíbula estaba tensa, y esa sonrisa ladeada y despectiva, que me causaba enojó.
—Vayan al jardín a caminar un momento, muchachos —sugirió don Alejandro, con una sonrisa que no le llegaba a los ojos—. Nosotros nos quedaremos aquí arreglando los papeles del contrato y la fecha exacta de la iglesia.
—Por supuesto —respondió Gabriel de inmediato. Se giró hacia mí y me ofreció el brazo—. ¿Me acompaña, señorita?
Miré a mi padre buscando una mirada de auxilio, una excusa para no quedarme a solas con él, pero solo encontré un asentimiento severo. No tenía opción. Con los dedos temblando ligeramente, apoyé la mano en su brazo. Sentí la dureza de sus músculos bajo la tela del saco.
Caminamos en silencio absoluto a través del pasillo hasta salir a los jardines traseros, justo en dirección a los corrales que tanto me gustaban. El viento fresco del campo me golpeó la cara, dándome un segundo de valentía. En cuanto estuvimos lo suficientemente lejos de la casa y de las miradas de nuestros padres, retiré mi mano de su brazo de golpe.
Gabriel se detuvo en seco. Se cruzó de brazos y me miró desde arriba, arqueando una ceja con una arrogancia que me revolvió el estómago.
—¿Tan rápido se cansa de mi compañía, prometida? —preguntó con cinismo, arrastrando las palabras—. Ayer parecía tener mucha más energía para hablar.
—Ayer no sabía que me habían vendido como si fuera una de sus hectáreas de tierra —repliqué, sosteniéndole la mirada con toda la firmeza que pude reunir, negándome a mostrarme débil ante él—. No finja que le agrada esto, señor Gabriel. Sé muy bien que para usted esto es solo un negocio. Un trámite aburrido ya que tiene números amoríos en el pueblo.
—Tiene razón, es un negocio —siseó, y su voz bajó a un tono peligrosamente dominante que me hizo dar un paso atrás—. Pero ya que va a ser mi esposa, hay un par de reglas que debe entender, señorita Sara. Ayer en el viñedo noté cómo disfrutaba de las sonrisas y las miradas de los idiotas de las mesas vecinas.
Me quedé helada. ¿De qué estaba hablando?
—Yo no estaba disfrutando de nada, solo intentaba ser educada... —comencé a decir, pero él me interrumpió, dando otro paso al frente, acorralándome casi contra la valla de madera del jardín.
—No me importa lo que intente —la interrumpió con un tono tajante, y sus ojos brillaron con una posesividad feroz y sin control que me asustó, pero que también encendió mi orgullo—. A partir de hoy, usted lleva el peso de mi apellido. Y no voy a tolerar que ande sonriéndole a medio pueblo como si fuera una cualquiera. Sus ojos y sus sonrisas me pertenecen solo a mí. ¿Le queda claro?
La sangre me hirvió en las venas. El miedo desapareció, reemplazado por una rabia ardiente. Nadie, ni siquiera mi padre, me había hablado con semejante nivel de soberbia y posesividad. Mi inocencia no significaba que fuera una tonta, y mi carácter no se iba a doblegar.
Sin pensarlo levanté la mano y golpe su mejilla.— no le permitió que me insulte señor de la Vega.
Gabriel se quedó estático. Su rostro se giró levemente por la fuerza del golpe y el silencio que cayó entre nosotros se volvió sepulcral, espeso, peligroso. Supe en ese instante que acababa de cruzar una línea de la que no habría retorno.
que desgracia justamente Julián tenía que encontrarla
y ahí vamos de nuevo con los malos entendidos
y ahora quién podrá ayudarlos 😭😭😭
Sara amas al estúpido
Gabriel como que llegó los papeles de divorcio que? dejaste que digan di curso si sras idiota al menos no los firmaste
ya dense un respiro me gusta la cascada la misma donde por primera vez estuvieron juntos 😝😝😝 Sara y Gabriel en esa cascada hay buenos recuerdos no se hagan los tercios.
Gabriel
la has buscado por amor
has dejado de lado tu trabajo
un año de abstinencia te lo aplaudo
aunque bebiendo que asco puedes enfermar
has sufrido su ausencia todo este tiempo ahora sí valoras a la que fue tu esposa 🥺espero que esté año hayas reflexionado mucho 💖 y ya no te cierres en qué el amor te hace débil 🥺 ahora sabes que Sara era tu fuerza tu luz era todo 💖
bueno ya se fue ojalá pueda esconderse vien y que no la encuentre pronto para que aprenda
ambos se pongan a pensar que es lo que realmente quieren y cuando realmente este seguros llegue el encuentro y si digan lo que sienten sin enmascar las palabras
Gabriel si la amas dicelo de frente y directo
Sara si tú lo amas se lo dices también
y estaremos bien.
al menos Sara no está embarazada y la zorra está fuera de la hacienda esperemos cumplas tu palabra Gabriel.
Sara tu orgullo pudo más pero tú esposo es un idiota mejor le hubieras dicho te amo tanto que me duele si tan solo me dijeras que me amas quédate porque te amo empecemos de cero algo asi, y es que este es un animal y ahora tu Gabriel no que querías que se vaya que su orgullo no la llevaría a nada y ahora sales como loco en serio o tal vez sales a buscarla porque es de noche porque se fue en lucero y porque se fue sola y no sales porque la amas y ya sería el colmo , ambos me están volviendo loca 😵💫😵💫😵💫😵💫